Arquitectura contemporánea
Audioguía Ópera de Oslo (Operahuset)
Un teatro de ópera de mármol blanco cuyo tejado inclinado se sube caminando hasta el fiordo. Con esta pieza de Snøhetta, Oslo enterró una autopista, desmanteló un puerto de contenedores y volvió a asomarse al agua.
- 45 min de audio
- Arquitectura contemporánea
La Ópera de Oslo, obra del estudio noruego Snøhetta, se inauguró el 12 de abril de 2008 en Bjørvika. Su tejado de mármol de Carrara y granito blanco forma una superficie transitable de unos 18.000 m² que baja hasta hundirse en el fiordo. Sus planos inclinados hacen que el edificio parezca emerger del agua, y de ahí su apodo popular de iceberg del fiordo.
Junto al edificio flota «She Lies», de Monica Bonvicini, una escultura de acero y vidrio que gira con la marea y el viento y no se deja ver nunca dos veces igual. Dentro, el roble del vestíbulo contrasta con el frío del mármol exterior y guarda el final de una historia larga: la compañía nacional actuó medio siglo en un teatro prestado antes de tener casa propia.
Qué ver
- Tejado de mármol de Carrara transitable — unos 18.000 m² abiertos a todos, sin entrada
- Premio Mies van der Rohe 2009 — entre los reconocimientos internacionales del edificio
- «She Lies» — escultura flotante de Monica Bonvicini que gira con la marea
- Vestíbulo de roble con la «pared de olas» y el panel de Olafur Eliasson
- Bjørvika — autopista enterrada y puerto de contenedores desmantelado
Qué ver en la Ópera de Oslo empieza por un dato poco habitual: el edificio principal de la ciudad para la música y el ballet se recorre a pie por encima. Tras un largo debate nacional, el parlamento noruego decidió en 1999 construir un teatro de ópera propio, y el estudio Snøhetta ganó el concurso internacional de diseño frente a unas 350 propuestas. Las obras se ejecutaron entre 2003 y 2007, y la inauguración, el 12 de abril de 2008, contó con el rey Harald V, la reina Margarita II de Dinamarca y la presidenta finlandesa Tarja Halonen.
La historia de la Ópera de Oslo es también la de un barrio entero. Bjørvika era un antiguo puerto de contenedores, y este edificio fue la primera gran pieza de su transformación. La arquitectura de la Ópera de Oslo, con su piedra blanca que desciende hasta el agua, resume esa idea de devolver el frente marítimo a los ciudadanos. La experiencia completa se disfruta recorriéndola con la audioguía, que reserva para cada punto el detalle más sorprendente. Desde la bahía de Oslo, la Fortaleza de Akershus queda del mismo lado que la Ópera. En el mismo frente marítimo de Bjørvika se alza también el Museo Munch.
Un edificio que se sube caminando
Operahuset
Resumen de esta parada
Al pie de la rampa de mármol, el edificio no se presenta con un acceso solemne: se ofrece como una superficie para caminar. El tejado inclinado está revestido de mármol blanco de Carrara, de la variedad «La Facciata», y de granito blanco. Los arquitectos lo concibieron como «la alfombra» del edificio, un plano continuo que baja hasta hundirse en el agua del fiordo.
El proyecto se organiza en tres piezas: la alfombra, el tejado público de piedra; «la pared de olas», el muro curvo de roble del vestíbulo; y «la fábrica», con los talleres y la caja escénica. Sus planos blancos e inclinados explican que el conjunto parezca emerger del agua y que se le conozca como el iceberg del fiordo.
El mármol se eligió en un concurso internacional de materiales por su capacidad de conservar el blanco y el brillo incluso mojado. Por eso el edificio luce especialmente en los días de lluvia y humedad, tan frecuentes en Oslo. El detalle más sorprendente de esta rampa se desvela al escucharlo allí mismo.
El tejado que es de todos
Tejado de la Ópera
Resumen de esta parada
En lo alto del tejado encaja la idea del edificio: se trata de la cubierta de una ópera, y subir a ella es un derecho compartido, no una entrada que se paga. Se diseñó como extensión del «allemannsretten», el derecho noruego de acceso libre a la naturaleza. Está abierto a todo el mundo y a casi cualquier hora, de modo que se convirtió en destino también para quien no va a la ópera ni al ballet. En su primer año pasaron por el edificio 1,3 millones de personas.
La vida cotidiana del tejado, según la tradición documentada, lo acerca a una playa de mármol: en verano hay quien se tumba en la piedra blanca a tomar el sol con el fiordo a los pies, y en invierno quien se desliza por la pendiente. En grandes conciertos y retransmisiones de ópera al aire libre ha llegado a reunir hasta 15.000 personas en un solo evento.
La obra terminó antes de plazo y unos 300 millones de coronas por debajo de su presupuesto de 4.400 millones de coronas noruegas, algo poco habitual en una obra pública de esta escala. El edificio recibió además el premio al mejor edificio cultural del World Architecture Festival (Barcelona, 2008), el Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea–Mies van der Rohe en 2009 y el Premio Europeo del Espacio Público en 2010.
Un iceberg y un puerto enterrado
She Lies
Resumen de esta parada
En el paseo junto al agua, frente a «She Lies», se aprecia lo que costó llegar hasta el fiordo. La Ópera fue la primera pieza del plan urbano «Fjordbyen», la ciudad-fiordo, y la actividad portuaria del antiguo puerto de contenedores se trasladó a Sørhavna. Para que la ciudad alcanzara el agua, la autopista europea E18 se enterró en el túnel de Bjørvika, inaugurado por el rey Harald V el 17 de septiembre de 2010; sobre el trazado liberado se abrió la avenida Dronning Eufemias gate.
Junto al edificio flota «She Lies», de Monica Bonvicini: paneles de acero inoxidable y vidrio de unos 12 por 17 por 16 metros montados sobre un pontón de hormigón. Giran con la marea y el viento, de modo que la escultura nunca queda dos veces en la misma posición. Bonvicini ganó el concurso internacional en 2007 y la reina Sonja la inauguró el 11 de mayo de 2010.
Según la tradición documentada, la obra es una interpretación tridimensional de «Das Eismeer» (El mar de hielo, 1823-24), de Caspar David Friedrich, un cuadro célebre por sus placas de hielo apiladas. Frente a un edificio de mármol que evoca un iceberg, aparece así otro de acero y vidrio, como llegado con el deshielo del Ártico: una nota inquietante sobre el hielo y el clima que la narración desarrolla sobre el terreno.
La casa que esperó medio siglo
Vestíbulo de la Ópera
Resumen de esta parada
Dentro del vestíbulo acristalado, el calor del roble sustituye al frío del mármol exterior. La sala principal tiene forma de herradura y 1.364 butacas, bajo una lámpara de araña con 5.800 cristales tallados a mano. Hay además dos salas menores, de unas 400 y 200 plazas, y en el vestíbulo un panel perforado del artista Olafur Eliasson, diseñado para evocar el hielo iluminado.
Este interior cierra una historia larga. La compañía nacional dio su primera función en 1958 en el Folketeatret, un teatro prestado, con la soprano Kirsten Flagstad como primera directora. Durante medio siglo careció de sede propia, y solo en 2008, al abrir el edificio de Bjørvika, tuvo por primera vez una casa construida para ella. Fue entonces cuando adoptó el nombre de Ópera y Ballet Nacional de Noruega (Den Norske Opera & Ballett).