Arte contemporáneo
Audioguía MUSAC (Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León)
El museo de arte contemporáneo de Castilla y León luce una fachada de vidrios de colores que rinde homenaje a las vidrieras de la catedral. Un edificio premiado en Europa donde la luz medieval se reinterpreta en clave actual.
- 40 min de audio
- Arquitectura contemporánea
El MUSAC, Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, se inauguró en 2005 en el ensanche norte de León. Lo diseñó el estudio de Luis Mansilla y Emilio Tuñón, y en 2007 recibió el Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea, el Premio Mies van der Rohe, uno de los galardones de arquitectura más prestigiosos de Europa.
Su rasgo más llamativo es la fachada: grandes paneles de vidrio cuya gama cromática se inspira en una de las vidrieras de la catedral de León, digitalizada y traducida a la arquitectura. Más de setecientos años separan ambos edificios, y los dos hablan el idioma de la luz que atraviesa el cristal de colores.
Qué ver
- Fachada de paneles de vidrio de colores inspirada en una vidriera de la catedral
- Premio Mies van der Rohe de arquitectura contemporánea de la Unión Europea (2007)
- Salas diáfanas de formas romboidales, sin recorrido único
- Exposiciones temporales rotativas de arte actual
- Conjunto cultural con el Auditorio Ciudad de León, de los mismos arquitectos
El MUSAC, Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, es el edificio contemporáneo que mejor explica qué ver en el ensanche norte de León. Se inauguró en 2005, obra del estudio de arquitectura de Luis Mansilla y Emilio Tuñón, y en 2007 obtuvo el Premio Mies van der Rohe. La historia del MUSAC y su arquitectura se entienden mejor recorriendo el lugar con la audioguía, que enlaza fachada, salas y plaza en un mismo hilo. En la orilla del Bernesga, de lo plateresco a lo contemporáneo, el Convento de San Marcos ofrece el contrapunto histórico, y la Casa Botines de Gaudí comparte con el museo el interés por la arquitectura de autor en León.
Una vidriera del siglo XXI
MUSAC
Resumen de esta parada
Ante el museo se alza una fachada formada por grandes paneles de vidrio de colores. Su gama cromática no es casual: se inspira directamente en una de las vidrieras de la catedral de León, digitalizada y traducida a la arquitectura. El resultado es un edificio de aire plenamente actual que mira a la tradición gótica de la ciudad.
El MUSAC se inauguró en 2005 en el ensanche norte y fue diseñado por Luis Mansilla y Emilio Tuñón. En 2007 recibió el Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea, el Premio Mies van der Rohe, uno de los galardones de arquitectura más prestigiosos de Europa.
Entre quienes conocen el edificio hay quien recomienda verlo dos veces: de día, cuando los colores se encienden con el sol como las vidrieras de una iglesia, y de noche, cuando la luz sale de dentro y la fachada se convierte en una linterna de colores para todo el barrio. El detalle más sorprendente de esta fachada se revela al escuchar la narración allí mismo.
Salas para el arte de hoy
Salas del MUSAC
Resumen de esta parada
En el interior, el museo se organiza como una sucesión de salas de planta diáfana y formas romboidales. No hay un recorrido único: los espacios se encadenan de manera abierta y están pensados para acoger instalaciones y exposiciones cambiantes.
La colección reúne arte contemporáneo centrado sobre todo en obra de las últimas décadas, con vocación de mostrar las tendencias más actuales. A ello se suman las exposiciones temporales rotativas, de modo que lo que se ve en las salas cambia a lo largo del año.
El círculo del cristal
Plaza del MUSAC
Resumen de esta parada
La plaza de acceso conecta el museo con el cercano Auditorio Ciudad de León, también obra de Mansilla y Tuñón. Juntos forman un conjunto cultural en el norte de la ciudad, y desde este espacio abierto se aprecia el edificio en su conjunto.
Con su fachada de cristal de colores, el MUSAC enlaza, a más de setecientos años de distancia, con la tradición de la vidriera gótica que hizo célebre a la catedral. Se cuenta que los arquitectos tomaron una de esas vidrieras, la fotografiaron, sacaron su gama de colores y la convirtieron en la paleta de la fachada; de ese modo, dicen, el cristal que iluminaba a los fieles del siglo XIII volvió a brillar en un museo de arte de hoy. La audioguía guarda para este punto el cierre del recorrido.