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Santuario del Marqués Wu

Foto: Daderot, CC0

Templo de los Tres Reinos

Audioguía Santuario del Marqués Wu (Wuhou Ci)

Chengdu · 5 paradas · 90 min

Un templo que la placa de su puerta dedica a un emperador y que todo Chengdu llama por el título de su ministro. Al fondo se alza el túmulo de Liu Bei, fundador del reino de Shu, que en más de 1.700 años nadie ha abierto.

  • 90 min de audio
  • Tumba imperial intacta

El Santuario del Marqués Wu es el único lugar de China donde un emperador y su canciller reciben culto juntos: Liu Bei, fundador del reino de Shu Han, y Zhuge Liang, su ministro y estratega. La tumba Huiling y el templo Han Zhaolie se levantaron en 223; el santuario de Zhuge Liang llegó después, fundado por Li Xiong en el barrio de Shaocheng y trasladado junto a la tumba hacia el año 500. En 1390 un príncipe Ming fusionó los tres en un solo recinto, y los edificios actuales, de 1672, ordenan el eje de modo que el salón del ministro queda detrás y más bajo que el del soberano.

La jerarquía quedó escrita en piedra y madera, pero la ciudad decidió otra cosa: la gran placa bermellón de la entrada dice «Han Zhaolie Miao», templo del emperador Liu Bei, y aun así los habitantes de Sichuan llaman al conjunto entero Wuhou Ci, por el título de Zhuge Liang. Desde época Song, además, cada Año Nuevo lunar los vecinos de Chengdu venían hasta aquí a saludar a estos héroes de Shu Han como «dioses de la alegría», una costumbre que siguió viva incluso en la fiesta de primavera de 1938, con la guerra a las puertas.

Qué ver

  • Placa «Han Zhaolie Miao» — El nombre del emperador en la puerta de un templo que todos llaman por el del ministro
  • Estela de las Tres Excelencias — 367 cm de piedra grabada en 809, la única estela Tang que conserva Chengdu
  • Galerías de los 28 dignatarios — 14 ministros civiles y 14 generales de Shu Han, cada uno con su estela
  • Salón de Liu Bei — Estatua sedente dorada de 3 metros, la mayor del recinto, y un hijo ausente
  • Tumba Huiling — Túmulo de 12 metros de alto que en más de 1.700 años nunca se ha saqueado ni excavado

En Chengdu, entre patios, cipreses y muros rojos, el Santuario del Marqués Wu, conocido localmente como Wuhou Ci (成都武侯祠), reúne en un solo recinto dos cultos que nacieron separados. El de Liu Bei, fundador del reino de Shu Han en la época de los Tres Reinos, empezó con su tumba, la Huiling, y su templo, el Han Zhaolie, levantados en 223; el museo hace arrancar el conjunto en 221, cuando se iniciaron las obras de la tumba, y la fecha exacta sigue siendo materia de discusión. El de Zhuge Liang, su canciller, lo fundó aparte Li Xiong, soberano de Cheng Han entre 303 y 334, en el barrio de Shaocheng, y hacia el año 500 se trasladó junto a la tumba. Desde entonces median derrumbes, reconstrucciones y un cambio de nombre que ningún príncipe pudo frenar.

La historia del Santuario del Marqués Wu pasa por un poeta, Du Fu, que vino a buscarlo en 760; por un príncipe Ming que en 1390 fusionó la tumba y los dos templos para subrayar el poder del soberano; por el rebelde Zhang Xianzhong, con cuya ocupación de Chengdu el santuario acabó derribado; y por la reconstrucción de 1672, que es la que se recorre hoy. Su arquitectura sigue un eje que encoge a medida que avanza, del salón dorado de Liu Bei al más pequeño de Zhuge Liang, y desemboca, por un callejón de muros rojos con bambú al otro lado, en el túmulo imperial. Dentro del recinto se alza también, desde 1998, el templo Sanyi de los tres hermanos jurados Liu Bei, Guan Yu y Zhang Fei, trasladado entero desde la calle Tidu. Qué ver en el Santuario del Marqués Wu se ordena en cinco paradas, de la placa de la puerta al pie de la tumba, y cobra todo su sentido recorriéndolo con la audioguía.

El poeta que vino a buscar el templo en 760 acababa de levantar su choza junto al arroyo Huanhua, hoy la Cabaña de paja de Du Fu. Hacia el centro, a kilómetro y medio, se abre el Parque del Pueblo, y algo más allá quedan los callejones de Kuanzhai Xiangzi.

Una placa para el emperador, un nombre para el ministro

Wuhou Shrine (成都武侯祠)

Resumen de esta parada

Frente a la puerta principal, una gran placa bermellón con cuatro caracteres dorados anuncia «Han Zhaolie Miao»: templo del emperador Zhaolie, es decir, de Liu Bei. Delante vigila una pareja de leones de piedra de época Ming. Ni rastro en la placa de Zhuge Liang, y sin embargo los habitantes de Sichuan llaman al conjunto entero Wuhou Ci, santuario del Marqués Wu, por el título del ministro.

La paradoja tiene autor. En 1390 Zhu Chun, príncipe Xian de Shu, encontró el santuario en ruinas, lo restauró por completo y, con el argumento de que «soberano y ministro deben ser uno», fusionó la tumba Huiling, el templo Han Zhaolie y el santuario de Zhuge Liang en un único recinto de culto conjunto. Para realzar el poder del soberano derribó el templo dedicado en exclusiva al canciller, y el efecto fue el contrario: el nombre del ministro acabó cubriendo el de todo el conjunto.

La placa, colocada por Liu Yuan, guarda además una firma del siglo XX. En 1921 el general Liu Chengxun reunió fondos para restaurar los dos salones y las galerías, en una obra de diecisiete meses, y al terminar añadió una dedicatoria en la que se presentaba como descendiente de Liu Bei en la cuadragésima octava generación. Lo que esa firma cuenta sobre el poder y la memoria en Chengdu se revela con la narración, delante de la puerta.

Cipreses de Du Fu y una piedra de tres maestros

Estela de las Tres Excelencias

Resumen de esta parada

Entre la puerta principal y la segunda puerta, en el lado este, un pabellón de ladrillo protege la estela de las Tres Excelencias (Sanjue Bei), rodeada de cipreses. Se erigió en 809, año 4 de la era Yuanhe, y debe su nombre a la suma de tres maestrías: el texto de Pei Du, la caligrafía de Liu Gongchuo, hermano mayor del calígrafo Liu Gongquan, y el grabado del cantero Lu Jian. Mide 367 centímetros de alto, 95 de ancho y 27 de grueso, reparte su texto en 22 líneas de caligrafía regular y es la única estela Tang que conserva Chengdu.

Los cipreses no están de adorno. En 760, ya instalado en Chengdu, el poeta Du Fu visitó el santuario y la tumba Huiling y escribió ante la imagen de Zhuge Liang el poema «Shu Xiang» («El canciller de Shu»), que se abre preguntando dónde buscar el templo del canciller y responde: fuera de la Ciudad de los Brocados, entre cipreses espesos.

Casi un siglo después, entre 846 y 859, el gobernador de Chengdu Li Hui asignó familias guardianas a la tumba y a los dos templos y fijó sacrificios en las cuatro estaciones del año. En época Tang, el lugar ya era a la vez destino de poetas y culto oficial, y esta parada reconstruye cómo se tejió esa fama.

Un emperador de oro y el hijo que falta

Salón de Liu Bei y galerías de los 28 dignatarios

Resumen de esta parada

En el patio ante el salón de Liu Bei, dos galerías enfrentadas despliegan la corte entera de Shu Han: 14 ministros civiles a un lado y 14 generales al otro, 28 estatuas con una estela delante que resume la vida de cada uno. Al fondo, el salón Zhaolie, de siete vanos de ancho, guarda la estatua sedente de Liu Bei, de 3 metros y dorada por entero, la mayor de todo el recinto.

A su lado está su nieto Liu Chen, príncipe de Beidi, que se quitó la vida en el templo Zhaolie cuando el ejército de Deng Ai llegó a Chengdu y su padre, Liu Shan, decidió rendirse. Del hijo y sucesor de Liu Bei no hay imagen en el salón. Cuándo y por qué desapareció es asunto discutido: una fuente turística sitúa la destrucción de su estatua en época Song, como juicio a su rendición sin combate, pero un texto Ming de Cao Xuequan todavía lo cuenta entre las figuras que acompañaban a Liu Bei en el templo.

Las galerías tienen también su página oscura. Desde 1925, cuando los señores de la guerra se repartieron Chengdu, las tropas se alojaron en los templos de la ciudad, y en Wuhou Ci llegaron a usar como dormitorio las galerías de ministros y generales; hubo soldados acuartelados en el recinto hasta finales de 1949. Cómo fue aquel cuartel entre héroes de la lealtad lo cuenta la narración en el propio patio.

El salón más bajo del canciller

Salón de Zhuge Liang (Jingyuan Tang)

Resumen de esta parada

Al avanzar por el eje, el recinto encoge. No es casualidad: cuando el rebelde Zhang Xianzhong ocupó Chengdu a finales de la dinastía Ming, el santuario fue derribado, y la reconstrucción de 1671-1672, dirigida por el comisario judicial de Sichuan Song Kefa, fijó el orden que se ve hoy. Delante y más alto, el templo de Liu Bei; detrás y más bajo, el de Zhuge Liang, de modo que el ministro queda literalmente por debajo del soberano.

El salón de Zhuge Liang, bajo la placa «Jingyuan Tang», tiene la mitad de superficie que el del emperador. En su interior, la imagen del canciller aparece flanqueada por su hijo Zhuge Zhan y su nieto Zhuge Shang, que murieron ambos combatiendo en Mianzhu: tres generaciones de una familia entregada a Shu, junto a un tambor de bronce expuesto en su memoria. Entre las inscripciones del recinto figura el pareado del «ataque al corazón» (Gongxin Lian), caligrafiado por Zhao Fan, que antepone ganar los corazones a ganar batallas y deja un aviso a quien gobierne Shu después.

Aunque la arquitectura lo relegue un escalón, es aquí donde late el nombre con el que todos conocen el lugar. Lo que ese contraste dice del poder y de la memoria popular se revela al escuchar la narración en el propio salón.

El túmulo que nadie ha abierto

Túmulo de la tumba Huiling

Resumen de esta parada

Un sendero de losas serpentea entre dos muros rojos, con bambú al otro lado, hasta la puerta de la tumba Huiling, al suroeste del salón de Zhuge Liang. Tras el muro-pantalla, la puerta, el camino de los espíritus y el salón de reposo se levanta el túmulo de tierra: 12 metros de alto y 180 de perímetro, ceñido por un muro. Es el origen de todo el conjunto: la tumba y el templo de Liu Bei se alzaron en 223, y hacia el año 500 el santuario de Zhuge Liang se trasladó desde Shaocheng hasta su lado.

En más de 1.700 años el túmulo nunca se ha saqueado ni excavado. La crónica oficial de los Tres Reinos dice que Liu Bei fue enterrado en Huiling, y en él se le tiene por sepultado junto a dos de sus esposas. La duda, sin embargo, existe: Liu Bei murió en Baidicheng, en Fengjie, en el cuarto mes del año, y el cortejo no llegó a Chengdu hasta el octavo. En 1961 el historiador Guo Moruo sostuvo que nadie podía transportar un cadáver río arriba durante cuatro meses de calor, y desde entonces circula la idea de que el túmulo sería solo un cenotafio. En Fengjie, unas prospecciones de 1982 detectaron bajo el hotel Kuizhou un hueco con señal metálica, y varias genealogías del clan Liu sitúan allí la sepultura, aunque con un topónimo que no existía en tiempos de los Tres Reinos.

Como el túmulo nunca se ha abierto, la pregunta sigue sin respuesta. Los argumentos de cada lado se desgranan en la narración, al pie de la colina.

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