Atapuerca
Audioguía Museo de la Evolución Humana
Un gran contenedor de cristal a orillas del Arlanzón guarda el relato del origen de la humanidad, escrito en los fósiles de la sierra de Atapuerca.
- 90 min de audio
- Evolución humana
Inaugurado en 2010 en un edificio de Juan Navarro Baldeweg, el museo se levanta en el solar del antiguo convento de San Pablo y forma parte del Complejo de la Evolución Humana, junto a los yacimientos de Atapuerca y el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana. Su exposición reúne réplicas y originales de los hallazgos de unos yacimientos situados a unos 15 kilómetros de Burgos.
Entre las piezas destacan el cráneo apodado Miguelón, uno de los más completos de su antigüedad, y un bifaz de cuarcita rojiza conocido como Excalibur, interpretado por algunos como una posible ofrenda funeraria. Una reconstrucción del HMS Beagle, el barco de Darwin, cierra el recorrido con la pregunta de fondo: quiénes somos.
Qué ver
- Edificio de cristal y hormigón blanco de Juan Navarro Baldeweg, inaugurado en 2010
- Fósiles de Atapuerca, Patrimonio de la Humanidad desde el año 2000
- Cráneo Miguelón, uno de los más completos de su antigüedad
- Bifaz Excalibur, posible ofrenda funeraria de la Sima de los Huesos
- Reconstrucción del HMS Beagle, el barco de Darwin
Qué ver en el Museo de la Evolución Humana de Burgos es, en buena medida, una pregunta sobre el tiempo. La historia de este museo arranca en 2010, cuando se inauguró el edificio diseñado por Juan Navarro Baldeweg, pero su materia prima es mucho más antigua: los hallazgos de la sierra de Atapuerca, cuyos yacimientos fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000. En una ciudad de piedra dorada y memoria medieval, el museo mira muchísimo más atrás, hasta los primeros europeos. La experiencia completa se vive recorriéndolo con la audioguía, que ordena las salas en un relato de unos 90 minutos. Al otro lado del Arlanzón queda el Paseo del Espolón, y con la Catedral de Burgos forma uno de los dos grandes reclamos de la ciudad.
El edificio de cristal junto al río
Museo de la Evolución Humana
Resumen de esta parada
A la orilla del Arlanzón se alza un gran contenedor de cristal y hormigón blanco. El contraste con el casco histórico de Burgos es deliberado: lo contemporáneo frente a lo medieval, en un mismo paisaje urbano.
El edificio ocupa el solar del antiguo convento de San Pablo, el llamado solar de Caballería, y se integra en el Complejo de la Evolución Humana, que reúne también los yacimientos de Atapuerca y el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana. La arquitectura de Navarro Baldeweg funciona así como puerta de entrada a un conjunto científico más amplio.
El museo está dedicado a la evolución humana a partir de los hallazgos de Atapuerca, a unos 15 kilómetros de la ciudad. Antes de cruzar la puerta, la fachada ya plantea qué clase de viaje espera dentro, y el detalle más sorprendente se reserva para la narración en el propio lugar.
El tiempo de Atapuerca
Exposición de Atapuerca
Resumen de esta parada
La sala dedicada a los yacimientos presenta el tiempo profundo de la sierra. En Atapuerca se definió la especie Homo antecessor a partir de restos de hace unos 800.000 años, una de las poblaciones humanas más antiguas de Europa occidental. Son, en la práctica, los primeros europeos de los que habla el museo.
Esa escala temporal convive con una historia más reciente, la de la investigación. Las excavaciones han sido dirigidas por el equipo de Eudald Carbonell, Juan Luis Arsuaga y José María Bermúdez de Castro, galardonado con el Premio Príncipe de Asturias en 1997. El reconocimiento de la UNESCO en el año 2000 completó el cuadro de un lugar que cambió la mirada sobre los orígenes europeos.
La Sima de los Huesos
Cráneo Miguelón
Resumen de esta parada
El yacimiento de la Sima de los Huesos ha proporcionado miles de fósiles humanos atribuidos al linaje que conduce a los neandertales, de varios cientos de miles de años de antigüedad. El museo expone réplicas y originales de estos fósiles, entre ellos el cráneo apodado Miguelón, uno de los más completos de su antigüedad.
Junto a los cráneos aparece el bifaz de cuarcita rojiza conocido como Excalibur, hallado en la propia Sima de los Huesos. Su nombre, según se cuenta, viene del color y la rareza de la pieza, que recordaron a los investigadores la espada legendaria del rey Arturo. Algunos especialistas lo interpretan como una posible ofrenda funeraria, lo que lo convertiría en uno de los primeros gestos simbólicos de la humanidad, aunque la interpretación sigue discutida.
Muerte, símbolo y origen se cruzan en esta parada: una piedra roja que quizá fue un primer adiós a los muertos. Lo que su hallazgo sugiere se explica mejor ante las vitrinas, con la audioguía.
El barco de Darwin y nosotros
Reconstrucción del HMS Beagle
Resumen de esta parada
La exposición incluye una reconstrucción del HMS Beagle, el barco de Charles Darwin, que sirve para explicar la teoría de la evolución. Tras los fósiles de Atapuerca, la maqueta desplaza la mirada del pasado remoto hacia una pregunta sobre el presente: la evolución como asunto que concierne a quien recorre las salas.
En este punto cabe también una anécdota muy española. Según la tradición documentada, el cráneo más célebre de Atapuerca fue bautizado Miguelón en homenaje al ciclista Miguel Indurain, en pleno apogeo de sus victorias en el Tour. Un guiño popular a un fósil de cientos de miles de años que el recorrido recoge con humor antes de su cierre.