Patrimonio UNESCO
Audioguía Ciudadela Imperial de Thang Long (Hoàng thành Thăng Long)
Mil años de poder apilados en un solo recinto: palacios enterrados, una escalinata de dragones que perdió su salón del trono y, a pocos metros, la casa camuflada desde la que se dirigió la guerra hasta 1975.
- 75 min de audio
- Mil años de historia imperial
La Ciudadela Imperial de Thang Long nació en 1010, cuando el emperador Lý Thái Tổ fundó aquí su capital, y durante casi diez siglos fue el centro del poder en Vietnam. Dinastía tras dinastía, cada reinado construyó encima del anterior: Lý, Trần, Lê y Nguyễn dejaron cimientos, pozos y puertas superpuestos que la arqueología empezó a sacar a la luz en 2002. El sector central es Patrimonio Mundial desde 2010.
Del gran salón del trono Kính Thiên solo quedan la plataforma y unos dragones de piedra. Encima se levanta un cuartel de artillería francés de 1886, y detrás, escondida entre los árboles, una casa baja de hormigón con un búnker a diez metros bajo tierra: desde allí, en 1974, se eligió el frente principal de la ofensiva que terminó la guerra en 1975.
Qué ver
- Puerta Đoan Môn — cinco vanos abovedados que ordenaban al rey, la familia real y los mandarines
- Escalinata de Kính Thiên — dragones de piedra tallados en 1467, lo único que quedó in situ
- Edificio D67 — búnker a 10 m de profundidad tras seis puertas de acero de 12 cm
- Yacimiento de 18 Hoàng Diệu — pozos superpuestos de cuatro épocas, desde Đại La hasta los Lê
- Puerta Norte — dos impactos de cañón de 1882 aún visibles en su cara norte
En 1010, según la tradición, cuando la barca de Lý Công Uẩn atracó al pie de la vieja ciudadela de Đại La, un dragón se elevó sobre su cabeza y remontó el río Rojo. El rey lo tomó como una señal del Cielo y llamó a su nueva capital Thăng Long, «el dragón que asciende». La obra de la ciudadela real empezó ese mismo año y concluyó a comienzos de 1011. Lo que siguió fueron casi mil años de palacios levantados unos sobre otros, hasta que en el siglo XIX los palacios se desmontaron y llegaron los cañones franceses y los cuarteles coloniales.
La historia de la Ciudadela Imperial de Thang Long no termina con los emperadores. En 1945 el ejército japonés la convirtió en prisión de más de 4.000 soldados coloniales franceses, y entre 1954 y 2004 fue sede del Ministerio de Defensa y del alto mando del Ejército Popular. Hasta noviembre de 2004 no abrió a los visitantes, y en 2010 su sector central entró en la lista del Patrimonio Mundial. El recorrido de la audioguía, documentado y contrastado con fuentes históricas, une en cinco paradas lo que queda en pie con todo lo que se perdió.
A unos quinientos metros se alza el Mausoleo de Ho Chi Minh, en la plaza Ba Dinh; el Templo de la Literatura, primera universidad de Vietnam, queda a un kilómetro al sur, y el Barrio Antiguo de Hanoi, a otro hacia el este.
Đoan Môn, cinco bocas para un rey
Đoan Môn
Resumen de esta parada
La visita arranca ante Đoan Môn, la puerta sur del antiguo recinto prohibido: una mole en forma de U de ladrillo y piedra de 46,5 por 26,5 metros y 6 de altura, con cinco vanos abovedados y un pabellón de época Nguyễn en la terraza. Cada túnel tenía su dueño. El central se reservaba al rey; los laterales, a la familia real y a los mandarines. Toda la jerarquía de un imperio cabe en esos cinco pasos de ladrillo.
Detrás de la puerta, la excavación de 2002 sacó a la luz el antiguo camino de carruajes de la dinastía Trần, pavimentado en buena parte con ladrillos de época Lý. Es una de las primeras pruebas de lo que define este lugar: cada época pisa literalmente sobre la anterior. Y hay otro detalle que pesa al cruzar el umbral: este suelo estuvo vedado al público durante medio siglo, mientras el recinto alojaba al alto mando militar. Lo que ese camino enterrado revela sobre la vida de la corte queda para la narración, en el mismo lugar.
Dragones de 1467 sin salón del trono
Điện Kính Thiên
Resumen de esta parada
Al norte de Đoan Môn se alza la plataforma de granito del salón del trono Kính Thiên, empezado en 1428 bajo Lê Thái Tổ sobre la base de los antiguos palacios Càn Nguyên y Thiên An de los Lý y los Trần. Mide 57 metros de largo, 41,5 de ancho y 2,3 de alto. Su escalinata sur, de 10 peldaños, se divide en tres calles por dragones de piedra que se suelen fechar en 1467, aunque otra datación los lleva a finales del siglo XVI. Son lo único que sigue in situ: en 1848 el emperador Tự Đức mandó desmontar los palacios Lê que quedaban y llevar sus tallas de madera y piedra a Huế.
Sobre la plataforma, en lugar del trono, se levanta la Casa del Dragón, un cuartel de artillería de dos plantas que el ejército francés construyó en 1886. La desaparición del salón no fue, con todo, obra de un solo golpe: las fuentes describen un palacio hundido y sustituido antes por un edificio de paso de los Nguyễn. Ese contraste entre la piedra imperial y la arquitectura militar europea es el corazón de la parada.
Aquí se celebraba cada Año Nuevo lunar la ceremonia Chính Đán, una tradición documentada de la dinastía Lê: los mandarines de los nueve rangos entraban al patio del Dragón, un funcionario del observatorio anunciaba el alba y los tambores marcaban cada etapa hasta que el rey tomaba el trono. La coreografía completa de reverencias, de la puerta a la escalinata, cobra vida en la audioguía.
La casa escondida que decidió 1975
Nhà D67
Resumen de esta parada
Detrás de la Casa del Dragón, casi oculta entre los árboles, aparece una construcción baja de hormigón: el edificio D67, de 1967. Tiene una sola planta de 604,41 metros cuadrados y muros exteriores de 60 centímetros. En su centro está la sala de reuniones del Politburó y la Comisión Militar Central, de unos 76 metros cuadrados, flanqueada por los despachos de los generales Võ Nguyên Giáp y Văn Tiến Dũng.
Desde el edificio, 45 peldaños de hormigón bajan 10 metros hasta las oficinas del cuartel general subterráneo, cerrado por seis puertas de acero de 12 centímetros y ventilado con equipos fabricados en la Unión Soviética. El contraste es brutal: a pocos metros de los dragones imperiales, una casa discreta funcionaba como cerebro de la guerra.
En esa sala, el 30 de septiembre de 1974, el Politburó y la Comisión Militar Central eligieron las Tierras Altas Centrales como frente principal de la ofensiva general de 1975, que terminó el 30 de abril de ese año. Cómo se llegó a esa decisión alrededor de una mesa sencilla se cuenta frente al propio edificio.
Pozos de cuatro épocas bajo el dragón
Khu khảo cổ học 18 Hoàng Diệu
Resumen de esta parada
Al otro lado de la calle Hoàng Diệu se extiende el yacimiento arqueológico de 18 Hoàng Diệu, con cimientos de palacios, bases de columnas y pozos bajo cubiertas protectoras. Entre diciembre de 2002 y marzo de 2004 se excavaron aquí 19.000 metros cuadrados, y aparecieron pozos superpuestos de cuatro épocas: dos de la era de Đại La, dos de los Lý, dos de los Trần y seis de los Lê.
Es la prueba física de la historia que cuenta la leyenda fundacional del dragón sobre el río Rojo: siglos de capital apilados en un mismo solar. Ese hallazgo llevó a que el sector central de la ciudadela se inscribiera como Patrimonio Mundial el 31 de julio de 2010, en una sesión del Comité celebrada en Brasil, cuando en Vietnam ya era 1 de agosto. Qué revelan esas capas sobre cada dinastía se desvela al escuchar la narración junto a los pozos.
Dos impactos de cañón de 1882
Cửa Bắc
Resumen de esta parada
El recorrido termina en la Puerta Norte, Cửa Bắc, la única puerta superviviente de la muralla Nguyễn. Su perfil trapezoidal conserva en la cara norte dos impactos de cañón disparados en 1882 por cañoneras francesas desde el río Rojo, durante la segunda toma de la ciudad. Las cicatrices siguen a la vista.
En lo alto de la puerta se rinde culto a dos gobernadores, Nguyễn Tri Phương y Hoàng Diệu. Según la tradición documentada, cuando las tropas de Henri Rivière tomaron la ciudadela el 25 de abril de 1882, Hoàng Diệu escribió con su propia sangre una última carta al emperador Tự Đức antes de quitarse la vida dentro de los muros. Lo que decía esa carta, y por qué los vecinos de Hanoi sacaron su ataúd al día siguiente, cierra la audioguía ante el altar.