Cultura tujia
Audioguía Parque de Costumbres Populares Tujia (Tujia Fengqing Yuan)
Una ciudadela tusi amurallada en plena Zhangjiajie, donde se entra tras apurar un cuenco de vino de arroz y donde una casa de madera de 48 metros se sostiene sin un solo clavo. Los muros son recientes; lo que se celebra dentro, de la túnica de Qin Hou al tigre blanco, es memoria tujia que sigue viva.
- 90 min de audio
- Torre de madera sin clavos
El Parque de Costumbres Populares Tujia nació como escaparate de los tujia, la minoría que se llama a sí misma Bizika, «habitantes nativos». Su núcleo es la ciudad tusi de Yongding, cuya restauración financió en 1999 el empresario privado Yang Gangnian con 75 millones de yuanes. Lo preside el Jiuchongtian, una casa sobre pilotes de 48 metros y doce plantas, ensamblada con clavijas de madera sobre una ladera de 80 grados y anotada en el registro Guinness en 2002 como la mayor de China.
Entre sus costumbres evocadas figura una de las bodas más insólitas que se conocen: según la tradición, la novia tujia lloraba cantando durante meses, a veces hasta un año, acompañada por seis u ocho muchachas solteras. Agradecía a sus padres la crianza, encargaba a su hermano menor que los cuidara y culpaba, con reproches fingidos, a la casamentera. Las niñas aprendían a llorar antes de la adolescencia, y todavía hoy se mide el ingenio de una muchacha por cómo canta su llanto.
Qué ver
- Jiuchongtian — 48 metros y doce plantas de madera sin un solo clavo, récord Guinness de 2002
- Arco Dongnan Diyi Gong — El mayor arco de piedra del sur de China, por 30.000 guerreros tujia
- Plaza Baishou — Bailes Maogusi con hombres vestidos de paja, el «fósil viviente del teatro chino»
- Pabellón Dizhu — Cinco pilares tallados con antepasados tujia, del señor Linjun al rebelde Qin Hou
- Pilar del tigre blanco — 12 metros de piedra coronados por el tótem de los tujia
En plena ciudad de Zhangjiajie, unos gruesos muros de piedra encierran el Parque de Costumbres Populares Tujia, conocido en chino como Tujia Fengqing Yuan (土家风情园): una ciudadela de estilo tusi levantada como escaparate de los tujia. Su núcleo es la ciudad tusi de Yongding (土司城), cuya restauración financió en 1999 el empresario privado Yang Gangnian. El conjunto supera los 809 mu, unas 54 hectáreas según la mayoría de las fuentes, y costó 75 millones de yuanes. Dentro esperan una aldea de montaña con la torre de las Bordadoras, el edificio Sheba y el estanque del Príncipe entre puentes cubiertos, y la sala del Fuego Sagrado Bizika, abierta en 2003, donde se representa «Tu feng Miao yun», un espectáculo de canto y danza tujia y miao en tres actos: bendición, costumbres y boda.
La historia del Parque de Costumbres Populares Tujia tiene dos capas que conviene no confundir. Sobre la antigüedad del recinto las fuentes no se ponen de acuerdo: una ficha china lo presenta como una vieja ciudad tusi restaurada y atribuye la gran torre al clan tusi Peng, una guía local en inglés fecha el castillo en 1730 bajo el rey tusi Qin Chunyi y otra da el parque por construido en 2000. Todo apunta, sin embargo, a una obra reciente: la misma ficha china atribuye el diseño de la torre a un artesano de hoy. Lo que se celebra dentro es otra cosa: el rebelde Qin Hou, ejecutado en 1372 y recordado cada sexto día del sexto mes lunar en una fiesta que Zhangjiajie incluyó en 2008 en su primera lista de patrimonio inmaterial; el baile de paja Maogusi; o el tigre blanco que los tujia veneran como tótem desde los mitos de los antiguos ba.
La arquitectura del Parque de Costumbres Populares Tujia culmina en el Jiuchongtian, una diaojiaolou, la casa sobre pilotes propia de estas montañas, llevada a 48 metros de altura y doce plantas sin un solo clavo de hierro. Qué ver en el Parque de Costumbres Populares Tujia se ordena en cinco paradas, del vino de bienvenida a la columna del tigre blanco, y el sentido de cada una, entre decorado moderno y memoria antigua, se completa recorriéndolo con la audioguía.
En el mismo casco urbano, a unos dos kilómetros y medio, el Templo Puguang guarda la historia de la vieja plaza militar de Dayong; fuera de la ciudad se alzan los dos grandes paisajes de Zhangjiajie, la Montaña Tianmen y los pilares del Parque Forestal Nacional de Zhangjiajie.
Un cuenco de vino antes del umbral
Puerta de la ciudad tusi
Resumen de esta parada
La entrada a la ciudad tusi de Yongding no es un simple control de billetes. Ante la puerta, entre gruesos muros de piedra, el recibimiento llega con tambores y cuernos, y con el Lanmenjiu (拦门酒), el «vino que cierra la puerta»: muchachas tujia cantan y ofrecen vino de arroz, y solo después de apurarlo se cruza el umbral. El sonido de los tambores rebota en la piedra y marca el paso de la calle moderna al recinto.
Ese mismo muro guarda la clave para leer todo el parque. La ciudadela no es una fortaleza heredada intacta de los antiguos jefes tusi, sino una restauración privada: en 1999 el empresario Yang Gangnian puso el dinero para rehacer la ciudad tusi de Yongding, núcleo amurallado de un conjunto de más de 809 mu, y la obra alcanzó los 75 millones de yuanes.
De la explanada que se abre ante esta puerta sale además, cada año, la procesión del sexto día del sexto mes. Cómo encajan un ritual de bienvenida, un recinto nuevo y una fiesta antigua se revela al escuchar la narración allí mismo, con el vino todavía en la mano.
Treinta mil guerreros bajo un arco de piedra
Arco Dongnan Diyi Gong
Resumen de esta parada
Nada más entrar, un gran arco de piedra con la inscripción 东南第一功, Dongnan Diyi Gong, «primer mérito del sudeste», recibe al visitante. Es el mayor arco de piedra del sur de China y honra a los 30.000 guerreros tujia que el rey tusi del oeste de Hunan llevó contra los piratas japoneses en la era Jiajing de la dinastía Ming, en una campaña de cuatro años. La piedra celebra, así, una guerra librada muy lejos de estas montañas.
Bajo este arco pasa cada año la procesión de ofrendas de la fiesta del sexto día del sexto mes. Sale de la explanada ante la puerta de la ciudad tusi, cruza la Puerta del Dragón, atraviesa el Dongnan Diyi Gong y rodea la plaza Baishou antes del sacrificio, un recorrido que forma parte de la fiesta desde que Zhangjiajie la incluyó en 2008 en su primera lista de patrimonio inmaterial.
La gesta tiene, según la tradición local, un eco doméstico y discutido. Los tujia de Zhangjiajie celebran la cena de Año Nuevo de madrugada: se levantan hacia las tres, se sientan a la mesa sobre las cuatro y procuran terminar antes de que clare del todo, porque cuanta más luz entra mientras se come, más luminoso será el año. Una explicación lo enlaza con esta campaña: la orden de reclutamiento habría llegado el día 29 del último mes lunar y los hombres adelantaron la cena para partir a tiempo. Otra, menos heroica, habla de cenar antes del alba para encerrarse en casa antes de que los bandidos bajaran de los montes. Cuál de las dos pesa más queda abierto en la narración, a la sombra del arco.
Bailarines de paja y un rebelde tallado en madera
Plaza Baishou
Resumen de esta parada
Al sur de la pequeña plaza que sigue al arco se alza la sala de sacrificios a los antepasados, con una gran estatua dorada, trípodes de piedra y columnas con dragones. Frente a ella se abre la plaza Baishou, el espacio abierto de culto a los antepasados, donde se bailan el Baishou y el Maogusi, con sesiones habituales a las 10:00 y a las 16:00. El Maogusi, llamado «fósil viviente del teatro chino», recrea la vida de los primeros tujia: los hombres se cubren de paja y las mujeres de hojas y corteza.
En septiembre de 2002, a la vez que el récord de la gran torre del parque, más de mil bailarines representaron juntos el Maogusi dentro de la ciudad tusi, y el parque sumó así un segundo récord Guinness. El contrapunto a la fiesta está en el pabellón Dizhu, sostenido por cinco grandes pilares de madera, cada uno tallado con un antepasado tujia: el señor Linjun de Ba, el señor Peng, el oficial Xiang, el héroe Tian y el rey tusi Qin Hou.
Qin Hou (1309–1372), jefe tusi tujia de Cili, se alzó en 1370 contra la requisa de grandes troncos de nanmu y las prestaciones forzosas, en tiempos del primer emperador Ming, Zhu Yuanzhang. Fue ejecutado en Nanjing el sexto día del sexto mes lunar de 1372, y en esa fecha los tujia orean la ropa al sol en el «secado de la túnica del dragón». Según la tradición, su sangre salpicó la ropa que vestía y los tujia rescataron aquella túnica de guerra y la llevaron de vuelta a sus montañas; a la costumbre la llaman también, con crudeza, «secar la piel de Qin Hou». Otra versión que circula en el propio parque habla de mantas tendidas al sol, en un gesto que imita cubrir el cuerpo del jefe desollado. El oreo coincide, además, con el calor húmedo del verano. Lo que cambia al mirar el pilar de Qin Hou sabiendo todo esto se desvela en la narración, en la propia plaza.
Nueve cielos de madera sin un clavo
Jiuchongtian
Resumen de esta parada
El Jiuchongtian, «nueve cielos superpuestos», se encarama a una ladera de 80 grados: 48 metros de altura y doce plantas repartidas en nueve niveles, todo ensamblado con clavijas de madera, sin un solo clavo de hierro. Lo diseñó Li Hongjin, artesano popular tujia, y el 22 de septiembre de 2002 entró en el registro Guinness como la casa sobre pilotes de madera más grande, más alta y más completa de China; alguna guía turística la presenta como la más alta del mundo, aunque el récord se refiere a China.
La torre se visita por dentro. Su interior se reparte en seis salas temáticas, y en la sala Yizheng, la de la administración, una figura de cera de Qin Chunyi, el último rey tusi, preside tablillas ancestrales y máscaras nuo de los sacrificios tujia. En otras salas aparecen ventanas talladas de época Ming y Qing y la alcoba recreada de una princesa tusi.
El 6 de abril de 2001 el primer ministro Zhu Rongji visitó el parque y elogió el edificio: «que un grupo de artesanos populares levante una casa sobre pilotes tan espléndida, y resuelva además los problemas de mecánica, no es nada sencillo». Que la torre sea obra de hoy y no herencia de los reyes tusi es, precisamente, lo que explica su récord y aquel elogio, y esa revelación recoloca el recorrido entero cuando se escucha la narración al pie de sus doce plantas.
El antepasado que se convirtió en tigre
Pilar tótem del tigre blanco
Resumen de esta parada
En el centro del parque se levanta un pilar tótem de piedra de 12 metros de alto y 1,2 metros de diámetro, rematado por un tigre blanco sentado, el tótem de los tujia. Su origen es un mito antiquísimo: los tujia del río Qingjiang veneran como remoto antepasado al señor Linjun, caudillo de los antiguos ba, y la leyenda dice que al morir su alma se transformó en un tigre blanco. Es el mismo señor Linjun cuya figura está tallada en uno de los cinco pilares del pabellón Dizhu.
El mito tiene un reverso sombrío. El Libro de los Han Posteriores cuenta que el tigre bebía sangre humana y que los ba le ofrecían sacrificios humanos; de ahí el culto al tigre blanco y el apelativo histórico de «bárbaros del tigre blanco». Siglos después, un texto de la dinastía Tang describe a los ba honrando a sus antepasados con tambores y cantos y proclamándose «descendientes del tigre blanco».
En el parque, la estela del Tigre reproduce el carácter 虎 que el general tujia Liu Mingdeng, jefe militar en Taiwán, escribió en 1867; mide 100 por 40 centímetros y el original sigue en el camino histórico de Caoling, en Nuevo Taipéi. Cuenta la tradición que, al llegar al paso de Caoling, se desató un vendaval, y que el general, recordando la frase del Libro de los Cambios «el viento sigue al tigre», arrancó una espiga de hierba plateada, la usó como pincel y trazó allí mismo el carácter para someter el viento y proteger a los caminantes. Cómo ese emblema viajó tan lejos con su gente cierra el círculo del tigre en la narración, al pie de la columna.