Memoria de guerra
Audioguía Cementerio de Guerra de Kanchanaburi (Don Rak War Cemetery)
Casi siete mil placas de bronce a ras de césped, sobre un terreno regalado por el pueblo tailandés, en plena avenida de Kanchanaburi. Es el mayor cementerio de prisioneros del Ferrocarril de la Muerte.
- 35 min de audio
- Ferrocarril de la Muerte
Tras la guerra, el Army Graves Service británico creó el cementerio junto al antiguo campo base de prisioneros de Kanburi y trasladó a él las tumbas del tramo sur del ferrocarril, entre Bangkok y Nieke. El recinto suma 6.982 enterramientos, en su mayoría británicos, neerlandeses y australianos, y se organiza como un lawn cemetery: césped recortado y una placa de latón sobre cada tumba.
El arquitecto Colin St Clair Oakes, de la Imperial War Graves Commission, diseñó el pórtico de piedra y el pabellón-refugio que enmarcan el recinto. Entre las placas, la última línea la eligió cada familia, y algunas sorprenden por su luz. Los vecinos lo llaman «Pa Cha Angkrit», el cementerio de los ingleses.
Qué ver
- 6.982 enterramientos de británicos, neerlandeses, australianos y otras naciones
- Terreno regalado por el pueblo tailandés, según las lápidas del pórtico
- Dos tumbas colectivas para unos 300 hombres incinerados de Nieke
- Epitafios elegidos por las familias en cada placa de bronce
- Cruz del Sacrificio y actos de recuerdo cada 25 de abril y 11 de noviembre
Qué ver en el Cementerio de Guerra de Kanchanaburi, conocido también como Don Rak, empieza por su escala: es el mayor cementerio de prisioneros del Ferrocarril de la Muerte, el ferrocarril Birmania-Siam cuya construcción arrancó en junio de 1942 y que quedó operativo en diciembre de 1943 con 424 km de vía. Durante las obras murieron unos 13.000 prisioneros de guerra, enterrados primero a lo largo del trazado. Después de la guerra, el Army Graves Service británico concentró aquí las tumbas del tramo sur, y las reinhumaciones ya se hacían en 1946. El gobierno de Tailandia y los Aliados acordaron el 24 de agosto de 1954 crear los dos cementerios aliados de Kanchanaburi, Don Rak y Chungkai; las fuentes difieren en la fecha exacta de la forma definitiva del recinto, probablemente porque describen fases distintas. La historia de este lugar se disfruta de verdad recorriéndolo con la audioguía, placa a placa. Las tumbas se entienden mejor junto a la obra que las motivó, el Puente sobre el río Kwai, y frente al cementerio queda el Thailand-Burma Railway Centre, que cuenta la memoria de los prisioneros. Para seguir con la historia de la ciudad, la Puerta de la ciudad de Kanchanaburi está a unos 1,3 km.
Tres arcos y un regalo del pueblo tailandés
Kanchanaburi War Cemetery (DonRak)
Resumen de esta parada
El recorrido arranca en el edificio de entrada, un pórtico de piedra de triple arco con dos escalones, bancos y paneles de bronce, que corta el ruido de Saeng Chuto Road, la avenida principal de la ciudad. Las lápidas bilingües, en tailandés a la izquierda y en inglés a la derecha, fechadas 1939-1945, declaran que el terreno es un regalo del pueblo tailandés como lugar de descanso perpetuo de los marinos, soldados y aviadores enterrados allí. Una placa trilingüe, en inglés, tailandés y neerlandés, completa el conjunto.
El pórtico y el pabellón-refugio que enmarcan el recinto los diseñó Colin St Clair Oakes, arquitecto de la Imperial War Graves Commission que inició en noviembre de 1945 una gira de inspección por Ceilán, Siam, Malasia y Singapur. Dentro del edificio se encuentra además el Kanchanaburi Memorial, con los nombres de 11 soldados del ejército de la India enterrados en cementerios musulmanes de Tailandia cuyas tumbas no podían mantenerse.
A un paso de aquí estuvo el campo base de Kanburi. Según la tradición documentada, en 1944 prisioneros australianos y neerlandeses se reunieron allí junto a sus barracones de techo de hoja de palma para un raro concierto al aire libre, y alguien los fotografió a escondidas, con riesgo para todos. El detalle más sorprendente de esa imagen se cuenta mejor en la propia narración, bajo el pórtico.
Huxtable, 23 años, y la última línea
Placas de bronce de la Commonwealth
Resumen de esta parada
Desde el pórtico, el eje central se abre entre filas de placas idénticas de bronce a ras de suelo, con las secciones de la Commonwealth a izquierda y derecha de la entrada y la sección neerlandesa al fondo. Detrás de esa geometría hay un traslado masivo: las tumbas recogidas a lo largo de la vía se reinhumaron aquí una a una. Cada placa lleva nombre, unidad, edad, fecha, país y una última línea con un epitafio.
Un ejemplo es el del teniente Adrian Anthony Huxtable, del 88.º Regimiento de Campaña de la Royal Artillery, muerto de disentería el 5 de julio de 1943 con 23 años. Enterrado primero en el cementerio de campo de Tonchan South, fue reinhumado en Kanchanaburi el 1 de marzo de 1946.
Esas últimas líneas las eligieron las familias, y algunas sorprenden por su luz. Según la tradición documentada, en la parcela 4 un artillero de 25 años es recordado como «nuestro querido chico» que vive y ríe en la eterna primavera de Dios, y en la parcela 2 un cabo de 23 años lleva una frase sobre una juventud que brillará intacta a través de los años. En un cementerio nacido del cólera, la disentería y el hambre, buscar esas frases fila a fila es una forma muy íntima de leerlo.
Dos tumbas para trescientos hombres de Nieke
Pabellón y tumbas de los cremados de Nieke
Resumen de esta parada
En el lado izquierdo del recinto, el pabellón-refugio guarda en sus paneles los nombres de unos 300 hombres muertos en el campo de Nieke, la mayoría en la epidemia de cólera de mayo-junio de 1943. Fueron incinerados, y frente al pabellón, en la parcela IX, sus cenizas reposan juntas en dos tumbas colectivas. Las fuentes discrepan ligeramente en el origen y el calendario del brote, pero coinciden en lo esencial: la enfermedad obligó a quemar a los muertos.
Desde este punto se mide la escala de la vía. Las cifras hablan de unos 13.000 prisioneros de guerra muertos en la construcción del ferrocarril, y de que ningún estadounidense está enterrado aquí, porque sus restos fueron repatriados a Estados Unidos. Las tumbas de la vía se concentraron solo en Kanchanaburi, Chungkai y Thanbyuzayat.
Queda además la gran ausencia del recinto: los trabajadores forzados asiáticos, unos 90.000 muertos civiles, no tienen tumbas en Don Rak. Su memoria está en el monumento a los obreros y soldados desconocidos del cementerio de Wat Yuan, también en Kanchanaburi.
La cruz del ‘cementerio de los ingleses’
Cruz del Sacrificio
Resumen de esta parada
El eje central termina en la Cruz del Sacrificio, en el punto más alejado de la entrada, con una zona de asiento detrás. A su derecha, la Piedra del Recuerdo lleva la inscripción «Their bodies are buried in peace; but their name liveth for evermore». Las placas de soldados desconocidos, con la leyenda «A Soldier of the 1939-1945 War, known unto God», corresponden a 139 caídos de la Commonwealth sin identificar.
Los vecinos de Kanchanaburi llaman al lugar «Pa Cha Angkrit», el cementerio de los ingleses, aunque casi la mitad de los enterrados son neerlandeses y australianos. El recuento por naciones recoge 3.569 identificados del Reino Unido, 1.896 de los Países Bajos, 1.362 de Australia, 12 de la India, 2 de Nueva Zelanda y 1 de Canadá, más una tumba no bélica; las cifras totales varían según se cuenten los no identificados y los cremados. También se le conoce como cementerio de las Naciones Unidas.
La cruz es además escenario de ritos vivos: cada año se celebran el Anzac Day australiano y neozelandés el 25 de abril y el Remembrance Day británico el 11 de noviembre. Los hijos de los prisioneros siguen llegando. Según la tradición documentada, en 2015 un grupo de 34 australianos se reunió aquí para un oficio sencillo, algunos con las medallas de padres a los que nunca conocieron, y entre las placas aún aparecen notas de agradecimiento. Una hija supo allí, gracias a un investigador, de qué enfermedades y dónde había muerto su padre, y la historia de esa tumba bajo una sola amapola cierra el recorrido en la audioguía.