Memoria de guerra
Audioguía Monumento de la Liberación (Jiefangbei)
En el cruce que las bombas incendiarias arrasaron en 1939 se alza Jiefangbei, una torre-reloj octogonal de 1947 que cambió de nombre en 1950 y que hoy, encajonada entre rascacielos, sigue siendo el lugar donde Chongqing se cita.
- 30 min de audio
- Torre-reloj de 1947
El Monumento a la Liberación del Pueblo, que en Chongqing se conoce simplemente como Jiefangbei, nació como Monumento a la Victoria en la Guerra de Resistencia: lo diseñó el arquitecto Li Lunjie, recibió su primera piedra el 31 de octubre de 1946 y se pagó con una colecta popular. Ocupa el solar exacto del Bastión Espiritual, la torre de madera de 1941 levantada en la calle Duyou Jie tras los bombardeos. Su fuste octogonal de hormigón armado mide 24 metros, la obra entera 27,5, y dentro una escalera de caracol de 140 peldaños sube hasta un mirador circular.
El contraste está en la escala y en los nombres. En 1950 la piedra que celebraba la victoria pasó a conmemorar la liberación, con caligrafía de Liu Bocheng; durante décadas ningún edificio del entorno se atrevió a superarla, hasta que en 1974 lo hizo una tienda. Hoy la torre parece diminuta bajo una muralla de rascacielos, pero su nombre designa el barrio entero y preside la primera calle peatonal del oeste de China.
Qué ver
- Base circular — El solar de una torre de madera de 1941, sobre una calle arrasada por las bombas en 1939
- Inscripción de Liu Bocheng — Siete caracteres de 1950 y un «碑» al que le falta un trazo
- Fuste octogonal — 24 metros de hormigón armado y una escalera de caracol de 140 peldaños
- Cuatro relojes — Herederos de los de una iglesia bombardeada y origen de un dicho local
- Grandes almacenes Chongbai — El edificio que en 1974 rompió la regla de no superar al monumento
En el corazón de Chongqing, en el punto del que parten las tres calles de la cruz peatonal, una columna de ocho caras con cuatro relojes parece casi un objeto perdido entre torres de oficinas. Es el Monumento de la Liberación, Jiefangbei, y su sitio no es casual. El 4 de mayo de 1939, al día siguiente del primer gran ataque sobre la capital de guerra china, las bombas incendiarias japonesas alcanzaron 38 calles; Duyou Jie, la calle donde hoy se alza la estela, fue una de las diez principales arrasadas en el bombardeo más mortífero de toda la campaña, con 3.318 muertos.
La historia del Monumento de la Liberación tiene varias capas superpuestas en el mismo cruce. Primero fue el Bastión Espiritual, una torre de madera terminada a finales de 1941 que se pudrió con la humedad; después, el Monumento a la Victoria en la Guerra de Resistencia, de hormigón armado, levantado entre 1946 y 1947 con donaciones de los vecinos; y desde 1950, el Monumento a la Liberación del Pueblo. Su primera inscripción llevaba la firma del alcalde Zhang Dulun y la tradición popular la atribuía al poeta Zhao Xi, aunque un documento de archivo con el pago al calígrafo Xu Xueyuan, visado por el propio alcalde, apunta a este como autor real. Tampoco hay acuerdo sobre su primacía: el historiador Zhou Yong lo presenta como el único monumento del país dedicado a la liberación de toda China, mientras otras descripciones lo llaman el único monumento chino a la victoria contra Japón, dos lecturas que nacen de sus dos nombres sucesivos.
Alrededor de la piedra circulan además leyendas modernas. En redes se repite que bajo el monumento yacen la carta de Roosevelt a Chongqing y espadas japonesas capturadas; la investigación de 2024-2025 encargada por la Sociedad de Historia de Chongqing no halló registro de ningún enterramiento: el rollo de Roosevelt existió y se entregó al consejo municipal, pero su paradero es desconocido, y la base es maciza. Solo consta un tubo conmemorativo de acero con periódicos, fotos y planos en el muro.
Para saber qué ver en Jiefangbei y leer la arquitectura del Monumento de la Liberación, de la base escalonada a la inscripción, los relojes y el edificio que lo superó en altura, la audioguía recorre la plaza en cuatro paradas y sigue el hilo de una torre pequeña que ha cambiado de nombre, de dueño y de reloj sin dejar de ser el punto donde la ciudad se cita.
A pocos pasos, en Jiaochangkou, arranca la escalinata de Shibati, que baja hacia el Yangtsé; la historia completa de los bombardeos se cuenta en el Museo de las Tres Gargantas, y a pocas calles el Templo Luohan resiste, casi milenario, entre rascacielos.
La calle que ardió bajo la base escalonada
Jiefangbei
Resumen de esta parada
La primera parada está en los escalones de la base circular de piedra, en mitad del cruce. Nada a la vista recuerda que aquí ardió una calle entera, ni que este mismo punto lo eligió el Gobierno Nacionalista en 1939, tras el gran mitin de juramento de la «Movilización Espiritual Nacional» del 1 de mayo, para levantar un Bastión Espiritual (Jingshen Baolei) en la esquina de Duyou Jie y Xiaoliangzi.
Aquel bastión, terminado a finales de diciembre de 1941, era una torre de madera de siete zhang y siete chi, unos 26 metros. La cifra no era inocente: el 7-7 repetido evocaba el 7 de julio de 1937, el incidente del puente de Marco Polo con el que empezó la guerra. Y su final tampoco fue el que suele contarse. No lo derribaron las bombas japonesas sino la humedad de Chongqing: el revoque de cemento se desprendió, las tablas se pudrieron y la torre acabó desplomándose. Hacia octubre de 1943 se retiró y el cruce quedó como un parterre con un mástil y la bandera nacional.
Las fechas del bastión no coinciden entre fuentes: unas sitúan el inicio de las obras en marzo de 1940 y otras en noviembre, y algunas retrasan el derribo hasta octubre de 1946. Lo que sí está claro es que su ausencia explica la ubicación exacta del monumento actual, y la narración en la base cuenta qué se aprendió de aquella torre caída.
Siete caracteres y un trazo que falta
Inscripción de Liu Bocheng
Resumen de esta parada
Frente al fuste, siete caracteres verticales anuncian «人民解放纪念碑», Monumento a la Liberación del Pueblo, con una línea de fecha: «primera Fiesta Nacional de 1950». La historia de esa piedra empieza con una negativa. Tras la victoria de agosto de 1945, el consejo municipal propuso varias obras, entre ellas una estatua de bronce de cuerpo entero de Chiang Kai-shek en la plaza de Duyou Jie y un monumento a la victoria. Chiang anotó «no procede» junto a su estatua y «se puede hacer» junto al monumento, que se trasladó al solar del Bastión Espiritual.
Cinco años después la estela cambió de dueño. El 18 de septiembre de 1950 el alcalde Chen Xilian propuso rebautizarla como monumento a la liberación del Suroeste o de Chongqing; la Comisión Militar y Administrativa del Suroeste eligió «Monumento a la Liberación del Pueblo» y fijó el cambio para el 1 de octubre de 1950, primera Fiesta Nacional tras la liberación de la ciudad el 30 de noviembre de 1949. La inscripción la escribió Liu Bocheng en caligrafía regular, y en ella el carácter «碑», estela, carece de un trazo: no es un error, sino una variante que ya usaban los grandes calígrafos Yan Zhenqing y Liu Gongquan.
La liberación dejó aquí también una escena doméstica, recogida por la tradición documentada. En noviembre de 1949, el director de una escuela primaria de Hongyan y su familia cosieron de madrugada una bandera de cinco estrellas con una colcha de seda roja y unos pantalones viejos, y el 1 de diciembre unas 200 personas la llevaron en marcha hasta el monumento. Lo que ocurrió con ella después de la fiesta, y dónde se conserva hoy, lo desvela la audioguía ante la inscripción.
Relojes de una iglesia bombardeada
Relojes del monumento
Resumen de esta parada
Desde el borde de la plaza se ven las cuatro esferas, a unos 23 metros de altura, orientadas a las calles justo bajo el mirador. El fuste que las sostiene se pensó contra la guerra: escarmentados por la torre de madera, los constructores lo hicieron de hormigón armado con 20 toneladas de acero y 950 barriles de cemento, y su ingeniero Li Lunjie aseguró que una bomba de 500 libras caída a menos de 10 metros no lo derribaría.
Lo curioso es que el monumento de 1947 tenía campana de alarma, reflectores y veleta, pero no reloj. El alcalde Zhang Dulun pidió a la diócesis católica cuatro relojes, que procedían de la iglesia de Zhenyuan Tang, destruida por las bombas. Su primer cuidador, Hu Mingfu, tenía 21 años y subía cada mañana pesas de 100 kilos con cuerdas gruesas como un huevo, media hora por reloj. Aquellas máquinas atrasaban y se paraban tanto que dejaron un dicho en Chongqing: «el reloj de Jiefangbei: ya no se mueve». Detrás llegaron otras cuatro generaciones, de cuarzo en los años ochenta, informatizado en 2000, un juego donado por Rolex en 2007 y el actual, instalado el 5 de febrero de 2018.
Esas esferas marcan, además, la hora de las citas. La costumbre popular hace de Jiefangbei el punto de encuentro por defecto de la ciudad, con una frase que se repite entre amigos, «a tal hora, en Jiefangbei, no faltes», y un dicho según el cual no haber ido a Jiefangbei es como no haber estado en Chongqing. La narración frente al reloj explica cómo un monumento acabó dando nombre a todo un barrio.
La tienda que superó a la estela
Grandes almacenes Chongbai
Resumen de esta parada
La última parada mira a los grandes almacenes Chongbai, y no por casualidad. Durante años rigió una norma no escrita: ningún edificio del entorno podía superar al monumento. La rompió en agosto de 1973 la tienda Sanba, que con la firma del vicesecretario Qian Min levantó un edificio terminado en diciembre de 1974 más de 10 metros por encima de la estela; de ahí nacieron en 1975 los grandes almacenes Chongbai. Hoy la plaza está cercada por una muralla de rascacielos, entre ellos el Centro Financiero Mundial, con mirador en la planta 74.
El 27 de diciembre de 1997, recién convertida Chongqing en municipio bajo administración directa del Estado, la cruz de calles Minzu Lu, Minquan Lu y Zourong Lu que parte del monumento se convirtió en la primera calle peatonal comercial del oeste de China, la llamada «cruz de oro». Cada 1 de enero a las 0:00 la torre hace sonar las campanadas de Año Nuevo ante una multitud que llega a esperar cinco horas; en la Nochevieja de 2025 el círculo interior funcionó en régimen de solo entrada desde las 21:00.
La plaza del monumento de guerra ha vivido también noches menos solemnes. Según una costumbre local bien documentada, la Nochebuena se convirtió aquí en una fiesta multitudinaria de espuma de «nieve», barras hinchables, largas filas humanas y oleadas de gente, hasta el punto de que en diciembre de 2011 la policía de Yuzhong tuvo que intervenir. Qué pidió exactamente y cómo cierra ese contraste el retrato de Jiefangbei queda para la narración final, frente al edificio que se atrevió a mirarlo desde arriba.