Centro de cría de pandas
Audioguía Base del Panda Gigante de Chengdu
En 1987 era una colina pedregosa al norte de Chengdu y seis pandas que habían escapado de morir de hambre. Hoy es un bosque de bambú con 260 pandas gigantes, colas de admiradores desde antes del amanecer y una torre con forma de brote que domina el parque.
- 120 min de audio
- Pandas gigantes y rojos
La Base del Panda Gigante de Chengdu nació de un fracaso. En 1986 se canceló el centro de rescate de pandas que el Ministerio de Silvicultura iba a construir en la ciudad, porque el inversor huyó con el dinero, y el gobierno municipal y la Asociación China de Zoológicos reconvirtieron el terreno elegido en una base de cría. El 15 de marzo de 1987 el alcalde Hu Maozhou cavó la primera palada en Futoushan, una colina baja de suelo pobre y viveros, y la primera fase se inauguró el 10 de octubre de ese mismo año. A partir de seis pandas fundadores, la base creció 25 años sin incorporar un solo ejemplar salvaje y a finales de 2024 sumaba 260 pandas gigantes: la mayor población de pandas gigantes nacidos en cautividad del mundo.
El verdadero reto nunca fue alojar pandas, sino conseguir que sus crías sobrevivieran. La técnica de crianza de gemelos ideada aquí en 1990 elevó la supervivencia del 30 % al 70 %, y el entrenamiento de las madres para el ordeño del calostro, desde 2006, la llevó por encima del 90 %. El modelo tiene críticos: algunos expertos han reprochado a estos programas que produzcan animales poco más que mascotas mimadas para los visitantes de los zoológicos, mientras el director de la base, Zhang Zhihe, defendía que la cría en cautividad es indispensable para estudiar la especie, aumentar la población y mantener su diversidad genética.
Qué ver
- Seis fundadores, 260 pandas — Supervivientes de la hambruna del bambú convertidos en la mayor población de pandas gigantes nacidos en cautividad
- Paritorios Sol, Luna y Estrella — Crías de pocos meses a un año donde se resolvió la supervivencia de los gemelos
- La villa de Huahua — La estrella de la base, con filas de 500 metros y dos horas de espera para verla tres minutos
- Torre del Panda — 69,8 metros con forma de brote de bambú y 81 plataformas doradas en forma de pétalo de hibisco
- Pandas rojos — 64 ejemplares en 2012, la mayor población de pandas rojos en cautividad del mundo
Al norte de Chengdu, donde a mediados de los años ochenta solo había campos pobres, viveros y un camino agrícola lleno de baches, se extiende hoy un parque forestal de colinas bajas, lagos y bambú denso. Su nombre oficial es largo, Base de Investigación y Cría del Panda Gigante de Chengdu (成都大熊猫繁育研究基地), y su historia cabe en dos cifras: seis pandas enfermos y hambrientos rescatados en las montañas de Sichuan y 260 pandas gigantes a finales de 2024. Entre una y otra hay 109 partos y 161 crías logrados hasta 2012 sin traer un solo panda salvaje, una cría que salió adelante con 51 gramos al nacer y una ampliación que en 2022 llevó la superficie de 1.035 a 3.570 mu, unas 238 hectáreas.
La historia de la Base del Panda Gigante de Chengdu es la de un problema resuelto a base de ensayo, paciencia y gramos: cómo lograr que una especie amenazada se multiplicara lejos del bosque. Su arquitectura cuenta esa evolución en dos tiempos. El recinto antiguo reúne villas en zonas de sombra, el Lago de los Cisnes y paseos de bambú plantados sobre la piedra; la ampliación de 2022 suma pabellones circulares entre los árboles, pasarelas elevadas y la Torre del Panda. Qué ver en la Base del Panda Gigante de Chengdu va de los paritorios con crías de pocos meses a la villa de Huahua, pasando por los recintos del panda rojo y el Museo del Panda Gigante de Chengdu, cerrado los lunes. Las cinco paradas de la audioguía siguen ese hilo, de la Puerta Sur a la torre, a lo largo de 120 minutos.
La base tampoco vive solo del panda gigante. En 2012 albergaba 64 pandas rojos, la mayor población de la especie en cautividad del mundo, y el Centro de Investigación para la Conservación del Panda Rojo de Sichuan; sus recintos tienen pasarelas al aire libre por las que a veces saltan los animales. Y desde muy pronto fue un escaparate internacional: en 1994 arrancó con Adventure World de Shirahama, en Japón, su primera cooperación de cría a largo plazo, que en 23 años sumó 10 partos y 18 crías. El 26 de marzo de 2014, último día de su viaje a China, Michelle Obama visitó la base con sus hijas Sasha y Malia y su madre, Marian Robinson: alimentaron a pandas de unos 18 meses con manzanas clavadas en la punta de una pértiga larga y, según su propio relato, sostuvo en brazos una cría de unos ocho meses. «Eran tan pequeños, como peluches», escribió.
Antes de 1949, el único panda exhibido en un parque de China hizo escala en el viejo zoo del Parque del Pueblo, en el centro de la ciudad. De vuelta hacia la ciudad, el punto más cercano de la ruta es el Monasterio de Wenshu.
Una estatua dorada sobre una colina de piedras
Chengdu Research Base of Giant Panda Breeding (成都大熊猫繁育研究基地)
Resumen de esta parada
La visita arranca en la Puerta Sur, el acceso principal al recinto antiguo. Pocos pasos después aparece la estatua dorada de un panda que marca el giro hacia las villas y hacia el Lago de los Cisnes, con sus aves acuáticas, ancla del paisaje ajardinado que hoy cubre la colina. Todo parece pensado desde el primer día para este animal, y sin embargo el lugar nació de un plan que salió mal.
En 1986 el Ministerio de Silvicultura de China tenía previsto levantar en Chengdu un centro de rescate de pandas, pero el proyecto se canceló porque el inversor huyó con el dinero. El terreno ya estaba elegido, y el gobierno municipal y la Asociación China de Zoológicos decidieron aprovecharlo para otra cosa: una base de cría. El 15 de marzo de 1987 el alcalde Hu Maozhou cavó la primera palada en Futoushan, una colina baja del norte de la ciudad, de suelo pedregoso, campos pobres y viveros, unida a la urbe por un único camino agrícola lleno de baches.
Entre el brillo de la estatua y aquella colina que nadie quería cabe toda la historia del lugar. Junto a la puerta, la narración cuenta cómo un proyecto abandonado acabó convertido en punto de partida.
El bambú que se plantó antes que nada
Bosquetes de bambú de los paseos antiguos
Resumen de esta parada
Camino de las villas, el paseo se cierra entre bambú denso a ambos lados. No es decorado: fue lo primero que hicieron los constructores. La primera fase ocupó 80 mu sobre el vivero Bailianchi del servicio municipal de parques, y antes que nada se plantaron bambú qinsi y bambú guanyin. Las obras se completaron en menos de un año, con la inauguración el 10 de octubre de 1987, y la segunda fase sumó 560 mu, más de la mitad expropiados a campesinos.
El bambú tiene aquí un sentido más hondo, porque la herida que explica el lugar fue precisamente su falta. En los montes Minshan y Qionglai, las floraciones masivas del bambú dejaron sin alimento a los pandas y 108 murieron de hambre. Las fuentes no coinciden del todo en las fechas: unas hablan de floraciones en 1974 y 1984, otra sitúa la gran floración en 1983. De aquella crisis salieron los seis fundadores de la base: las hembras Meimei, Guoguo y Susu y los machos Qiangqiang, Chuanchuan, el «n.º 9», y el «n.º 6».
Bajo las cañas plantadas en 1987, la audioguía pone nombre y carácter a esos seis supervivientes, de los que partió todo lo que vino después.
Paritorios: gemelos, 51 gramos y un parto en directo
Paritorios Sol, Luna y Estrella
Resumen de esta parada
En los paritorios Sol, Luna y Estrella se ven crías de pocos meses a un año. El paritorio Luna acogió en 2017 la presentación pública de las 11 crías nacidas ese año. Es el espacio que mejor resume el verdadero desafío del lugar: no bastaba con que las pandas parieran, las crías tenían que sobrevivir.
El punto de inflexión llegó en 1990. El día de la inauguración de los Juegos Asiáticos de Pekín nació Yaya junto a su hermano Xiangxiang, y los dos fueron los primeros gemelos de panda de cría asistida que sobrevivieron, alternando la lactancia de su madre, Qingqing, con una incubadora. Aquella técnica elevó la supervivencia de las crías del 30 % al 70 %, y Yaya tuvo después 9 camadas y 13 crías. Desde 2006, el entrenamiento de las madres para el ordeño del calostro llevó la cifra por encima del 90 %, y ese mismo año salió adelante una cría de 51 gramos al nacer, la más ligera jamás criada con éxito en cautividad: el 14 de septiembre, con algo más de un mes, ya pesaba 1.289 gramos.
En septiembre de 2015 la base se atrevió además con algo que sus propios cuidadores temían. Las cámaras de la plataforma PANDAPIA entraron en un paritorio y emitieron en directo, durante cuatro horas, el parto de una panda: fue la primera vez que el público vio un nacimiento de principio a fin. La madre podía herir a la cría sin querer o la cría podía nacer muerta, y al final fue el máximo responsable de la base quien lo autorizó, con un lema pactado: «no es solo un peluche, es una vida real». Frente a los paritorios, la narración reconstruye aquellas cuatro horas sin red.
Huahua, la cola de dos horas y el «guolai»
Villas de pandas del recinto antiguo
Resumen de esta parada
En el recinto antiguo, siete villas numeradas se reparten por zonas de sombra, y una de ellas se reconoce de lejos por la fila que tiene delante. Es la villa de He Hua, «Huahua», nacida con el pie derecho vuelto hacia fuera y convertida en la estrella de la base. En 2024 había gente esperando desde las 6 de la mañana, hora y media antes de abrir; a las 7:40 la fila medía 500 metros y circulaba una frase que resume el fenómeno: «dos horas de cola, tres minutos de Huahua».
Delante de su villa se repite una costumbre que sus seguidores conocen bien. Su cuidador, al que el público llama «abuelo Tan», la llama en dialecto de Sichuan: «Huahua, guo lai», es decir, «ven aquí», que en su pronunciación suena «guolai». La panda giraba la cabeza cada vez que lo oía, y entre los fans se extendió la broma de que Huahua cree que se llama Guolai. Su familia también tiene historia propia: su padre, Meilan, nació en 2006 en el Zoo de Atlanta y, clasificado al nacer como hembra, se crio como «niña» hasta que el programa de cría destapó el error; se cuenta que la base llegó a elegirle «novio» en una votación por internet. Su madre, Chenggong, tiene fama de valiente: en 2009 mató a mordiscos a un gato asilvestrado que se había metido en su recinto.
Huahua es el fruto más visible de una población que creció 25 años sin pandas salvajes: hasta 2012, 109 partos y 161 crías a partir de los seis fundadores. De la base salió también la pareja que en 2007 viajó al Zoo Aquarium de Madrid, Hua Zui Ba y Bing Xing, que crio allí seis cachorros en 17 años; el 29 de abril de 2024 llegó desde Chengdu su relevo, la pareja joven Jin Xi y Zhu Yu. Frente a la villa, la audioguía cuenta también el lado menos amable de tanta fama, del dron que en octubre de 2024 hizo trepar a Huahua a un árbol a las listas de visitantes vetados de por vida.
De tres metros a uno, bajo el brote de bambú
Torre del Panda y pabellones circulares
Resumen de esta parada
El 1 de enero de 2022 abrió en pruebas la ampliación, que llevó la superficie de la base de 1.035 a 3.570 mu, unas 238 hectáreas, casi 2,5 veces la anterior. Un primer grupo de 43 pandas estrenó los nuevos recintos, y entre los primeros en ocuparlos estuvieron Xiong Bang y Long Bang, devueltos desde Wakayama.
Desde la pasarela elevada se entiende la lógica del diseño. Las 168,64 hectáreas de la ampliación se trazaron sin alterar el relieve de colinas bajas: paseos y puentes para los visitantes arriba, logística abajo. Los recintos son pabellones circulares dispersos entre los árboles, en zonas como el Valle de la Aventura, las Colinas Infinitas o el Bosque, y la distancia cambió: donde antes se miraba a los pandas a 3 metros, ahora se hace a poco más de 1. Un restaurante acristalado de suelo a techo, rodeado por tres casas de pandas, permite comer frente a los animales, y el mirador de la Puerta Oeste abre una vista amplia sobre los recintos nuevos.
Por encima de todo asoma la Torre del Panda, de acero y vidrio, con forma de brote de bambú tras la lluvia de primavera: 69,8 metros, 9 plantas y un mirador sobre Chengdu. En su interior se reparten 81 plataformas doradas en forma de pétalo de hibisco, la flor de la ciudad. Bajo la torre, la narración cierra el recorrido midiendo la distancia entre aquella colina pobre de 1987 y el bosque que hoy la cubre.