El Jugendstilsenteret ocupa la antigua Farmacia del Cisne, el Svaneapoteket de Apotekergata 16, un edificio que el arquitecto Hagbarth Martin Schytte-Berg (1860-1944) proyectó y construyó entre 1905 y 1907 sobre el solar todavía tibio del incendio. Es una de las piezas Jugendstil más reconocibles del Ålesund reconstruido: granito labrado en dos texturas, una fina y otra basta, y unos remates ondulados que en 1907 no se parecían a nada de lo que había antes en esta costa.
En 1984 fue el primer edificio Jugendstil de la ciudad declarado monumento protegido, y desde el 6 de junio de 2003 —cuando lo inauguró la reina Sonia de Noruega— alberga el centro nacional noruego del Art Nouveau, con acceso compartido con el museo de arte KUBE, instalado en la antigua sucursal del Norges Bank de 1906. El detalle que descoloca a casi todo el que se detiene ante la fachada no es el cisne del nombre: es el búho, el ave del saber, enredado entre ornamentos de estilo Urnes, el repertorio medieval de las iglesias de madera noruegas.
Qué ver
- Fachada de granito — Piedra labrada fina y basta con los remates ondulados que definieron el Jugendstil de la ciudad
- El búho y el estilo Urnes — Un programa decorativo que cruza el modernismo europeo con el ornamento medieval noruego
- Interior de la farmacia — Armarios y salas diseñados por el propio Schytte-Berg; el conjunto Art Nouveau más completo de Ålesund
- La Máquina del Tiempo — El montaje multimedia 'De las cenizas al Jugendstil' que recrea la noche del 23 de enero de 1904
- KUBE — El museo de arte vecino, en la antigua sucursal del Norges Bank de 1906, con entrada compartida
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Hay ciudades que se explican en una plaza y ciudades que se explican en un edificio. Ålesund pertenece al segundo grupo, y ese edificio está en Apotekergata 16. La antigua Farmacia del Cisne —Svaneapoteket en noruego— la levantó Hagbarth Martin Schytte-Berg entre 1905 y 1907, apenas un año después de que el fuego se llevara por delante casi toda la ciudad, y hoy alberga el Jugendstilsenteret, el centro nacional noruego del Art Nouveau. La historia secreta del Jugendstilsenteret no está en sus vitrinas, sino en la coincidencia entre lo que cuenta y lo que es: un museo sobre una catástrofe instalado dentro de la respuesta a esa catástrofe.
Los datos ayudan a medir el salto. La madrugada del 23 de enero de 1904 ardieron unas 850 casas y quedaron en pie apenas 230; a finales de 1907 había 675 edificios nuevos, 391 de mampostería y 284 de madera. Entender qué ver en el Jugendstilsenteret es, en la práctica, aprender a leer el resto de Ålesund: la arquitectura del Jugendstilsenteret funciona como clave de toda la ciudad de piedra que empieza justo al salir por su puerta. El recorrido completo, con sus cuatro paradas encadenadas de la acera al interior, es el que acompaña la audioguía de EarGuide sobre el terreno.
La Farmacia del Cisne, decorada con búhos
Jugendstilsenteret
La primera parada se sitúa en la acera de Apotekergata, frente a la fachada de granito. El visitante encuentra un edificio pequeño para lo que representa, plantado en su esquina con un aplomo que no necesita metros: la piedra aparece labrada en dos acabados distintos, uno fino y pulido y otro basto y rugoso, y arriba las cornisas se resuelven en líneas onduladas que en su momento no tenían precedente en la ciudad. Schytte-Berg no dibujó solo los muros; concibió la casa entera como una pieza única, de la piedra de la calle al último armario de dentro.
Ese cuidado obsesivo tuvo consecuencias. En 1984 este inmueble se convirtió en el primer edificio Jugendstil de Ålesund declarado monumento protegido, reconocimiento de que conserva el conjunto modernista más completo de la ciudad. De todas las casas que el visitante cruzará después, esta fue la que el país decidió blindar antes que ninguna.
Y aquí aparece el juego de mirada que da nombre a la parada. El animal que gobierna la decoración no es el cisne del rótulo, sino el búho, el ave asociada al saber, escondido entre ornamentos inspirados en el estilo de Urnes, el repertorio medieval de las stavkirker noruegas. Ese cruce —un nombre de cisne, la sabiduría del búho y el imaginario de las iglesias de madera vikingas— resume la vía noruega del Art Nouveau, que en lugar de copiar sin más a París o Viena echó mano de los dragones y entrelazos del país. Localizar al búho es sencillo; lo que significa que esté ahí, y no otro animal, es lo que la narración desmenuza frente a la piedra.
La noche en que ardió toda Ålesund
Apotekergata
La segunda parada apenas exige moverse: basta girar sobre los talones y mirar Apotekergata calle abajo. Lo que se alinea a los lados —fachadas de piedra, torretas, hierro forjado— tiene toda la misma edad, y esa uniformidad es la cicatriz. Hacia las dos de la madrugada del 23 de enero de 1904 se declaró un incendio en la fábrica de conservas Aalesund Preserving Co., en la isla de Aspøya. Un temporal del suroeste hizo el resto: en unas quince horas, una ciudad de madera apretada sobre dos islas quedó reducida a cenizas.
Las cifras siguen impresionando más de un siglo después. El fuego destruyó cerca de 850 casas y dejó en pie apenas unas 230; más de 10.000 de los aproximadamente 12.000 habitantes se quedaron sin techo en pleno invierno noruego. Y, sin embargo, solo hubo una víctima mortal: Ane Heen, de 76 años, que volvió a su casa en llamas a buscar su bolso. Una sola muerte en una ciudad arrasada es una estadística que cuesta asimilar, y esa desproporción es la que convierte el relato del incendio en algo más que una fecha.
Sobre el origen exacto del fuego nunca hubo certeza. La versión más repetida en la ciudad sostiene que todo empezó cuando una vaca derribó de una coz un farol o una lámpara de petróleo en la fábrica de conservas, pero la causa jamás llegó a establecerse y sigue discutiéndose. Si aquella vaca existió o no es, probablemente, el detalle que mejor se disfruta escuchando la narración en el mismo sitio donde empezó todo.
De las cenizas, una ciudad en tres años
Tidsmaskinen
La tercera parada se adentra ya en el edificio, en la penumbra casi total de la Máquina del Tiempo (Tidsmaskinen), el montaje multimedia titulado Fra aske til jugendstil —“De las cenizas al Jugendstil”—, donde el resplandor del fuego proyectado y el rumor del temporal reconstruyen la noche de 1904 y lo que vino después. Y lo que vino después fue una reconstrucción a velocidad de vértigo: entre 1904 y 1907 Ålesund se rehizo casi por completo en estilo Jugendstil, con 675 edificios nuevos levantados sobre un plano regulador nuevo trazado por el ingeniero municipal Fredrik Næser.
La hazaña tiene un componente generacional poco habitual. La obra reunió a alrededor de una treintena de arquitectos, la mayoría formados en Trondheim y en Charlottenburg (Berlín), muy jóvenes: entre los titulados la media rondaba los 33 años, el más joven, Olaf Larsen, tenía 21 y el mayor, Karl Norum, 52. Recibieron de golpe la oportunidad que casi ningún arquitecto tiene en toda su carrera —proyectar una ciudad entera, calle por calle, en el estilo del momento— y eso explica la coherencia Jugendstil poco común en Europa que hoy distingue a Ålesund.
La ayuda también llegó de fuera, y por mar. Guillermo II de Alemania, que solía veranear en los fiordos de Sunnmøre, envió cuatro buques cargados con personal, alimentos, medicinas y material para levantar barracones y refugios provisionales. En agradecimiento, una de las calles principales de la ciudad reconstruida se llama todavía hoy Keiser Wilhelms gate. Cómo encajan la generosidad imperial, el plano de Næser y la cuadrilla de arquitectos casi imberbes en una misma historia de tres años es lo que la instalación —y la audioguía junto a ella— termina de ordenar.
El interior intacto y la máquina que se apaga
Jugendstilsenteret og KUBE
La última parada abandona la oscuridad y pasa a las salas conservadas de la antigua oficina de farmacia. Aquí el visitante encuentra lo que casi nunca sobrevive en un edificio modernista: el interior completo. Schytte-Berg diseñó de arriba abajo lo que hay dentro, incluidos los armarios de madera que cubren las paredes, y ese conjunto sigue siendo el interior Art Nouveau mejor preservado de Ålesund. La madera encerada absorbe el sonido de los pasos y el ambiente cambia de golpe respecto a la piedra fría de la calle.
Desde estas salas se accede al museo de arte KUBE, instalado en la antigua sucursal del Norges Bank de 1906, contigua al edificio. Las dos casas comparten entrada y gestión desde que la reina Sonia de Noruega inauguró el centro el 6 de junio de 2003: un banco del año siguiente al incendio y una farmacia de dos años después, unidos hoy por la misma puerta.
Hay además un punto de melancolía en esta parada. La Máquina del Tiempo, que ha contado esta historia durante más de veinte años a cientos de miles de visitantes, afronta su temporada final, con cierre previsto el 31 de octubre. Un montaje sobre la desaparición de una ciudad que él mismo desaparece tiene un eco difícil de ignorar, y es exactamente donde la narración de EarGuide cierra el círculo antes de devolver al visitante a las calles que el fuego hizo posibles.