Gran templo taoísta de Chengdu
Audioguía Palacio de la Cabra Verde (Qingyang Gong)
Un mercado donde, según la tradición, Laozi citó a su discípulo; un palacio provisional para un emperador en fuga; dos cabras de bronce que brillan de tanto frotarlas. Qingyang Gong lleva siglos reponiendo lo que pierde, y sigue vivo gracias a las manos de sus fieles.
- 45 min de audio
- Arquitectura taoísta
El Palacio de la Cabra Verde, Qingyang Gong, es el gran templo taoísta de Chengdu. Su fundación se fecha en el 491 a. C., año 25 del rey Zhao de Chu, con el nombre de Qingyang Si, el mercado de la cabra verde, aunque esa antigüedad descansa en la leyenda de Laozi y Yin Xi. En 881 el emperador Xizong de Tang, huido de la rebelión de Huang Chao, lo convirtió en palacio provisional, y en 883 pagó su ampliación y le dio el rango de gong, palacio. Los salones de época Tang cayeron en las guerras de la dinastía Ming; los que hoy se suceden a lo largo del eje se reconstruyeron entre 1667 y 1671, bajo el emperador Kangxi, con un pabellón octogonal de 81 dragones y una sala principal sostenida por 36 columnas.
En época Song, Qingyang Gong era el gran escenario del ciruelo en flor de Chengdu. El letrado Zhao Bian ya registra un mercado de ciruelos del templo en el undécimo mes, y el poeta Lu You, destinado en Sichuan, escribió que aquí la primavera llegaba antes. Ya mayor, de vuelta en su tierra de Shanyin, seguía recordando cómo se emborrachaba de flores al oeste de la Ciudad del Brocado: veinte li de perfume sin cortarse, de Qingyang Gong al arroyo Huanhua.
Qué ver
- Pabellón Bagua — 81 dragones, uno por cada transformación de Laozi, en una estructura ensamblada sin cuñas ni pernos
- Cabra de un solo cuerno — Latón donado en 1723 que reúne rasgos de los doce animales del zodiaco chino
- Salón Sanqing — 36 columnas: 8 de madera por los Reyes Celestiales y 28 de piedra por las mansiones lunares
- Refugio imperial — El emperador Xizong de Tang lo usó como palacio provisional en 881
- Planchas del canon taoísta — Más de 13.000 bloques de peral tallados en 1906 para el Daozang Jiyao
El Palacio de la Cabra Verde, conocido en Chengdu como Qingyang Gong (青羊宫), es el gran templo taoísta de la ciudad: una sucesión de patios y salones alineados sobre un mismo eje, desde el portón de la placa dorada hasta las terrazas del fondo. Su nombre procede de un mercado. La fundación se fecha en el 491 a. C., año 25 del rey Zhao de Chu, cuando el lugar se llamaba Qingyang Si, «el mercado de la cabra verde». Esa antigüedad, sin embargo, descansa en la leyenda de Laozi y su discípulo Yin Xi: el primer texto que registra el nombre «Qingyang», el Shu Wang Ben Ji atribuido a Yang Xiong, es de época Han Occidental, siglos posterior, y los edificios que se ven hoy son de 1667-1671 y posteriores.
La historia del Palacio de la Cabra Verde es una cadena de sustituciones. Un mercado legendario dio paso a un monasterio, y el monasterio a un palacio cuando un emperador Tang en fuga se refugió en él; las guerras de la dinastía Ming arrasaron los salones Tang y la dinastía Qing los levantó de nuevo bajo Kangxi; una gran cabra de bronce desapareció y otras dos ocuparon su sitio. Según la tradición documentada del templo, en 1966, al estallar la Revolución Cultural, sus sacerdotes taoístas fueron expulsados y obligados a volver a la vida laica. Qué ver en el Palacio de la Cabra Verde se ordena en cinco paradas a lo largo del eje, y su arquitectura, con columnas que cuentan estrellas y un pabellón que dibuja el cosmos, cobra todo su sentido al recorrerlo con la audioguía.
El otro gran templo vivo de la ciudad, en este caso budista, es el Monasterio de Wenshu. Sus vecinos más próximos son la Cabaña de paja de Du Fu, a kilómetro y medio, y el Santuario del Marqués Wu, a menos de dos.
Una placa dorada que nombra un mercado
Qingyang Palace (青羊宫)
Resumen de esta parada
Frente al portón principal, el letrero de caracteres dorados «青羊宫» preside la entrada; el portón original era de época Ming. Esas tres sílabas guardan un nombre más antiguo que cualquiera de los edificios del recinto: Qingyang Si, el mercado de la cabra verde, la denominación con la que se fecha su fundación en el 491 a. C.
Según la tradición, Laozi, después de dictar el Tao Te Ching al guardián de paso Yin Xi, lo citó mil días más tarde en el mercado de la cabra verde de Chengdu, y Yin Xi acudió a la cita. La leyenda, que ya en época Tang recogía la estela «Inscripción del Palacio Qingyang de Xichuan» de Le Penggui, añade un disfraz: en el mercado no esperaba el sabio, sino un niño que llevaba una cabra de la cuerda, un muchacho al servicio del Emperador Verde enviado por Laozi y transformado para la ocasión. El niño condujo a Yin Xi hasta la casa de un tal señor Li, donde Laozi acababa de renacer como un bebé que nació ya con el pelo blanco.
Lo que sucedió en aquella casa ante el discípulo, y por qué el templo lleva el nombre de un mensajero y no el de un sabio, queda para la narración, delante de la placa.
El emperador fugitivo que convirtió el monasterio en palacio
Salón Lingzu
Resumen de esta parada
El primer salón del eje, el salón Lingzu, de unos 400 m² y unos 20 m de alto, abre la secuencia de patios. Ante él se entiende el salto de rango que dio el lugar. En 881, huyendo de la rebelión de Huang Chao, el emperador Xizong de Tang se refugió en Sichuan y usó el templo, que entonces se llamaba Xuanzhong Guan, como palacio provisional; allí celebró ritos de ayuno y ofrenda.
En 883, ya de vuelta en Chang’an, Xizong concedió dos millones de monedas del tesoro y ordenó cambiar «guan», monasterio, por «gong», palacio. Con ese dinero los monjes ampliaron el recinto, que pasó a llamarse Qingyang Gong. Es la versión más extendida; otra sitúa la adopción del nombre «Gong» en la dinastía Song.
De aquel palacio Tang no queda nada en pie: las guerras de la dinastía Ming destruyeron sus salones, y los actuales se reconstruyeron por etapas entre 1667 y 1671, bajo el emperador Kangxi. En el patio del salón Lingzu, la audioguía sigue el rastro de esa huida imperial que cambió para siempre el nombre del lugar.
Ochenta y un dragones sin un solo clavo
Pabellón Bagua
Resumen de esta parada
Pasado el salón Hunyuan, reconstruido bajo Guangxu y dedicado a Laozi como Taishang Laojun, se alza el pabellón Bagua, de los Ocho Trigramas. Es un pabellón octogonal pensado como un diagrama del cosmos: una base de piedra cuadrada bajo un cuerpo redondo, según la fórmula «cielo redondo, tierra cuadrada», con tejas vidriadas amarillas, verdes y moradas y un remate de cerámica en forma de calabaza de unos 3,6 m. Lo sostienen 16 columnas de piedra maciza de unos 4,8 m, y toda la estructura de madera y piedra encaja mediante ensambles, sin una sola cuña ni perno. Dentro, una estatua muestra a Laozi a lomos de un buey verde.
El pabellón reúne 81 dragones, uno por cada una de las 81 transformaciones de Laozi, y las ocho columnas exteriores aparecen envueltas por dragones calados en relieve. Según la tradición del templo, la víspera de terminar la obra, a medianoche, el dragón de piedra enroscado en la columna que mira al salón Sanqing cobró vida e intentó escapar volando entre las nubes; el mensajero celeste de guardia esa noche lo sorprendió y lo clavó a la columna de un puñetazo divino.
Dicen que la marca de ese puño sigue en lo alto de la columna. Bajo el pabellón, la narración señala cuál es y qué más esconde su geometría.
Cabras de bronce gastadas por las manos
Cabras de bronce del salón Sanqing
Resumen de esta parada
Sobre la escalinata del salón Sanqing, o Wuji, la sala principal reconstruida en 1669, aguardan dos cabras de bronce. La de la izquierda, de un solo cuerno, la donó en 1723, año 1 de Yongzheng, el gran secretario Zhang Penghe; la de la derecha, de dos cuernos, la donó en 1829, año 9 de Daoguang, una devota de Chengdu de la familia Zhang. Detrás, las estatuas de los Tres Puros y los Doce Inmortales Dorados se levantan entre un bosque de 36 columnas: 8 de madera, por los ocho Reyes Celestiales taoístas, y 28 de piedra, por las 28 mansiones lunares.
La cabra de un solo cuerno, fundida en latón, es un rompecabezas: orejas de rata, nariz de buey, garras de tigre, lomo de conejo, cuerno de dragón, cola de serpiente, boca de caballo, barba de cabra, cuello de mono, ojos de gallo, vientre de perro y ancas de cerdo, los doce animales del zodiaco chino en un solo cuerpo. Un zócalo lleva un poema de cuatro versos firmado «Xinyangzi», sobrenombre de Zhang Penghe: la cabra se compró en un mercado de Pekín y se trajo al antiguo santuario de Chengdu, donde Yin Xi parece reconocerla. Llegó, según su donación, «para reponer el vestigio de Laozi», porque en época Ming el templo tenía ya una cabra de bronce «grande como un ciervo» que desapareció sin dejar rastro; quizá acabó fundida para acuñar monedas en tiempos de Zhang Xianzhong, el caudillo rebelde que ocupó Sichuan a finales de la dinastía Ming, aunque su destino sigue siendo una incógnita.
Las cabras brillan de tanto frotarlas: tocar el vientre o la cabeza alivia, según la creencia, el dolor de tripa o de cabeza. Qué bronce reciben hoy esas manos es motivo de discrepancia: algunas descripciones presentan las dos cabras pulidas por el roce, mientras otras precisan que la de Zhang Penghe se custodia como pieza patrimonial y que el 9 de junio de 2004 se consagró una réplica para que los fieles la toquen a ella. Ante la escalinata, la audioguía resuelve el rompecabezas del zodiaco animal por animal.
Trece mil planchas y una feria de flores
Terrazas Jiangsheng, Shuofa y Tang Wang
Resumen de esta parada
Tras el salón Doumu, dedicado a la Madre de las Osas, diosa madre de nueve hijos estelares en la tradición taoísta, el eje termina en tres terrazas: la del Nacimiento (Jiangsheng) a la izquierda, la de la Predicación (Shuofa) a la derecha y, en el centro, la terraza Zijin o salón del Rey Tang, con las estatuas de Li Yuan, su esposa y Li Shimin. Más allá del muro, el jardín contiguo ocupa el solar del Erxian An, la ermita de los Dos Inmortales, levantada desde 1695, año 34 de Kangxi, donde se decía que se habían aparecido los inmortales Lü Dongbin y Han Xiangzi. Fue la sede madre de la rama Longmen Dantai Bidong del taoísmo Quanzhen, y su terreno es hoy el Parque Cultural de Chengdu.
En aquella ermita se publicó en 1906, año 32 de Guangxu, la edición de He Longxiang y Peng Hanran del Daozang Jiyao, el compendio del canon taoísta. El templo guarda sus planchas xilográficas: bloques de madera de peral grabados por las dos caras, más de 13.000 según la cifra más citada y más de 14.000 según otras fuentes. Tras la Revolución Cultural, según la tradición documentada, el abad Zhang Yuanhe pactó con la editorial Bashu Shushe reimprimir el compendio a partir de esas mismas planchas.
El mismo año 1906, la feria de las flores de Qingyang Gong, celebrada el día 15 del segundo mes lunar, dio origen a la Exposición de Fomento Industrial (Quanye Hui): Chengdu fue la primera ciudad del interior de China en convertir una feria de templo en exposición moderna. La feria de flores siguió celebrándose en la República aunque la exposición se suspendió varias veces. Al final del recorrido, la narración enlaza el nacimiento de Laozi con esa otra vida del templo, la que salía de sus muros.