Catedral neorrománica
Audioguía Catedral de Notre-Dame de Saigón (Nhà thờ Chính tòa Đức Bà Sài Gòn)
Una catedral de ladrillo rojo traído de Francia, pagada por el gobierno colonial para impresionar a Saigón, con seis campanas que llevan nombre de nota musical y una Virgen de 8 toneladas que en 2005, según corrió la voz, lloraba.
- 30 min de audio
- Ladrillo francés de 1880
Levantada entre 1877 y 1880 con el proyecto de Jules Bourard, ganador de un concurso entre 18 propuestas, la Catedral de Notre-Dame de Saigón se pagó con dinero de la administración colonial y se construyó con materiales llegados de Francia, del cemento y el acero a los tornillos. Sus muros de ladrillo rojo visto, sin enlucir, y sus dos torres de unos 57 metros se alzan al final de la calle Đồng Khởi, sobre una plaza abierta a cuatro calles y sin verja. Desde 1960 es la catedral del arzobispo de Saigón y hoy es además basílica menor.
El templo que Francia levantó para exhibir su poder ha acabado siendo de Saigón. Sobre la puerta derecha hay caracteres chinos con el año 1880; entre las tejas de la cubierta, casi todas con el sello de un taller de Marsella, se cuelan algunas marcadas «Wang-Tai Saigon», piezas de reposición hechas en la ciudad, probablemente para remendar los daños de la guerra; y a los pies de su Virgen, según una tradición documentada, descansa una caja de plata llena de oraciones por la paz.
Qué ver
- Virgen de la Paz — 4,6 metros y 8 toneladas, sin pulir a propósito para verse de lejos, sobre un pedestal que estuvo vacío catorce años
- Fachada de ladrillo rojo visto — Ladrillo encargado en Francia que, más de 140 años después, sigue rosado y sin musgo
- Puerta derecha — Inscripciones en caracteres chinos con el nombre del templo y el año 1880
- Reloj suizo de 1887 — Más de una tonelada, a unos 15 metros del suelo entre las dos torres
- Seis campanas de bronce — Unas 27 toneladas, cada una con el nombre de una nota musical
En pleno centro de Ho Chi Minh, donde arranca la calle Đồng Khởi, la Catedral de Notre-Dame de Saigón (Nhà thờ Chính tòa Đức Bà Sài Gòn) levanta dos torres de ladrillo rojo visto sobre una plaza en cruz formada por cuatro calles. A diferencia de las demás iglesias de la zona, no tiene verja ni muro perimetral: el edificio da directamente a la plaza. Se construyó entre 1877 y 1880 con materiales llegados de Francia, del cemento y el acero a los tornillos, y hoy es la catedral del arzobispo de Saigón, basílica menor y el corazón del catolicismo de la ciudad.
La historia de la Catedral de Notre-Dame de Saigón empieza antes de la primera piedra, con una pagoda ocupada durante la guerra de conquista y una iglesia de madera devorada por las termitas, y sigue mucho después de la última: un obispo de bronce derribado, una Virgen llegada por barco desde Italia, una noticia que en 2005 obligó a cortar el tráfico. Su arquitectura neorrománica, con molduras de inspiración románica y gótica, guarda dentro una nave de 93 metros de largo y 35 de ancho, con bóveda de 21 metros y dos hileras de seis pilares que simbolizan a los doce apóstoles; el altar es un bloque de mármol con seis ángeles tallados que sostienen la mesa, y caben unas 1.200 personas. La iluminan 56 vidrieras con escenas bíblicas, 31 rosetones y 25 ojos de buey de vidrio de colores, aunque solo cuatro vidrieras son las originales del taller Lorin de Chartres: el resto se rehízo hacia 1949, después de que casi todas se rompieran en la Segunda Guerra Mundial.
Buena parte de qué ver en la Catedral de Notre-Dame de Saigón se resuelve, sin embargo, desde fuera. La audioguía de 30 minutos rodea el exterior desde la plaza: la Virgen de la Paz y su pedestal, la fachada con sus caracteres chinos, el reloj suizo y las torres de las campanas, con una narración documentada y contrastada con fuentes históricas para escucharla delante de cada detalle. Desde 2017 el templo vive su primera gran restauración en 137 años, prevista hasta 2027, y los andamios y lonas alteran por ahora la silueta de torres y cubiertas.
Al otro lado de la plaza, la Oficina Central de Correos de Saigón completa el decorado colonial; otra cara de la fe de la ciudad está en la Pagoda del Emperador de Jade, el santuario cantonés al que se acude a pedir un hijo, y a unos ochocientos metros el Museo de los Restos de la Guerra cuenta el coste humano de la guerra.
Un templo de concurso para impresionar a Saigón
Công trường Công xã Paris
Resumen de esta parada
El recorrido arranca al final de la calle Đồng Khởi, con la catedral de frente. Antes de este edificio, la misión católica del Saigón francés vivió de prestado: su primera iglesia ocupó una pagoda abandonada durante la guerra de conquista, en la calle 5, hoy Ngô Đức Kế. En 1863 se levantó una iglesia de madera junto al canal Charner (Kinh Lớn), terminada en 1865, que las termitas dejaron en ruinas, hasta el punto de que la misa acabó celebrándose en el salón del palacio del gobernador.
En agosto de 1876 el gobernador de Cochinchina convocó un concurso de proyectos. Entre 18 propuestas ganó la de Jules Bourard, y el encargo tenía un doble objetivo: dar un templo a la misión y mostrar a la población la fuerza de la civilización francesa a través de la arquitectura. El obispo Isidore Colombert colocó la primera piedra el 7 de octubre de 1877, y la catedral se bendijo e inauguró el domingo de Pascua, 11 de abril de 1880, ante el gobernador Charles Le Myre de Vilers.
La factura, 2.500.000 francos, la pagó la administración colonial, y por eso al principio se la conoció como la Catedral del Estado. Cómo pasó de ese nombre al de Notre-Dame es una historia que se cuenta a unos pasos de allí, en el centro de la plaza.
Del obispo de bronce a la Virgen de la Paz
Tượng Đức Bà Hòa Bình
Resumen de esta parada
En el centro del jardín delantero, sobre una base cilíndrica de granito rojo con una placa de bronce en latín, se alza la Virgen de la Paz. Ese pedestal tiene más historia que la estatua: a principios del siglo XX sostuvo un bronce del obispo Pigneau de Behaine llevando de la mano al príncipe Nguyễn Phúc Cảnh, hijo del emperador Gia Long. La gente sencilla de Saigón la llamaba la estatua de «dos figuras», para distinguirla de la de «una figura», la del almirante Rigault de Genouilly, que estaba cerca del río. En 1945 el gobierno de Trần Trọng Kim la derribó, y la piedra quedó vacía catorce años.
En febrero de 1959 llegó por barco la Virgen de la Paz (Regina Pacis), obra del escultor G. Ciocchetti tallada en Pietrasanta. Mide 4,6 metros, pesa 8 toneladas y se dejó sin pulir a propósito, para que se viera de lejos; la versión más detallada habla de mármol blanco, aunque otras fuentes la describen como de granito encargado en Roma. La bendijo el cardenal Agagianian el 17 de febrero de 1959, y desde entonces el templo se llama Notre-Dame. La Virgen sostiene un globo terráqueo con una cruz, mira al cielo y pisa la cabeza de una serpiente, hoy sin la mandíbula superior; el nombre del escultor está en el borde del manto. En octubre de 2005 corrió la noticia de que lloraba por la mejilla derecha: acudieron miles de personas y las autoridades tuvieron que cortar el tráfico alrededor de la catedral, aunque la jerarquía católica vietnamita no confirmó el fenómeno.
Lo más guardado de esta parada no está a la vista. Según una tradición documentada, justo donde la piedra toca los pies de la estatua se excavó un hueco que guarda una caja de plata con oraciones por la paz, llegadas de muchas regiones de Vietnam. Sobre qué se escribieron y quién leyó la primera ante los invitados trata la narración delante del pedestal.
Caracteres chinos sobre una puerta francesa
Puerta derecha de la fachada
Resumen de esta parada
Frente a la puerta derecha, la fachada se lee de cerca. Los muros exteriores son de ladrillo encargado en Francia (unas versiones lo hacen de Toulouse y otras de Marsella) y se dejaron a la vista, sin enlucir: más de 140 años después conservan su tono rojo rosado y no tienen musgo. Todo el material de la obra, del cemento y el acero a los tornillos, cruzó el mar desde Francia.
Por eso sorprende lo que hay sobre esta puerta: líneas de caracteres chinos que nombran el templo y a la Inmaculada Concepción y recogen el año de inauguración, 1880. Más arriba, entre las dos torres y a unos 15 metros del suelo, asoma la esfera de un reloj fabricado en Suiza en 1887, de más de una tonelada, al que había que dar cuerda una vez por semana con una manivela.
La catedral es también panteón. Dentro están enterrados tres obispos de la misión de Cochinchina: Jean-Marie Dépierre (1855-1898), Isidore Dumortier (1869-1940) e Isidore Colombert (1838-1894), el mismo que colocó la primera piedra en 1877. El obispo que inauguró el templo no llegó a marcharse de él, y la narración en este punto termina de contar por qué este edificio tan francés pertenece hoy a Saigón.
Seis campanas que se ponen en marcha a patadas
Torres campanario de la catedral
Resumen de esta parada
Desde la acera de Correos, las dos torres campanario se ven enteras. Durante años se quedaron en 36,6 metros y sin cubierta; en 1895 el arquitecto Gardes les añadió dos chapiteles de 21 metros, y hoy cada una alcanza unos 57 metros. Con las cruces de la cima, de 600 kilos cada una, el conjunto llega a 60,5 metros. Dentro cuelgan seis campanas de bronce fundidas en Francia y llegadas a Saigón en 1879, cuatro en la torre derecha y dos en la izquierda, vistas desde fuera. Cada una lleva el nombre de una nota (sol, do, re, mi, la, si) y entre todas pesan unas 27 toneladas, casi 29 con los contrapesos. Las tres mayores son tan pesadas que hay que ponerlas a oscilar a patadas antes de activar el mecanismo eléctrico.
Su tañido sigue un calendario fijo que permite adivinar el día de oído: en día laborable, solo la campana mi a las cinco de la mañana y la re a las 16:15; los domingos y días de fiesta, tres. Las tres mayores se reservan para ocasiones como Nochevieja, Navidad o el Año Nuevo lunar, y su sonido llega hasta 10 kilómetros en línea recta.
Las torres cuentan también la historia reciente del templo. En 1960 Juan XXIII creó la jerarquía católica vietnamita, con arzobispados en Hanoi, Huế y Saigón, y el edificio pasó a ser la catedral del arzobispo de Saigón, función que mantiene. El 29 de junio de 2017 arrancó su primera gran restauración en 137 años, y el 6 de marzo de 2023 se bajaron las dos cruces, de casi 4 metros y oxidadas tras 127 años en lo alto, para restaurarlas en Ingelmunster (Bélgica) junto a otras ocho menores. En qué única noche del año suenan las seis campanas a la vez es el cierre del recorrido.