Muralla Ming
Audioguía Muralla de Xi'an (Xi'an Chengqiang)
Casi catorce kilómetros de ladrillo gris que envuelven la ciudad vieja de Xi'an y guardan dentro los muros de la Chang'an Tang: una máquina de guerra Ming que sobrevivió a asedios, bombardeos y a una votación para derribarla, y que hoy es avenida para bicis, maratones y faroles.
- 90 min de audio
- Dinastía Ming
La muralla que rodea la ciudad vieja de Xi'an empezó a levantarse en 1374, según la fecha más citada (otras fuentes dan 1370), cuando el emperador Zhu Yuanzhang, fundador de los Ming, nombró a su segundo hijo, Zhu Shuang, príncipe de Qin con sede en la ciudad. Geng Bingwen y Pu Ying dirigieron una obra que no partió de cero: reaprovechó y alargó por el oeste y el sur los muros de la Ciudad Imperial de la Chang'an Tang, levantó de nueva planta los lienzos este y norte y quedó prácticamente terminada en 1378. El resultado mide 12 metros de alto y hasta 18 de ancho en la base, con 98 bastiones que sobresalen del muro cada 120 metros, la distancia que cubrían arcos y armas de fuego. En 1568 se revistió de ladrillo la tierra apisonada y en 1781 la reforma de Bi Yuan le dio el aspecto que conserva.
El contraste está en el uso. Construida para cerrar la ciudad, la muralla encerró a sus vecinos durante el cerco de 1926, les sirvió de refugio antiaéreo bajo las bombas japonesas y en 1958 una reunión municipal votó mayoritariamente por derribarla. Se salvó por un escrito al Consejo de Estado. Hoy su adarve acoge cada año un maratón internacional, cada Año Nuevo chino se ilumina con una feria de linternas y ante su Puerta Sur se recibe a jefes de Estado con un séquito vestido a la manera de la corte Tang.
Qué ver
- Puerta Sur, Yongningmen — Tres puertas y tres torres en fila tras un puente levadizo sobre el foso
- Barbacana y torre de arqueros — El patio trampa de 1636 y la torre que destruyó el cerco de 1926
- Adarve sur — Una avenida de ladrillo de 12 a 14 metros de ancho con un bastión cada 120 metros
- Museo de la Puerta Hanguang — El portal de la Ciudad Imperial Tang envuelto dentro del muro Ming
- Torre de esquina suroeste — La única redonda de las cuatro, herencia de la muralla Yuan
Alrededor de la ciudad vieja de Xi’an corre sin interrupción la Muralla de Xi’an (西安城墙, Xi’an Chengqiang), un circuito Ming de 13,74 kilómetros con foso, bastiones, torres de esquina y 18 puertas. La mandó levantar Zhu Yuanzhang, el fundador de la dinastía Ming, después de nombrar a su segundo hijo, Zhu Shuang, príncipe de Qin con sede en la ciudad; las obras, dirigidas por Geng Bingwen y Pu Ying, empezaron en 1374 según unas fuentes y en 1370 según otras (la propia web del gobierno de Xi’an recoge las dos fechas), y quedaron prácticamente terminadas en 1378. Bajo ese ladrillo gris hay algo más antiguo: por el oeste y el sur, los constructores Ming reaprovecharon los muros de la Ciudad Imperial de la Chang’an Tang, la capital de hace más de mil años.
La historia de la Muralla de Xi’an es la de una fortaleza que se fue reforzando a golpe de amenaza. En 1568 el gobernador de Shaanxi Zhang Zhi revistió de ladrillo la tierra apisonada; en 1636 Sun Chuanting añadió barbacanas a las cuatro puertas para frenar al rebelde Li Zicheng, que en 1643 tomó la ciudad de todos modos, y en 1781, bajo el emperador Qianlong, el gobernador Bi Yuan rehízo muros y torres, añadió desagües y almenas y fijó el aspecto actual. El siglo XX la puso a prueba de otra manera. Entre 1937 y 1940, durante los bombardeos japoneses, los vecinos excavaron unos mil refugios antiaéreos en su base, y varias de aquellas salidas de emergencia son hoy puertas como Wumumen, Jianguomen, Chaoyangmen o Shangwumen. En 1952 se derribó el tramo frente a la estación de tren para ampliar la plaza; no se cerró hasta el 26 de diciembre de 2004, cuando la muralla volvió a ser un anillo continuo.
Su arquitectura tiene también su parte de mito. La memoria popular atribuye la dureza de toda la obra a un mortero de arroz glutinoso, pero la descripción constructiva lo limita a la capa más baja, de cal, tierra y arroz apisonados; encima van tierra amarilla apisonada y el forro de ladrillo. Ni siquiera las cifras están cerradas: el número de almenas aparece como 5.984 o 5.894 según la fuente, y los 13,74 km aceptados hoy conviven con mediciones históricas de 14.088 y 13.766 metros. La Puerta Este, Changlemen, «Puerta de la Alegría Eterna», arrastra su propia leyenda: cuenta la tradición popular que Li Zicheng, al entrar por ella, leyó el rótulo y dijo que si al emperador se le daba alegría eterna, el pueblo tendría sufrimiento eterno, y que sus hombres incendiaron la torre, que no se rehízo hasta época Qing. Y al pie de la muralla, junto a Jianguomen, un grupo de aficionados al qinqiang, la ópera de Shaanxi, se reúne en su rincón de siempre para cantar contra los ladrillos; entre ellos, Shen Lianqiao, que con 78 años se sabía arias desde los 12 y teme que ningún joven tome el relevo.
Para saber qué ver en la Muralla de Xi’an sin perderse en sus 13,74 kilómetros, la audioguía recorre a pie el tramo sur y oeste en cinco paradas y noventa minutos de narración: de la Puerta Sur, con su foso, su barbacana y su torre de arqueros, al adarve ancho como una avenida y, hacia el oeste, hasta el portal Tang enterrado en el muro y la única torre de esquina redonda. El hilo es uno solo: bajo los pies hay una máquina de guerra que encierra otra muralla más antigua y que estuvo a punto de desaparecer.
Pegado a su tramo sur, el Bosque de Estelas guarda desde 1087 los clásicos confucianos grabados en piedra. Fuera de sus puertas esperan las otras capas de la ciudad: la Chang’an Tang de la Gran Pagoda de la Oca Salvaje, al sur, y el imperio Qin del Ejército de Terracota, en Lintong.
Un puente levadizo para recibir presidentes
Yongning Gate (永宁门)
Resumen de esta parada
El recorrido empieza al otro lado del foso, ante la Puerta Sur, Yongningmen, que en tiempos Tang fue la puerta Anshang de la Ciudad Imperial. Lo que desde lejos parece una sola puerta es en realidad un conjunto de «tres puertas y tres torres» en fila: el puente levadizo sobre el foso, la torre de compuerta (zhalou), la torre de arqueros (jianlou) y, al fondo, la torre principal (zhenglou). A cada lado, tres arcos abiertos en 1956 desvían hoy coches y peatones, y el túnel original ya no lleva tráfico.
Ese mismo puente, pensado para cerrar la ciudad al enemigo, se usa ahora para abrirla. Desde 1996 se representa ante la Puerta Sur una ceremonia de entrada inspirada en el protocolo de bienvenida de la corte Tang: suena música antigua, salen en fila damas de palacio, funcionarios civiles y militares y enviados extranjeros, cruzan el puente para recibir al invitado y cantantes y bailarinas le dan la bienvenida. Más de 200 dignatarios la han recibido. El 25 de junio de 1998, a las 20.55, el presidente estadounidense Bill Clinton recogió aquí la llave de la ciudad y evocó la Chang’an Tang como un centro de apertura y cultura de hace más de mil años. Frente al foso, la audioguía cuenta qué decía esta puerta de la ciudad que protegía y por qué su ritual de bienvenida mira tan lejos en el tiempo.
La barbacana: trampa de piedra y ciudad sitiada
Barbacana y torre de arqueros de Yongningmen
Resumen de esta parada
Tras la primera puerta se abre un patio cerrado entre la torre de arqueros y la torre principal: la barbacana (wengcheng). Quien forzaba la entrada exterior quedaba atrapado aquí, rodeado de muros. Se añadió en 1636, cuando el gobernador Sun Chuanting dotó de barbacanas a las cuatro puertas para frenar al rebelde Li Zicheng; no sirvió de mucho, porque en 1643 Li Zicheng entró en Xi’an por la puerta este, Changlemen, y la incendió.
La torre de arqueros que domina el patio se levantó en 1378, pero la que se ve es nueva: su fachada sur, con cuatro hileras de doce troneras, se reconstruyó entre 2013 y 2014 y alberga un museo. La original cayó en 1926, durante el cerco del ejército Zhensong de Liu Zhenhua, que rodeó Xi’an de abril a noviembre. La defensa, dirigida por Li Huchen y Yang Hucheng, pasó a la memoria como «los dos tigres defienden Chang’an», y el hambre y los combates mataron a más de 40.000 soldados y civiles dentro de la muralla.
Las crónicas de aquel cerco son de las más duras de la ciudad. Desde septiembre se acabó el grano y los vecinos comieron salvado, torta de orujo de aceite, bagazo de destilería y hierbas silvestres; el arroz y el trigo guardados llegaron a cien yuanes el dou y se rebuscaron cueros, raíces y cortezas. El sitio se levantó el 28 de noviembre. En 1927, bajo Yu Youren, se creó el Parque de la Revolución con dos grandes túmulos, conocidos como «tumbas de los diez mil», el del este para los hombres y el del oeste para las mujeres, y el 12 de marzo se celebró el funeral público en el que se enterraron los caídos y 3.043 cadáveres sin nombre. En el patio de la barbacana, la narración reconstruye cómo una muralla pensada para salvar la ciudad acabó siendo también su encierro.
Una avenida de ladrillo con bastiones cada 120 metros
Bastiones del adarve sur
Resumen de esta parada
Al subir al adarve sur, al oeste de Yongningmen, la muralla deja de parecer un muro y se convierte en una avenida: de 12 a 14 metros de ancho arriba, de 15 a 18 en la base y 12 de alto. Hacia fuera, en fila regular, avanzan los bastiones (ditai), 98 en todo el circuito, que sobresalen 12 metros del muro cada 120 metros, una separación que quedaba dentro del alcance de arcos y armas de fuego; cada uno remata en una torreta de guardia. La lógica defensiva se lee hasta en el borde: hacia el exterior, almenas para tirar y vigilar; hacia el interior, un pretil liso, sin almenas, pensado para que nadie cayera.
Ese aspecto no es el de 1378. En 1568 el gobernador Zhang Zhi revistió de ladrillo gris la tierra apisonada, y en 1781 Bi Yuan dirigió la gran reforma que añadió desagües y almenas. Desde el 7 de noviembre de 1993, la misma máquina de defensa sirve de pista para el Maratón Internacional de la Muralla de Xi’an, y desde 1984 se enciende cada Año Nuevo chino con su Feria de Linternas de Primavera, que en 2021 iba ya por su 33.ª edición y se inauguró la noche del «pequeño Año Nuevo» del norte. Sobre el adarve, la audioguía explica cómo se defendía cada tramo y cómo los vecinos acabaron haciendo suya la muralla.
El portal Tang escondido dentro del muro Ming
Hanguang Gate Ruins Museum (含光门遗址博物馆)
Resumen de esta parada
Hacia el oeste, el Museo de la Puerta Hanguang guarda la prueba de que la muralla Ming no partió de cero. Antes de los años cincuenta se derrumbó un tramo junto a Hanguangmen y dejó al descubierto la puerta Hanguang de la Ciudad Imperial Tang, envuelta dentro del muro Ming. Los constructores del siglo XIV habían reaprovechado y alargado por el oeste y el sur los muros de la Chang’an Tang, y solo levantaron de nueva planta los lienzos este y norte.
El portal se excavó en 1986 y desde septiembre de 2008 un museo muestra sus restos junto a cortes de la muralla en los que se leen, capa a capa, la tierra apisonada de época Sui-Tang y los añadidos posteriores hasta la época moderna. Es una sección de mil años de historia de la ciudad vista de perfil. Dentro del museo, la narración cuenta cómo una ciudad entera quedó metida en el muro de la siguiente.
La única esquina redonda y el voto de 1958
Torre de esquina suroeste
Resumen de esta parada
El recorrido termina ante la torre de esquina suroeste, la única redonda de las cuatro: las otras tres son cuadradas. Esa curva delata una muralla todavía más antigua, la de época Yuan, cuya forma conservó esta esquina.
Que la torre siga en pie no estaba escrito. El 17 de junio de 1958, una reunión municipal sobre el futuro de la muralla dio la mayoría a los partidarios de derribarla. Wu Bolun, subdirector de Cultura de Shaanxi, elevó entonces un escrito al Consejo de Estado que recibió el respaldo de Xi Zhongxun, y en 1961 la muralla entró en la primera lista de monumentos protegidos a nivel nacional. El mérito sigue en disputa: los relatos chinos lo atribuyen a Wu Bolun y Xi Zhongxun, y antes a Zhao Shoushan, mientras otras versiones lo dan a la campaña de los arquitectos Lin Huiyin y Liang Sicheng.
Salvarla no fue lo mismo que conservarla. En los años ochenta la muralla tenía 14 brechas y sus 98 bastiones y sus cuatro torres de esquina estaban completamente arruinados; en 1983 empezó una restauración a gran escala que rehízo torres, convirtió tramos derrumbados en puertas y recuperó el foso. Por eso, aunque suele presentarse como la muralla más completa de China, buena parte de lo que se ve es reconstrucción de 1983 a 2014 con materiales y criterios modernos. Ante la esquina redonda, la última parada de la audioguía cuenta cuánto le faltó a Xi’an para quedarse sin muralla.