Salón ancestral Ming
Audioguía Salón Lexu (Lexu Tang)
El salón ancestral del clan Wang, plantado frente al Estanque de la Luna, es el único edificio Ming que sigue en pie en Hongcun. Durante siglos fue mucho más que un templo: fue el verdadero gobierno de la aldea.
- 20 min de audio
- Arquitectura Ming de Huizhou
El Salón Lexu, salón ancestral general del clan Wang, ocupa el centro de la orilla norte del Estanque de la Luna. Se levantó, según la versión más extendida, a comienzos del siglo XV, en el primer gran periodo de prosperidad de Hongcun, cuando los Wang se enriquecían como funcionarios y mercaderes. Hoy es el único edificio de época Ming que conserva la aldea y encabeza la lista del conjunto antiguo protegido desde 2001 como monumento nacional.
Su planta en forma de «凸» mide unos 24 metros de frente por unos 33 de fondo, y todo el edificio descansa sobre unas setenta columnas de madera. El contraste más fuerte, sin embargo, está en su historia: aquí el linaje veneraba a sus antepasados, debatía los asuntos de la aldea y aplicaba sus propias normas, y, según se cuenta en Hongcun, el salón sobrevivió a la Revolución Cultural porque después de 1949 se había convertido en almacén de grano.
Qué ver
- Único edificio Ming de Hongcun — Un superviviente del siglo XV entre 102 construcciones Qing y 34 republicanas
- Unas setenta columnas de madera — La técnica de «columnas por toda la sala» y cuatro pilares delanteros facetados
- Vigas de luna talladas — La armadura Ming del salón de siete crujías, con ménsulas, tornapuntas y dados de apoyo
- Placas de jinshi en la puerta — El orgullo de un clan que dio graduados del máximo examen imperial
- Del templo al granero — El almacén de grano que, según se cuenta, lo salvó de la Revolución Cultural
En la orilla norte del Estanque de la Luna, en el corazón de Hongcun, se alza un edificio que no compite en altura ni en adornos con las mansiones de mercaderes que lo rodean. Y, sin embargo, es el más antiguo de la aldea. El Salón Lexu, conocido en la aldea como Lexu Tang, fue el salón ancestral general del clan Wang: el lugar donde el linaje veneraba a sus antepasados y a sus sabios, discutía los asuntos importantes y aplicaba sus propias normas. Entre una construcción Ming, 102 Qing y 34 de época republicana, es la única pieza que queda en pie de la primera Hongcun próspera.
La historia del Salón Lexu arranca con la de la propia aldea, fundada en 1131 por familias del clan Wang que, según las versiones, llegaron huyendo de un incendio o de la guerra. En época Yongle, el jefe del clan Wang Siqi hizo estudiar el terreno al geomante He Keda, a quien llamó hasta tres veces, y hacia 1405 trajo el agua al interior del pueblo con un canal abierto. Las fuentes no coinciden en la fecha exacta del salón, que unas sitúan a comienzos del siglo XV y otras algo después, pero todas lo colocan en época Ming. Lo que guarda dentro, su arquitectura y sus episodios menos contados se aprecian de verdad recorriéndolo con la audioguía, en tres paradas que van de la portada al fondo del salón principal.
El salón preside la orilla norte del Estanque de la Luna, y a pocas calles el Salón Chengzhi enseña la otra cara del linaje: la fortuna privada de un comerciante de sal del clan.
Una portada Ming entre cien casas Qing
Lexu Tang (乐叙堂)
Resumen de esta parada
La fachada mira de frente al Estanque de la Luna. Desde el umbral, salón y agua componen juntos una de las ocho vistas clásicas de Hongcun. La portada combina piedra con un arco de ladrillo tallado al estilo de Huizhou, y dos tambores de piedra flanquean la entrada. El pabellón delantero conserva en lo esencial su forma original, algo excepcional en una aldea donde casi todo lo que se ve es posterior.
Esa puerta funcionaba también como un cartel de prestigio. Arriba cuelga la placa «Shide Faxiang», dedicada a la herencia moral transmitida por la familia Wang. A los lados, las placas de jinshi proclaman que la aldea dio graduados del máximo examen imperial, un honor que solo podía exhibirse si la aldea había dado algún jinshi. Al pie de esta portada, la narración desvela por qué el edificio más discreto de Hongcun es también el que más tenía que presumir.
Patio de lluvia y setenta columnas
Patio de luz del Lexu Tang
Resumen de esta parada
Al cruzar la entrada, el salón se abre a un patio de luz central por donde entran el sol y la lluvia, rodeado por una galería. Detrás se extiende el salón principal, de siete crujías, sostenido por unas setenta columnas de madera repartidas por toda la sala, la técnica conocida como «columnas por toda la sala». Los cuatro pilares delanteros destacan por su grosor y su sección facetada. Arriba, la armadura conserva el estilo Ming típico: vigas curvas «de luna», tornapuntas, ménsulas y dados de apoyo tallados con finura.
La tradición local añade a esta obra un episodio poco común. Wang Xin, jefe del clan y funcionario en Shanxi, habría pagado más de la mitad de la construcción sin estar en la aldea, y los vecinos confiaron la dirección de los trabajos a su esposa, Hu Chongniang, y a sus hijos. Se cuenta también que el nombre no salió del clan, sino de un magistrado del distrito, Huang Biao, que propuso «Lexu» a partir de una fórmula sobre el orden, los lazos familiares y la armonía. Bajo las vigas, la audioguía completa la historia del texto que Wang Xin escribió sobre el salón y del biombo donde, según esa misma tradición, quedó tallado.
Del gobierno del clan al almacén de grano
Salón principal del Lexu Tang
Resumen de esta parada
Al fondo del salón principal se entiende para qué servía todo este bosque de madera. Aquí se rendía culto a los antepasados, pero también se debatían los asuntos de la aldea, se aplicaban los reglamentos del linaje y se celebraban las ceremonias. Entre 1375 y 1606 las élites del clan redactaron sus propios reglamentos y pactos, y durante siglos rigió una regla no escrita: el poder del Estado no bajaba del distrito y, por debajo, mandaba el clan. En la aldea se le conoce también como «la sala de todas las familias», y se dice que de él dependían cuatro salones de rama. Un pareado colgado en el salón, según se transmite, resume su programa: honrar a los antepasados y dar lustre a la casa a través del estudio y las buenas obras.
La otra mitad de la historia es más sombría. Hongcun entró en declive con la llegada de la República, y de su etapa Ming solo este salón ha llegado en pie. Según se cuenta en la aldea, antes de 1966 había aquí 26 salones ancestrales, y la mayoría desapareció durante la Revolución Cultural; el de los Wang se habría salvado porque, después de 1949, servía de almacén de grano. El linaje, mientras tanto, sigue contando generaciones: un vecino, Wang Senqiang, dueño de la casa Shuren, se presenta como descendiente en la 95.ª generación de Wang Sheng y guarda genealogías de Hongcun. En este último punto, la narración une las dos caras del lugar, la del clan que gobernaba y la del granero que lo protegió.