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Parque Vigeland

Foto: Christian David, CC BY-SA 4.0

Parque de esculturas

Audioguía Parque Vigeland (Vigelandsparken)

Oslo · 5 paradas · 55 min

El mayor parque de esculturas del mundo creado por un solo artista reúne más de doscientas figuras humanas en bronce y granito. Gustav Vigeland talló en ellas el ciclo entero de la vida, del recién nacido al esqueleto.

  • 55 min de audio
  • Gratis y abierto a todas horas

Vigelandsparken se extiende dentro del parque Frogner de Oslo y reúne más de 200 esculturas diseñadas por Gustav Vigeland (1869–1943), hasta 212 según el recuento de la instalación, con más de 600 figuras individuales en bronce, granito y hierro forjado. El escultor concibió también el trazado del parque, sus verjas y sus farolas. Qué ver en Parque Vigeland empieza por entender su orden: un eje monumental de unos 850 metros, de este a oeste, que encadena la Puerta Principal, el Puente, la Fuente, la meseta del Monolito y la Rueda de la Vida.

La historia del parque nace de un conflicto. En 1921 el Ayuntamiento de Oslo decidió derribar la casa donde vivía Vigeland para levantar una biblioteca y, tras un largo litigio, la ciudad le construyó un nuevo estudio-vivienda a cambio de que el escultor donara toda su obra futura. Ese edificio es hoy el Museo Vigeland. En el parque no hay dioses, héroes ni motivos mitológicos o religiosos: solo hombres, mujeres y niños en las etapas de la vida y las emociones que las acompañan.

Qué ver

  • Más de 200 esculturas de un solo autor, con más de 600 figuras individuales
  • El Puente de 100 metros con 58 figuras de bronce y el Niño enfadado
  • La Fuente de los seis gigantes sobre 1.800 metros cuadrados de mosaico
  • El Monolito: 14,12 metros de granito con 121 figuras entrelazadas
  • La Rueda de la Vida, cierre del eje y símbolo de eternidad

La historia de Parque Vigeland en Oslo es la de una obsesión con medidas de ciudad. Gustav Vigeland diseñó personalmente cada una de las más de 200 esculturas del conjunto, y también el propio trazado, las verjas y las farolas. El resultado es la mayor colección de esculturas del mundo creada por un solo artista, un recorrido en línea recta de unos 850 metros por el parque Frogner. La entrada es gratuita, el acceso está abierto todos los días del año a todas horas y el conjunto recibe entre uno y dos millones de visitantes al año, lo que lo convierte en la atracción gratuita más visitada de Oslo. La experiencia completa, con las historias de cada figura, se disfruta recorriéndolo con la audioguía. Vigeland y Munch son los dos grandes artistas noruegos, y la obra del segundo se reúne en el Museo Munch. Al oeste de la ciudad se encuentra además el Trampolín de Holmenkollen, y el Palacio Real queda en el camino hacia Frogner.

La verja donde empieza una vida entera

Vigelandsparken

Resumen de esta parada

La Puerta Principal, de hierro forjado y granito, marca el inicio del eje. Se compone de cinco grandes verjas, dos portillos peatonales y dos casetas rematadas con tejado de cobre, y su diseño data de 1926, aunque se levantó en 1942. Desde ella se abre la perspectiva recta de todo el conjunto.

Quien cruza la puerta se mide con la escala del proyecto: casi ochocientos metros por delante y la obra íntegra de un solo hombre. El eje encadena en línea recta el Puente, la Fuente, la meseta del Monolito y, al fondo, la Rueda de la Vida.

Tras esa escala hay un pacto poco habitual. En 1921 la ciudad quiso derribar la casa del escultor, y el litigio terminó con un estudio-vivienda nuevo, ocupado desde 1924, a cambio de toda su obra futura. La audioguía reserva para este punto los detalles de ese acuerdo.

El niño enfadado y su mano de oro

Sinnataggen

Resumen de esta parada

El Puente, de 100 metros de largo y 15 de ancho, une la puerta con la Fuente. Alinea 58 esculturas de bronce que muestran a niños, mujeres y hombres de todas las edades, en escenas cotidianas y emocionales que se recorren una a una. Las más de 200 figuras del parque representan únicamente seres humanos, sin motivos mitológicos ni religiosos.

En el tramo central aparece la escultura más célebre del parque: el Sinnataggen o «Niño enfadado», un bronce desnudo de aproximadamente un metro de alto que patalea con los puños apretados. Se instaló en el Puente en 1940 y se ha convertido en una especie de mascota de Oslo.

Su mano izquierda reluce, pulida por el roce de los visitantes que durante años se la han agarrado para las fotos. Ese contacto continuo impide la oxidación natural del bronce y llegó a preocupar a los conservadores: en junio de 2013 le cubrieron la mano con un fluido oscuro para que dejara de brillar y de atraer manos. La paradoja de una figura rabiosa convertida en objeto de cariño se completa en la audioguía.

Seis gigantes sostienen la vida entera

Fontenen

Resumen de esta parada

La Fuente, de bronce, la sostienen seis gigantes que alzan una enorme copa de la que cae una cortina de agua. La rodean veinte grupos arbóreos que narran las etapas de la vida, de la infancia a la vejez y la muerte, y sesenta relieves de bronce, todo sobre un mosaico de granito blanco y negro de 1.800 metros cuadrados dibujado como un laberinto continuo.

En este punto queda a la vista el programa entero del parque. Y esconde un giro: Vigeland la concibió hacia 1906 para la plaza Eidsvolls, frente al Parlamento noruego, y la obra fue creciendo durante casi dos décadas. En 1919 se le sumó la alta columna de granito y en 1924 la ciudad decidió llevarla al parque Frogner, donde acabó siendo la semilla de todo el conjunto.

Catorce años tras una valla de madera

Monolitten

Resumen de esta parada

El Monolito se alza en el punto más alto del parque, sobre una meseta escalonada rodeada de 36 grupos de figuras en granito que representan, uno a uno, los ciclos de la vida humana. Es una columna de 14,12 metros tallada con 121 figuras humanas entrelazadas que ascienden hacia la cima, rematada por niños. Algunas fuentes, midiéndola desde el suelo con su base, le dan unos 17 metros.

Se labró a partir de un único bloque de granito de Iddefjord, de donde procede su nombre. El bloque llegó al parque en 1927 y su tallado, iniciado en 1929, ocupó a tres canteros durante catorce años, hasta 1943. Durante todo ese tiempo la obra permaneció oculta tras una empalizada de madera.

Se descubrió al público en la Navidad de 1944, con Noruega bajo ocupación alemana. Vigeland había muerto en marzo de 1943 y no llegó a ver desvelada su obra mayor. Los nombres de los canteros y el resto del episodio los cuenta la audioguía en la propia meseta.

La rueda que no deja de girar

Livshjulet

Resumen de esta parada

La Rueda de la Vida (Livshjulet) ocupa el extremo oeste del eje. Es una guirnalda de bronce formada por hombres, mujeres y niños entrelazados que, como símbolo de eternidad, resume el tema de todo el parque: el ciclo de la vida del nacimiento a la muerte. Vigeland la modeló en 1933–34 y se instaló en 1949.

El aro cierra en redondo el recorrido con la imagen de la vida como un giro sin fin. Tras el paseo por el eje, este punto deja la idea de que toda esa multitud de cuerpos salió de la obsesión de un solo hombre, y que el parque, abierto a todas horas y sin coste, sigue disponible para recorrerlo entero con la audioguía.

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