Jardín clásico Ming
Audioguía Jardín Yu (Yuyuan)
Un jardín que un hijo empezó en 1559 para complacer a su padre y que comerciantes, gremios y restauradores tuvieron que levantar una y otra vez tras la ruina, la ocupación británica y una rebelión, en el corazón de la vieja ciudad amurallada de Shanghai.
- 90 min de audio
- Jardín de Jiangnan
Jardín privado de época Ming, empezado en 1559 por Pan Yunduan para la vejez de su padre, el ministro Pan En. Su diseño se atribuye a Zhang Nanyang, llegó a ocupar unas 4,7 hectáreas y se ganó el apodo de «corona de los jardines del sureste». Hoy, en unas 2 hectáreas, reúne salones de madera, la mayor rocalla de piedra amarilla que se conserva en Jiangnan, tapias coronadas por dragones y un Jardín Interior trazado en 1709, con buena parte de sus salones levantados de nuevo tras la destrucción de 1853-1855 y la restauración de 1956-1961.
Los extranjeros del siglo XIX llamaban al pabellón del estanque «The Willow Pattern Tea House», la casa de té del plato de sauce: les recordaba la escena azul y blanca de una vajilla muy popular en Inglaterra, con su pagoda, su puente y su sauce, y una fotografía de 1857 ya lo rotula como «View in Tea Gardens / Shanghae». Pero aquel diseño se creó en Shropshire hacia 1780, atribuido a Thomas Turner, como un paisaje chino imaginario. Si Huxinting inspiró parte de la escena o si fueron los ingleses quienes creyeron ver aquí el plato de casa sigue siendo una pregunta abierta.
Qué ver
- Pabellón Huxinting — La casa de té de 1855 sobre el estanque, unida a la orilla por el puente de nueve recodos
- Gran Rocalla — Entre 12 y 14 metros de piedra amarilla, la mayor rocalla huangshi que se conserva en Jiangnan
- Salón Dianchun — Oficina de mando de la Sociedad de las Pequeñas Espadas entre 1853 y 1855
- Roca Yu Linglong — Unos 3 metros de piedra agujereada que llegó al jardín como dote de boda
- Escenario antiguo — Madera tallada traída desde Zhabei al Jardín Interior, trazado en 1709
En lo que fue la ciudad amurallada china de Shanghai, junto al templo del Dios de la Ciudad, se esconde tras sus tapias el Jardín Yu (豫园, Yuyuan): unas 2 hectáreas de salones de madera, rocallas y estanques encadenados, separados por muros cuyas crestas ondulantes de teja gris evocan el lomo de un dragón. Lo empezó en 1559 Pan Yunduan como regalo para la vejez de su padre, el ministro Pan En, y de ese gesto sale su nombre: el carácter yu significa complacer y dar satisfacción a los padres.
La historia del Jardín Yu es la de un lugar que se perdió y se rehízo varias veces. El jardín Ming, con diseño y rocallas atribuidos a Zhang Nanyang, llegó a ocupar más de 70 mu, unas 4,7 hectáreas, y se ganó el apodo de «corona de los jardines del sureste». Tras la ruina de los Pan, unos comerciantes compraron el solar en 1760 y lo devolvieron a la vida como «Jardín del Oeste» del templo. En 1842, durante la Primera Guerra del Opio, las tropas británicas tomaron la ciudad amurallada; entre 1853 y 1855 los rebeldes de la Sociedad de las Pequeñas Espadas tuvieron aquí su oficina de mando, y cuando las tropas Qing lo recuperaron casi nada original seguía en pie. La restauración que arrancó en 1956 lo reabrió en septiembre de 1961.
Alrededor del jardín sigue latiendo una costumbre antigua. Desde época Ming, la noche de los Faroles más animada de Shanghai se vivía en torno al templo y al Jardín Yu: los faroles se encendían el día 13 del primer mes y se apagaban el 18, y esa noche era tradición «recorrer los tres puentes» de la vieja ciudad para atraer celebración, larga vida y que todo saliera como se deseaba, una costumbre especialmente querida por las mujeres. Desde 1995 el jardín celebra cada año su fiesta de faroles, declarada patrimonio inmaterial nacional en 2011, y cruzar durante ella el puente de nueve recodos prolonga aquel rito. Según la creencia popular, el zigzag del puente tampoco es un capricho: los malos espíritus solo pueden avanzar en línea recta, y los recodos los dejan fuera.
La arquitectura del Jardín Yu se recorre como una sucesión de mundos cerrados: salones abiertos a estanques, rocallas con cuevas y senderos, patios separados por tapias de dragón. Para saber qué ver en el Jardín Yu, la audioguía lo recorre en cinco paradas y 90 minutos: empieza fuera del recinto de pago, en la casa de té del estanque, y sigue desde la Gran Rocalla hasta el Jardín Interior. El hilo que une las paradas es uno solo: este laberinto de patios, nacido como regalo de un hijo a su padre, es la suma de las veces que alguien volvió a levantarlo.
A poco más de un kilómetro, junto al Huangpu, se extiende el Bund de las concesiones. Otra pieza de la arquitectura tradicional china es el Templo del Buda de Jade, y la vida de callejón sigue en los shikumen de Tianzifang, en la antigua Concesión Francesa.
La casa de té donde se prohibió el té
Huxinting Tea House
Resumen de esta parada
El recorrido arranca fuera del jardín de pago, frente al estanque. En el centro se alza el pabellón Huxinting, una casa de té de dos pisos con aleros curvos, y hasta él lleva el puente de nueve recodos, de madera en origen y rehecho en hormigón en los años 1920. Es la imagen más reconocible del Jardín Yu, y también la que más vidas acumula. Empezó como pabellón Fuyi del jardín de Pan Yunduan; más tarde, más de 20 comerciantes de tela azul añil, entre ellos Zhu Yunhui y Zhang Fuchen, compraron el estanque, la isla y el pabellón, lo reconstruyeron y lo unieron a la orilla con el puente quebrado, una obra terminada en 1784, año 49 de la era Qianlong, que fija la disposición que se ve hoy.
Como sede del gremio del añil, el pabellón tenía prohibido funcionar como casa de té o taberna. Antes de que esa norma cayera llegaron otros ocupantes: el 19 de junio de 1842, en plena Primera Guerra del Opio, las tropas británicas tomaron la ciudad amurallada, instalaron su cuartel general en el templo del Dios de la Ciudad y acuartelaron soldados en Huxinting. Algunas versiones convierten el propio pabellón en cuartel general; otras lo dejan como simple alojamiento de la tropa. En 1855 el gremio vendió el edificio y el comprador abrió en él la casa de té Yeshi Xuan, la primera de Shanghai.
Con más de 240 años de historia, sigue sirviendo té: reabrió el 10 de julio de 2025 tras casi dos años de restauración protectora. El 15 de octubre de 1986, la reina Isabel II, primera monarca británica en pisar la China continental, cruzó el zigzag acompañada por Jiang Zemin, entonces dirigente de la ciudad, para tomar el té aquí, 144 años después de que soldados de su país se alojaran en el pabellón. La casa de té conserva aún su mesa, junto a la que solía ocupar el escritor Ba Jin. Al pie del puente, la audioguía reconstruye cómo un pabellón de jardín privado llegó a encadenar tantas vidas.
Una montaña amarilla para un padre
Gran Rocalla
Resumen de esta parada
Ya dentro del recinto, junto a la entrada actual, se levanta el salón Sansui, el gran salón de la zona oeste, reconstruido en la restauración de 1956-1961; en época Qing acogió ceremonias oficiales y la lectura pública de edictos imperiales. Frente a él, al otro lado del estanque Yangshan, se alza la Gran Rocalla: una montaña artificial de piedra amarilla con picos, acantilados, cuevas y gargantas. Es la rocalla de piedra amarilla (huangshi) más antigua y más grande que se conserva en la región de Jiangnan. Su altura se da entre 12 y 14 metros según la fuente, y su autoría se atribuye a Zhang Nanyang, aunque unas fuentes la dan por segura y otras solo como posible.
Esa cordillera en miniatura es el corazón del gesto que dio origen al jardín. En 1559, año 38 de la era Jiajing, Pan Yunduan empezó a transformar los huertos de hortalizas al oeste de la casa familiar, el salón Shichuntang, en un jardín para la vejez de su padre. Sus cargos lejos de Shanghai retrasaron la obra durante años, y la fecha en que se dio por terminada todavía se discute: una versión apunta a 1577, tras unos veinte años de parón; otra, a finales de la era Wanli, con Pan ya retirado. El resultado superó las 4,7 hectáreas, más del doble de las 2 actuales.
El nombre del jardín lo resume: yu, complacer y dar satisfacción a los padres. Frente a la piedra amarilla, la audioguía explica cómo un acto de piedad filial acabó convertido en paisaje.
El cuartel rebelde bajo los dragones
Salón Dianchun
Resumen de esta parada
Más adentro, el salón Dianchun guarda la página más violenta del jardín. Tras la ruina de los Pan, en 1760 un grupo de ricos comerciantes compró el solar del antiguo jardín y lo reconstruyó; 24 años después volvía a estar en pie como «Jardín del Oeste», anexo al templo del Dios de la Ciudad. Esa segunda vida se quebró el 7 de septiembre de 1853, cuando la Sociedad de las Pequeñas Espadas se alzó, tomó la ciudad amurallada e instaló en este salón su oficina de mando.
Desde aquí se planearon sus operaciones hasta febrero de 1855. Cuando las tropas Qing recuperaron el jardín, el salón estaba destruido y casi todas las construcciones originales habían desaparecido. Hoy Dianchun es un museo con armas, monedas «del sol y la luna» y proclamas de los rebeldes.
Sobre las tapias serpentean los muros de dragón, crestas ondulantes de teja gris que evocan el lomo del animal; un tramo lleva el nombre de «Dragón que atraviesa las nubes». Según la creencia popular, no son del todo dragones: el de cinco garras estaba reservado al emperador, y Pan Yunduan les habría puesto solo tres o cuatro para escapar de la acusación de usurpar un símbolo imperial. En el patio, la narración propone contar esas garras y comprobar si la leyenda se sostiene.
Una roca agujereada como dote
Roca Yu Linglong
Resumen de esta parada
Ante el salón Yuhua, el antiguo estudio de Pan Yunduan, amueblado con piezas Ming de palisandro, se levanta la roca Yu Linglong: una peña acribillada de agujeros, de unos 3 metros de alto, 1,5 de ancho y 80 centímetros de grosor, considerada una de las tres grandes rocas de Jiangnan.
Su llegada al jardín tiene algo de crónica familiar. En la era Zhengde (1506-1521) pertenecía a Chu Yu, que la colocó en su jardín de Sanlintang; su hija la llevó como dote al casarse con Pan Yunliang, y así entró en el Jardín Yu. La tradición popular cuenta otra historia: una roca destinada al jardín imperial del emperador Huizong, de los Song del Norte, rescatada del río Huangpu tras un naufragio. Hasta sus medidas varían según quién las dé.
Cuenta la leyenda que la roca respira: si se quema incienso a sus pies, el humo sale a la vez por sus unos setenta y dos agujeros, y el agua vertida en su cima escapa por cada una de sus aberturas. Ante el salón Yuhua, la audioguía cuenta cómo una piedra llegó a viajar como regalo de boda.
Un escenario prestado en el Jardín Interior
Escenario antiguo del Jardín Interior
Resumen de esta parada
El recorrido termina en el Jardín Interior, trazado en 1709 y diminuto: 2,186 mu, unos 1.460 metros cuadrados. En él se alza un escenario antiguo de madera tallada que no nació aquí: estaba en la sede del gremio de cambistas del norte, en Zhabei, y se trasladó al jardín durante la restauración. En el mismo Jardín Interior, el pequeño estanque de los Nueve Dragones esconde cuatro cabezas de dragón de piedra en las juntas de sus paredes este y oeste; el nombre sale de su reflejo en el agua y de la forma de cuerpo de dragón del propio estanque.
Que el jardín acabe frente a un escenario tiene su lógica. En el diario que Pan Yunduan llevó entre 1586 y 1601, casi tres cuartas partes de las entradas se refieren a funciones y espectáculos celebrados en el jardín, con el salón Leshou Tang como escenario principal. El jardín nació para el teatro de su dueño, y hoy guarda un escenario traído de otro barrio.
Ese traslado fue obra de la restauración iniciada en 1956: cinco años, más de un millón de yuanes y la reconstrucción de los salones Sansui Tang, Yuhua Tang, Huijing Lou y Jiushi Xuan, hasta la reapertura de septiembre de 1961. Aquella obra dejó además fuera del muro el estanque de lotos, el pabellón Huxinting y el puente de nueve recodos, las piezas con las que arranca el recorrido. Frente al escenario, la última parada de la audioguía ata los cabos de un jardín que nunca dejó de rehacerse.