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Mansión Dafudi

Foto: Diego Tirira

Casa Hui de un prefecto

Audioguía Mansión Dafudi

Xidi · 4 paradas · 30 min

Un prefecto mandó recortar la esquina de su propia casa para que pasaran los porteadores y grabó sobre la puerta «piensa en dar un paso atrás». Aquel medio metro cedido a la calle sigue hoy enseñando a Xidi a hacer las paces.

  • 30 min de audio
  • Arquitectura Hui

La Mansión Dafudi es una casa Hui de la familia Hu, levantada en 1691, año 30 de la era Kangxi, según la ficha descriptiva del pueblo, y ligada al funcionario de cuarto rango Hu Wenzhao, prefecto de Kaifeng y portador del título honorífico de chaolie dafu. Se alza en plena zona comercial de Xidi, el pueblo inscrito en el Patrimonio Mundial de la UNESCO junto a Hongcun, y en pocos metros reúne un portal de ladrillo tallado, un pabellón volado sobre el callejón, un patio de luz rodeado de celosías y un ala con columnas de mármol, rareza entre las casas del pueblo.

Su fama no viene del lujo, sino de una renuncia: la esquina de la casa se recortó y una parte de la fachada retrocedió medio metro para que buhoneros, carretillas y porteadores con pértiga pudieran pasar. Sobre la puerta quedó escrita la lección, «Zuo tui yi bu xiang», y la placa del pabellón dio a Xidi entero su lema, «un hogar en la Fuente de los Melocotoneros». La leyenda romántica que hoy rodea ese pabellón, en cambio, parece haberla escrito el teatro.

Qué ver

  • Esquina recortada — El chaflán que un prefecto cedió a los porteadores y que los visitantes tocan con las manos
  • Placa «Zuo tui yi bu xiang» — Cinco caracteres de piedra que piden pensar en dar un paso atrás
  • Pabellón mirador — Las placas que dieron a Xidi su lema y la fama de la bola bordada
  • Patio de luz — Celosías de ciruelo sobre hielo y leones cabeza abajo en la galería alta
  • Guifuting — Ala de 1830 con columnas de mármol, hoy taller de mediación del pueblo

En los callejones de Xidi las casas de los mercaderes se aprietan muro con muro, y cada palmo de calle cuenta. La Mansión Dafudi es famosa justo por lo contrario: por un palmo que su dueño devolvió. Sobre el portal, tres caracteres de ladrillo tallado, «大夫第», anuncian la residencia de un hombre con título; en la esquina, un chaflán cortado a propósito cuenta que ese mismo hombre decidió hacerse a un lado.

La historia de la Mansión Dafudi gira en torno a Hu Wenzhao, funcionario de cuarto rango, prefecto de Kaifeng y portador del título honorífico de chaolie dafu. La ficha del pueblo fecha la casa en 1691, año 30 de la era Kangxi, y sitúa en la era Daoguang (1821-1850) la reforma en la que se recortó la esquina y se levantó el pabellón mirador sobre la calle. Las fechas no son pacíficas: un relato de viaje hace el pabellón tan antiguo como la casa, una guía comercial lleva toda la mansión al siglo XIX, y no todas las fuentes coinciden en que esta fuera la casa ancestral de Hu Wenzhao, pues la web oficial de Xidi asigna ese papel a otras residencias de la familia. A comienzos de 2020 el distrito de Yi la restauró respetando lo antiguo.

Para saber qué ver en la Mansión Dafudi y entender su arquitectura, del muro recortado al patio de luz y al ala de las columnas de mármol, la audioguía recorre la casa en cuatro paradas y sigue el hilo de un gesto mínimo que acabó convertido en el lema de todo un pueblo.

Si aquí se media hoy entre vecinos, el Salón Jing’ai era el lugar donde el clan Hu juzgaba a los suyos; y en la calle Dalu, el Salón Zhuimu enseña la fortuna de otro Hu, el mercader Hu Guansan.

La esquina que el prefecto mandó recortar

Esquina recortada

Resumen de esta parada

El primer punto de la visita está fuera, en el callejón. La casa se encontraba en plena zona comercial, por donde pasaban buhoneros con carros y cargas al hombro, y en la reforma de la era Daoguang su dueño mandó recortar la esquina de la vivienda principal y retrasar medio metro una parte de la fachada para que circularan las carretillas y los porteadores con pértiga. Las versiones no coinciden en el detalle: unas hablan de la esquina recortada y del muro de la puerta lateral retrasado medio metro; otras, de una esquina redondeada y del pabellón alto retrocediendo esa misma distancia. Lo que sigue a la vista es el chaflán cortado en el muro, y los visitantes se detienen ante él y lo tocan con ambas manos.

Encima asoma el pabellón volado, y con él otra historia, más discutida. Se levantó como mirador para contemplar los montes y la calle, aprovechando un hueco junto a la casa principal. La fama de «torre del bordado», desde la que las hijas de la casa lanzaban la bola bordada a sus pretendientes, se le ha ido pegando en tiempos recientes por su parecido con las escenas de las óperas de época, y el pueblo la ha llevado al escenario: aquí se ha representado el lanzamiento de la bola y el pabellón ha servido de escenario central de la fiesta de la bola bordada de Huangshan. La narración en la esquina separa la cortesía del muro, que es historia, de la leyenda que fabricó el teatro.

Cinco caracteres de piedra bajo el pabellón

Placa «Zuo tui yi bu xiang»

Resumen de esta parada

Bajo el pabellón mirador, llamado Guanjinglou, el dintel de la puerta lleva empotrada una placa de piedra con cinco caracteres: «Zuo tui yi bu xiang», «piensa en dar un paso atrás». Es el mensaje de Hu Wenzhao a sus descendientes, la idea de que un paso atrás abre el cielo y ceder tres partes trae la calma, y es la explicación escrita de la esquina recortada a pocos pasos.

Del alero cuelgan otras dos placas. Una dice «Taohuayuan li renjia», «un hogar en la Fuente de los Melocotoneros», y de ella sale el lema con que se presenta hoy todo Xidi; la atribución popular la asigna al calígrafo Qing de Yi Wang Shidao, también escrito Wang Endao, en estilo de cancillería. La costumbre local invita a buscar en ella dos detalles: un punto trasladado a propósito en el carácter «fuente» para equilibrar la forma, y un carácter «persona» que parece un muchacho inclinado con los brazos tendidos para recibir la bola de la señorita.

La otra cara lleva los caracteres «Shan shi», «flores de montaña como un mercado», de mano de Zhu Shilu. Cuenta la leyenda que, tras un gran incendio en la calle mayor de Xiuning, solo quedó en pie una tienda cuyo letrero había escrito él, y que desde entonces hubo quien pagó sumas enormes por su caligrafía para librarse de desgracias. En un pueblo de casas de madera apretadas, la audioguía plantea si esta placa se colgó por belleza o como amuleto.

Leones cabeza abajo sobre el patio de luz

Patio de luz con celosías de ciruelo

Resumen de esta parada

Dentro, la penumbra de la madera se abre a un rectángulo de cielo: el patio de luz o tianjing. El salón principal lleva la placa «Daya Tang», aunque una crónica reciente afirma que la restauración de 2020 le devolvió su antiguo nombre de «Jiusi Tang». Sobre la mesa aparecen el jarrón y el espejo, cuyos nombres en chino, ping y jing, evocan la «paz».

Los paneles de celosía que rodean el patio están tallados con ramas de ciruelo en flor sobre hielo agrietado, alusión a los «diez años de ventana fría» que exigía el estudio para llegar a funcionario. En el piso alto, una balaustrada curva, la meirenkao o «respaldo de las bellas», rodea todo el patio, y las ménsulas son leones cabeza abajo, emblema de rango y de poder. La narración en el salón dibuja el retrato del hombre que cedió medio metro a la calle: un funcionario de rango que llenó su casa de alusiones al estudio y de símbolos de poder.

Columnas de mármol para hacer las paces

Guifuting

Resumen de esta parada

El recorrido termina en el Guifuting, ala lateral de tres crujías y dos plantas construida en 1830, año 10 de la era Daoguang, cuyo nombre evoca el perfume del osmanto que llena su patio. Es un salón alto y luminoso con dos columnas de mármol, una rareza entre las casas de Xidi.

Tras la restauración de 2020, el salón principal recibió cuatro pareados que explican el sentido de «Zuo tui yi bu xiang», y el Guifuting funciona hoy como taller de mediación del municipio de Xidi con ese mismo nombre. Su método cabe en seis caracteres: escuchar, razonar, persuadir, apoyarse en otros, ceder y reconciliar. La audioguía cierra aquí el círculo que abrió la esquina del callejón y muestra cómo el paso atrás de un prefecto sigue funcionando entre los vecinos de hoy.

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