Puerto fluvial del Youshui
Audioguía Antiguo muelle de Wangcun (Wangcun Gu Matou)
Al pie de la cascada, en un recodo hondo del Youshui, atracaban los barcos que unían Sichuan con el lago Dongting. De este embarcadero salían el aceite de tung y la madera de las montañas, aquí desembarcaban la sal y el paño, y de ese ir y venir nació el pueblo que trepa por el acantilado.
- 30 min de audio
- Comercio fluvial tujia
El antiguo muelle de Wangcun fue el puerto comercial del distrito de Yongshun y el centro de acopio de sus productos agrícolas y de monte. La navegación por el Youshui, mayor afluente del Yuan, lo enlazaba con Sichuan y Guizhou río arriba y con el lago Dongting río abajo, y le valió el apodo de Chu Shu Tongjin, «el vado entre Chu y Shu». La calle vieja nació junto al embarcadero como consecuencia de ese tráfico, y todavía hoy se sube desde el agua por una escalinata de piedra y una galería de casas colgantes tujia.
El contraste está en el agua. En su apogeo, durante el reinado Daoguang (1821-1850), los barcos amarrados proa con popa formaban una fila de cinco li, unos 2,5 km, y todos paraban aquí antes de afrontar los rápidos de Fengtan. La presa de Fengtan, cuyas obras empezaron en 1970 aguas abajo, convirtió aquel río bravo en un espejo quieto, y los cantos con que los barqueros acompasaban la boga se han quedado sin barqueros que los canten.
Qué ver
- El vado entre Chu y Shu — Puerto fluvial que unía Sichuan y Guizhou con el lago Dongting
- Cinco li de barcos — En el reinado Daoguang, una fila de unos 2,5 km de embarcaciones amarradas
- La escalinata de la sal — Peldaños de piedra y galería de casas colgantes tujia hasta la calle de losas
- Los cantos de los barqueros — Los haozi del Youshui, en el catálogo nacional chino de patrimonio inmaterial
- El muelle de Shen Congwen — El más bello y extraño de su río, según el escritor del oeste de Hunan
Furongzhen se asoma al río desde lo alto de un acantilado, pero su razón de ser está abajo, a pie de agua. El Antiguo muelle de Wangcun, conocido en el lugar como Wangcun Gu Matou (王村古码头), ocupa un recodo del Youshui, río de más de 450 km y mayor afluente del Yuan, donde el cauce se ensancha y se hace lo bastante hondo para fondear. Junto a la caída de la cascada siguen atracando hoy los barcos de pasajeros y de paseo, y sobre el muelle una sala-museo guarda el pilar de bronce de Xizhou y una exposición de costumbres tujia.
La historia del Antiguo muelle de Wangcun viene de lejos. En torno al pueblo se han hallado yacimientos neolíticos y tumbas de la dinastía Han, y en época Han Occidental el lugar fue sede del condado de Youyang. De ahí salen las cifras que circulan sobre su antigüedad, «más de dos mil años» en unas fuentes y «más de 2.300 años» en otras, aunque ninguna de ellas fecha la construcción del muelle en sí. La tradición le suma episodios de la dinastía Ming: se cuenta que tropas tujia de los tusi Peng embarcaron en el muelle del Youshui rumbo a la costa de Jiangsu y Zhejiang para combatir a los piratas wokou.
Qué ver en el Antiguo muelle de Wangcun: el embarcadero, el recodo donde fondeaba la flota, el arranque de la escalinata de piedra y la galería bajo las casas colgantes. Su arquitectura no es la de un edificio, sino la de un camino, el que llevaba la sal y el paño desde el agua hasta la calle de losas de cinco li. Lo que cuenta cada tramo de esa subida se aprecia de verdad recorriéndolo con la audioguía desde la orilla.
Junto al embarcadero se guarda el Pilar de bronce de Xizhou, que llegó hasta aquí en barco, y desde él sube la Calle de losas de cinco li. Sobre la orilla cae la Gran cascada de Furongzhen, que parte el pueblo en dos.
Embarcadero entre Sichuan y el lago Dongting
Barcos amarrados en el embarcadero
Resumen de esta parada
Sobre la plataforma del embarcadero, con la cascada cayendo al lado, el trajín de los barcos de pasajeros recuerda que este rincón nunca ha dejado de ser un puerto. Durante siglos fue un nudo de caminos de agua: la navegación por el Youshui unía Wangcun con Sichuan y Guizhou aguas arriba y con el lago Dongting aguas abajo, y el muelle fue el puerto comercial del distrito de Yongshun. De ahí el apodo que todavía lo acompaña, Chu Shu Tongjin, «el vado entre Chu y Shu», un paso entre los territorios de dos antiguos reinos.
Por aquí salían el aceite de té, el aceite de tung, las semillas de árbol del sebo, la madera y los productos de monte del este de Sichuan y del oeste de Hunan, que seguían después por el río Yuan. La tradición añade una carga más ilustre: madera de jinsi nanmu, el nanmu dorado de estas montañas, que según se cuenta bajaba en balsas por el Youshui camino de la capital imperial para las obras de palacio de la dinastía Ming. En el embarcadero, la narración sigue la pista de esos troncos río abajo.
Cinco li de barcos, hoy agua quieta
Recodo del Youshui
Resumen de esta parada
Desde el extremo del embarcadero, mirando aguas abajo, se entiende por qué los barcos se detenían justo aquí. Wangcun ocupa el tramo medio del Youshui, con Baojing y Longshan río arriba y Chenzhou, Taoyuan y Changde río abajo, y en este punto el río forma un recodo de pozas hondas y aguas anchas, apto para fondear. El pueblo está, además, en el arranque del tramo de Fengtan, y todos los barcos, bajaran o subieran, paraban aquí a descansar y a avituallarse. En el reinado Daoguang (1821-1850), en los días de más actividad, las embarcaciones amarradas proa con popa formaban una fila de cinco li, unos 2,5 km.
Hoy lo que se ve es, sobre todo, lo que falta: ni la fila de barcos ni la corriente de los rápidos. Aguas abajo, la presa de Fengtan cerró el Youshui. Según su ficha técnica, las obras empezaron en 1970 y el primer generador entró en servicio en 1978, aunque alguna ficha divulgativa da 1969 como año de terminación del embalse. El muro de arco-gravedad mide 112,5 m y el embalse tiene su cota normal a 205 m.
Aquel río bravo dejó un dicho entre los barqueros, transmitido como costumbre local: «Fengtan y Citan no son los feroces; más arriba aún queda Raojilong». Fengtan, Citan, Raojilong, Sanmen y Tuobei eran los cinco rápidos famosos de un río donde un barco que rozaba una gran roca del cauce quedaba hecho astillas, y donde, río arriba, a veces había que remontar la corriente con dos sirgas de bambú tendidas desde ambas orillas. Frente a esta agua quieta, la audioguía devuelve el miedo que acompañaba a las tripulaciones al soltar amarras.
Peldaños por donde subía la sal
Primeros peldaños de piedra
Resumen de esta parada
En el arranque de la escalinata de piedra cambia la manera de mirar el pueblo de arriba. El paño y la sal desembarcaban aquí y desde Wangcun se repartían por la franja fronteriza entre Hunan, Hubei y Sichuan; estos peldaños, que suben por la ladera del acantilado, son el camino por el que se cargaban a hombros. En la era del transporte fluvial, el muelle fue el centro de acopio de los productos agrícolas y de monte del distrito de Yongshun, y la calle vieja nació junto a él como consecuencia de ese tráfico.
Este mismo punto de carga y descarga tenía su propia música. Los barqueros del Youshui acompasaban la boga con cantos de trabajo, los haozi, que al principio se cantaban en lengua tujia y hablaban de historia, geografía, creencias y vida diaria tujia. Cada maniobra tenía el suyo: el canto de sirga, cuando el barco topaba con un rápido peligroso y los hombres saltaban a tierra a tirar de la cuerda, y el de carga y descarga, al atracar. Del repertorio forman parte la «Canción del laosi», el sacerdote tujia, y «Crece el río grande y se llena el pequeño». Los cantos de los barqueros del Youshui, inscritos por Baojing, figuran en el catálogo nacional chino de patrimonio inmaterial.
La paradoja es que han sobrevivido al oficio que les daba sentido: en la cuenca del Youshui ya no quedan barqueros de oficio, y el círculo de quienes aún los cantan se ha encogido. Al pie de los peldaños, la narración devuelve esas voces al lugar donde se descargaba a gritos.
El muelle que eligió Shen Congwen
Galería bajo las casas colgantes
Resumen de esta parada
La subida atraviesa una galería bajo las casas tujia sobre pilotes, los diaojiaolou, abierta al río. Desde aquí, mirando atrás, aparece el paisaje que Shen Congwen, el gran narrador del oeste de Hunan, fijó en la literatura. El escritor recorrió los muelles del Baihe, el «río Blanco», y en su ensayo sobre los embarcaderos de ese río dictó sentencia: de todos ellos, el de paisaje más bello y extraño, de montañas, aguas, árboles y rocas, era Wangcun. Lo pintó con pocas pinceladas: montañas altas a ambos lados, picos alzados como muros, bambúes y árboles verdes, roca oscura, casi negra, agua honda y clara y peces «grandes como una persona».
Añadió una escena de invierno: en los días despejados, aves cantoras silvestres bajaban de los bambúes a tomar el sol sobre las grandes piedras oscuras de la orilla y, solo cuando un barco se les acercaba, levantaban el vuelo hacia el bosque, sin prisa, todas a la vez. El muelle, en cualquier caso, no se ha quedado en la página: los barcos de pasajeros siguen atracando a pie de agua, y de noche el muelle junto a la cascada, el Pubu Matou, es uno de los tres puntos centrales del recorrido nocturno del pueblo, junto al Puente del Rey Tusi y la calle de losas de cinco li. En esta última mirada al río, la audioguía busca lo que vio el escritor y deja abierta la pregunta de si aún nadan aquí aquellos peces del tamaño de un hombre.