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Salón Zhuimu

Foto: xiquinhosilva

Templo de clan Qing

Audioguía Salón Zhuimu (Zhuimu Tang)

Xidi · 4 paradas · 40 min

En 1794, uno de los seis hombres más ricos de Jiangnan levantó en la calle Dalu de Xidi este templo secundario de los Hu para recordar a su padre y a su abuelo. Dentro, sin embargo, también recibe culto un emperador de la dinastía Tang.

  • 40 min de audio
  • Arquitectura Qing de Huizhou

El Salón Zhuimu se fundó en 1794, año 59 del reinado de Qianlong, como templo secundario (zhici) del clan Hu de Xidi. Lo costeó Hu Guansan, de la 24.ª generación del linaje Mingjing Hu, en memoria de su abuelo Hu Bingpei y de su padre Hu Yinghai, y su nombre significa «recordar con añoranza». Conserva dos patios en profundidad, una portada revestida de mármol pulido y la categoría de monumento protegido de rango nacional; entre octubre de 2024 y enero de 2025 permaneció cerrado mientras se revisaban y recolocaban sus tejas.

El contraste está en el altar. Según la genealogía del clan, los Hu de Xidi descienden de un hijo del emperador Zhaozong de Tang que huyó durante la caída de la dinastía y adoptó el apellido Hu, y la primera regla del linaje prohibía volver a llamarse Li. Aun así, en el interior del salón de los Hu se venera la estatua de Li Shimin, el gran emperador Taizong de esa misma dinastía, rodeada por los retratos de sus ministros meritorios.

Qué ver

  • Portada de mármol de Yi — Muros abiertos en forma del carácter 八, revestidos con losas enteras de mármol pulido
  • Estatua de Li Shimin — Un emperador Tang venerado por un clan que se dice descendiente de su dinastía
  • Los guardianes de la puerta — La leyenda del geomante que encontró la mala fortuna del clan pintada en la entrada
  • Calle Dalu y Salón Diji — La casa donde Hu Guansan recibió a su consuegro, ministro de la corte Qing
  • Salón Dunren — La casa del mercader, habitada aún por sus descendientes de la 30.ª generación

En plena calle Dalu de Xidi, una portada revestida de mármol pulido anuncia que detrás hay dinero y linaje. Es el Salón Zhuimu, conocido en Xidi como Zhuimu Tang: el templo secundario de los Hu que Hu Guansan, uno de los seis hombres más ricos de Jiangnan, mandó levantar en 1794 para honrar a su padre y a su abuelo. La fortuna de un mercader de Huizhou convertida en piedra, en culto y en prestigio de linaje.

La historia del Salón Zhuimu guarda, además, una paradoja. El clan que lo construyó se dice descendiente de la dinastía Tang y juró no recuperar jamás el apellido Li, pero en su interior venera la estatua de Li Shimin, el emperador más célebre de esa dinastía. Las fuentes ni siquiera coinciden en a quién está dedicado en primer lugar el salón: unas hablan del homenaje de un hijo a sus mayores, otras del emperador, otras del paso de un apellido a otro. Qué ver en el Salón Zhuimu va más allá de su arquitectura: la audioguía lo recorre en cuatro paradas que salen de la portada, pasan por el altar imperial y siguen por la calle hasta las casas de la familia, una de ellas todavía habitada por sus descendientes.

El templo general del clan es el vecino Salón Jing’ai; junto al Arco de Hu Wenguang, Hu Guansan levantó además la torre Zoumalou, y la Mansión Dafudi muestra la casa de otro Hu ilustre, el prefecto Hu Wenzhao.

Mármol de Yi y unos guardianes equivocados

Salón Zhuimu

Resumen de esta parada

La fachada anuncia desde fuera que aquí no se escatimó. Los muros de la entrada se abren en forma del carácter 八 (bazi) y están revestidos con losas enteras de mármol de Yi pulido, bajo un alero de esquinas levantadas. Ante la triple puerta, la sanyuanmen, corre una barandilla de madera. Encima, la cubierta de teja oscura pasó hace poco por una restauración: el salón estuvo cerrado del 20 de octubre de 2024 al 19 de enero de 2025 mientras los obreros revisaban y recolocaban las tejas.

Esa piedra fría y lisa es, ante todo, un gesto filial. Hu Guansan pagó el salón para honrar la memoria de su abuelo, Hu Bingpei, y de su padre, Hu Yinghai, y le dio un nombre que lo dice todo: Zhuimu, «recordar con añoranza». La fecha más citada es 1794, año 59 del reinado de Qianlong; alguna ficha habla del año 58, aunque lo hace equivaler también a 1794, una cuenta que no cuadra.

La puerta tiene también su leyenda. Cuenta la leyenda que en ella se pegaban al principio los mismos dioses guardianes que usaba todo el mundo, Shentu y Yulei, y que durante más de 270 años la familia tuvo un solo hijo varón por generación y una fortuna corriente. Un geomante de renombre no encontró la causa ni en montes ni en ríos, hasta que reparó en la puerta: en tiempos de Li Shimin las puertas llevaban pintados a los generales Qin Shubao y Yuchi Gong. Se cambiaron los guardianes y, según el relato, los Hu empezaron a prosperar. La genealogía del clan, eso sí, sitúa el fin de los hijos únicos mucho antes, en el duodécimo antepasado, Yu Si. Qué figuras vigilan hoy la entrada es lo que la narración desvela frente a la portada.

Un emperador Li en el salón de los Hu

Estatua de Li Shimin

Resumen de esta parada

Tras la portada, el salón se ordena en dos patios en profundidad: pabellón de entrada, sala principal y, al fondo, la sala posterior de las tablillas (qintang), todo rodeado de galerías. En la sala principal recibe culto una estatua de Li Shimin, el emperador Taizong de Tang, y se exponen retratos de sus ministros meritorios. Según la tradición del lugar, una placa sobre la estatua lo llama «soberano de recto camino», los retratos de los veinticuatro ministros del pabellón Lingyan cuelgan en los tabiques que rodean el patio posterior, y en vigas y columnas está tallada la máxima de los tres espejos que el emperador pronunció en 643, a la muerte de su ministro Wei Zheng.

La explicación está en la genealogía. Para el clan, su antepasado fundador fue un hijo del emperador Zhaozong de Tang, Li Ye, que huyó durante la caída de la dinastía y adoptó el apellido Hu. Cómo ocurrió es materia discutida: la genealogía de los Hu habla de un servidor de confianza, Hu San, que se llevó al príncipe a Huizhou y lo crio como Hu Changyi; la crónica del condado de Yi atribuye el rescate a la nodriza y a su marido. La tradición documentada del clan es más rotunda: la primera regla del linaje ordenaba no volver nunca al apellido Li, y en los ritos de Año Nuevo el «antepasado adoptivo» Hu San recibía culto dos días antes que el fundador.

La sala posterior, la de las tablillas, era también el escenario del castigo más temido. Según la tradición de los salones del clan, al descendiente que cometía una falta grave se le expulsaba y se le prohibía llevar el apellido Hu, y las tablillas de su padre y de su abuelo se sacaban y se quemaban delante de todos. Ante la estatua, la narración resuelve la paradoja de un linaje que renunció a ser Li y, sin embargo, sigue honrando a un emperador Li.

Las losas de Guansan y el salón del funcionario

Salón Diji

Resumen de esta parada

De vuelta en la calle, el recorrido pone cara al mecenas. El Salón Zhuimu y el Salón Diji, la casa familiar de Hu Guansan, se alzan ambos en la calle Dalu. El Salón Diji data de 1664, y fue allí donde Hu Guansan recibió a su consuegro Cao Zhenyong, alto funcionario de la corte Qing; por esa visita la casa se conoce como Guanting, «el salón del funcionario». El cargo exacto de Cao es objeto de versiones distintas: unas fuentes lo presentan como gran ministro durante los reinados de Qianlong, Jiaqing y Daoguang, y otras como tutor de un joven príncipe.

Hu Guansan figuraba entre los seis hombres más ricos de Jiangnan, y su dinero no se quedó en el templo familiar. Financió la Academia Biyang del condado de Yi y el templo Mingjing a la entrada de Xidi, y construyó nueve caminos de más de 160 li en los condados de Xiuning, Qimen y Yi. La tradición local le atribuye también las losas de piedra de las callejas de Xidi, y recuerda que fue padre de Hu Yuanxi, prefecto de Hangzhou en época Daoguang. Frente a la fachada del Salón Diji, la audioguía cuenta cómo, según la tradición, la fortuna de un solo hombre acabó bajo los pies de todo el pueblo.

La casa del mercader, todavía habitada

Salón Dunren

Resumen de esta parada

La última parada cambia de escala. El Salón Dunren, construido a finales del reinado de Kangxi, fue la residencia de Hu Yinghai y de su hijo Hu Guansan. Tiene cinco crujías, dos alas y dos plantas, y combina un gran patio de luz «madre» ante la sala con pequeños patios «hijo» en las alas, una disposición única entre las casas antiguas de Xidi. Sobre el muro principal de la sala, el taishibi, cuelga la placa con el nombre 惇仁堂, caligrafiada en época Jiaqing por Wang Chengpei, «el anciano de los crisantemos».

En la sala, dos pareados tallados en madera resumen la ética de la casa; uno de ellos dice: «Varios siglos de familia no son más que bondad acumulada; lo mejor que se puede hacer es solo leer». No es el único rastro del estudio en esta casa. En 1906, año 32 del reinado de Guangxu, Huang Xingxian, esposa de un tataranieto de Hu Guansan, abrió aquí la Escuela Femenina Chongde, la primera escuela para niñas del condado de Yi. Y la casa sigue viva: la habitan todavía descendientes directos de Hu Guansan de la 30.ª generación. En este patio, la narración cierra el círculo que empezó ante el mármol de la calle Dalu.

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