Templo marino
Audioguía Tanah Lot (Pura Luhur Tanah Lot)
Un templo sobre una roca rodeada de olas en la costa de Tabanan, atribuido al sacerdote Dang Hyang Nirartha y custodiado, según la tradición, por serpientes de mar que un día fueron su faja.
- 90 min de audio
- Templo sobre el mar
Tanah Lot se levanta en la aldea de Beraban, en el distrito de Kediri de la regencia de Tabanan, a unos veinte kilómetros al noroeste de Denpasar. Es uno de los siete grandes templos marinos de Bali, dedicado a Dewa Baruna, también llamado Bhatara Segara, el dios del mar, y su fundación se atribuye al sacerdote Dang Hyang Nirartha, llegado de la Java de Majapahit en el siglo XVI.
La imagen más famosa de Bali esconde un secreto: en los años ochenta la roca se desmoronaba, y una restauración financiada con un préstamo del Gobierno japonés la reconstruyó. Más de un tercio de lo que hoy parece piedra natural es roca artificial disimulada.
Qué ver
- Roca del templo — Un islote coronado por santuarios meru de tejados negros escalonados, al que solo se llega a pie con la marea baja
- Manantial sagrado — Tirta Pabersihan, agua dulce que brota al pie de la roca a pocos metros del mar y con la que los sacerdotes bendicen a los visitantes
- Cueva de las serpientes — Las serpientes marinas de las grietas de la roca, consideradas guardianas del templo
- Pura Batu Bolong — Un pequeño templo sobre un arco natural de roca, unos trescientos metros al norte
- Terrazas del atardecer — La vista clásica de la roca recortada contra la puesta de sol desde el promontorio sur
En la costa de Tabanan, en la aldea de Beraban, a unos veinte kilómetros al noroeste de Denpasar, una roca negra se alza entre las olas con un templo encima. Es Tanah Lot (Pura Luhur Tanah Lot), uno de los siete grandes templos marinos de Bali y, para muchos, la imagen misma de la isla. Un estudio publicado en 2019 calculaba que lo visitan alrededor de medio millón de personas al año. Su fundación se atribuye a Dang Hyang Nirartha, el sacerdote que en el siglo XVI recorrió la costa sur y, según se cuenta, pasó una noche sobre esta roca.
Qué ver en Tanah Lot va mucho más allá de la postal: un manantial de agua dulce junto al mar, serpientes sagradas, templos menores repartidos por la costa y una restauración que cambió la propia roca. La historia de Tanah Lot es la de una idea del siglo XVI, que el mar puede volverse sagrado, y la de una isla que no ha dejado de reconstruirla. Recorrerlo con la audioguía permite ir uniendo esas piezas a pie, desde la entrada hasta el atardecer.
Los templos del mar ligados a Nirartha en la misma costa incluyen Pura Petitenget, y de Tanah Lot a Batu Bolong siguen los templos sobre roca de la costa oeste en Pura Batu Bolong y Echo Beach.
Camino hacia el mar: el sacerdote que llegó de Java
Sendero de entrada
Resumen de esta parada
El sendero que baja desde la entrada hacia la costa sirve para conocer al protagonista de esta historia. Dang Hyang Nirartha fue un sacerdote shivaísta procedente de la Java de Majapahit. Las crónicas balinesas sitúan su llegada hacia 1492; en 1537 todavía escribía, introdujo en Bali el padmasana, el santuario del trono vacío, y murió en Uluwatu. Los templos marinos que fundó en el siglo XVI se describen como una cadena que rodea la costa de la isla, y Tanah Lot es uno de sus eslabones.
Cuenta la leyenda que el jefe de la aldea, Bendesa Beraban Sakti, veía con recelo las enseñanzas del recién llegado y encabezó a sus seguidores para expulsarlo. Nirartha habría respondido desplazando la roca hasta el mar y levantando allí su santuario; después, el jefe se rindió y se hizo su discípulo. El desenlace completo de ese enfrentamiento queda para la narración, que lo cuenta mientras el mar aparece al final del camino.
La roca entre las olas: dioses, serpientes y mareas
Roca del templo
Resumen de esta parada
Frente a la orilla se alza la roca coronada por santuarios meru de tejados negros, aislada de tierra cuando sube la marea. Aquí se venera a Dewa Baruna, también llamado Bhatara Segara, el dios del mar, y a la roca solo se llega a pie con la marea baja. Los patios superiores del templo están reservados a los fieles hindúes balineses: los turistas llegan únicamente a la base. Allí, a pocos metros del mar, brota un manantial de agua dulce, Tirta Pabersihan, con cuya agua los sacerdotes bendicen a los visitantes.
En las cuevas del pie de la roca viven serpientes marinas consideradas guardianas del templo. Según una tradición documentada, cuando Nirartha terminó su obra se quitó la faja y la convirtió en una serpiente de mar para proteger la roca; las serpientes de hoy serían sus descendientes, una forma de la serpiente Naga Basuki. Y hay otra verdad menos conocida: en los años ochenta la pared de roca se desmoronaba, y una restauración financiada con un préstamo del Gobierno japonés la reconstruyó. Más de un tercio de lo que parece roca es hoy piedra artificial disimulada, un detalle que la audioguía ayuda a mirar con otros ojos desde la orilla.
La roca horadada: Batu Bolong y los templos menores
Arco de Batu Bolong
Resumen de esta parada
Unos trescientos metros al norte de Tanah Lot, sobre un promontorio de roca atravesado por un arco natural, se levanta Pura Batu Bolong. Es uno de los varios templos del conjunto, que además del principal incluye Pakendungan, Jro Kandang, Enjung Galuh, Batu Bolong, Batu Mejan y Penataran Madya, junto con el manantial sagrado, la cueva de las serpientes, una terraza para el atardecer y representaciones de danza Kecak.
Este punto permite entender la forma de un santuario balinés, que no es un único edificio sino una constelación de templos repartidos por el paisaje, parte de esa cadena de templos marinos que rodea la isla. Cada 210 días se celebra el aniversario del templo, el piodalan. Lo que ese ciclo revela sobre la vida del santuario es una de las claves que la narración guarda para este tramo.
Atardecer sobre la roca: la postal con su historia
Terraza del atardecer
Resumen de esta parada
En las terrazas del promontorio sur espera la vista que atrae a medio millón de visitantes al año: la roca del templo recortada contra la puesta de sol. Desde aquí se abarca el conjunto que rodea al templo principal, con sus santuarios menores, su manantial y sus representaciones de danza Kecak.
Es también el momento de volver sobre todo lo anterior: el templo del dios del mar que, según se atribuye, fundó Nirartha tras pasar una noche sobre la roca, y la piedra rehecha a mano siglos después para que esa idea siguiera en pie. La audioguía cierra el recorrido aquí, cuando la postal ya tiene historia.