Arco kárstico
Audioguía Moon Hill (Yueliang Shan)
Una torre caliza de 380 metros de altitud atravesada de lado a lado por el resto de una cueva que el agua vació: un ojo de unos 50 metros que cambia de fase como la Luna según se camina por el valle, y bajo cuyo techo arrancó la escalada deportiva en China.
- 90 min de audio
- Arco natural de karst
Moon Hill, el monte de la Luna, se alza a las afueras de Yangshuo sobre una llanura de cultivos. Su nombre formal es Mingyue Feng, pico de la luna brillante, por el gran orificio pasante que se abre bajo la cumbre: un arco de unos 50 metros de alto y otros tantos de ancho, enmarcado por una pared de roca de apenas unos metros de grosor. Es todo lo que queda de una antigua cueva caliza excavada bajo el nivel del agua subterránea. Unos 800 peldaños de piedra suben desde la llanura hasta la bóveda, cuyo techo está cuajado de estalactitas.
Alrededor de esa luna de piedra han girado figuras muy distintas. En época Qing, Xu Tingzheng la bautizó como la luna colgada del alto pico; según la tradición, Richard Nixon subió hasta aquí en los años setenta; en 1990 dos escaladores estadounidenses equiparon bajo el arco la primera vía de escalada deportiva de China; y una campesina que vendía agua en la escalera aprendió ocho idiomas y acabó siendo conocida como Mama Moon.
Qué ver
- Ojo de la luna — Hueco de unos 50 metros que atraviesa la torre caliza bajo la cumbre
- Camino para Contemplar la Luna — El arco pasa de luna llena a media luna y a luna en forma de ceja
- Escalinata de piedra — Unos 800 peldaños desde la llanura hasta la bóveda, a unos 300 metros de altitud
- Techo de estalactitas — Figuras identificadas con Wu Gang y el Conejo de Jade del mito lunar
- Vía Moonwalker — 7c de unos 20 metros por el envés del arco, cuna de la escalada deportiva china
A las afueras de Yangshuo, entre arrozales y torres de caliza, Moon Hill (月亮山, Yuèliàng Shān) se reconoce de lejos por un hueco semicircular que la atraviesa de lado a lado bajo la cumbre, por el que se ve el cielo a través de la montaña. Yueliang Shan, «monte de la Luna», es el nombre popular; el formal es Mingyue Feng (明月峰), «pico de la luna brillante», porque el orificio parece una luna llena alta y luminosa. La cumbre alcanza los 380 metros sobre el nivel del mar.
La historia de Moon Hill empieza bajo el agua. El arco, de unos 50 metros de alto y otros tantos de ancho, es todo lo que queda de una antigua cueva caliza excavada en la zona freática, por debajo del nivel del agua subterránea. La roca que la rodeaba desapareció y dejó a la vista ese esqueleto, enmarcado por una pared de apenas unos metros de grosor. En época Qing (1644-1912), Xu Tingzheng bautizó la vista como «la luna colgada del alto pico» y le dedicó un poema.
Después llegaron los visitantes. Según la tradición, Richard Nixon y su esposa Pat subieron hasta el arco en los años setenta, aunque la fecha de esa visita se discute. En 1990, según la mayoría de las fuentes, los estadounidenses Todd Skinner y Sam Lightner Jr. equiparon bajo la bóveda la primera vía de escalada deportiva de China, el arranque de Yangshuo como destino de escalada. Y a mediados de los noventa una campesina, Xu Xiuzhu, empezó a vender bebidas y fruta en la escalera, aprendió ocho idiomas hablando con los extranjeros y terminó conociéndose como «Mama Moon».
Para saber qué ver en Moon Hill, la audioguía recorre el monte en cuatro paradas y 90 minutos: la explanada al pie, frente al arco; la escalinata de piedra; la boca sur del ojo de la luna, y la plataforma mirador bajo la bóveda. El hilo que las une es una idea sencilla y extraña: la luna de esta montaña es el hueco de una cueva que el agua vació, y a su alrededor han girado poetas, presidentes, escaladores y una vendedora de agua que aprendió el mundo en una escalera.
En la misma campiña kárstica corre el río Yulong, que se baja en balsa de bambú entre puentes de piedra; de vuelta en el pueblo, el Parque de Yangshuo ofrece otra subida, con mirador sobre el casco.
Una luna que atraviesa la montaña
Explanada al pie del monte
Resumen de esta parada
La primera parada está en la explanada al pie del monte, junto a los restaurantes campesinos desde los que el arco se ve de frente sin necesidad de subir. Desde aquí se entiende la extrañeza del lugar: una torre de roca maciza con el cielo asomando por su interior, y dos nombres, el popular y el formal, que leen la misma forma como una luna.
Esa luna no es fija. Al norte del arco se alza una colina redondeada que le hace de fondo, y quien recorre el Camino para Contemplar la Luna (赏月路), en la vertiente sur, ve cómo el hueco pasa de luna llena a media luna y a luna en forma de ceja según el ángulo. Desde un vehículo en marcha el efecto es aún más rápido: el arco crece de cuarto creciente a luna llena y mengua de nuevo.
La vista tiene también nombre literario. En época Qing, Xu Tingzheng la llamó «la luna colgada del alto pico» y le dedicó un poema según el cual, desde antiguo, se desplomó un ángulo del acantilado y hasta hoy su alma superviviente alumbra mil otoños. Frente al arco, la audioguía enseña a leer esa luna por sus nombres y por el verso antes de empezar la subida.
La escalera donde una campesina aprendió ocho idiomas
Escalinata de los 800 peldaños
Resumen de esta parada
La llanura de cultivos está a unos 120 metros sobre el nivel del mar y el arco, a unos 300. Una escalinata de piedra de unos 800 peldaños salva ese desnivel de cerca de 180 metros; otras fuentes cuentan 804 o casi un millar. Por encima del arco, más empinada, la escalera sigue hacia la cumbre y el mirador del Tocador, un pequeño promontorio sin barandilla con vista circular sobre el karst.
Rara vez se sube solo. Al pie esperan mujeres con botellas de agua y refrescos que, si el visitante dice que no, lo acompañan peldaño a peldaño hasta el arco y luego bajan a por el siguiente grupo, una y otra vez a lo largo del día, una escena que se repite al menos desde 2009. Por esta misma escalera, según la tradición, pasaron Richard Nixon y su esposa Pat en los años setenta; unas fuentes hablan de 1972, pero ese año Nixon solo recorrió Pekín, Shanghái y Hangzhou, y la visita encajaría mejor con su segundo viaje, en 1976. Ninguna fuente primaria abierta documenta la subida.
La historia más famosa de la escalera es la de Xu Xiuzhu. Con solo tres cursos de primaria, empezó a vender agua preguntando a los extranjeros en chino si querían beber; cuando uno respondió «Wow, water», entendió que «water» era agua, y desde entonces apuntó cada palabra nueva en una libretita que repasaba antes de dormir y al despertar. Aprendió ocho idiomas y en septiembre de 1998 obtuvo por vía excepcional la licencia oficial de guía. Su apodo nació en 2002, en esa misma libreta, de la mano de un estudiante canadiense que se mareó durante la subida. A media escalera, la audioguía cuenta qué ocurrió aquel día y por qué ella se negó a cobrarle.
El esqueleto de una cueva bajo el agua
Ojo de la luna
Resumen de esta parada
En la boca sur del arco, el visitante pasa de la luz a la sombra. El ojo de la luna mide unos 50 metros de alto y de ancho, pero la pared de roca que lo enmarca tiene solo unos pocos metros de grosor: visto de cerca, el arco resulta mucho más frágil de lo que sugiere desde la llanura.
Su origen explica la forma. Este hueco es el resto de una antigua cueva caliza que se excavó en la zona freática, bajo el nivel del agua subterránea. El resto de la roca se fue, y quedó la cueva abierta por los dos lados, convertida en ventana.
Bajo la bóveda, las dos paredes interiores son lisas como muros, pero el techo está cuajado de estalactitas y coladas. Dos de ellas se identifican con el leñador Wu Gang y con el Conejo de Jade, moradores del palacio lunar en el mito chino; a veces se busca una tercera, la de la diosa Chang’e. La audioguía señala desde aquí dónde se esconden esas figuras en el techo.
El techo que abrió la escalada china
Plataforma mirador bajo el arco
Resumen de esta parada
Desde la plataforma mirador bajo el arco, el techo se lee como una pared vuelta del revés. Por él corren líneas equipadas con chapas, como Moonwalker, Over the Moon o Lunar Tick, y a menudo hay escaladores colgados bajo la bóveda. Aquí empezó la escalada en roca natural en China: en 1990, según la mayoría de las fuentes, aunque otras dan 1991 o 1992, Todd Skinner y Sam Lightner Jr. equiparon la primera vía deportiva del país. La más famosa es Moonwalker, un 7c de unos 20 metros abierto por Skinner que avanza por el envés del arco, colgado de coladas y agujeros, hasta una tercera cueva cerca de la clave.
La relación entre la montaña y sus escaladores no ha sido tranquila. Cuando el acceso pasó a ser privado y de pago, a principios de los años 2000, muchos se colaban sin entrada y la escalada se prohibió por primera vez; más tarde, los propietarios del parque llegaron a quitar las primeras chapas de la mayoría de las vías. En el primer semestre de 2017 volvió la prohibición, después de que un fragmento de roca estuviera a punto de golpear en la cabeza a un vigilante en esta misma plataforma, y durante esos años solo se escalaba en el festival anual de escalada de Yangshuo, a finales de octubre. A finales de 2019, la nueva empresa concesionaria la levantó tras reunirse con la Asociación de Escaladores de Yangshuo, a cambio de una revisión anual de las vías financiada con el seguro de escalada obligatorio.
Bajo el techo se mantiene además un ritual. Quien encadena Moonwalker remata la vía con el «Moon Swing», el columpio de la luna: un enorme péndulo que cruza el hueco del arco de lado a lado, como el badajo de una campana gigante. En la última parada, la audioguía explica cómo se prepara ese péndulo y por qué no es un accidente, sino una celebración.