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Estación de Liziba

Foto: David290, CC BY-SA 4.0

Ingeniería urbana

Audioguía Estación de Liziba

Chongqing · 4 paradas · 40 min

Un tren que atraviesa un edificio de viviendas: en Liziba la línea 2 del monorraíl para en el octavo piso de una torre de 19 plantas, y ningún vecino testarudo tuvo la culpa.

  • 40 min de audio
  • Urbanismo vertical

La Estación de Liziba ocupa las plantas 6 a 8 de una torre residencial de 19 pisos junto al río Jialing. Se planificó en 1998 en un corredor sin escapatoria, entre un talud de 20 a 30 metros y la orilla, y el profesor Ye Tianyi, de la Universidad de Chongqing, resolvió el encaje haciendo nacer juntos el edificio y la estación: comercios abajo, andén a 26 metros y viviendas encima. Por ella pasa la línea 2, la primera de transporte ferroviario urbano de Chongqing y del oeste de China, y la primera del país con monorraíl a horcajadas.

El contraste está en el uso: lo que se diseñó como una solución de ingeniería para un solar imposible se ha convertido en la postal más fotografiada del urbanismo vertical de Chongqing. Frente a la torre, un mirador construido en 2018 se llena de gente con la boca abierta que finge tragarse el tren, mientras once plantas más arriba los vecinos aseguran que apenas lo oyen pasar.

Qué ver

  • Mirador de Liziba Zhengjie — El tren de la línea 2 entrando y saliendo de una torre de 19 plantas
  • Tres usos apilados — Tiendas de la 1 a la 5, estación de la 6 a la 8 y viviendas hasta la 19
  • Andén de la planta 8 — A 26 metros sobre la calle, con once plantas de casas encima
  • Veinte centímetros — La separación que impide que la vía y las viviendas se toquen
  • Comerse el tren — El ritual fotográfico de tragarse el convoy en perspectiva forzada

En una ciudad que se construye en pendiente, a capas, donde las calles pasan por encima de los tejados, Liziba es la imagen que lo resume todo: un tren que atraviesa un edificio. El monorraíl de la línea 2 sale de una curva junto al río Jialing, se mete en la franja central de una torre de viviendas de 19 plantas, se detiene en el octavo piso y vuelve a salir por el otro lado. La Estación de Liziba (李子坝站) no es una curiosidad improvisada: es el resultado de un problema de espacio que no tenía otra salida.

La historia de la Estación de Liziba empieza en 1998, cuando se planificó una parada del metro ligero entre el pie de la ladera de Guihuayuan y la carretera ribereña del Jialing. Según la versión más extendida, las obras arrancaron en 2001, y la primera fase de la línea 2 entró en servicio el 18 de junio de 2005; las fuentes no coinciden sobre la fecha exacta en que la estación empezó a funcionar, que algunas retrasan a 2006. El fenómeno turístico llegó después, con una cronología también discutida: unas fuentes lo sitúan hacia 2012 o 2013, otras en la explosión viral de 2018. Lo que nadie discute es su alcance: el 1 de mayo de 2026, primer día de las vacaciones del Día del Trabajo, Liziba recibió más de 180.000 visitas en una sola jornada. Meses después, una tarde lluviosa de octubre, el mirador seguía lleno, y un turista italiano, Marco, necesitó cuatro trenes para conseguir el vídeo que quería.

Para saber qué ver en la Estación de Liziba y entender su arquitectura, del mirador de la calle al andén de la octava planta, la audioguía recorre el lugar en cuatro paradas y desmonta la pregunta con la que llega casi todo el mundo: si el tren perforó una casa ya existente.

Río abajo, las casas sobre pilotes de Hongyadong llevan la misma idea de ciudad apilada contra el acantilado del Jialing, y río arriba, el pueblo antiguo de Ciqikou conserva el puerto del que vivió esta orilla.

La torre que se traga el tren

Mirador de Liziba Zhengjie

Resumen de esta parada

El recorrido empieza enfrente, en el mirador de la calle Liziba Zhengjie, el único punto desde el que la torre se lee entera. De un vistazo aparecen los tres usos apilados del edificio: comercios de la planta 1 a la 5, la estación de la línea 2 de la 6 a la 8 y viviendas de la 9 a la 19. Cuando pasa un convoy, la franja central se ilumina de movimiento y el bloque parece engullirlo. El mirador existe precisamente por esa imagen: se construyó entre mayo y agosto de 2018, ante la avalancha de visitantes, con una superficie de unos 1.500 m² según unas fuentes (otras hablan de unos 1.367 m²) y una zona reservada a la fotografía. Junto a él, en el talud, se extiende un gran relieve de unos 42 metros, «Yan zhi Hun» (Alma de la roca), que mezcla figuras realistas con formas de piedra.

Aquí se practica el gesto de rigor ante este edificio, una tradición documentada: «comerse el tren» (吃轻轨). En perspectiva forzada, el visitante abre la boca para que coincida con la boca del edificio y alguien dispara justo cuando el tren asoma. El juego se repite, sobre todo, en el mirador de Beibin Yilu, en la orilla opuesta, donde se forman colas de gente con la boca abierta mirando al otro lado del río. En febrero de 2025 la broma llegó a colar el tren de Liziba en la lista de lo que hay que comer en Chongqing, y los internautas preguntaron si el monorraíl también picaba.

La fachada lateral del zócalo guarda además una ausencia: en abril de 2020 empezó a instalarse allí una pantalla LED, pero el proyecto se canceló tras las críticas por seguridad y publicidad. La narración en el mirador explica qué hay que mirar en la torre para entender, antes de cruzar la calle, por qué el tren no podía pasar por ningún otro sitio.

Encajada entre la ladera y el Jialing

Talud de Guihuayuan

Resumen de esta parada

Al pie de la torre, la razón de todo se ve sin necesidad de planos. Al norte, un talud de 20 a 30 metros de altura cierra el paso; al sur corre el río Jialing. Entre ambos queda un corredor estrechísimo, y en ese punto exacto se había fijado en 1998 una parada del metro ligero que no podía desplazarse. Ese mismo año, Ye Tianyi, profesor de la Universidad de Chongqing, asumió la dirección y el cálculo estructural del proyecto.

El trazado explica cómo llegó la vía hasta aquí. En la península de Yuzhong, la línea 2 evita las grandes avenidas Zhongshan Lu y Changjiang Lu, baja a la carretera ribereña del Jialing y sigue por la calle Liziba Zhengjie antes de meterse en túnel hacia Daping. Ese desvío hacia la orilla es lo que la empuja contra la ladera. En esta parada, la audioguía muestra cómo el terreno, y no un capricho de diseño, dictó la forma del edificio.

¿Qué fue primero, la casa o el tren?

Vestíbulo de la planta 6

Resumen de esta parada

Ya dentro de la torre, el vestíbulo de la planta 6 es el lugar para responder a la pregunta que todo el mundo trae. Desde que la línea 2 empezó a funcionar circuló una explicación con protagonista: cuenta la leyenda que los vecinos de un bloque se negaron a mudarse, como una «casa-clavo» (钉子户, las familias que en China resisten a la expropiación), y que el tren no tuvo más remedio que atravesarles la casa. La historia rebrotó en agosto de 2014, cuando una foto del tren entrando en el edificio superó los diez mil reenvíos en Weibo. El propio Ye Tianyi la desmontó entonces: al construir Liziba no se toparon con ninguna casa-clavo.

Lo que ocurrió fue lo contrario de una perforación. El equipo de Ye Tianyi barajó dos alternativas: desviar la vía o que el promotor levantara su bloque en otro solar, y cualquiera de las dos habría hecho imposible la imagen actual. Finalmente, edificio y estación se diseñaron como una sola estructura; los planos se rehicieron al menos seis veces en dos años y, según la cronología más citada, las obras de ambos arrancaron a la vez en 2001. Dentro, la planta 6 es el vestíbulo, la 7 aloja los equipos técnicos y la 8 es el andén. El vestíbulo, ampliado en 2018, expone fotografías de Chongqing y alberga desde marzo de 2019 la Sala de Noticias Antiguas de Bayu, con facsímiles de periódicos de 1891 a 1954. La narración en el vestíbulo cuenta cómo nació una leyenda tan convincente que sigue viva.

Veinte centímetros bajo las cocinas

Andén de la planta 8

Resumen de esta parada

El andén de la planta 8, a 26 metros sobre la calle, es el punto donde la convivencia se hace tangible. Desde sus andenes laterales se ve la ciudad y el río a través de la fachada, y encima quedan once plantas de viviendas. Vía y casas, sin embargo, no comparten estructura: entre los pilares del viaducto y los muros del edificio hay 20 centímetros de separación, hasta el punto de que el bloque residencial podría demolerse sin afectar al servicio del tren. Para convivir con los vecinos se instalaron materiales que absorben ruido y vibraciones y se reforzó el edificio; el ruido máximo del paso del tren queda por debajo de 60 decibelios.

El tren que se detiene aquí es parte de la historia del transporte en China: la línea 2 fue la primera de transporte ferroviario urbano de Chongqing y del oeste del país, y la primera de China en usar monorraíl a horcajadas, con tecnología transferida por Hitachi. Hasta tiene su chiste musical: en 2014 un internauta celebró que de verdad existía una línea 2 que paraba en el octavo piso, como en la canción de Dao Lang «La primera nevada de 2002», que en realidad hablaba de una parada de Ürümqi.

En agosto de 2014, en plena fiebre viral, un periodista subió desde el andén hasta la novena planta, justo encima de las vías, y encontró a la señora Mo cortando carne en su cocina: llevaba allí cuatro o cinco años y aseguraba que ni oía ruido ni notaba temblores. La audioguía cierra el recorrido en este andén con los testimonios de los vecinos que viven sobre el tren.

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