Idioma

Ciudades

Salón Jing'ai

Foto: Diego Tirira

Templo ancestral del clan Hu

Audioguía Salón Jing'ai (Jing'ai Tang)

Xidi · 4 paradas · 35 min

El mayor templo ancestral de Xidi empezó siendo la casa de un solo hombre. Sus tres hijos lo convirtieron en el salón donde el clan Hu veneraba a sus antepasados, celebraba sus bodas y juzgaba a los suyos bajo un gigantesco carácter de la piedad filial.

  • 35 min de audio
  • Templo de clan de Huizhou

El Salón Jing'ai, templo ancestral del clan Hu, es con unos 1.800 m² el mayor de Xidi. Nació en 1600, en el año 28 de la era Wanli, como edificio de Shiheng, antepasado de la 14.ª generación del linaje Mingjing Hu, y sus tres hijos lo transformaron en templo de clan con un nombre elocuente: Jing'ai, «respeto y amor», en señal del afecto entre hermanos. El edificio original ardió en un incendio y lo que hoy se ve es una reconstrucción de época Qing, con dos columnas de piedra azul de seis metros y dos de madera de ginkgo sosteniendo la sala de sacrificios.

Durante siglos fue a la vez templo, sala de asamblea y tribunal del linaje: aquí se debatían los asuntos del clan, se celebraban bodas y fiestas, y se reprendía y castigaba a los descendientes que se apartaban de las normas. Las mujeres tenían prohibida la entrada. La paradoja llegó mucho después: en la década de 2010, con el salón convertido en museo de costumbres populares, un palanquín nupcial de seda roja exhibido en el patio alto atraía a las visitantes, que se sentaban dentro para fotografiarse como novias bajo la mirada de los antepasados.

Qué ver

  • El mayor templo ancestral de Xidi — Unos 1.800 m² donde el clan Hu rendía culto, casaba y juzgaba a los suyos
  • Columnas de piedra y de ginkgo — Dos fustes de piedra azul de Yi de seis metros frente a dos gruesas columnas de madera de ginkgo
  • El gran carácter 孝 — Un tablero de la piedad filial atribuido a Zhu Xi que, según se cuenta, sobrevivió como tapa de granero
  • Placa «Baidai zhengchang» — La promesa de ofrendas a los antepasados durante cien generaciones
  • Un templo que sigue vivo — Los ritos anuales del clan Hu y una guardiana del salón desde 1991

Entre las casas de muros blancos y tejados negros de Xidi hay un edificio que no fue pensado para vivir en él, sino para que viviera un apellido entero. El Salón Jing’ai, conocido en el pueblo como Jing’ai Tang (敬爱堂), es el templo ancestral del clan Hu y, con unos 1.800 m² según las cifras más citadas, el mayor de Xidi. Bajo un mismo techo, el linaje veneraba a sus muertos, celebraba sus bodas, discutía sus asuntos y castigaba a quien rompía las reglas. Todavía hoy cuelgan en él las normas familiares que dejó Hu Changyi, fundador del linaje Mingjing Hu de Xidi, hace más de mil años, para instruir a los descendientes.

La historia del Salón Jing’ai arranca en 1600 con un hombre, Shiheng, y sigue con tres hermanos, un incendio, una reconstrucción y un siglo XX en el que, según se cuenta, se perdieron casi todos los caracteres atribuidos a Zhu Xi. Su arquitectura se lee en cuatro tiempos: la plazuela de la entrada, el patio bajo de columnas de piedra, el gran tablero de la piedad filial y el fondo del patio alto, donde los retratos de los antepasados presiden aún una fila de sillas vacías. Qué ver en el Salón Jing’ai y qué encierra cada uno de esos rincones se aprecia de verdad recorriéndolo con la audioguía.

A pocos pasos, el Salón Zhuimu es el templo secundario que los Hu levantaron en 1794; a la entrada del pueblo, el Arco de Hu Wenguang honra a uno de sus funcionarios, y la Mansión Dafudi alberga hoy el taller de mediación de Xidi.

Una casa de tres hermanos junto al arroyo

Salón Jing'ai

Resumen de esta parada

La visita empieza fuera, en la pequeña plaza que se abre ante el portal de aleros curvados hacia arriba, el mismo tipo de espacio que precede a otros edificios públicos de Xidi y que servía de punto de reunión del clan. Junto al salón corre uno de los arroyos del pueblo. Nada en esta fachada revela que el templo empezó siendo algo mucho más doméstico: en 1600, año 28 de la era Wanli, era el edificio de Shiheng, antepasado de la 14.ª generación del linaje Mingjing Hu. La web oficial de Xidi lo describe como su residencia; otras fuentes, como su salón de ofrendas. Sus tres hijos lo convirtieron en templo del clan y lo bautizaron Jing’ai, «respeto y amor», en señal del afecto mutuo entre hermanos.

Lo que se ve hoy, sin embargo, no es aquel edificio de la era Wanli. Un incendio lo destruyó, y la reconstrucción se sitúa a comienzos de la dinastía Qing según la versión oficial, aunque otras descripciones la llevan a la era Qianlong (1736-1795) y la vinculan a una ampliación por el crecimiento del clan. Detrás de todo ello late el relato fundacional que el linaje transmite: en la primavera de 1077, Hu Shiliang, quinto antepasado de los Mingjing Hu de Wuyuan, se detuvo una noche en este valle camino de Jinling, leyó en las montañas un caballo celeste y un rinoceronte que contempla la luna, comprobó que los dos arroyos corrían de este a oeste y decidió traer aquí a toda su familia. Frente al agua, la narración cuenta qué vio exactamente aquel viajero y por qué un arroyo que corre hacia poniente podía prometer fortuna.

Seis metros de piedra para juzgar al clan

Columnas de piedra azul del patio bajo

Resumen de esta parada

Al cruzar el portal, la escala cambia por completo. El patio bajo de la sala de sacrificios se abre a un gran patio a cielo abierto, flanqueado por dos alas laterales, y la luz cae de lleno sobre dos columnas de piedra azul de Yi de seis metros. Enfrente, en el patio alto, les responden dos gruesas columnas de madera de ginkgo. Es la arquitectura de una sala de asamblea, no de una vivienda: el espacio estaba pensado para llenarse de gente.

Y se llenaba. Además de templo, el salón era el lugar donde el clan Hu debatía sus asuntos, celebraba bodas y fiestas, y reprendía y castigaba a los descendientes que se apartaban de las normas. En el edificio más grande de Xidi se impartía justicia, y durante mucho tiempo las mujeres tuvieron prohibida la entrada. Entre estas columnas, la audioguía reconstruye cómo funcionaba aquel tribunal de familia y qué significaba quedar a un lado de su puerta.

El carácter que fue tapa de granero

Tablero del carácter 孝

Resumen de esta parada

Desde el patio alto, mirando hacia el portal, aparece la pieza más famosa del salón: un gran tablero cuadrado, de unos tres metros de lado, colgado sobre la viga de la entrada con el carácter 孝, «xiao», la piedad filial. Se atribuye a Zhu Xi, el filósofo de la dinastía Song del Sur, aunque murió siglos antes de que se levantara el salón y la atribución se transmite sin documentación de origen. El tablero es hoy el eje del programa de cultura de la piedad filial que Xidi incorporó a sus visitas guiadas.

La tradición local propone leerlo como un acertijo: en el trazo se distingue a un joven que saluda inclinado ante sus mayores, y su nuca dibuja el perfil de un mono. La moraleja es tajante: quien honra a los mayores es persona; quien no, bestia. Su supervivencia tiene también algo de fábula. Se cuenta que, durante la Revolución Cultural (1966-1976), se perdió la mayor parte de los caracteres «lealtad, piedad filial, integridad, pureza» atribuidos a Zhu Xi, y que este se salvó porque un vecino se lo llevó a casa y lo usó como tapa de su granero. Bajo el tablero, la narración guía la mirada hasta dar con el joven y el mono escondidos en la tinta.

Sillas vacías bajo cien generaciones

Retratos y placa Baidai zhengchang

Resumen de esta parada

Al fondo del patio alto, la pared de madera reúne los retratos de los antepasados bajo la placa «Baidai zhengchang». Su nombre une dos ritos antiguos, «chang» de otoño y «zheng» de invierno, y encierra una promesa: durante cien generaciones, los descendientes deben ofrecer sacrificios a sus antepasados. De las vigas cuelgan otras placas antiguas con caracteres dorados, como «Tian’en chongmu» y «Sishi cheng’en». Delante esperan un sillón central, dos filas de sillas y mesas, y una gran mesa para las ofrendas; detrás se alza el pabellón de dos plantas que guarda las tablillas de todos los antepasados del linaje.

Esas sillas tenían dueño. Según la tradición documentada, en la Huizhou de los Qing los varones de un pueblo con un mismo apellido, hasta un millar, se reunían en su templo en las grandes fechas rituales y celebraban el sacrificio según los ritos familiares de Zhu Xi; aquí, el sillón central era el asiento del jefe del clan, y las filas laterales, las de los ancianos y los hombres de prestigio. La promesa de las cien generaciones sigue en pie: el salón continúa siendo el centro del clan Hu y acoge cada año sus ritos de culto a los antepasados, y desde 1991 una vecina del pueblo, Hu Xiaowen, lo limpia, lo vigila y lo explica a quien llega. En este último punto, la narración cierra el círculo entre el templo que juzgaba a los suyos y el que todavía los espera.

Más lugares en Xidi, China

Volver a Audioguía Xidi

Descarga la audioguía de Xidi gratis

La audioguía de Xidi está dentro de la app de EarGuide, gratuita y lista para usar sin conexión. Llévala en el bolsillo y recorre la aldea a tu ritmo.

Próximamente

Descarga la app de EarGuide Escúchala en la app

Lleva tu guía personal en el bolsillo. Disponible gratis para iOS y Android. Descarga la app gratis: audio sin conexión y guiado por GPS.