Idioma

Ciudades

Thailand-Burma Railway Centre

Foto: Roweromaniak, CC BY-SA 4.0

Museo de la guerra

Audioguía Thailand-Burma Railway Centre

Kanchanaburi · 5 paradas · 75 min

Un museo de dos plantas frente al cementerio de guerra de Kanchanaburi convierte 415 kilómetros de Ferrocarril de la Muerte en una maqueta, un vagón y un muro de clavos oxidados.

  • 75 min de audio
  • Ferrocarril de la Muerte

El Thailand-Burma Railway Centre se levantó entre marzo de 2001 y enero de 2003 en un solar junto al cementerio de guerra y se inauguró el 20 de enero de 2003. Lo fundó Rod Beattie, un ingeniero civil de Queensland que llegó a Tailandia en 1990 como consultor en la industria de las gemas y acabó dedicando años a cartografiar el trazado del ferrocarril. Más de 300.000 dólares australianos de donaciones de veteranos, familias y particulares pagaron un edificio sin patrocinio de gobiernos ni de grandes empresas.

El recorrido reúne un vagón de arroz que se atraviesa a pie, una maqueta topográfica de 9 metros con luces LED sobre cada campo de trabajo y un histograma hecho con traviesas donde cada clavo representa a quinientas personas muertas. El museo también guarda una base de datos con la que familias de más de 15.000 aliados fallecidos buscan dónde murieron los suyos, y una cafetería con vistas a las lápidas de 6.982 tumbas aliadas.

Qué ver

  • Vagón de arroz — réplica de los furgones de carga que trasladaron prisioneros desde Singapur y Malasia
  • Maqueta topográfica de 9 metros a escala 1:50.000 con LED en cada campo de trabajo
  • Muro de traviesas — cada clavo representa a quinientas personas muertas
  • Bomba AZON casi completa, el primer arma guiada del mundo
  • Cafetería con vista panorámica al cementerio de guerra de Kanchanaburi

Qué ver en el Thailand-Burma Railway Centre y por qué su historia importa: el edificio color crema de Jaokannun Road, en el lado oeste del cementerio de guerra de Kanchanaburi, explica cómo, por qué y a qué precio se construyó el ferrocarril entre Tailandia y Birmania. La obra empezó en junio de 1942 y las dos mitades de la vía se unieron en octubre de 1943, tras solo dieciséis meses. Más de 60.000 prisioneros de guerra aliados y unos 240.000 trabajadores asiáticos fueron llevados a ella. La experiencia completa se disfruta recorriendo el museo con la audioguía de EarGuide, que enlaza cada sala con las historias de quienes pasaron por la línea. Su relato sobre la línea tiene su escenario en el Puente sobre el río Kwai, y enfrente se extiende el Cementerio de Guerra de Kanchanaburi, con las tumbas de los prisioneros de los que habla el museo.

Un museo privado mirando a las tumbas

Thailand-Burma Railway Centre

Resumen de esta parada

El museo ocupa un edificio de dos plantas levantado de nueva planta, sin relación con ningún cuartel anterior. Algunas enciclopedias en inglés y en tailandés lo describen como el antiguo cuartel general del Ejército Imperial japonés construido por prisioneros, pero la ficha fundacional del proyecto documenta una obra nueva entre marzo de 2001 y enero de 2003. Esa discrepancia forma parte de la historia del lugar.

Detrás de la obra hay un hombre y una forma de pagarla. Rod Beattie, ingeniero civil de Queensland, llegó en 1990 por el negocio de las gemas, se instaló en Kanchanaburi y desde 1994 dedicó su tiempo libre a cartografiar la vía y reunir registros, mientras supervisaba los cementerios de guerra de la Commonwealth de la ciudad. El coste, por encima de los 300.000 dólares australianos, salió de veteranos, familias, particulares, un benefactor tailandés y los propios promotores.

El detalle más personal de quién fue este ingeniero y por qué se quedó queda para la narración en el lugar.

El vagón de arroz donde viajaban hombres

Puente de madera y vagón de arroz

Resumen de esta parada

La visita arranca bajo una réplica de puente de madera construida con las mismas técnicas que los puentes del ferrocarril. Después se atraviesa una réplica de los vagones de mercancías llamados rice wagon, los furgones en los que se trasladó a los prisioneros desde Singapur y Malasia hasta Tailandia. Dentro, un mapa electrónico de fibra óptica marca las rutas de esos traslados.

El contexto lo da la propia vía: 415 kilómetros iniciados a la vez desde Thanbyuzayat, en Birmania, y desde Nong Pladuk, en Tailandia, bajo la dirección de los regimientos ferroviarios 5.º y 9.º del Ejército Imperial japonés. El espacio estrecho del vagón sirve de antesala a esa escala.

Nueve metros para 415 kilómetros de selva

Maqueta topográfica del valle del Kwae

Resumen de esta parada

En la galería de geografía, una maqueta topográfica de 9 metros de largo a escala 1:50.000 traza con fibra óptica el recorrido de la vía por el valle del río Kwae. Los botones encienden luces LED que señalan la ubicación confirmada de todos los campos de trabajo. Junto a ella se exhiben una maqueta de puente de caballete y reliquias de vía.

La maqueta permite ver también el destino posterior de la línea. Hacia 1946-1947 la vía y su material rodante se vendieron al Gobierno tailandés, y a finales de los años cincuenta Tailandia reabrió el tramo entre Nong Pladuk y Nam Tok, que sigue en servicio. El resto del trazado quedó engullido por la selva.

A mediados de la década de 1990, Rod Beattie y su esposa Thuy, embarazada de ocho meses, despejaron con machetes y motosierras 4,5 km de plataforma ferroviaria en la trinchera de Hellfire Pass. El conservador contrastó con su base de datos de 105.000 registros de prisioneros la afirmación, repetida incluso en algunos libros, de que guardias japoneses mataron allí a 68 prisioneros australianos, y concluyó que no se sostiene en los registros. Es un episodio de historia discutida: el museo corrige sus propios mitos ficha a ficha.

Un clavo por cada quinientos muertos

Muro de traviesas y clavos

Resumen de esta parada

En la galería del balance de muertes, las cifras por origen se muestran en un histograma hecho con viejas traviesas de ferrocarril tachonadas de clavos de vía. Cada clavo representa a quinientas personas muertas. Más de 13.000 prisioneros murieron entre finales de 1942 y finales de 1945, y las muertes de trabajadores asiáticos rondan las 100.000, aunque las cifras varían según la fuente: el Australian War Memorial y otros perfiles manejan totales algo distintos.

El periodo conocido como speedo, en 1943, es el punto más duro. La presión de Tokio para acabar a tiempo obligó a jornadas de trabajo manual casi ininterrumpidas, con un récord de 62 horas de trabajo en 72, y la coincidencia con el primer brote de cólera llevó la mortalidad a su máximo. Ni siquiera las fechas exactas están cerradas: la web del Centro lo sitúa de julio a octubre de 1943 en una página y de marzo a septiembre en otra.

Una historia de la colección habla del campo de Tonchan South, hoy sin un solo cartel. Allí, según el relato documentado, un intendente y otros tres hombres fueron apaleados por un guardia apodado el Tigre por haber cedido parte de sus raciones a hombres de las Fuerzas F y H. El castigo dice tanto del guardia como de los hombres que, muriéndose de hambre, aún compartían comida.

La bomba, el café y las lápidas

Cafetería del Thailand-Burma Railway Centre

Resumen de esta parada

En la primera planta, la galería del final del ferrocarril expone una bomba AZON casi completa, el primer arma guiada del mundo, usada para destruir puentes de la línea. La acompañan un tramo de raíl dañado por bombas, recuperado del trazado, y una maqueta de 3 metros de profundidad de una trinchera excavada de noche.

El Centro mantiene además una base de datos de los militares de todas las nacionalidades que murieron prisioneros en la obra, elaborada con ayuda de organizaciones neerlandesas, australianas y británicas. Sirve para dar respuestas a familiares de más de 15.000 aliados muertos: la hija del soldado Jack McCarthy supo así por primera vez dónde murió su padre, el 21 de julio de 1943.

La cafetería, con más de 50 plazas, tiene ventanales con vista panorámica a los jardines del cementerio de guerra y sus 6.982 tumbas aliadas. La usan antiguos prisioneros y sus familias como refugio en sus peregrinaciones. Según la tradición documentada, en noviembre de 2007 una hija de prisionero, Heather, viajó con el cuaderno de autógrafos de su padre, Donald William Ford, y el museo localizó en ese cementerio la tumba del mejor amigo de Ford, autor de uno de los poemas del cuaderno. La familia dejó allí una copia.

Más lugares en Kanchanaburi, Tailandia

Volver a Audioguía Kanchanaburi

Descarga la audioguía de Kanchanaburi gratis

La audioguía de Kanchanaburi está dentro de la app de EarGuide, gratuita y lista para usar sin conexión. Llévala en el bolsillo y recorre la ciudad a tu ritmo.

Descarga la app de EarGuide Escúchala en la app

Lleva tu guía personal en el bolsillo. Disponible gratis para iOS y Android. Descarga la app gratis: audio sin conexión y guiado por GPS.