Museo de estelas
Audioguía Bosque de Estelas (Museo Beilin)
Una biblioteca de piedra junto a la muralla sur de Xi'an: desde 1087, un antiguo templo de Confucio reúne los clásicos grabados en 114 losas Tang, una estela cristiana del año 781 y la caligrafía de los grandes maestros, piedras que alguien rescató, escondió o se negó a dejar marchar.
- 75 min de audio
- Caligrafía china en piedra
El Bosque de Estelas nació en 1087, en tiempos de los Song del Norte, cuando el funcionario Lü Dazhong reunió para protegerlas las estelas Tang que habían quedado a la intemperie tras las guerras del final de la dinastía Tang y las Cinco Dinastías. En 1103 llegaron al ángulo sudeste de la ciudad y el templo de Confucio se mudó con ellas, de modo que templo, estelas y escuela prefectural quedaron en un mismo recinto. Por eso la entrada conserva la planta de un templo confuciano, con su muro-pantalla rojo, su estanque semicircular y la puerta Lingxing, en edificios de época Ming y Qing.
Lo que más habla en este museo a veces es lo que falta. En la estela de méritos del eunuco Liang Shouqian, fechada en 822, solo se arrancaron tres caracteres: los del nombre de Yang Chenghe, el poderoso eunuco que la había levantado y que en 835 recibió la orden de suicidarse. Su propia estela funeraria, con caligrafía de Liu Gongquan, quedó enterrada en las guerras del final de los Tang y apareció en marzo de 2021 en una obra de la calle Zaoyuan Norte de Xi'an.
Qué ver
- Shitai Xiaojing — Cuatro losas de 590 cm con la caligrafía del emperador Xuanzong y papeles escondidos en sus juntas desde el siglo XII
- Clásicos de Piedra de Kaicheng — 114 losas Tang con más de 650.000 caracteres, el libro de texto oficial de un imperio sin imprenta
- Estela nestoriana — Una cruz del año 781 en chino y siríaco que Europa tomó durante décadas por un fraude jesuita
- Seis Corceles del mausoleo Zhao — Cuatro relieves originales de los caballos de Taizong y dos copias por los que están en Filadelfia
- Campana Jingyun — Bronce de 711 y unas 6 toneladas cuya voz grabada suena cada Nochevieja china
Junto a la muralla sur de Xi’an, en lo que fue el templo de Confucio y la escuela prefectural de la ciudad, se guarda una biblioteca hecha de piedra: el Bosque de Estelas (西安碑林博物馆, Museo Beilin). Desde 1087 se reúnen aquí losas escritas que sobrevivieron a la caída de la capital Tang, a las guerras, a los terremotos y a los bombardeos. Cuántas son depende de a quién se pregunte: según la fuente, las estelas y epitafios van de casi 3.000 a más de 4.000, y la colección entera, de unas 11.000 a 14.338 piezas.
La historia del Bosque de Estelas empieza con un rescate. En 904, el caudillo Zhu Wen se llevó al emperador Zhaozong a Luoyang y desmanteló Chang’an; en la ciudad reducida que quedó, Liu Xun, sucesor del gobernador Han Jian, puso a salvo los Clásicos de Kaicheng y otras estelas que habían quedado fuera, en la antigua Academia Imperial. En 1087, el funcionario Lü Dazhong las reunió para protegerlas, y en 1103 llegaron al ángulo sudeste de la ciudad, adonde se trasladó con ellas el templo de Confucio. Las propias fuentes del museo no coinciden del todo: unas sitúan ya en 1087 el traslado al emplazamiento actual y otras distinguen entre la fundación de 1087 y la llegada de 1103.
Las piedras han tenido guardianes obstinados. Durante la guerra con Japón, el comité que gestionaba el Bosque, con Zhang Pengyi al frente, mandó esconder lo que pudo; un fragmento de los Clásicos de Piedra de época Han, de la colección de Yu Youren, acabó, según la tradición documentada, en el fondo de un pozo seco en la casa familiar de Zhang en Fuping, guardado por su familia con normas estrictas, y no volvió al museo hasta 1952. En 2018, cuando el proyecto de ampliación preveía mover los Clásicos de Kaicheng, una petición firmada y repetidas deliberaciones terminaron con la decisión de dejarlos donde estaban, porque moverlos dañaría las losas.
Para saber qué ver en el Bosque de Estelas, el museo reabierto el 12 de mayo de 2025 ofrece ahora un recorrido más amplio: además de las salas históricas, un nuevo edificio norte, más de 2.000 piezas expuestas y las grandes estelas a la vista, sin los antiguos marcos de acero ni las vitrinas. Entre ellas están, por fin todas juntas, las siete estelas que escribió Yan Zhenqing, desde la de la Pagoda Duobao, de sus 44 años, hasta la del Templo Familiar de los Yan, de sus 72. La audioguía las recorre en cinco paradas y 75 minutos de narración, de los patios del templo al sótano de los caballos de Taizong, con un hilo común: ninguna de estas piedras está aquí por casualidad.
El museo se apoya en la Muralla de Xi’an, a menos de un kilómetro de la Torre de la Campana; y quien siga el rastro de la China imperial hasta su origen tiene una cita fuera de la ciudad con el Ejército de Terracota del primer emperador Qin.
Un templo de Confucio que guarda una campana Tang
Museo del Bosque de Estelas de Xi'an
Resumen de esta parada
La entrada del museo no anuncia un museo, sino un templo. El muro-pantalla rojo, el gran arco Taihe Yuanqi, el estanque semicircular (panchi), la puerta Lingxing y la puerta Ji se suceden sobre un mismo eje, en edificios Ming y Qing: la arquitectura del recinto conserva la planta de un templo confuciano. Ese templo no estaba aquí al principio: en 1103, cuando las estelas llegaron al ángulo sudeste de la ciudad, el templo de Confucio se trasladó con ellas, y desde entonces templo, Bosque de Estelas y escuela prefectural comparten recinto.
Tras la puerta Ji, a un lado del eje, espera la campana Jingyun. Se fundió en 711 para el templo taoísta Jinglong de Chang’an, pesa unas 6 toneladas y mide 247 cm; su boca es hexagonal y lobulada, sus costados llevan relieves de grullas, leones, dragones y fénix, y en lo alto se agazapa un animal, el pulao. La recorre una inscripción de 292 caracteres del emperador Ruizong. Enfrente, al otro lado del eje, se expone un caballo de piedra del reino Xia, el que fundaron los xiongnu.
La campana ya no se tañe, y sin embargo sigue sonando para toda China una vez al año. Junto a ella, la audioguía cuenta cómo una pieza de bronce de 711 conserva todavía su voz.
La estela de seis metros y su secreto
Shitai Xiaojing
Resumen de esta parada
En el centro del eje se alza un pabellón rojo y verde de doble alero. Dentro está la piedra con la que empezó todo: el Shitai Xiaojing, grabado en 745, que reúne el Clásico de la Piedad Filial con el prólogo y el comentario del emperador Xuanzong, escritos de su mano en caligrafía de cancillería, bajo un encabezamiento en escritura de sello del príncipe heredero Li Heng. Son cuatro losas de 590 cm de alto, 35 bloques de piedra en total, sobre un pedestal de tres gradas y bajo un remate de nubes y animales míticos. En 1087 fue una de las primeras piezas que Lü Dazhong reunió para protegerlas de la intemperie.
El secreto apareció en 1973. La estela se había inclinado hacia el suroeste por el hundimiento del terreno, y al restaurarla salieron a la luz, escondidos en las juntas del pilar central, fragmentos de documentos en lengua yurchen, un calco del Prefacio a la Enseñanza Sagrada de Huairen y una estampa de Año Nuevo de Dongfang Shuo. Los habían dejado allí quienes la repararon tras el terremoto de 1160, en tiempos de la dinastía Jin.
En el pabellón, la placa con los caracteres 碑林, «bosque de estelas», es obra del alto funcionario Qing Lin Zexu. Al primer carácter le falta un pequeño trazo inclinado en lo alto, y cuenta la leyenda popular que Lin Zexu lo escribió al pasar por Xi’an camino del destierro en Ili, destituido por su campaña contra el opio. La audioguía, ante el pabellón, explica qué ve la tradición en ese trazo ausente.
Las 114 losas que salvaron los clásicos
Clásicos de Piedra de Kaicheng
Resumen de esta parada
En la Sala 1, las losas se ordenan en hileras como las estanterías de una biblioteca. Son los Clásicos de Piedra de Kaicheng, grabados entre 833 y 837 por orden del emperador Wenzong: 114 losas escritas por ambas caras con los doce clásicos confucianos y más de 650.000 caracteres. De los seis conjuntos de clásicos en piedra anteriores a la dinastía Qing, es el único que se conserva completo. En una época sin imprenta generalizada, servían a los estudiantes de texto modelo y de patrón oficial para cotejar sus copias manuscritas.
Se salvaron por poco. Cuando Chang’an fue desmantelada en 904, las losas habían quedado fuera de la ciudad reducida, en la antigua Academia Imperial, y Liu Xun las trasladó al rincón oeste de la antigua Secretaría de Estado Tang, al norte de la actual Torre del Tambor. En 1087 fueron las primeras piedras que entraron en el Bosque de Estelas.
El episodio más oscuro llegó en 1938, con el ejército japonés junto al paso de Tongguan y los bombardeos sobre Xi’an. Según la tradición documentada, entre agosto y octubre de ese año las estelas de las salas 1 a 3 se forraron de adobe y barro y las ventanas se tapiaron con ladrillo; en junio de 1940, entre alarmas aéreas, se cavó en el recinto un pozo profundo para enterrar otras 291 piedras y dos mapas grabados, que no volvieron a ver la luz hasta 1947. Entre las hileras, la audioguía reconstruye aquellos meses en que las losas desaparecieron bajo el barro.
Una cruz en piedra china del año 781
Estela nestoriana
Resumen de esta parada
En la Sala 2, sobre un pedestal en forma de tortuga, se alza una estela de caliza de unos 2,8 m con una cruz en la cabecera. Es la estela de Xi’an, o estela nestoriana, levantada en 781 en el monasterio de Daqin de Chang’an, con texto del monje Jingjing y caligrafía de Lü Xiuyan. Habla de cristianos en la capital Tang y lo hace en dos lenguas: la primera y la última línea, la parte baja y los cantos llevan escritura siríaca, con las firmas de 70 monjes en los laterales.
La piedra pasó siglos bajo tierra. Fue enterrada hacia 845, durante la persecución religiosa de la era Huichang, y reapareció casi 800 años después junto al templo de Chongren, al oeste de Xi’an, en el solar del antiguo monasterio cristiano. La fecha del hallazgo no es segura: las fuentes la sitúan en 1625, aunque otras hablan de 1623, dentro de un margen de 1621 a 1625; y sobre su emplazamiento original en época Tang se ha propuesto, además de Chang’an, el distrito de Zhouzhi. El jesuita Álvaro Semedo fue el primer europeo que la vio.
En Europa, sin embargo, se la tuvo durante generaciones por una falsificación o un texto retocado por los jesuitas de la corte Ming, una sospecha que hicieron suya los jansenistas franceses y Voltaire. En 1907 llegó a Xi’an el danés Frits Holm con la intención de llevársela; las autoridades la trasladaron con su tortuga al Bosque de Estelas, y Holm tuvo que conformarse con una copia exacta que pasó por el Metropolitan Museum de Nueva York y acabó, en 1917, regalada al Papa. Frente a la tortuga, la audioguía sigue el rastro de esa piedra entre Chang’an, Roma y Nueva York.
Los caballos de Taizong y los dos ausentes
Seis Corceles del mausoleo Zhao
Resumen de esta parada
El sótano del nuevo edificio norte guarda los Seis Corceles del mausoleo Zhao, los relieves de los caballos de guerra del emperador Taizong. Cuatro son originales. Los otros dos, Saluzi y Quanmaogua, están en el Penn Museum de Filadelfia, y en su lugar se exponen las copias que el artesano del museo Xie Dade talló en 1963 a partir de calcos y fotografías.
El edificio es la parte más nueva del museo, que reabrió el 12 de mayo de 2025 tras su ampliación con dos zonas, el recinto histórico y este edificio norte, y más de 2.000 piezas expuestas. Las estelas principales se muestran ahora exentas, sin los marcos de acero ni las vitrinas de cristal que las cubrieron durante años. En el primer sótano, además, unas réplicas de estelas célebres están pensadas para que las personas ciegas recorran los caracteres con la mano. Ante los relieves, la última parada de la audioguía cuenta la historia de los dos caballos que faltan.