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Templo de la Cueva del Tigre

Foto: Vyacheslav Argenberg, CC BY 4.0

Monasterio de meditación

Audioguía Templo de la Cueva del Tigre (Wat Tham Suea)

Krabi · 5 paradas · 120 min

Un monasterio de meditación nacido de una visión en 1975, con una cueva de tigres, un abrigo habitado desde la prehistoria y una escalera de 1.237 peldaños hasta un Buda dorado sobre las nubes.

  • 120 min de audio
  • Meditación vipassana

Fundado en 1975 por el monje de meditación vipassana Ajahn Jamnian Silasettho en el valle de Khiriwong, el retiro forestal logró el reconocimiento oficial como wat en 1985. Hoy es un templo de la orden Mahanikaya en el subdistrito de Krabi Noi, con unas 200 rai (unas 32 hectáreas) de terreno al pie de un farallón kárstico.

El contraste lo marca la propia meditación: en la cueva principal cuelgan fotografías de órganos y cadáveres abiertos, y por el recinto aparecen esqueletos y calaveras decoradas, recordatorios de la impermanencia del cuerpo. Arriba, tras una subida que exige a las piernas lo que el espíritu predica, esperan un gran Buda dorado y una réplica de la huella de Buda.

Qué ver

  • Cueva del Tigre — roca natural con forma de zarpa
  • Abrigo rocoso — herramientas de piedra y cerámica prehistórica
  • Escalera de Khao Kaeo — 1.237 peldaños, con tramos de hasta 45 grados
  • Gran chedi campana — 90,90 metros de altura
  • Cima — Buda dorado, huella de Buda y mar de nubes al amanecer

Qué ver en el Templo de la Cueva del Tigre, el Wat Tham Suea de Krabi, es una pregunta con varias capas. La historia de este templo arranca en 1975, cuando un monje de meditación vipassana fundó un retiro en un valle de selva cerrada, y se extiende hacia atrás hasta la prehistoria, porque el abrigo rocoso del recinto ya estaba habitado. La arquitectura combina una cueva, un farallón calizo, un chedi campana aún en construcción y una de las escaleras más exigentes de la región. La experiencia completa se entiende mejor recorriéndolo con la audioguía, parada a parada. Los farallones y cuevas de caliza que rodean la ciudad de Krabi enlazan este templo con Khao Khanab Nam, y a unos 12 km el Cementerio de conchas fósiles completa esa lectura de la roca.

Un monasterio que empezó con una visión

Wat Tham Suea

Resumen de esta parada

La explanada de entrada, frente al farallón, es el punto de partida de una historia que arranca con un sueño. A comienzos de 1975, Ajahn Jamnian Silasettho tuvo la visión de un nuevo monasterio al oeste de la ciudad de Krabi, rodeado de montañas y con una cueva llamada Tham Suea. Con sus discípulos la buscó durante meses hasta dar con ella en el valle de Khiriwong.

El 25 de marzo de 1975 llegó con 53 monjes y novicios y 56 monjas desde Wat Sukhontawat y fundó un retiro monástico llamado Samnak Song Na Ching, por el nombre de la aldea. Esa comunidad es el origen del templo actual.

En el recinto se levanta además el gran chedi en forma de campana, de 58 metros de anchura en la base y 90,90 metros de altura. Se proyectó para albergar la campana más grande del mundo, con cinco plantas (museo de antigüedades, sala de asambleas, la campana, museo de budas antiguos y museo de reliquias), por más de 100 millones de bahts. Según la costumbre local, seguía en obras en abril de 2016 y avanza con las donaciones de los devotos, que dejan su ofrenda como acto de mérito budista; con una aportación de 99 baht se estampa la imagen de un monje célebre que se depositará en la cripta bajo la base. Los detalles que mejor explican este lugar se reservan para la narración en el propio sitio.

La zarpa de piedra y los cuerpos abiertos

Roca con forma de zarpa de tigre

Resumen de esta parada

La Cueva del Tigre, al pie de Khao Kaeo, da nombre al templo y a la aldea. Dentro se conserva una roca natural con forma de zarpa de tigre. El nombre Tham Suea, «cueva del tigre», procede de los tigres que los aldeanos veían entrar y salir cuando la zona era selva cerrada. El origen del nombre admite otras versiones: los tigres que el fundador vio rondar mientras meditaba en 1975, un único tigre enorme que habría vivido en la cueva o las supuestas huellas de zarpa. En 1975 Ajahn Jamnian se instaló a meditar aquí y vio tigres merodeando a su alrededor.

Wat Tham Suea es un centro de meditación vipassana, y la cueva principal funciona como escuela de impermanencia. Cuelgan fotografías de órganos internos y cadáveres abiertos, y por el recinto hay esqueletos humanos y calaveras decoradas. Son objetos de meditación sobre la fragilidad del cuerpo, pensados para mirar sin apartar la vista.

Un techo de roca con miles de años

Abrigo rocoso orientado al este

Resumen de esta parada

Bajo la pared caliza se extiende un largo abrigo rocoso orientado al este, a unos 5 metros sobre el suelo. El monasterio no inauguró nada en este punto: el abrigo es un yacimiento arqueológico de dos épocas, prehistórica y protohistórica.

Allí aparecieron herramientas de piedra, tablillas votivas de barro crudo, cerámica decorada con impresiones de cuerda y ollas de tres patas. Los objetos hallados quedaron bajo la custodia del propio Ajahn Jamnian Silasettho, presidente de la comunidad monástica de Tham Suea, de modo que el fundador del templo es también el guardián de los restos de quienes vivieron bajo la misma roca mucho antes que él.

El peaje de los macacos

Escalera de Khao Kaeo

Resumen de esta parada

En este tramo conviven dos contrastes. Dentro del recinto de un templo theravada se alza una estatua de 5 metros de Guan Yin, la bodhisattva de la compasión del budismo chino. Y al arranque de la escalera de Khao Kaeo esperan los guardianes no oficiales: macacos cangrejeros que ocupan los primeros tramos y el recinto, incluso con madres amamantando a sus crías.

La advertencia habitual es no acercarse demasiado, porque los monos curiosean y enredan con las pertenencias de los visitantes. Si se les respeta, se quedan colgados y descansando en la escalera y en la selva, indiferentes a los peregrinos.

La subida a la cima suma 1.237 peldaños en menos de 1 kilómetro de recorrido, con dos o tres tramos de pendiente de hasta 45 grados. Algunas contrahuellas superan los 30 centímetros de altura, y el final de la subida está a 278 metros de altitud. La cifra de peldaños varía según la fuente: 1.237 en el cartel histórico, otras cuentas llegan a 1.239 o más. En otro sector del recinto, 184 escalones llevan a la zona de las faldas donde los monjes viven en cuevas, entre árboles de cientos de años.

La huella de Buda sobre el mar de nubes

Buda dorado de la cima de Khao Kaeo

Resumen de esta parada

En la cima de Khao Kaeo, junto a un gran Buda dorado, se venera una réplica de la huella de Buda. La vista abarca la ciudad de Krabi y las crestas kársticas, en un espacio de luz abierta que compensa el esfuerzo de la escalera.

Tras las lluvias se forma allí un mar de nubes que, desde la crisis de la COVID-19, atrae a numerosos visitantes al amanecer. Desde la altura, el retiro forestal de 1975 se lee como lo que llegó a ser: un templo oficial desde 1985, de unas 32 hectáreas, en un valle que conserva bosque centenario y cuevas con nombre propio como Tham Khon Than, Tham Lod, Tham Chang Kaeo, Tham Luk Thanu y Tham Phra, hogar de grupos de monos salvajes.

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