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Pagoda del Emperador de Jade

Foto: Gary Todd from Xinzheng, China, CC0

Monumento nacional

Audioguía Pagoda del Emperador de Jade (Chùa Ngọc Hoàng)

Ho Chi Minh · 4 paradas · 40 min

Tras una puerta de dragones, un santuario cantonés en penumbra donde Saigón sigue acudiendo a pedir un hijo, entre humo de aceite, hilos colgados y tortugas que cargan con una súplica.

  • 40 min de audio
  • Templo taoísta cantonés

Levantada a comienzos del siglo XX por el cantonés Lưu Minh, la Pagoda del Emperador de Jade nació con dos usos a la vez: el culto a Ngọc Hoàng y las reuniones de una sociedad secreta decidida a derribar a la dinastía Qing. Monumento nacional de arquitectura y arte desde 1994, conserva el espacio y la arquitectura casi como en origen, con unas 300 imágenes de culto de madera, cerámica y papel maché.

El dios supremo del panteón no muestra la cara: una cortina de perlas le oculta el rostro mientras los fieles, uno a uno, vierten aceite en sus lámparas y le dicen en voz baja su nombre y su edad. A pocos pasos, en la capilla de las doce comadronas celestiales, se cuelgan hilos para pedir un niño o una niña, la misma petición que en 2016 arrancó a Barack Obama un «Me gustan las hijas».

Qué ver

  • Unas 300 imágenes de culto, un centenar de ellas de papel maché
  • Ngọc Hoàng entronizado, con el rostro velado por una cortina de perlas
  • Capilla de Kim Hoa Thánh Mẫu y las 12 comadronas celestiales
  • Estanque de tortugas soltadas para pedir descendencia
  • Primera parada de Barack Obama en Ho Chi Minh en 2016

En la calle Mai Thị Lựu, el ruido de las motos se corta de golpe ante una puerta triple custodiada por dos dragones. Al otro lado espera la Pagoda del Emperador de Jade, Chùa Ngọc Hoàng para la ciudad, un pequeño santuario cantonés de principios del siglo XX que sigue funcionando a pleno rendimiento. La historia de la Pagoda del Emperador de Jade arranca con Lưu Minh, un cantonés de nombre religioso Lưu Đạo Nguyên que la levantó en honor de Ngọc Hoàng; la fecha exacta se discute y las fuentes la sitúan entre 1900 y 1909. En 1982 pasó a manos del monje Thích Vĩnh Khương y de la Iglesia Budista de Vietnam, en 1984 recibió el nombre budista de Phước Hải Tự, «templo del mar de la fortuna», y el 15 de octubre de 1994 fue declarada monumento nacional de arquitectura y arte.

Qué ver en la Pagoda del Emperador de Jade cabe en pocos metros, pero cada uno está cargado de deseos ajenos: un patio de tortugas y palomas, un salón en penumbra con unas 300 imágenes de culto y una capilla a la que acuden las parejas que quieren un hijo. La audioguía recorre el templo en cuatro paradas, con una narración documentada que se escucha allí mismo, entre el humo del aceite y el murmullo de los fieles.

La Saigón católica tiene su templo mayor en la Catedral de Notre-Dame de Saigón, a algo más de un kilómetro al sur, frente a la Oficina Central de Correos de Saigón.

Dos dragones y un fundador con doble vida

Chùa Ngọc Hoàng

Resumen de esta parada

La puerta de entrada, el tam quan, recibe con dos dragones de líneas ondulantes como olas, enfrentados mientras se disputan una perla. Encima, el edificio de ladrillo muestra la arquitectura de la Pagoda del Emperador de Jade en su forma más reconocible: tejas yin-yang y cumbreras y esquinas cubiertas de figurillas de cerámica de colores. Aunque desde 1984 el nombre oficial es Phước Hải Tự, en la ciudad se le sigue llamando Ngọc Hoàng.

Detrás de esa fachada hay un fundador del que se cuentan dos historias incompatibles. Las fuentes documentan a Lưu Minh como vegetariano estricto y adepto del culto Minh Sư, que pagó el templo para el culto y, a la vez, para las reuniones de una sociedad secreta empeñada en derribar a la dinastía manchú Qing. Otra versión, más discutida, lo presenta como un hombre de negocios que buscaba el favor de los dioses para sus asuntos comerciales. Cuál de los dos retratos encaja mejor con lo que se ve en las salas es una pregunta que la narración deja abierta en el umbral.

Tortugas que llevan escrita una súplica

Estanque de las tortugas

Resumen de esta parada

El patio delantero, embaldosado, gira en torno a un gran incensario, con árboles, palomas y motos aparcadas en un rincón. Junto a él, un estanque abarrotado de tortugas, algunas muy grandes, y otro de peces blanquecinos, siempre con alguien asomado a mirarlos.

Esas tortugas no están ahí por decoración. Quien pide un hijo compra una pareja y la suelta en el estanque; si la tortuga queda preñada, la súplica se da por concedida, y hay quien graba en el caparazón los nombres del marido y la mujer. Ese suelo de baldosas es, además, el único cambio de fondo que ha sufrido el conjunto en más de cien años: el resto del espacio y de la arquitectura ha llegado casi intacto hasta hoy, y el diploma de monumento nacional de 1994 cuelga dentro del templo.

Un emperador que escucha tras una cortina de perlas

Estatua del Emperador de Jade

Resumen de esta parada

En el salón principal se alza la mayor estatua del templo: Ngọc Hoàng entronizado, con un cetro sujeto con ambas manos y un tocado del que cuelga una cortina de perlas que le oculta el rostro. Lo flanquean Huyền Thiên Bắc Đế y una corte de generales y soldados celestiales tallados en madera. Alrededor, el templo reúne unas 300 imágenes de culto, y un centenar de ellas están hechas enteramente de papel maché, el giấy bồi, junto a otras de madera y cerámica.

Ante este emperador no basta con encender incienso. Según una tradición documentada, el fiel compra aceite a la entrada del salón, lo vierte en las lámparas del altar y, mientras arde, pronuncia en voz baja su nombre, su edad y los de su familia para pedir paz o armonía en casa. Una escalera de madera a la derecha sube a un altar en el piso alto, al que se entra descalzo, y a una pequeña terraza sobre el patio. Cada año, el 9.º día del 1.er mes lunar, fecha tenida por el nacimiento del Emperador de Jade, la fiesta de Vía Ngọc Hoàng llena el templo de peregrinos; lo que esconde de verdad esa cortina de perlas queda para la narración frente al altar.

Doce comadronas y un hilo para pedir un hijo

Capilla de Kim Hoa Thánh Mẫu y las 12 bà mụ

Resumen de esta parada

A la izquierda del salón principal se abre la capilla de Kim Hoa Thánh Mẫu y las 12 bà mụ, comadronas celestiales que modelan cada una una parte del cuerpo del niño. Es el rincón al que acuden las parejas que piden descendencia, y el gesto está pautado: quien quiere un varón cuelga un hilo en la imagen de la derecha, quien quiere una niña, en la de la izquierda, y después frota tres veces el vientre de la comadrona y tres veces el suyo propio. Muy cerca, el altar de Ông Tơ y Bà Nguyệt, las divinidades que atan los matrimonios, recibe a solteros y parejas jóvenes, y otra sala, la del juez de los infiernos, exhibe placas con los diez suplicios del infierno.

En esta capilla coinciden las distintas etapas de una misma historia: mujeres que todavía esperan, embarazadas que vuelven a pedir un parto sin complicaciones y familias que traen al niño ya nacido para dar las gracias. Hasta aquí llegó también Barack Obama el 24 de mayo de 2016, en su primera parada en Ho Chi Minh, con la calle cortada y la señal de móvil bloqueada; cuando le explicaron que en el templo se reza para tener hijos varones, el padre de Malia y Sasha respondió riendo: «Me gustan las hijas».

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