Patrimonio Mundial
Audioguía Río Li (Lijiang)
Entre el muelle de Yangdi y la gran curva de Xingping, el río Li se abre paso entre racimos de picos de caliza Patrimonio Mundial, pasa bajo una pared donde se buscan nueve caballos y termina en el reflejo que China imprimió en su billete de 20 yuanes.
- 120 min de audio
- Navegación en balsa por el karst
El río Li lleva más de dos mil años en el mapa de China: en el 214 a. C. Qin Shi Huang mandó abrir el canal Lingqu para unirlo al río Xiang y mover sus ejércitos hacia el sur, y desde entonces formó parte de la vía navegable entre el Yangtsé y el delta del río de las Perlas. Los poetas Tang y Song lo convirtieron en verso y en lema, y en 2014 su karst de picos en el condado de Yangshuo entró en el Patrimonio Mundial como parte del Karst del Sur de China.
El tramo de Yangdi a Xingping, el más valorado del río, guarda un juego y un billete. Frente al acantilado de los Nueve Caballos los pasajeros cuentan figuras en la roca siguiendo una copla que asigna a cada número un puesto en los exámenes imperiales; río abajo, el bajío de Huangbu refleja los picos tal como aparecen en el reverso del billete de 20 yuanes, con el monte Yuanbao al fondo y un pescador con cormoranes en el agua.
Qué ver
- Acantilado de los Nueve Caballos — Pared de caliza con manchas de colores y una copla que examina a quien cuenta sus figuras
- Bajío de Huangbu — El reflejo con el monte Yuanbao que ilustra el billete de 20 yuanes desde 2000
- Karst fengcong — Racimos de picos sobre una base común, Patrimonio Mundial desde 2014
- Muelle de Yangdi — Embarcadero de balsas con una leyenda de cabra-montaña escondida en su nombre
- Pescadores con cormoranes — Sombrero cónico y pértiga de bambú en la orilla de Xingping
Entre Guilin y Yangshuo, el río Li (Lijiang, 漓江) se abre paso entre montes de caliza que dieron a China uno de sus lemas más repetidos. Su tramo más célebre va del muelle de Yangdi a la gran curva de Xingping: una navegación en balsa entre racimos de picos Patrimonio Mundial, bajo el acantilado de los Nueve Caballos, hasta el reflejo del bajío de Huangbu que aparece en el reverso del billete de 20 yuanes.
La historia del río Li empieza con una obra militar. En el 214 a. C., Qin Shi Huang, primer emperador de la dinastía Qin, ordenó abrir el canal Lingqu para unir el Li con el río Xiang y lanzar sus ejércitos hacia el sur; desde entonces el río formó parte de una vía navegable entre el valle del Yangtsé y el delta del río de las Perlas. Cuánto mide depende de qué se cuente: 164 km para el Li propiamente dicho, desde la boca del canal Lingqu en Rongjiang hasta Sanjiangkou, en Pingle, o 437 km para el sistema Li-Gui completo, que suma el curso bajo, llamado Gui, hasta su confluencia con el Xi.
El paisaje kárstico del río Li es la razón de su fama. En 2014 el karst de Guilin entró en la fase II del bien Patrimonio Mundial Karst del Sur de China, y uno de sus componentes, «Guilin Karst – Lijiang Fengcong», es precisamente el karst de picos del río en el condado de Yangshuo. Por este cauce han pasado ejércitos imperiales, poetas de las dinastías Tang, Song y Qing, dos de los hombres más poderosos de la China de Mao y un presidente de Estados Unidos, y casi todos dejaron una frase o una anécdota en sus orillas.
Para saber qué ver en el río Li, la audioguía acompaña la travesía en cinco paradas y 120 minutos: el muelle de Yangdi, el río abierto frente a Langshi, el acantilado de los Nueve Caballos, el bajío de Huangbu y la llegada a Xingping. El hilo que las une es un paisaje que China lleva veintidós siglos recorriendo, cantando y, al final, imprimiendo en su dinero.
La travesía corta termina en el pueblo antiguo de Xingping; los cruceros largos siguen hasta Yangshuo y desembarcan al pie del Pico Bilian. Aguas abajo, el Li recibe al río Yulong, que se baja en balsa de bambú.
Yangdi, la pezuña de cabra donde se embarca
Muelle de Yangdi
Resumen de esta parada
La travesía arranca en el muelle de Yangdi, un embarcadero en la orilla del pueblo con hileras de balsas esperando turno y los primeros picos cerrando el valle. De aquí salen las balsas de bambú motorizadas que recorren el tramo más valorado del río: unas llegan hasta la colina de los Nueve Caballos y otras siguen río abajo hasta Xingping.
El paisaje que rodea el muelle se explica por la roca. El Li corre sobre unos 2.600 metros de calizas del Devónico y el Carbonífero, y a lo largo de su curso domina el karst fengcong: racimos de picos que comparten una misma base caliza, con hondonadas boscosas entre ellos, distintos de las torres aisladas, las fenglin de 30 a 80 metros, que rodean Yangshuo. Ambos relieves llevan formándose entre 10 y 20 millones de años, y son esos picos unidos por la base los que valieron al río su inscripción como Patrimonio Mundial.
El propio nombre del muelle esconde una leyenda. Cuenta la leyenda local que aquí vivía un espíritu-cabra tan grande como una montaña, que en una sola noche devoraba la hierba de varias leguas y acabó comiéndose los arrozales. El Emperador de Jade envió al gigante divino Juling Shen, que hizo brotar un campo de arroz tierno como cebo, se disfrazó de arbolito junto a la linde y, de dos tajos, le cortó a la cabra una pata trasera y los dos cuernos. Los trozos se habrían convertido en dos montes, el de los Cuernos de Cabra (Yangjiao Shan) y el de la Pezuña de Cabra (Yangti Shan). En el habla de Guilin, yangti suena igual que Yangdi, y el pueblo cambió los caracteres por otros más elegantes, «dique de los álamos», aunque en Yangdi no hay álamos. Al embarcar, la audioguía cuenta cómo un monstruo glotón acabó dando nombre al muelle.
Un río abierto por un emperador y cantado por poetas
Langshi
Resumen de esta parada
Pasado Yangdi, el río se abre frente a Langshi y el paisaje gana silencio. Dentro del proyecto «Li Digital», el programa «de gasóleo a electricidad» sustituye por lotes las viejas balsas de motor diésel, ruidosas y de alto consumo, por balsas de propulsión totalmente eléctrica, que comparten el cauce con los grandes barcos turísticos que bajan desde Guilin.
Este cauce fue camino de ejércitos antes que de viajeros. El canal Lingqu que mandó abrir Qin Shi Huang en el 214 a. C. medía 36,4 km, lo diseñó Shi Lu y servía para lanzar las tropas imperiales contra las tribus Baiyue del sur. Después llegaron los poetas: Han Yu, de la dinastía Tang, resumió el paisaje en un verso, «el río es una cinta de seda azul, los montes horquillas de jade verde», y Wang Zhenggong, de la Song, acuñó el lema «el paisaje de Guilin es el primero bajo el cielo», que dio fama nacional a estos montes.
El río también recibió visitas de Estado. El 2 de julio de 1998, Bill Clinton bajó en barco desde Guilin hasta Yangshuo, unas cuarenta millas de río sinuoso entre formaciones kársticas, bambú en las orillas y aldeas, acompañado por Hillary Clinton y con una parada para recorrer la aldea de Yucun. Los guías del río cuentan una broma a su costa que tiene que ver con la siguiente curva, y la audioguía la reserva para justo antes del examen de los caballos.
Nueve caballos en una pared de caliza
Colina de los Nueve Caballos
Resumen de esta parada
Tras una curva que abre la vista aparece el acantilado de los Nueve Caballos (Nine Horse Fresco Hill), una gran pared de caliza blanca sobre el río, junto a la aldea de Huashan, cuyas casas se agrupan al pie, a unos 60 km de Guilin. En la roca, las manchas verdes, amarillas y blancas de piedra y vegetación componen la figura de nueve caballos que da nombre al lugar. El poeta de la dinastía Qing Xu Yun escribió ante ella: «Desde antiguo los montes parecen pinturas; ahora la pintura parece un monte».
Al pasar frente a la pared, los pasajeros juegan a contar caballos siguiendo una copla popular de Guilin: quien ve siete será bangyan y quien ve nueve, zhuangyuan, el segundo y el primer puesto de los exámenes imperiales. Casi nadie llega a nueve, y hay quien cuenta más sumando los que se reflejan en el agua. Se cuenta que en 1960 Zhou Enlai vio los nueve y el mariscal Chen Yi solo ocho; en otra versión, Zhou respondió «dieciocho», sumando los reflejos. Lo que sí se conserva de aquella primavera es una foto del 15 de mayo de 1960 en la que Zhou Enlai, Deng Yingchao, Chen Yi y Zhang Qian posan juntos en un pabellón de Yangshuo.
La leyenda ofrece dos explicaciones para esas figuras. En una, eran caballos celestiales que el Rey Mono, Sun Wukong, debía cuidar en los establos del cielo; nueve escaparon y, por no regresar, quedaron convertidos en imágenes de piedra. En la otra, un pintor quiso retratar a nueve caballos que bebían en el río, y los animales, asustados, huyeron contra el acantilado y quedaron grabados en él. Frente a la pared, la audioguía plantea el examen y cada oyente comprueba qué rango le habría tocado en la China de los mandarines.
El billete de 20 yuanes, en tamaño real
Reflejos de Huangbu
Resumen de esta parada
Pasada la gran curva del río junto a Xingping, el agua se remansa en el bajío de Huangbu, cuyo nombre significa «tela amarilla». Se lo debe a una losa del lecho, larga y ancha, de color amarillo maíz, cuyo reflejo se extiende sobre el agua como una tela. En los tramos poco profundos, el agua clara deja ver un fondo de cantos rodados.
Este es el paisaje del dinero chino. El reverso del billete de 20 yuanes de la quinta serie del renminbi, en circulación desde el 16 de octubre de 2000 y mantenido en las ediciones de 2005 y 2019, reproduce el reflejo del bajío de Huangbu con el monte Yuanbao al fondo y un pescador con cormoranes en el río. El pico que cierra la escena se reconoce comparando el paisaje con un billete en la mano, y en este punto la audioguía acompaña esa comparación hasta que el papel y el río coinciden.
Cormoranes en la pértiga del último pescador
Xingping
Resumen de esta parada
La travesía termina en la orilla de Xingping, donde ancianos con sombrero cónico y pértiga de bambú posan con cormoranes junto al punto de vista del billete. Uno de ellos es Huang Yuechuang, pescador de la aldea de Dahebei, de una familia dedicada a la pesca desde hace generaciones, que desde 2000 posa como «pescador-modelo» en el mejor punto de foto del paisaje del billete. En 2022 tenía 82 años: barba blanca, un cormorán en cada extremo de la pértiga y una pareja de aves a la que da un jin, medio kilo, de pescado al día.
Esas pértigas son el eco de una pesca antigua. Los «fuegos de pesca del Li» eran una pesca nocturna tradicional: al caer la noche, los pescadores salían en balsa con antorchas encendidas y varios cormoranes, y las luces salpicaban el río como estrellas.
Hoy el río se gobierna de otra manera. En la campaña contra los «cuatro desórdenes» de sus orillas, las balsas turísticas pasaron de más de 5.000 a 1.210 y se cerraron 1.120 granjas ribereñas. En la orilla de Xingping, la audioguía cierra el viaje con los pescadores que mantienen viva la estampa del billete y con un río que ha elegido menos balsas y más silencio.