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Museo Munch

Foto: Premeditated, CC BY-SA 4.0

Arte y arquitectura

Audioguía Museo Munch (MUNCH)

Oslo · 5 paradas · 60 min

Una torre inclinada de trece plantas en Bjørvika custodia el legado que Edvard Munch regaló a Oslo: cerca de 28.000 obras, con El Grito en una sala a oscuras.

  • 60 min de audio
  • Arte y arquitectura

El museo MUNCH se inauguró el 22 de octubre de 2021 en el frente marítimo de Oslo, en un acto presidido por el rey Harald V. Lo firma el estudio español Estudio Herreros, de Juan Herreros y Jens Richter, ganador en 2009 del concurso internacional. Reúne en vertical lo que Munch dejó a la ciudad al morir en 1944.

Detrás del cristal y el aluminio hay una historia de disputas políticas, un robo a mano armada y lienzos tan grandes que el edificio tuvo que abrirse para recibirlos. Del Grito a El Sol, el recorrido pasa de la angustia a la luz, con el fiordo siempre al fondo.

Qué ver

  • Torre de 13 plantas y unos 60 metros, con el remate volado sobre el fiordo
  • Cerca de 28.000 obras, una de las mayores colecciones dedicadas a un solo artista
  • Ocho versiones de El Grito, expuestas por turnos en una sala a oscuras
  • El Sol, un lienzo de unos 4,5 por 8 metros izado por un hueco en la fachada
  • Autorretrato entre el reloj y la cama, uno de sus últimos grandes cuadros

Quien busca qué ver en el Museo Munch se encuentra con algo más que una pinacoteca: un edificio de trece plantas en el barrio de Bjørvika que guarda el regalo que un pintor sin descendencia hizo a su ciudad. Edvard Munch murió el 23 de enero de 1944 y legó a Oslo todo lo que conservaba en su finca de Ekely. Esa herencia es hoy una de las mayores colecciones del mundo dedicadas a un solo artista. La historia de Museo Munch mezcla arquitectura, política, robo y duelo, y la experiencia completa se disfruta recorriéndolo con la audioguía. El museo forma parte del nuevo frente marítimo de Bjørvika, donde también está la Ópera de Oslo. Y como Munch, el escultor Gustav Vigeland es uno de los dos grandes artistas noruegos, con su obra reunida en el Parque Vigeland.

La torre que se inclina sobre el fiordo

MUNCH

Resumen de esta parada

La visita arranca en la explanada frente al museo, desde donde la torre se ve entera. El cuerpo vertical, de 13 plantas y unos 60 metros de altura, está revestido de paneles de aluminio reciclado y perforado que tamizan la luz para proteger el arte del interior. En lo alto, el remate se vuela y se inclina hacia la ciudad y el fiordo, el rasgo que da al edificio su silueta reconocible.

La arquitectura de Museo Munch es obra del estudio español Estudio Herreros, que ganó en 2009 el concurso internacional convocado por la ciudad. El museo abrió el 22 de octubre de 2021, pero el camino fue largo: en diciembre de 2011 el Ayuntamiento de Oslo llegó a votar la paralización de la obra, el plan se recuperó en mayo de 2013 y la construcción no arrancó hasta septiembre de 2015.

El debate giró en torno al coste, unos 2.250 millones de coronas, y a si convenía mantener la colección en Tøyen. La forma inclinada siguió dividiendo a la crítica incluso tras la apertura. Los detalles que explican tanta ambición por un solo pintor se revelan al escuchar la narración en la propia explanada.

La herencia que Munch dejó a la ciudad

MUNCH

Resumen de esta parada

En el vestíbulo y las galerías bajas se entiende el giro que lo explica todo. Munch murió sin descendencia y legó a Oslo cerca de 1.200 pinturas, unos 7.050 dibujos, 18.322 obras gráficas y 14 esculturas, además de unos 10.000 objetos personales. En Ekely, las obras se repartían por talleres y cobertizos, y algunas estaban incluso a la intemperie.

Antes de este edificio existió otro: el primer Museo Munch abrió en 1963 en Tøyen para conmemorar el centenario del nacimiento del pintor, en 1863. En el verano de 2021 se trasladaron desde allí cerca de 28.000 obras a la torre de Bjørvika.

El gesto del legado pesa más por el contexto. Los nazis tacharon su arte de «degenerado» y en 1937 retiraron 82 de sus obras de los museos alemanes. Aun así, el pintor confió toda su obra a Oslo. Hoy el museo reúne 26.724 obras del propio Munch y más de 42.000 objetos de museo.

El Grito en la sala a oscuras

El Grito

Resumen de esta parada

En la planta 4 aguarda un espacio pequeño y en penumbra, dedicado a El Grito. El museo atesora ocho versiones: una pintura sobre cartón en temple y óleo, un dibujo a la cera y seis litografías. Se muestran por turnos, con una sola a la vista cada vez, porque el cartón y el papel se degradan con la luz.

El cuadro tiene también una historia de robo. El 22 de agosto de 2004 dos hombres armados se llevaron El Grito y Madonna del antiguo museo de Tøyen. Ambas obras se recuperaron el 31 de agosto de 2006. El asalto dejó al descubierto las carencias de seguridad del viejo edificio y reforzó la decisión de levantar una sede nueva.

Según la tradición documentada, el episodio ocurrió en pleno día y a la vista de los visitantes, y El Grito regresó con una mancha de humedad en la esquina inferior izquierda que ya no se pudo eliminar. Dónde mirar y qué cuenta esa marca se desvela al escuchar la audioguía ante la sala.

El Sol que entró por el muro

Edvard Munch Monumental

Resumen de esta parada

La planta 6 alberga la sala de doble altura «Edvard Munch Monumental». Allí se expone «El Sol», un lienzo de unos 4,5 por 8 metros que Munch pintó hacia 1910-1911 como estudio a tamaño real para la decoración del Aula magna de la Universidad de Oslo, un encargo en el que trabajó entre 1909 y 1916. Es un amanecer que estalla en rayos sobre el mar.

Su llegada al museo tiene su propia anécdota. Según la tradición documentada, «El Sol» y «Los investigadores», de casi 5 por 11 metros, eran tan grandes que no cabían por ninguna puerta ni ascensor. Se abrió una ranura de unos 60 centímetros de ancho y 7,1 metros de alto en el muro que da al mar, a más de 26 metros del suelo. Los lienzos llegaron en barcaza, una grúa los izó y el hueco se cerró después.

Junto a la luz del Sol, la colección conserva el «Autorretrato entre el reloj y la cama», pintado entre 1940 y 1943. Munch se representa ya anciano, de pie entre un reloj de pie sin esfera y una cama, dos símbolos del tiempo que se acaba. Todo ello entronca con el «Friso de la vida», el ciclo sobre el amor, la angustia y la muerte que empezó en la década de 1890 y del que nació El Grito, en 1893.

Desde aquí, de Oslo al mundo

MUNCH

Resumen de esta parada

El recorrido remata en la planta superior, donde un mirador abre la vista sobre el fiordo. Desde allí se distinguen el tejado de la Ópera, las torres del Barcode, los transbordadores y las islas y colinas del fiordo de Oslo.

Arriba se ata el sentido de todo lo anterior. Las cerca de 28.000 obras que la ciudad heredó, con 26.724 del propio Munch, ya no son un asunto privado: son un lugar público que Oslo enseña al mundo. La angustia íntima de un hombre acaba convertida en un regalo luminoso frente al agua.

Cómo se enlazan la torre, el legado y la vista final es lo que la narración deja para el último tramo del recorrido.

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