Montaña sagrada
Audioguía Montaña Tianmen (Tianmen Shan)
Una montaña que lleva casi dos milenios leyendo un agujero en la roca como una señal del cielo. Desde el centro de Zhangjiajie, un teleférico sube hasta la cumbre, y en la pared se abre un arco de 131 metros que la atraviesa de lado a lado.
- 120 min de audio
- Arco natural de 131 m
La Montaña Tianmen debe su nombre a un hueco: según los relatos locales, en el año 263 se abrió de golpe en la pared, y Sun Xiu, soberano de Wu en la época de los Tres Reinos, lo tomó por buen augurio y lo llamó Tianmen Dong, «la cueva de la Puerta del Cielo». En la cumbre, un templo fundado en 870 como Lingquan Yuan llegó a ser el centro budista del oeste de Hunan. Desde 2005, el teleférico que parte de la ciudad y la carretera de 99 curvas han abierto la montaña sagrada al turismo.
Lo que se llama cueva es en realidad un puente natural de caliza a unos 1.300 metros de altitud, y su fama mundial no llegó por los monjes sino por los pilotos: el 11 de diciembre de 1999 un grupo de aviones acrobáticos, con el húngaro Péter Besenyei como primero en cruzar, lo atravesó por dentro, la primera vez que un avión pasaba por un arco natural. Después llegaron un escalador sin cuerdas, un hombre con traje de alas y dos marcas de coches decididas a subir su escalinata.
Qué ver
- Teleférico de Tianmen — 98 cabinas y 7.455 metros de cable desde el centro de la ciudad hasta la cumbre
- Acantilado del Dragón Enroscado — Pasarela de cristal de 2016 sobre las 99 curvas de la carretera Tongtian
- Templo de Tianmen Shan — Fundado en 870 como Lingquan Yuan, desaparecido y consagrado de nuevo en 2009
- Puerta del Cielo — Arco natural de 131,5 metros de alto que en 1999 cruzó un avión por dentro
- Escalera al Cielo — 999 peldaños a unos 45 grados hasta la boca del arco
Sobre la ciudad de Zhangjiajie se levanta la Montaña Tianmen, conocida localmente como Tianmen Shan (天门山), una mole de paredes verticales con un hueco abierto en mitad de la roca. Ese hueco le da nombre y silueta. Según los relatos recogidos por la tradición local, en el año 263, en plena época de los Tres Reinos, la montaña se abrió de golpe, y Sun Xiu, soberano de Wu, tomó el fenómeno por buen augurio y bautizó el agujero como Tianmen Dong, «la cueva de la Puerta del Cielo». El nombre pasó a toda la montaña. Cómo se produjo aquel hundimiento sigue sin una explicación geológica consensuada, y figura entre los misterios sin resolver del lugar.
La historia de la Montaña Tianmen pasa por un monasterio fundado en 870, en época Tang, con el nombre de Lingquan Yuan, que en época Ming pasó a llamarse Tianmenshan Si y llegó a ser el centro budista del oeste de Hunan; por su declaración como parque forestal nacional en 1992; por la cesión de la montaña en 2001, durante 50 años, a la empresa privada Tianjin Ningfa, y por la apertura del recinto al público el 6 de septiembre de 2005. Entre medias, pilotos acrobáticos, saltadores con traje de alas, un escalador sin cuerdas y dos marcas de coches han querido atravesarla, subirla o conquistarla, cada uno a su manera.
La montaña tiene además su propio catálogo de enigmas, los llamados seis misterios de Tianmen. Cuenta la leyenda que en la cueva Guigu, la «cueva del Valle Fantasma», abierta en una pared lateral, vivió retirado Guiguzi, el sabio estratega de los Reinos Combatientes, y que una fotografía tomada por espeleólogos descolgados con cuerdas desde lo alto del acantilado mostró en la roca el perfil de un anciano que nadie ha logrado volver a captar. Se dice también que, una vez cada diez años o más, del lado occidental del arco se vuelca de golpe un torrente que dura apenas entre 15 y 45 minutos, el «Tianmen fanshui», leído por la creencia popular como presagio; y los vecinos mayores aseguran que la Puerta ha girado, porque hace setenta u ochenta años se veía desde el muelle sur del río y hoy solo asoma desde el parque Dayongqiao.
Qué ver en la Montaña Tianmen se ordena en cinco paradas: el teleférico que sale de la ciudad, el mirador de cristal sobre la carretera de 99 curvas, el templo de la cumbre, el arco de la Puerta del Cielo y la escalinata de 999 peldaños que lleva hasta él. Su arquitectura es casi toda de vértigo: cabinas suspendidas, pasarelas de tablones y cristal fijadas a la pared, escaleras mecánicas excavadas dentro de la propia montaña y un templo con torres de campana y tambor de estilo Tang. El recorrido completo, de la estación inferior al pie del arco, cobra todo su sentido con la audioguía.
Desde el pabellón más alto del Templo Puguang, en el casco urbano, se mira de frente a esta montaña, y en la misma ciudad el Parque de Costumbres Populares Tujia reúne la memoria de la minoría tujia. El otro gran paisaje de arenisca de Zhangjiajie, el bosque de pilares del Parque Forestal Nacional de Zhangjiajie, queda unos 25 kilómetros al norte.
Una montaña sagrada que empieza en la acera
Teleférico de Tianmen Shan
Resumen de esta parada
La subida a Tianmen no arranca en un sendero de monte, sino en plena ciudad. Desde la estación inferior, en el centro de Zhangjiajie, las cabinas cerradas del teleférico parten en una larga línea hacia la pared, sobre la ciudad, los campos y las horquillas de la carretera. La instalación la construyó en 2005 la empresa francesa Poma: 98 cabinas recorren 7.455 metros y salvan 1.279 metros de desnivel hasta la cumbre.
Las cifras tienen matices. Algunas fuentes dan 1.277 metros de desnivel, y el título de «teleférico más largo del mundo» que suele acompañar a esta línea es una fórmula promocional con letra pequeña: el más largo dentro de su tipo, o entre los de alta montaña para pasajeros, según quién lo cuente. Lo indiscutible es la escena, una montaña sagrada a la que se sube desde el centro urbano.
Aquellas cabinas fueron la llave que abrió Tianmen al turismo hace apenas dos décadas. Declarada parque forestal nacional en 1992, la montaña se cedió en 2001 durante 50 años a la empresa privada Tianjin Ningfa para su explotación turística, y el recinto abrió al público el 6 de septiembre de 2005. Qué supuso ese cambio de manos para una montaña venerada durante siglos lo cuenta la narración en la propia estación.
Vértigo de cristal y la curva 84
Acantilado del Dragón Enroscado
Resumen de esta parada
En lo alto, las pasarelas de tablones y barandilla van fijadas a la pared vertical de la cumbre, con tramos de suelo de cristal sobre el vacío. Una de ellas, el paseo de cristal colgado del acantilado, mide 60 metros de largo y alcanza los 1.430 metros de altitud en su punto más alto. En agosto de 2016 se sumó la pasarela del Acantilado del Dragón Enroscado, un mirador transparente asomado en picado sobre la carretera Tongtian.
La «Avenida hacia el Cielo» se ve desde allí como una cinta de asfalto retorcida en horquillas encadenadas: 10,77 kilómetros y 99 curvas que suben de 200 a 1.300 metros entre paredes verticales. Esas mismas paredes convirtieron Tianmen en escenario de saltos con traje de alas. En 2011 el estadounidense Jeb Corliss saltó de un helicóptero y cruzó el arco de la montaña en wingsuit, el primero en hacerlo.
El vértigo guarda también una memoria concreta. El 8 de octubre de 2013, hacia las tres de la tarde, el húngaro Viktor Kováts saltó en un vuelo de prueba antes del segundo Campeonato Mundial de Wingsuit, previsto en la montaña del 11 al 13 de octubre. El paracaídas no se abrió y cayó junto a la curva 84 de la carretera; cerca de 200 bomberos y policías lo buscaron, y su cuerpo apareció a la mañana siguiente al pie de un cortado de 100 metros. En enero de 2017 murió también el canadiense Graham Dickinson, entrenando en solitario junto al paseo de cristal oriental. Dónde queda esa curva, vista desde arriba, lo señala la narración en el mismo mirador.
El templo que renació en la cumbre
Templo de Tianmen Shan
Resumen de esta parada
En la cumbre se extiende el templo de Tianmen Shan, un conjunto budista con sala principal (Daxiongbao), pabellón de Guanyin y torres de campana y tambor de estilo Tang. Su origen se remonta al año 870, en época Tang, cuando se fundó con el nombre de Lingquan Yuan; en época Ming pasó a llamarse Tianmenshan Si y llegó a ser el centro budista del oeste de Hunan.
Lo que hoy se pisa, sin embargo, es reciente. El templo antiguo desapareció en la primera mitad del siglo XX y, según la prensa local, su reconstrucción la impulsaron en 1997 la cantante Li Na y otros devotos, la dirigió desde 1999 el monje Huaifan y se consagró en 2009. Las fechas no son unánimes: otras fuentes sitúan el inicio del nuevo templo en 1949 o poco después, y la datación del templo antiguo oscila entre su fundación Tang y su consideración como templo de época Ming. Un santuario de traza Tang, en suma, consagrado en pleno siglo XXI.
Alrededor, el paisaje guarda otro enigma. Cuenta la tradición local que en el invierno de 1648 Li Guo, uno de los generales del caudillo rebelde Li Zicheng, se rapó la cabeza en esta montaña y se hizo monje con el nombre de Yefu, y que, al ver perdido el sueño de volver a alzarse, repartió antes de morir el tesoro de su ejército en varios escondites secretos de la cumbre. Siglos de búsquedas no han dado con nada, y el «tesoro de Yefu» figura entre los seis misterios de Tianmen. Lo que se cuenta de aquel general convertido en monje se desgrana en la narración, en el patio del templo.
Una ventana de 131 metros en la roca
Cueva de Tianmen (Tianmen Dong)
Resumen de esta parada
Bajo el arco, la escala se vuelve difícil de abarcar. El Tianmen Dong atraviesa la montaña de lado a lado: 131,5 metros de alto y 60 de fondo, con un ancho que las fuentes no terminan de fijar, 57 metros en unas y unos 30 en otras. Desde abajo se ve como una ventana al cielo en mitad de la pared. Hasta aquí se llega también desde la cumbre por tramos de escaleras mecánicas excavados dentro de la montaña, alternativa a la escalinata.
Su nombre dice cueva, pero la geología dice otra cosa: es un puente natural en roca caliza, abierto a unos 1.300 metros sobre el nivel del mar. La tradición recogida en los relatos locales le pone fecha de nacimiento, el año 263, cuando el hueco se habría abierto de golpe y Sun Xiu, soberano de Wu, lo habría tomado por buen augurio. El mecanismo de aquel hundimiento sigue sin explicación consensuada.
La fama mundial llegó por el aire. El 11 de diciembre de 1999 un grupo de pilotos acrobáticos atravesó el Tianmen Dong en avión, con el húngaro Péter Besenyei como primero en cruzar: fue la primera vez que un avión pasaba por dentro de un arco natural, y la montaña dio la vuelta al mundo. Lo que aquel vuelo cambió para Tianmen se revela con la narración, bajo el propio arco.
La Escalera al Cielo y sus conquistadores
Escalera al Cielo (999 peldaños)
Resumen de esta parada
Desde la plaza al pie del arco, la Escalera al Cielo sube encajada entre muros hasta la boca del Tianmen Dong: 999 peldaños con una inclinación de unos 45 grados. Mirada de abajo arriba, la escalinata y el hueco de la roca forman una sola línea hacia el cielo.
Junto a ella se alza el paredón vertical bajo el arco. En 2007 el escalador francés Alain Robert lo subió sin cuerdas ni protección, y una placa recuerda la hazaña. Años después, la conquista cambió de medio: en 2018, en el llamado «Dragon Challenge» de Land Rover, el piloto de Fórmula E Ho-Pin Tung subió al volante de un Range Rover Sport híbrido enchufable las 99 curvas de la carretera y después los 999 peldaños, hasta la boca del arco. Fue el primer vehículo en alcanzar la Puerta del Cielo.
La proeza tuvo una secuela con mucha peor suerte. En noviembre de 2025 un todoterreno híbrido Chery Fulwin X3L intentó subir la escalinata, perdió tracción a media escalera y derribó parte del muro lateral; la marca pidió disculpas y se comprometió a repararlo. Lo que esos peldaños dicen de una montaña que todos han querido conquistar, del soberano de Wu a las marcas de coches, cierra el recorrido en la narración, al pie de la escalera.