Lonja y marisco a la brasa
Audioguía Bahía de Jimbaran (Teluk Jimbaran)
Una media luna de arena entre la pista del aeropuerto y las colinas del Bukit, donde la pesca de la noche se subasta al amanecer y se asa al atardecer sobre cáscaras de coco. Sus cafés de playa no los inventó ningún resort: los inventaron los pescadores.
- 75 min de audio
- Pesca y gastronomía
Jimbaran es un pueblo de pescadores y una zona turística en el cuello de la península del Bukit, al sur del aeropuerto Ngurah Rai, dentro del distrito de Kuta Sur, en la regencia de Badung. Nació como asentamiento de pescadores y agricultores, y su nombre, según las crónicas del pueblo, viene de jimbar, «ancho», el gran bosque donde se instaló su fundador. Hoy su lonja de Kedonganan y sus cafés de marisco sobre la arena lo han convertido en uno de los destinos gastronómicos de Bali.
El pescado de Jimbaran no se asa sobre carbón, sino sobre un fuego de cáscaras de coco cuyo humo lo cocina de manera uniforme sin quemar la piel, y llega a la mesa con sambal matah, un sambal crudo de chalota, guindilla, citronela y lima. Esa misma playa vivió el 1 de octubre de 2005 la noche más oscura de su historia, y sus cafés volvieron a llenarse.
Qué ver
- Lonja de Kedonganan — La pesca de la noche, sobre hielo, pesada y subastada desde las seis de la mañana
- Jukung en la arena — Barcas de balancines pintadas, varadas detrás del mercado
- Cafés de marisco — Mesas sobre la arena y parrillas de cáscara de coco detrás
- Sambal matah — Chalota, guindilla, citronela y lima en crudo para acompañar el pescado asado
- La bahía al atardecer — Una media luna de arena entre la pista del aeropuerto y las colinas de Jimbaran
Al sur del aeropuerto Ngurah Rai, justo donde Bali se estrecha para dar paso a la península del Bukit, la Bahía de Jimbaran dibuja una media luna de arena que va desde la pista de aterrizaje, al norte, hasta las colinas de Jimbaran, al sur. Es un pueblo de pescadores y una zona turística del distrito de Kuta Sur, en la regencia de Badung, conocido sobre todo por dos cosas: la lonja de Kedonganan y los cafés de playa que asan la pesca del día sobre cáscaras de coco.
La historia de la Bahía de Jimbaran es la de un asentamiento de pescadores y agricultores que acabó viviendo del turismo. Su aldea tradicional se organiza en doce banjar y conserva templos ligados a sus oficios, y a lo largo de la bahía se suceden hoy resorts de cinco estrellas como Four Seasons, InterContinental o Raffles. Pero el invento que dio fama al lugar, el restaurante de marisco sobre la arena, no salió de ningún hotel: salió de los propios pescadores.
Qué ver en la Bahía de Jimbaran se ordena en tres paradas, de la lonja al amanecer a los cafés de Kedonganan y a la playa de Jimbaran al caer el sol, y el hilo que las une, una bahía que alimenta a Bali, se completa recorriéndola con la audioguía.
Sobre la bahía se levanta la colina del Parque Cultural Garuda Wisnu Kencana, y los atardeceres de esta costa oeste del Bukit se comparten con los del Templo de Uluwatu.
Llega la pesca
Lonja de Kedonganan
Resumen de esta parada
La lonja de Kedonganan ocupa un mercado cubierto junto a la playa, con entrada desde Jalan Pantai Kedonganan. Abre hacia las seis de la mañana y cierra hacia las seis de la tarde, y en ese tiempo la pesca de la noche se desembarca, se regatea y se pesa para la subasta. En las tinas de hielo hay pescado grande y pequeño, langosta, gambas, cangrejo y pulpo, y en los puestos también fruta, verdura y arroz. Los compradores de restaurantes y hoteles llegan temprano para llevarse lo mejor de la captura, y detrás del mercado esperan, varados en la arena, los jukung pintados con los que se sale a pescar.
La lonja tiene además una costumbre práctica: los warungs de alrededor asan lo que se compra en ella por una pequeña tarifa por kilo, de modo que el pescado puede pasar directamente de la tina a la parrilla.
El nombre del lugar guarda su propia historia. Según las crónicas del pueblo, Jimbaran viene de jimbar, «ancho», el gran bosque donde se instaló el fundador, Dhalem Putih, y donde nació su hijo Petak Jingga. La tradición cuenta que Dhalem Putih vivía solo en aquella espesura y que bautizó el lugar como el ancho porque no había nadie más en él. Lo que hizo después, y por qué un pueblo entero lleva el nombre de una soledad, se revela al escuchar la narración allí mismo.
La idea de los pescadores
Cafés de Kedonganan
Resumen de esta parada
Sobre la arena de Kedonganan se alinean los cafés de marisco: locales abiertos por los lados, mesas sobre la playa y parrillas al fondo. El ritual es siempre el mismo: el comensal elige el marisco vivo y se cocina en el momento, casi siempre a la brasa sobre un fuego de cáscaras de coco en lugar de carbón. El humo de la cáscara cocina el pescado de forma pareja, sin quemar el exterior, y el plato llega con sambal matah, un sambal crudo de chalota, guindilla, citronela y lima.
El origen de estos cafés es modesto. Los pescadores vendían bebidas en la playa y llevaban como almuerzo su propio pescado asado; los turistas pidieron probarlo, y los vecinos abrieron los primeros warungs de pescado a la brasa, que fueron los primeros restaurantes de marisco del sur de Bali.
Aquella ocurrencia cambió el pueblo. Desde la llegada de los restaurantes de marisco y de los hoteles internacionales, la mayoría de los medios de vida locales se han desplazado hacia el turismo, y la bahía se ha llenado de resorts de cinco estrellas. Cómo el almuerzo de un pescador acabó convirtiéndose en la mesa de Bali se cuenta en la audioguía, entre las parrillas.
El atardecer y la noche en que la playa volvió
Playa de Jimbaran
Resumen de esta parada
La última parada está en la playa de Jimbaran, junto a los cafés de marisco del pueblo y frente a la puesta de sol. Es la hora en que la bahía se llena de mesas sobre la arena, pero esta misma orilla guarda la noche más oscura de su historia. El 1 de octubre de 2005, varios terroristas suicidas atacaron dos warungs de la playa de Jimbaran y un restaurante en Kuta; murieron veinte personas y más de cien resultaron heridas. Los cafés de la playa se recuperaron después.
Detrás de la arena sigue el pueblo que sostiene todo esto. La aldea tradicional de Jimbaran la forman doce banjar, y entre sus templos están Pura Ulun Swi, con un meru de once tejados; Pura Gaing Mas, el templo de los salineros; y Pura Tegal Wangi, el templo de los pescadores. Un pueblo de pescadores y agricultores que hoy vive sobre todo del turismo, con los grandes resorts repartidos por la bahía.
Una noche de violencia y las tardes corrientes que volvieron después, sobre la misma arena. Cómo conviven las dos en este punto de la bahía se revela al escuchar la narración frente al mar.