Palacio real de Ubud
Audioguía Palacio de Ubud y Mercado de Arte (Puri Saren Agung)
Una pequeña corte real, un terremoto y un puñado de pintores extranjeros convirtieron una aldea de plantas medicinales en la capital del arte de Bali. Todo empezó en este cruce, entre el palacio y el mercado.
- 40 min de audio
- Corte real y cuna de Pita Maha
Puri Saren Agung, el palacio real de Ubud, tomó su forma actual en estilo tradicional balinés durante el reinado de Tjokorda Putu Kandel, que gobernó entre 1800 y 1823. El terremoto de 1917 dañó gravemente sus edificios; al ser la residencia real, se restauraron con rapidez, y en 1928 el palacio abrió sus puertas a huéspedes extranjeros. Sus muros y puertas lucen las tallas en piedra de I Gusti Nyoman Lempad, el gran maestro de Ubud.
En 1936 nació aquí Pita Maha, la asociación de artistas que fundaron Rudolf Bonnet, Walter Spies y Tjokorda Gde Agung Sukawati, de la familia real de Ubud. Llegó a reunir a unos 150 miembros y se apagó con la invasión japonesa de 1942; su herencia sigue a la vista justo enfrente, en los puestos del mercado de arte.
Qué ver
- Puerta principal — Un alto portal techado de piedra tallada frente al cruce de Jalan Raya Ubud
- Tallas de Lempad — Relieves y figuras guardianas en piedra blanda a lo largo de muros y puertas
- Pabellón de danza — Suelo elevado y puertas doradas para las danzas balinesas con gamelán
- Higuera de Bengala — Un gran árbol que da sombra al patio delantero del palacio
- Mercado de arte — Dos plantas de tejidos, cestería y tallas frente al palacio
En el cruce central de Ubud, sobre Jalan Raya Ubud, se alzan frente a frente dos mundos: Puri Saren Agung, el palacio real, y el bullicioso mercado de arte. La historia del Palacio de Ubud y Mercado de Arte es la de una pequeña corte que, entre un terremoto y la llegada de un puñado de pintores extranjeros, hizo de una aldea la capital artística de Bali. Hasta el nombre del lugar tiene su origen: Ubud deriva de la palabra balinesa ubad, «medicina», por las plantas medicinales que se recogían aquí.
La arquitectura del Palacio de Ubud responde al estilo tradicional balinés con que se levantó en su forma actual bajo Tjokorda Putu Kandel, que reinó de 1800 a 1823. El terremoto de 1917 dañó gravemente sus edificios, que se restauraron pronto por ser la residencia real, y en 1928 el palacio se abrió a huéspedes extranjeros. Ese mismo año se inauguró la casa de huéspedes real de Tjampuhan, donde el pintor Walter Spies se construyó su propia casa. De ese encuentro entre la corte y los artistas llegados de fuera nació en 1936 el movimiento Pita Maha, y más tarde, entre 1954 y 1956, el Museo Puri Lukisan, el primer museo de arte de Bali.
Entre lo que hay que ver en el Palacio de Ubud y Mercado de Arte figuran la puerta principal de piedra tallada, el pabellón de danza con sus puertas doradas, la gran higuera de Bengala del patio y los relieves de I Gusti Nyoman Lempad. La audioguía recorre las tres paradas en el mismo orden en que aparecen a pie, del portal al patio y del patio al mercado.
A pocos pasos, en la misma calle principal, se halla Pura Taman Saraswati, otra obra de Lempad. El Ubud de los artistas continúa en el Paseo de la Cresta de Campuhan, donde se instalaron los pintores acogidos por la corte, y el centro desciende hasta el Santuario del Bosque Sagrado de los Monos.
La puerta del cruce, donde empieza Ubud
Puerta del palacio
Resumen de esta parada
Desde la acera de Jalan Raya Ubud, la primera imagen es la de un alto portal techado de piedra tallada, con un muro protector detrás que guarda la intimidad de la casa real. Es la fachada de una corte situada en el corazón mismo del pueblo, en el cruce donde confluye la vida de Ubud.
Este punto resume tres capas de historia. La del nombre, que remite a ubad, la medicina de las plantas que se recogían en la zona. La del palacio levantado en estilo balinés durante el reinado de Tjokorda Putu Kandel, entre 1800 y 1823. Y la del terremoto de 1917, que dejó los edificios muy dañados y obligó a una restauración rápida antes de que, en 1928, la residencia real empezara a recibir a huéspedes extranjeros.
Lo que aquel giro hacia los visitantes de fuera acabaría desatando en el pueblo es la pieza que la narración guarda para escucharla allí mismo, frente a la puerta.
El patio de Pita Maha, bajo la higuera
Patio del palacio
Resumen de esta parada
En el patio delantero, una gran higuera de Bengala da sombra al recinto, frente al pabellón de danza: un espacio abierto de suelo elevado y puertas doradas donde se representan las danzas. El palacio es conocido sobre todo por sus funciones nocturnas de danza balinesa acompañadas por orquestas de gamelán. El conjunto incluye también Pura Marajan Agung, el templo privado de la familia real.
A lo largo de muros y puertas se suceden relieves y figuras guardianas talladas en piedra blanda. Son obra de I Gusti Nyoman Lempad, el maestro de Ubud nacido hacia 1862 y fallecido en 1978, miembro de Pita Maha. Esa asociación de artistas la fundaron en 1936 Rudolf Bonnet, Walter Spies y Tjokorda Gde Agung Sukawati, de la familia real; reunió a unos 150 miembros y terminó con la invasión japonesa de 1942. Sukawati y Bonnet impulsarían después el Museo Puri Lukisan, cuya construcción empezó en 1954 y que abrió en 1956 como primer museo de arte de Bali.
En torno a Lempad corre además una tradición documentada: los balineses creían que el escultor eligió el día de su propia muerte, en 1978, con bastante más de cien años. Cómo se despidió aquel día queda para la narración, bajo la higuera.
Al otro lado de la calle, el mercado de arte
Mercado de arte de Ubud
Resumen de esta parada
Justo enfrente del palacio, también sobre Jalan Raya Ubud, se levanta Pasar Ubud: un mercado de dos plantas con tejidos, cestería y tallas que mira directamente a la casa real. Nació como mercado de productos del campo y hoy combina el mercado de arte y recuerdos con un mercado de alimentos que madruga.
Aquí el arte se convierte en comercio. El mercado refleja el palacio y vive de su legado: el de un pueblo que, desde los tiempos de Pita Maha, hizo de la talla y la pintura su seña de identidad. Su fama ha llegado incluso al cine, ya que el mercado de arte de Ubud aparece en la película Eat Pray Love.
Lo que une cada puesto con aquel patio de 1936 es el hilo con el que la audioguía cierra el recorrido, a pie de mercado.