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Calle de losas de cinco li

Foto: Autor desconocido

Calle comercial de época Qing

Audioguía Calle de losas de cinco li (Wuli Shiban Jie)

Furongzhen · 4 paradas · 40 min

Nació para servir a los barcos que esperaban los rápidos del Youshui y llegó a tener fama de pequeña capital comercial. Hoy la calle de losas de Furongzhen sigue subiendo desde el agua entre casas colgadas del acantilado, en manos de sus propios vecinos.

  • 40 min de audio
  • Casas tujia sobre pilotes

Durante los siglos XVIII y XIX, Wangcun, el actual Furongzhen, creció alrededor de una sola arteria: la calle de losas que sube desde el embarcadero del Youshui, en el punto de arranque de los rápidos de Fengtan, donde los barcos paraban a descansar y avituallarse. Reformado y ampliado bajo los reinados Qianlong y Jiaqing, el pueblo vivió su apogeo en la era Daoguang (1821-1850), cuando más de 300 posadas y tiendas flanqueaban la calle y su trasiego le valió el apodo de «Pequeño Nanjing». Su arquitectura sigue en pie: tiendas de puertas de tablas escalonadas en la pendiente y casas tujia sobre pilotes cuya técnica constructiva es patrimonio inmaterial nacional de China desde 2011.

Antes que las tiendas y que la película, el lugar aparece en una canción: los cantos ancestrales de la danza baishou de los tujia conservan versos sobre unos antepasados que, tras un viaje largo y penoso, entre caminos de montaña que el agua parecía cortar, árboles centenarios, grullas blancas y bosques de bambú, llegaron a Wangcun y decidieron quedarse. Mucho después, la decisión se repitió: cuando en 2018 arrancó la reforma del pueblo, no se trasladó a ni una sola familia, y hoy son los propios vecinos quienes regentan las tiendas de la calle, con la venta delante y el taller detrás.

Qué ver

  • El «Pequeño Nanjing» — Más de 300 posadas y tiendas en la era Daoguang y más de 2.000 comerciantes y viajeros al día
  • Escalones desde el embarcadero — La calle nace en el muelle del Youshui, al pie de los rápidos de Fengtan
  • Casas tujia sobre pilotes — Una técnica constructiva declarada patrimonio inmaterial nacional de China en 2011
  • Pilares colgantes tallados — Remates en forma de bolas de seda y calabazas doradas bajo los pisos volados
  • Una calle habitada — Más de 2.000 hogares de vecinos originarios, con la tienda delante y el taller detrás

Antes de llamarse Furongzhen, el pueblo se llamaba Wangcun, y su razón de ser estaba abajo, en el agua. La Calle de losas de cinco li, conocida localmente como Wuli Shiban Jie (五里石板街), arranca en el embarcadero del río Youshui y sube ladera arriba sobre losas de piedra azulada, con los cantos redondeados por el desgaste, entre tiendas cerradas con tablas de madera y casas tujia que se asoman al acantilado sobre pilotes. Su nombre es una medida: cinco li equivalen a unos 2,5 km, aunque ninguna fuente abierta aporta una medición real y la cifra bien puede ser redonda. Lo que sí está documentado es su esplendor: en la era Daoguang (1821-1850) la flanqueaban más de 300 posadas y tiendas, y por ella pasaban a diario más de 2.000 comerciantes y viajeros.

La historia de la Calle de losas de cinco li es la de un puerto de paso convertido en calle mayor: el pueblo se reformó y amplió bajo los reinados Qianlong y Jiaqing (1736-1820), una película de los años ochenta le dio fama y, con el tiempo, un nombre nuevo, y sus vecinos nunca se marcharon. A veces se le atribuyen más de 2.000 o de 2.300 años de antigüedad, pero esas cifras remiten a la fundación del condado de Youyang en época Han; la forma documentada de la calle corresponde a los siglos XVIII y XIX. Su arquitectura y qué ver en la Calle de losas de cinco li se ordenan en cuatro tiempos, de los escalones del embarcadero a los farolillos del tramo alto, y se aprecian de verdad subiéndola con la audioguía.

La calle arranca en el Antiguo muelle de Wangcun, al pie de la Gran cascada de Furongzhen. A pocos pasos queda la Tienda de tofu de arroz de Liu Xiaoqing, ligada a la película que dio fama al pueblo.

Escalones donde la calle sale del río

Escalones desde el embarcadero

Resumen de esta parada

La subida empieza en el agua. Desde el muelle del Youshui, un tramo de escalones de piedra pasa bajo una galería de casas sobre pilotes hasta enlazar con la calle, y ese recorrido explica el pueblo entero. Wangcun estaba en el punto de arranque de los rápidos de Fengtan: los barcos que bajaban o subían el río se detenían aquí a descansar y avituallarse, y en los años de apogeo las barcas amarradas formaban una fila de cinco li, la misma longitud que la calle que subía desde el embarcadero y cruzaba todo el pueblo.

En Wangcun todavía se cuentan historias sin nombres ni fechas: muchachas tujia, bellas y apasionadas, que se subieron a los barcos de los barqueros del Youshui cuando zarpaban y desaparecieron río abajo con ellos. Son la otra cara de una imagen más conocida de la memoria del río, la de las mujeres que se quedaban en la orilla esperando a los hombres que se jugaban la vida en los rápidos. Al pie de los escalones, la narración cuenta qué significaba para el pueblo cada barco que soltaba amarras.

Mostradores altos del «Pequeño Nanjing»

Fachadas de tablas y mostradores altos

Resumen de esta parada

Ladera arriba, la calle se estrecha entre frentes de tablas de madera verticales, muchos oscurecidos por el tiempo y escalonados según la pendiente: son las tiendas banmen, de «puertas de tablas». Algunas antiguas tiendas, posadas y tabernas conservan sus altos mostradores de madera junto a la calle; entre ellas cuelgan tablillas con nombres de viejas casas comerciales y banderolas de tela, mientras las casas tujia sobre pilotes se asoman al agua con sus aleros de puntas levantadas.

Este tramo es el mejor lugar para imaginar el apogeo de Wangcun. Reformado y ampliado bajo los reinados Qianlong y Jiaqing, el pueblo completó entonces sus funciones comerciales y urbanas y alcanzó su máximo esplendor en la era Daoguang. En la calle se mezclaban casas de té, teatros, garitos y burdeles, y el trasiego diario de más de 2.000 comerciantes y viajeros le valió un apodo sorprendente para un pueblo colgado sobre un río de montaña: «Pequeño Nanjing» (Xiao Nanjing). Frente a los mostradores, la audioguía devuelve a la calle el bullicio de aquellos años.

Casas de madera que antes estaban prohibidas

Pilares colgantes de las casas sobre pilotes

Resumen de esta parada

Bajo los pisos volados, la mirada sube hacia los extremos de los pilares que cuelgan en el aire. En las casas tujia de esquina de Yongshun, estos pilares colgantes son de sección octogonal, hexagonal o cuadrada y rematan en tallas de bolas de seda (xiuqiu) y calabazas doradas (jingua); las barandillas llevan celosías en forma de esvástica y del carácter ya. Son detalles de una arquitectura que no siempre estuvo permitida: solo cuando la dinastía Qing levantó en la región, durante la era Yongzheng (1723-1735), la prohibición de usar vigas, pilares y tejas, las casas de esquina sobre pilotes (zhuanjiaolou) se extendieron ampliamente.

Hoy esa técnica es patrimonio: la construcción de las casas tujia sobre pilotes de Yongshun entró en 2011 en el tercer lote del patrimonio inmaterial nacional de China, con el número VIII-211, y Furong figura entre los pocos municipios del condado donde todavía pervive. Dentro de estas casas se mantiene además una costumbre con origen conocido. Según la tradición documentada, en el invierno de 1554, año 33 de la era Jiajing, los jefes tusi Peng Yinan, de Yongshun, y Peng Jinchen, de Baojing, respondieron a la llamada de la corte Ming con 3.000 soldados tujia cada uno, con sus propios víveres y armas, para combatir a los piratas wokou en la costa del sureste. La partida caía justo antes de Nochevieja, y los mandos decidieron celebrar el Año Nuevo un día antes para despedirse en familia sin retrasar la campaña. De ahí nace el «guo gan nian», el Año Nuevo adelantado, que Wangcun, uno de los puntos de partida de aquellos soldados, sigue celebrando. Bajo los pilares, la narración vuelve a aquella despedida.

Una calle sin cables y sin desalojos

Ristras de farolillos rojos

Resumen de esta parada

En el tramo alto, largas ristras de farolillos rojos cuelgan a ambos lados, y sobre ellas falta algo que pasa inadvertido: no se ve ni un cable. El tendido se enterró en la reforma emprendida tras 2018, cuando el gobierno del condado de Yongshun creó una empresa mixta con el Grupo de Inversión Huaxia de Hunan para desarrollar el pueblo sin trasladar a ni una sola familia. El recinto invirtió más de 200 millones de yuanes en enterrar el cableado, separar aguas pluviales y residuales e iluminar las casas sobre pilotes; amplió el horario de las 18:00 a las 24:00 e hizo de la calle de losas, junto al puente Tuwang y el muelle de la cascada, uno de sus tres focos nocturnos.

La calle sigue viva porque la gente se quedó. En Furongzhen viven más de 2.000 hogares de vecinos originarios, que gestionan ellos mismos las calles antiguas con el esquema «tienda delante, taller detrás»: venden en la fachada y en la trastienda elaboran artesanía tradicional o productos agrícolas. El giro empezó con el cine: en 1986 el director Xie Jin rodó aquí «Hibiscus Town» (Furongzhen), el turismo creció tras su éxito y Wangcun acabó adoptando oficialmente el nombre de la película, en 2007 según la mayoría de las fuentes, aunque la CGTN sitúa el cambio en 1997.

Al caer la noche, las losas se convierten en plató. Una o dos decenas de estudios de fotografía de viaje visten a los visitantes con trajes étnicos y adornos de plata, y se forman colas para posar mientras el tintineo de la plata se mezcla con el ruido de los disparadores hasta medianoche. En uno de esos estudios, la maquilladora Xiao Xie trabaja de las 9 de la mañana a las 12 de la noche, prepara más de una decena de atuendos al día y ha visto llegar, uno tras otro, grupos de turistas rusos y españoles. En lo alto de la subida, la audioguía cierra el círculo entre el río que dio origen a la calle y los vecinos que hoy la mantienen en pie.

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