Primer parque público de Sichuan
Audioguía Parque del Pueblo (Renmin Gongyuan)
Los manchúes abrieron aquí en 1911 el primer parque público de Sichuan, el mismo año de la revuelta que precipitó el fin de su dinastía. Hoy el Parque del Pueblo de Chengdu reúne un obelisco a los rebeldes del ferrocarril, la centenaria tetería Heming junto al agua y un rincón donde los padres buscan pareja a sus hijos.
- 75 min de audio
- Tetería centenaria
En 1911 el general Yu Kun, comandante de la guarnición manchú de Chengdu, convirtió parte del Shaocheng, el recinto de las Ocho Banderas, en un parque para dar sustento a las familias de los abanderados: fue el primer parque de la historia de Sichuan. En su sector noroeste se alza el Monumento a los Mártires del Movimiento de Protección del Ferrocarril, un obelisco de ladrillo y piedra de unos 31,85 metros que la Compañía del Ferrocarril de Sichuan levantó en 1913, con raíles, traviesas y una locomotora tallados en el pedestal. Junto al lago sigue abierta la tetería Heming, fundada en 1923 y única superviviente de las seis que tuvo el parque en época republicana.
El parque guarda episodios inesperados. Según una tradición documentada, en 1946 un panda gigante llamado Lianhe, regalo del gobierno nacionalista a Gran Bretaña, hizo aquí una breve parada camino del zoo de Londres y fue el único panda exhibido en un parque o zoo de China antes de 1949. En otoño de 1952 unos campesinos de Yibin trajeron un leopardo cazado, lo encerraron en las jaulas rotas de un antiguo rincón de animales y las colas de curiosos no paraban; ante el paso de una delegación extranjera, el ayuntamiento lo desalojó a una leñera detrás del templo Qingyang, y de ahí nació el zoo de Baihuatan, abierto en 1953.
Qué ver
- Obelisco de los mártires del ferrocarril — Unos 31,85 metros de ladrillo y piedra con la misma frase en cuatro caligrafías
- Relieves del pedestal — Raíles, traviesas, una aguja de cambio de vía y una locomotora en marcha
- Tetería Heming — Fundada en 1923, la única superviviente de las seis teterías republicanas del parque
- Té en gaiwan junto al lago — Teteras de cobre de pico largo y limpiadores de oídos ambulantes entre las mesas
- Rincón de citas — Entre 300 y 400 padres buscan pareja a sus hijos en los días de afluencia
En 1911, mientras el poder Qing se resquebrajaba, el general manchú Yu Kun, comandante de la guarnición de Chengdu, convirtió parte del Shaocheng, el recinto de las Ocho Banderas, en un parque con el que dar sustento a las familias de los abanderados. Así nació el primer parque público de la historia de Sichuan, conocido durante décadas como parque Shaocheng y hoy como Parque del Pueblo (Renmin Gongyuan, 人民公园). La paradoja quedó escrita en ladrillo: poco después, en ese mismo suelo manchú, la Compañía del Ferrocarril de Sichuan levantó un obelisco a los mártires de la revuelta que precipitó el fin de la dinastía.
La historia del Parque del Pueblo es la de Chengdu en el siglo XX. El 5 de septiembre de 1937 las primeras tropas de Sichuan que partían a combatir contra Japón prestaron juramento aquí. Los aviones japoneses bombardearon el parque el 27 de septiembre de 1940 y el 27 de julio de 1941, dañaron el museo, el estadio y el zoo en ataques que dejaron miles de víctimas, y el obelisco siguió en pie. Un muro conmemorativo recuerda aquellos bombardeos, y la estatua del Soldado Desconocido del ejército de Sichuan, reconstruida en 1989, rinde homenaje a los más de 600.000 soldados sichuaneses muertos en esa guerra. Bajo el parque se encuentra además el Refugio Antiaéreo nº 1, construido en 1965: un túnel abovedado de 200 metros de largo, la obra de defensa civil más antigua que conserva la ciudad, abierto hoy gratis como refugio contra el calor.
Qué ver en el Parque del Pueblo se ordena en cinco tiempos: el obelisco, los relieves ferroviarios de su pedestal, la tetería Heming, su terraza junto al lago y el rincón donde los padres buscan pareja a sus hijos. La arquitectura va del obelisco republicano a los antiguos edificios del Centro de Educación Popular, hoy sala de exposición sobre el Movimiento de Protección del Ferrocarril, y de la Biblioteca Zhongzheng, pero el parque se entiende sobre todo por lo que ha ocurrido en sus mesas de té, una trama que la audioguía va desplegando de parada en parada.
El parque ocupa suelo de la vieja ciudad manchú, cuyo último resto en pie son los callejones de Kuanzhai Xiangzi, a menos de un kilómetro. El té bajo los árboles tiene otra cita en el Monasterio de Wenshu, y la historia de los pandas de Chengdu, que asoma en el viejo zoo del parque, continúa en la Base del Panda Gigante de Chengdu.
Ocho Banderas bajo un monumento a los rebeldes
Monumento a los Mártires del Movimiento de Protección del Ferrocarril (辛亥秋保路死事纪念碑)
Resumen de esta parada
En el sector noroeste del parque se alza el Monumento a los Mártires del Movimiento de Protección del Ferrocarril, un obelisco de ladrillo y piedra de unos 31,85 metros (la antigua historia oficial del parque y otras fuentes dan 31,86). Se asienta sobre una plataforma circular de 4,2 metros a la que suben 23 escalones y se compone de plataforma, pedestal, fuste y remate, un tejadillo a cuatro aguas de tejas vidriadas con pequeñas agujas unidas por cadenas. Desde 2016 lo rodea una barandilla de arenisca roja. La web oficial del parque atribuye el proyecto a Wang Nan; otras fuentes lo dan a Wang Mudan, titulado de la Escuela de Ferrocarriles de Chengdu.
Su verticalidad contrasta con la escala doméstica del parque, y el contraste es también histórico: el suelo sobre el que se levanta formó parte del Shaocheng, el recinto de las Ocho Banderas que la guarnición manchú abrió como parque en 1911. Cada cara del fuste repite la misma frase, «辛亥秋保路死事纪念碑», en un estilo caligráfico distinto, obra de cuatro calígrafos. Cómo un homenaje a quienes se alzaron contra los Qing acabó plantado en el corazón del antiguo barrio manchú queda para la narración, al pie del propio obelisco.
Raíles, traviesas y una locomotora en piedra
Relieves ferroviarios del pedestal
Resumen de esta parada
En los cuerpos del pedestal el monumento se explica a sí mismo: raíles, tornillos y traviesas, una señal, una aguja de cambio de vía y una locomotora en marcha, tallados en relieve. En la cara sur, una lápida de mármol blanco lleva la inscripción de la Compañía del Ferrocarril de Sichuan, fechada en el año 2 de la República, 1913.
Ese ferrocarril fue el origen de todo. El 7 de septiembre de 1911 el virrey de Sichuan, Zhao Erfeng, arrestó a los líderes del Movimiento de Protección del Ferrocarril y ordenó disparar contra los peticionarios reunidos ante su sede en Chengdu. Una fuente cifra los muertos en 32 y otra en «más de 30»: fue el llamado Caso sangriento de Chengdu, que convirtió una protesta pacífica en levantamiento armado contra los Qing.
La fecha del propio monumento también admite matices: la lápida y varias fuentes lo sitúan en 1913, mientras otras hablan de un año de obra entre 1913 y 1914 y de una inauguración en 1914, celebrada justo antes del aniversario del 7 de septiembre. Cómo una línea de tren acabó precipitando el fin de una dinastía es el hilo que la audioguía desenreda frente a la cara sur.
La grulla que canta, última de seis
Heming Teahouse (鹤鸣茶社)
Resumen de esta parada
La tetería Heming, «grulla que canta», abrió en 1923, cuando un comerciante apellidado Gong, del condado de Dayi, decidió montar un salón de té tras pasear por el parque Shaocheng. El nombre tiene dos explicaciones: una lo atribuye a un sueño del fundador con grullas que cantaban en un estanque; otra, al monte Heming de su comarca natal, lugar fundacional del taoísmo. En 1940 Gong traspasó el negocio a Xiong Chuoyun, que encargó el rótulo al calígrafo Wang Jiazhen y amplió el local a más de 500 asientos.
Aquel rótulo se destruyó en 1952, pero el letrero horizontal con los dos caracteres «鹤鸣» que cuelga hoy lo volvió a escribir, en junio de 1988, el mismo Wang Jiazhen. Es la firma de una casa que ha sobrevivido sola: de las seis teterías que funcionaban en el parque en época republicana, entre ellas Zhenliu, Yongju, Lüyinge y Shedehui, solo Heming sigue abierta. En 1952, al reabrir el ya rebautizado Parque del Pueblo, la mayoría de teterías, restaurantes y baños privados se trasladaron fuera.
Según una costumbre documentada de aquella época, cada tetería tenía su clientela: estudiantes en Zhenliu, comerciantes ricos en Yongju, notables locales en Lüyinge, gente de artes marciales en Shedehui, que era también la sede de la sociedad de tiro con arco Shede, y letrados en Heming. Lo que decía de alguien la mesa que elegía se cuenta frente al rótulo.
Contratos, novelas y una última mirada junto al lago
Terraza de té junto al lago
Resumen de esta parada
La terraza de Heming ocupa mesas al aire libre bajo los árboles, junto al canal y al lago de la isla central, el antiguo pabellón de los lotos, alimentado desde 1914 por un canal derivado del río Jin. El té se sirve en gaiwan de tres piezas, tapa, taza y platillo; los maestros de té lo vierten desde teteras de cobre de pico largo y entre las mesas circulan limpiadores de oídos ambulantes. Un pareado colgado en la casa resume el espíritu del lugar: «Todo es vacío: siéntate un rato sin distinguir tuyo de mío; hay camino a ambos lados: bebe una taza y que cada cual siga el suyo».
Esas mesas al aire libre tienen historia propia. En 1929 el gobierno prohibió a las teterías sacarlas a la calle y a los parques, y las de los parques Shaocheng, Zhongcheng y Zhijishi presentaron juntas un escrito para defender una costumbre tan antigua. En época republicana, además, Heming era el punto de reunión de los maestros: en las vacaciones del sexto y del duodécimo mes lunar, los docentes de primaria y secundaria esperaban aquí sus contratos para el curso siguiente, en una puja de salarios a la baja que Chengdu bautizó como la «guerra de junio y diciembre».
Por estas mesas pasaron también oídos atentos. Una conversación que el escritor Ma Shitu escuchó en Heming acabó en su novela «Daoguan ji» y, después, en la película «Que hablen las balas» (2010). Durante la guerra contra Japón, el historiador Chen Yinke, ya ciego del ojo derecho, tomaba té aquí y en Lüyinge, y los escritores Zhu Ziqing y Ye Shengtao, que vivían en extremos opuestos de la ciudad, quedaban a menudo en Heming para verse a medio camino. Qué fue lo último que llegó a ver Chen Yinke se cuenta en la propia terraza.
Del mercado del acero al de los consuegros
Rincón de citas del parque
Resumen de esta parada
El rincón de citas es un tramo de paseo donde los padres exponen hojas con la edad, la estatura, los estudios y el empleo de sus hijos solteros y conversan entre sí en busca de futuros consuegros. Surgió de forma espontánea en 2005 y en los días de afluencia reúne a entre 300 y 400 padres; los corrillos y los papeles leídos de cerca dan al lugar un aire de lonja.
No es la primera vez que el parque hace de mercado. En 1984 la Compañía de Servicios de Medios de Producción de Chengdu abrió en Heming un mercado sin rótulo: cada viernes por la mañana se negociaban allí acero, cemento y otros materiales industriales entre tazas de té. El hilo que une los tratos de acero con los matrimonios ajenos cierra el recorrido de la audioguía.