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Arco de Hu Wenguang

Foto: Autor desconocido

Arco de honor Ming

Audioguía Arco de Hu Wenguang (Hu Wenguang Cishi Paifang)

Xidi · 4 paradas · 25 min

Doce metros de piedra oscura plantados a la entrada de Xidi en 1578, con permiso del emperador. Es el único arco que conserva la aldea, y lleva tallada la carrera de un funcionario como si fuera un currículum.

  • 25 min de audio
  • Arquitectura Ming de Huizhou

El Arco conmemorativo de Hu Wenguang es un paifang de época Ming que recibe al visitante a la entrada de Xidi. En 1578, sexto año de la era Wanli, la corte concedió a Hu Wenguang, prefecto de Jiaozhou, el privilegio de levantar un arco de méritos en su aldea natal. Mide 12,3 metros de alto y 9,95 de ancho, está labrado por completo en piedra azul de Yixian, un mármol oscuro de la propia comarca, y es hoy el único paifang de una aldea que conserva 155 casas antiguas Ming y Qing y tres salones de linaje.

Lo más sorprendente es lo que costó mantenerlo en pie. Según la tradición, Hu Wenguang volvió a casa con el edicto imperial pero sin dinero, y fue su clan el que pagó la obra con donaciones voluntarias. Siglos después, en los años sesenta y setenta, cuando Xidi vivía sobre todo de fabricar cal, hubo vecinos que propusieron meter el arco en el horno. La mayoría del pueblo se negó.

Qué ver

  • Único paifang de Xidi — Un arco Ming de 1578, el único de la aldea levantado con permiso imperial
  • 12,3 metros de piedra azul de Yixian — Tres vanos, cuatro columnas y cinco tejadillos en mármol oscuro de la comarca
  • Dos caras, dos cargos — «Jiaozhou Cishi» al oeste, «Jingfan Shouxiang» al este y el sello «Enrong» en lo alto
  • Cinco leones con una bola bordada — Piedra calada con fénix, qilin, grullas, ciervos y los Ocho Inmortales
  • Torre Zoumalou y puente de Wugeng — Escenario de una de las Ocho Vistas de Xidi

A la entrada de Xidi, junto al lago donde se unen los arroyos que atraviesan la aldea, una mole de piedra oscura se recorta contra los muros blancos de las casas. Es el Arco conmemorativo de Hu Wenguang, conocido en la aldea como Hu Wenguang Cishi Paifang: un arco de honor de 1578, el único que conserva Xidi y el único levantado con permiso del trono. Lo que tiene grabado no es una oración ni un poema, sino la hoja de servicios de un funcionario del clan Hu.

La historia del Arco conmemorativo de Hu Wenguang empieza en el sexto año de la era Wanli, cuando la corte Ming premió con este privilegio la carrera administrativa de un hijo de la aldea. Su arquitectura imita en piedra la carpintería de madera, y sus tallas forman un pequeño bestiario de leones, fénix, qilin, grullas y ciervos. Para saber qué ver en el Arco conmemorativo de Hu Wenguang hay que leerlo piso a piso y cara a cara, y eso es lo que propone la audioguía en cuatro paradas, desde la explanada del arco hasta la torre Zoumalou y el puente de Wugeng.

El linaje que pagó este honor se reúne todavía en el Salón Jing’ai, su gran templo ancestral, y el mercader que levantó la torre Zoumalou junto al arco costeó también el Salón Zhuimu, en la calle Dalu.

Doce metros de piedra negra con permiso imperial

Arco conmemorativo de Hu Wenguang

Resumen de esta parada

Desde la explanada, el arco se impone de golpe: 12,3 metros de alto, 9,95 de ancho, tres vanos, cuatro columnas y cinco tejadillos. Todo está labrado en «piedra azul de Yixian», un mármol oscuro de la comarca que contrasta con el blanco de la arquitectura de Huizhou. Xidi conserva 155 casas antiguas Ming y Qing y tres salones de linaje, pero un solo paifang: este. También es el punto donde empieza la visita a la aldea.

Su origen no fue un capricho local. En 1578 la corte Ming concedió a Hu Wenguang, prefecto de Jiaozhou, el derecho a levantar un arco de méritos en su aldea natal. Según la tradición, el funcionario volvió con el edicto pero sin fondos para la obra, y fueron los miembros del clan Hu quienes la costearon con donaciones voluntarias. Las fuentes no coinciden del todo: unas lo describen como un arco construido por orden imperial, otras sostienen que el emperador solo dio el permiso. Frente a la piedra, la narración explica qué significaba para una aldea entera hacerse cargo del honor de uno de los suyos.

Dos caras, dos cargos y el favor imperial

Inscripciones Jiaozhou Cishi y Jingfan Shouxiang

Resumen de esta parada

El arco tiene dos caras con dos títulos distintos. En el segundo piso, la cara oeste proclama «Jiaozhou Cishi», prefecto de Jiaozhou; la cara este, «Jingfan Shouxiang», primer ministro del principado de Jing. Más arriba, en el eje central del tercer piso, dos caracteres resumen el resto: «Enrong», «favor imperial», el sello que distinguía las obras autorizadas por el trono.

Detrás de esas inscripciones hay una vida bastante concreta. Hu Wenguang, decimoctava generación del linaje Mingjing Hu, fue magistrado de Wanzai, en Jiangxi, prefecto de Jiaozhou, en Shandong, y secretario mayor de la casa principesca de Jingzhou, en Hubei, el cargo que explica el título de la cara este. En esos puestos resolvió causas judiciales atrasadas, fundó escuelas, construyó graneros y expulsó a piratas. Las fuentes discrepan sobre la duración de la carrera premiada, que unas cifran en 23 años y otras en 32. En Xidi todavía circula una copla popular que celebra al «prefecto Wenguang» por plantar cara a los wokou, y la audioguía cuenta junto a esta cara del arco por qué la aldea no lo ha olvidado.

El encaje de piedra que pudo acabar en cal

Leones y celosías de piedra calada

Resumen de esta parada

Al pie de las columnas centrales se entiende hasta qué punto los canteros pensaban como carpinteros. Ménsulas, cartelas, leones de piedra y remates de cumbrera van unidos con espigas ocultas, como si fueran piezas de madera. Dos pares de leones tumbados cabeza abajo hacen de contrafuerte, las columnas extremas descansan sobre piedras en forma de tambor y tres pares de peces-dragón rematan la silueta. En la viga central del primer piso, cinco leones juegan con una bola bordada entre fénix, qilin, grullas y ciervos sika. Las celosías caladas de los lados, de ramaje tan fino que parece frágil, completan un programa con tigres, leopardos, funcionarios civiles y militares y los Ocho Inmortales.

Esa delicadeza tuvo su momento de peligro. Durante la Revolución Cultural, entre los sesenta y los setenta, Xidi perdió muchas estructuras y puertas. Según se recuerda en la aldea, que entonces vivía sobre todo de fabricar cal, hubo vecinos que propusieron quemar el arco: era piedra, y la piedra quemada da cal. La mayoría se negó, aunque costaba sobrevivir. En diciembre de 1984 concluyó una restauración dirigida por la oficina de reliquias culturales del distrito de Yi, y en 2016 el arco entró en un nuevo programa de reparación junto a otros siete edificios protegidos de Xidi. Entre los leones, la narración vuelve sobre aquellos años en que el monumento estuvo a un paso del horno.

Una torre para un consuegro y tinta Hui

Torre Zoumalou y puente de Wugeng

Resumen de esta parada

Junto al arco se alza la torre Zoumalou, también llamada Pabellón Lingyun: dos plantas de muro blanco y aleros curvados. Se levantó en 1787 por orden de Hu Guansan, uno de los seis hombres más ricos de Jiangnan, y según la tradición se hizo a toda prisa para recibir a su consuegro, el alto ministro Cao Zhenyong. La torre actual es una reconstrucción sobre la planta original, y las fuentes no se ponen de acuerdo sobre su relación con el antiguo Salón de los Siete Sabios. Hoy acoge espectáculos de ópera huangmei y ceremonia del té. Bajo ella, el arroyo del Oeste pasa por el puente de piedra de un solo ojo de Wugeng, escenario de «la luna nocturna en el puente Wu», una de las Ocho Vistas de Xidi.

La plaza sigue viva por otro motivo. En un taller junto al arco, los visitantes prueban a fabricar tinta Hui, la barra de tinta de la antigua Huizhou, cuya técnica figura en la primera lista nacional china de patrimonio inmaterial. A mediodía se forma cola, y el último paso es dorar la barra con un trazo «ligero, preciso y firme». A los pies de un arco que honra a un funcionario letrado, la gente fabrica la tinta con la que escribían hombres como él, y es aquí donde la audioguía cierra el recorrido.

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