Templo de la Gran Reliquia
Audioguía Wat Mahathat
El monasterio de los reyes de Ayutthaya y sede del Patriarca Supremo perdió dos veces su torre de unos 50 metros; hoy queda una base vacía que escondía una cripta de oro y, entre las raíces de una higuera sagrada, una cabeza de Buda que el árbol lleva medio siglo abrazando.
- 60 min de audio
- Monasterio real en ruinas
Wat Mahathat, el monasterio de la Gran Reliquia, nació como relicario al este del palacio real: hacia 1374 Borommaracha I mandó levantar el Phra Si Rattana Mahathat, y Ramesuan lo amplió hasta hacer de él un gran templo. Fue monasterio real y sede del Patriarca Supremo de la orden urbana hasta el final del reino, y cada año el rey llegaba en procesión para la ceremonia del Kathin. En el recinto quedan la plataforma del Vihara Luang, el ubosot con sus piedras sema, una galería de budas sin cabeza y una chedi octogonal que no se repite en ningún otro lugar de Ayutthaya.
Lo más valioso del templo nunca estuvo a la vista. Su gran prang dorado se desplomó de golpe sin tormenta ni rayo, en 1631 según el holandés Jeremias van Vliet; Prasat Thong lo reconstruyó en 1633 hasta unos 50 metros, y en 1904 volvió a caer para terminar de desmoronarse en 1911. Bajo la base vacía, en 1956, un pozo de 17 metros llevó a una cripta con un león de oro macizo, estupas encajadas unas en otras y reliquias diminutas conservadas en aceite de sándalo.
Qué ver
- Cabeza de Buda entre raíces — Arenisca de época de Ayutthaya envuelta por una higuera sagrada desde hacia 1968
- Base del prang central — Lo que queda de una torre de unos 50 metros caída entre 1904 y 1911
- Cripta de 1956 — León de oro macizo, estupas encajadas y reliquias en aceite de sándalo a 17 metros
- Vihara Luang — Gran sala real de asambleas de unos 40 por 20 metros, a pocos pasos del palacio
- Chedi octogonal — Cuatro cuerpos escalonados y un pequeño prang, modelo único en Ayutthaya
A pocos pasos del Gran Palacio de Ayutthaya, Wat Mahathat (วัดมหาธาตุ) fue el monasterio de la Gran Reliquia: el templo de los reyes y la sede del Patriarca Supremo de la orden urbana, la Khamawasi, hasta el final del reino. Cada año el rey acudía aquí en procesión real para el Kathin, la ofrenda de hábitos a los monjes. De aquel corazón religioso quedan muros de ladrillo, una galería de budas sin cabeza y una plataforma vacía sobre la que se alzó una torre de unos 50 metros.
La historia de Wat Mahathat arranca con un relicario. La lectura más habitual sitúa el comienzo hacia 1374, año 736 de la era Chula Sakarat, cuando el rey Borommaracha I mandó levantar al este del palacio el Phra Si Rattana Mahathat, y la conclusión con Ramesuan, que lo amplió hasta convertirlo en un gran templo en 1384. Las fuentes no coinciden: la crónica de Luang Prasoet da 1374 y Borommaracha I; versiones posteriores de las Crónicas Reales atribuyen la obra a Ramesuan en 1384, un año que no encaja con su reinado (1388-1395), y el holandés Jeremias van Vliet se la adjudicó en 1640 a U-Thong, Ramathibodi I. Según la tradición, Ramesuan guardaba los preceptos en el pabellón Mangkhalaphisek cuando vio al este una reliquia de Buda obrando un milagro; salió en palanquín, hizo clavar estacas para marcar el sitio y levantó allí un relicario de 19 wa con un remate de nueve ramas de 3 wa.
El templo fue también escaparate de un imperio vencido. Según una tradición documentada, hacia 1431 el rey Borommaracha II tomó Angkor, la capital jemer, hizo arrancar de sus templos imágenes sagradas de bueyes, leones y otras criaturas y, de vuelta en Ayutthaya, las presentó como ofrenda, unas en Wat Mahathat y otras en Wat Phra Si Sanphet. En 1595 el mercader de gemas de Brujas Jacques de Coutre describió, en un templo que probablemente era este, figuras de bronce del tamaño de un hombre apoyadas contra el muro y traídas de una ciudad en ruinas de Camboya que los nativos llamaban «Anguor». Los holandeses del siglo XVII lo conocían como Nopphathat, Nappetat o Nappetadt, y circuló también el nombre de Wat Na Pa Than, que el príncipe siamés Prisdang, ya monje con el nombre de Jinawarawansi, explicó como «el monasterio frente al barrio del carbón»: Pa Than era el barrio de los carboneros.
La arquitectura de Wat Mahathat se ordena en torno al prang central, rodeado en quincunce por cuatro prangs menores en las esquinas de la plataforma y cerrado por un claustro de budas sedentes, en su mayoría sin cabeza. Al este queda el Vihara Luang, la gran sala real de asambleas; al oeste, el ubosot, la sala de ordenaciones, rodeado por el muro interior y por las piedras bai sema que marcan el espacio sagrado. Una embajada de Ceilán que visitó el templo en 1750, en el reinado de Borommakot, dejó descrita la base del relicario rodeada de esculturas de leones, osos, cisnes, pavos reales, kinnaras, bueyes, lobos, búfalos y dragones, las criaturas del bosque mítico de Himaphan. Y en el recinto se conserva una pieza que no existe en ningún otro punto de Ayutthaya: una chedi octogonal de cuatro cuerpos escalonados coronada por un pequeño prang.
Para saber qué ver en Wat Mahathat, la audioguía recorre el recinto en cuatro paradas y 60 minutos, de la cabeza de Buda entre las raíces a la sala real, la base del prang central y el prang menor del noroeste. El hilo que las une es una paradoja: el santuario de los reyes se lee hoy en una base de ladrillo vacía, y su verdadero tesoro estuvo siempre debajo, no arriba.
Al otro lado de la calle, Wat Ratchaburana mantiene en pie el prang más entero de la isla, con su propia cripta saqueada en 1957, y en la orilla oeste del río Wat Chaiwatthanaram es la montaña-templo de Prasat Thong, el mismo rey que reconstruyó aquí el gran prang en 1633. Fuera de la isla, en la confluencia del Chao Phraya y el Pa Sak, Wat Phanan Choeng guarda un Buda sedente de 19 metros anterior a la propia ciudad.
Una cabeza de Buda que el árbol abraza
Cabeza de Buda entre las raíces
Resumen de esta parada
Junto a un pequeño vihara satélite, una higuera sagrada (Ficus religiosa) sostiene entre sus raíces aéreas una cabeza de Buda de arenisca de época de Ayutthaya. La zona está acordonada y junto al árbol hay siempre un guardia: la estampa más conocida del templo se contempla a cierta distancia, con el rostro sereno asomando entre una maraña de raíces.
Sobre cómo llegó hasta ahí circulan varias versiones. Las populares hablan de un ladrón que la escondió y nunca volvió a por ella, o de una víctima del saqueo birmano de 1767. La explicación documentada es más prosaica: hacia 1968-1970, durante una restauración, un obrero la retiró de una zona que iba a restaurarse y la dejó al pie de esta higuera, cuyas raíces la fueron envolviendo; un guardia local la sitúa allí desde hace más de 50 años. El árbol no se ha detenido. Entre 2017 y 2018 las raíces avanzaron entre 0,5 y 2,5 centímetros más sobre la cabeza, y el personal del Parque Histórico frena su crecimiento con sustancias sintéticas para que no la engulla del todo.
Ante ella rige además un gesto de respeto. Los carteles piden a los visitantes agacharse o arrodillarse para fotografiarla, de modo que su propia cabeza nunca quede por encima de la del Buda; quedarse de pie sobre ella se considera una falta de respeto. Allí mismo, la audioguía separa lo que hay de leyenda y lo que hay de historia en la llegada de esa cabeza a las raíces.
La sala real donde conspiró un monje
Vihara Luang
Resumen de esta parada
Al este del prang se extiende la plataforma elevada del Vihara Luang, la gran sala real de asambleas, de unos 40 por 20 metros. Quedan el pedestal del Buda principal y tramos de muro con falsas ventanas. Este era el monasterio de los reyes y del Patriarca Supremo, a pocos pasos del Gran Palacio, el que cada año recibía la procesión real del Kathin.
También es escenario de un episodio oscuro que la historia discute. Según el relato transmitido, en 1611 un monje dio un golpe de Estado desde este templo. El príncipe Si Sin, ordenado en 1602 y convertido en el venerado erudito Phra Phimon Tham, reunió a sus seguidores en Wat Mahathat; sus hombres derribaron la Puerta de la Buena Fortuna, entraron en el palacio y apresaron al rey tuerto Si Saowaphak, que fue ejecutado con una maza de sándalo en Wat Khok Phraya. El monje subió al trono como el rey Songtham.
Los muros cierran la escena. En la caída de Ayutthaya, en 1767, el ataque birmano prendió fuego al monasterio, aunque otra fuente sostiene que el templo resistió en gran parte el incendio y que las ruinas visibles datan sobre todo de finales del siglo XVII y del XVIII. Después, durante generaciones, quedó expuesto al saqueo y a las excavaciones clandestinas: bajo el pedestal del Buda principal, el Departamento de Bellas Artes encontró el pozo de unos saqueadores que habían cavado a escondidas hasta dos metros de profundidad, siguió excavando otros dos y dio con cinco pequeñas vasijas de barro llenas de finas láminas de oro con diversas figuras. Sobre esta plataforma, la audioguía reconstruye la conjura que llevó a un monje del hábito a la corona.
Cincuenta metros de torre que ya no están
Base del prang central
Resumen de esta parada
En el centro del recinto, una plataforma simétrica de laterita y ladrillo con escaleras en los cuatro lados es todo lo que queda del prang central. Su escala perdida se entiende mirando al otro lado de la calle, donde el prang de Wat Ratchaburana sigue en pie: aquí, sobre esta base, hubo una torre de unos 50 metros, la heredera del relicario que Borommaracha I mandó levantar hacia 1374 y que Ramesuan completó.
Es la historia de una torre que cayó dos veces. En 1631, tercer año del reinado de Prasat Thong, según Jeremias van Vliet, el alto prang dorado de estilo jemer se desplomó de golpe, sin tormenta, trueno ni rayo; durante la reconstrucción se vino abajo también el andamio de bambú en plena lluvia, y los adivinos guardaron en secreto los malos presagios. Las Crónicas Reales sitúan ese primer derrumbe antes, en el reinado de Songtham. Lo que nadie discute es la respuesta: en 1633 Prasat Thong lo reconstruyó más alto que el original, al que juzgó demasiado achaparrado. El nuevo alcanzó 1 sen y 5 wa, unos 50 metros, rematado por una aguja metálica de seis metros, en unas obras que duraron nueve meses.
La segunda caída fue definitiva. El 25 de mayo de 1904, a las cinco de la mañana, el prang principal se derrumbó a la altura de las hornacinas, y en 1911, bajo Rama VI, terminó de desmoronarse. Las fuentes no fechan igual ese final, entre el reinado de Rama V y el de Rama VI, y la secuencia de 1904 y 1911 es la que concilia ambas. Nunca se reconstruyó. Al pie de los pocos peldaños que quedan, la audioguía mide la torre que falta.
La cripta de oro bajo la base vacía
Prang menor noroeste
Resumen de esta parada
En la esquina noroeste de la plataforma se conservan los restos de uno de los prangs menores que rodeaban al central, el que todavía conserva trazas de pinturas murales de época temprana con filas de budas. Desde aquí, la mirada vuelve a la base vacía y a lo que escondía debajo.
En 1636, Jeremias van Vliet anotó un dicho popular: con las riquezas enterradas bajo las imágenes de Buda de Wat Mahathat y de Wat Phra Si Sanphet se podría restaurar un reino arruinado. Tres siglos después, en 1956, los obreros del Departamento de Bellas Artes cavaron con palanca y cesto un pozo estrecho hasta la cripta principal, 17 metros bajo el prang, alumbrándose con un farol y bajando ramas de guayabo para mover el aire. Lo primero que apareció fue un león de oro macizo dentro de un recipiente en forma de pez. El 30 de agosto de 1956 se abrió un pilar hueco de piedra de 3,20 metros: dentro había una serie de estupas encajadas, de plomo, de plata, de aleación nag y de cristal con granates, esmeraldas y rubíes, y un diminuto cofre de oro con reliquias del tamaño de un tercio de grano de arroz conservadas en aceite de sándalo. Hoy se guardan en el Museo Nacional Chao Sam Phraya.
Entre los objetos de la cripta apareció también una lámina de estaño inscrita: la dedicatoria de mérito de una pareja, Pho Ai y Mae Chao, que con 75 años mandó fundir tantas imágenes votivas de Buda como días había vivido, «veintisiete mil quinientos días», una cifra algo superior a la real. Junto al prang del noroeste, la última parada de la audioguía baja hasta esa cripta, donde el oro de los reyes compartía espacio con la cuenta de días de un matrimonio anónimo.