Patrimonio UNESCO
Audioguía Salón Chengzhi (Chengzhi Tang)
Un comerciante de sal compró el rango de funcionario que le faltaba y levantó en 1855 la mayor casa de Hongcun para lucirlo: nueve patios de luz, 136 columnas y tallas cubiertas de oro.
- 35 min de audio
- Tallas de Huizhou
El Salón Chengzhi se construyó en 1855, quinto año del reinado Xianfeng de la dinastía Qing, como residencia de Wang Dinggui, uno de los grandes comerciantes de sal de finales de la época Qing. Es el mayor conjunto edificado de Hongcun: unos 2.100 m² de solar, más de 3.000 m² construidos, alrededor de 60 habitaciones y 136 columnas de madera tallada. Forma parte del pueblo inscrito en el Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2000 junto a Xidi, y la riqueza de sus tallas le ha valido el apodo de «Palacio Imperial del pueblo».
El contraste está dentro: la misma casa que exhibe en oro un banquete de funcionarios y dedica a los mayores una sala entera de piedad filial reservaba dos pequeños pabellones al ocio de su dueño, uno para fumar opio y otro para jugar al mahjong. Recorrida de la puerta al jardín, la mansión se lee como el autorretrato de un mercader que compró el rango que le faltaba y que, sin pretenderlo, dejó tallado el principio de su declive.
Qué ver
- Puerta ceremonial — La segunda puerta de un rango oficial comprado, abierta solo en grandes ocasiones
- Viga del banquete — Funcionarios dorados, un criado que prepara té y otro que limpia una oreja
- Cien niños en la Fiesta de los Faroles — La talla emblemática sobre la puerta central
- Sala de los mayores — Basas con el carácter de la longevidad y Nueve generaciones bajo un mismo techo
- Pabellones del opio y del mahjong — El techo de nubes del Tunyun Xuan y la sala de las fichas
En Hongcun las casas se aprietan a lo largo de canales y callejones de piedra, y casi ninguna deja adivinar desde fuera lo que guarda. El Salón Chengzhi lleva ese juego al extremo. En una calle estrecha detrás del estanque central, en el tramo medio del canal alto del pueblo, se abre la residencia que el comerciante de sal Wang Dinggui mandó levantar en 1855: la casa más grande de Hongcun, con nueve patios de luz, 136 columnas y tallas doradas con polvo de oro. Su nombre, Chengzhi, significa «continuar la aspiración», y la aspiración de su dueño está escrita por todas partes.
La historia del Salón Chengzhi es la de un mercader rico en una sociedad que situaba a los comerciantes por debajo de los funcionarios. Wang Dinggui compró el rango de subprefecto de quinto grado y adaptó la casa a ese título; luego llenó vigas y antepechos de escenas de banquetes oficiales, de deseos de longevidad y de prosperidad. Algunas fuentes apuntan a una reconstrucción en 1911, aunque no está claro qué alcance tuvo esa obra frente a la versión que describe la casa como conservada íntegra. En 2001 el conjunto de edificios antiguos de Hongcun, del que forma parte, fue declarado Unidad Nacional Clave de Protección del Patrimonio, y hoy la mansión se visita con guías y alberga un pequeño museo.
Para saber qué ver en el Salón Chengzhi y entender su arquitectura, de la puerta ceremonial a los pabellones del opio y del mahjong, la audioguía recorre la casa en cinco paradas y sigue el hilo de un hombre que se rodeó de oro para parecer lo que no era.
Si la Academia del Lago del Sur muestra cómo invertían los mercaderes de Hongcun en el estudio, esta casa muestra cómo gastaban en sí mismos; el gobierno del linaje, en cambio, residía en el Salón Lexu, el salón ancestral de los Wang.
Una puerta solemne para un rango comprado
Chengzhi Tang (承志堂)
Resumen de esta parada
El primer contraste es de escala: tras la calle estrecha, la casa se abre de golpe. Pasada la entrada aparece una segunda puerta, una puerta ceremonial de tipo oficial con planta «en ocho», que solo correspondía a quien tenía rango. Wang Dinggui la añadió gracias al título de subprefecto de quinto grado que había comprado, y la mantenía cerrada salvo en grandes celebraciones o para huéspedes ilustres.
Las visitas corrientes entraban por las puertas laterales, coronadas por un motivo tallado con la forma del carácter 商, «comercio». La lectura popular ve en él un desquite del dueño contra el bajo rango social de los mercaderes, o la obligación de que todo invitado pasara «bajo el comercio»; es una interpretación muy repetida, pero sin respaldo académico. En este umbral se cruzan el orgullo del comerciante y el rango que pagó, y la narración en el lugar desvela qué dice esa doble entrada sobre el hombre que la diseñó.
El criado que limpia orejas bajo el oro del banquete
Chengzhi Tang (承志堂)
Resumen de esta parada
En la sala delantera, frente a la puerta central, una larga viga tallada y dorada muestra un banquete de funcionarios en un jardín, citado también como el banquete del emperador Suzong de Tang. Entre sus figuras aparecen un criado que prepara té y otro que limpia la oreja a un funcionario. Según Huang Jie, vicepresidenta del grupo turístico Huihuang de Yixian, la escena expresa el deseo del dueño de llegar a ser funcionario. Las tallas combinan calado en varias capas con relieve alto y bajo, y en ellas, como destaca la descripción oficial de las «tres tallas de Huizhou», cada persona tiene un rostro distinto y cada rostro una expresión distinta.
El oro que se ve hoy está desvaído, y alrededor de él crecen las cifras. Según la tradición que difunden los guías locales, la casa tardó unos siete años en construirse y una veintena de artesanos dedicó unos cuatro años a las tallas. Las versiones sobre el oro empleado no coinciden: unas hablan de 100 taels de oro solo para dorar las tallas, otras de más de cinco kilos, y ninguna cifra tiene respaldo documental. La sala guarda además un reloj, un jarrón y un espejo cuyos nombres en chino forman un juego de palabras con un deseo para toda la vida; la audioguía explica cuál.
Cien niños, dragones y unos ojos tras la baranda
Chengzhi Tang (承志堂)
Resumen de esta parada
Ante la puerta central, la luz cenital del patio deja leer cómo se articula la casa: patios-pozo de luz (tianjing) rodeados de columnas y galerías de madera. Las fuentes hablan de nueve patios y unas 60 habitaciones, aunque otros recuentos dan 66 estancias o siete patios, diferencias que parecen deberse a distintas formas de contar. Sobre la puerta central, en el antepecho del piso alto, cuatro postes tallados representan al pescador, el leñador, el labrador y el letrado; debajo están los dioses de la riqueza del Norte y del Sur, y en el centro, mirando a la sala, la talla de los Cien niños celebran la Fiesta de los Faroles, considerada la pieza representativa del Salón Chengzhi.
Michelin destaca en los dinteles medallones grabados en honor de varios linajes familiares y, en los canalones, remates de peltre con forma de dragones con la boca abierta que vigilan el agua que cae al patio. Arriba, la galería del piso alto guarda una costumbre que se cuenta en cada visita: según la creencia popular, sus antepechos tallados tenían mirillas desde las que las hijas solteras de la casa observaban sin ser vistas a los hombres que llegaban al salón, sobre todo cuando venía un pretendiente. La narración en el patio sitúa ese juego de miradas entre las vigas doradas.
Longevidad tallada a los pies de los mayores
Chengzhi Tang (承志堂)
Resumen de esta parada
La sala trasera era la residencia de los padres y los mayores de la familia, y todo en ella habla de piedad filial. Cada basa de columna lleva tallado el carácter de la longevidad, de modo que los ancianos caminaban literalmente sobre deseos de larga vida.
En las vigas, dos escenas completan el programa: Guo Ziyi recibiendo felicitaciones de cumpleaños y las Nueve generaciones bajo un mismo techo. Es la cara doméstica y afectiva de la misma ambición que en la sala delantera se vestía de banquete oficial, y la audioguía muestra cómo ambas salas se responden.
Nubes de opio en el techo del comerciante
Tunyun Xuan (吞云轩)
Resumen de esta parada
La mansión era un mundo cerrado: estanque y pozo propios para no tener que salir a por agua, sala del estanque de peces, sala-escuela familiar, jardín trasero, cocina, establo, cuarto para guardaespaldas y alojamientos separados para criados y criadas. Y guardaba también los vicios de su dueño: el Tunyun Xuan, el «Pabellón que traga nubes», donde se fumaba opio, y el Paishan Ge, el «Pabellón de las fichas en fila», dedicado al mahjong.
En el techo del cuarto del opio se pintaron nubes y vapores entre flores delicadas que, según se dice, serían adormideras, la planta de la que se extrae el opio. Se suele leer como una señal de época: tras la primera guerra del Opio, el país se hundía en la droga, y la sala anunciaba ya el declive de Hongcun. A su alrededor circulan otras historias. La puerta de la sala-escuela, que daba a la calle, se atrancaba cada noche con un sistema documentado por la tradición local bajo el nombre de «una horizontal, dos verticales, tres oblicuas», cuyas ranuras siguen en el umbral y en el suelo del patio. Y se cuenta, en versiones que no coinciden, que en algún rincón de la casa Wang Dinggui tenía escondida a una concubina. La narración final reúne esos rumores bajo el techo de nubes y cierra el retrato del comerciante.