Patrimonio colonial
Audioguía Oficina Central de Correos de Saigón (Bưu điện Trung tâm Sài Gòn)
Un templo laico al telégrafo levantado entre 1886 y 1891, con dioses griegos y físicos europeos en la fachada, una naga jemer en el tejado y ventanillas que siguen vendiendo sellos bajo el retrato de Ho Chi Minh.
- 30 min de audio
- Arquitectura colonial francesa
La Oficina Central de Correos de Saigón es mucho más que una parada para enviar postales. Su historia arranca en 1860, cuando los franceses pusieron en marcha la «Oficina del Alambre», y el edificio actual, inaugurado el 14 de julio de 1891 según el proyecto de Marie-Alfred Foulhoux, se convirtió en el nudo del cable con el que la colonia tejió la red telegráfica de Indochina. Su arquitectura combina una fachada amarilla de columnas y relieves clásicos con una gran nave de hierro que todavía funciona como oficina de correos.
En la fachada figuran grabados Morse, Ampère, Volta, Ohm, Faraday o Franklin, pero ningún nombre vietnamita. Y, sin embargo, en lo alto del tejado asoma una serpiente naga inspirada en los templos jemeres, mientras al fondo de la sala colonial preside hoy el retrato del líder de la Vietnam independiente.
Qué ver
- Bóveda de hierro — 4 pilares en las esquinas, cada uno con 4 cerchas abiertas en cuatro direcciones
- Fachada amarilla — Hermes en el centro, Poseidón y Niké sobre un sistema de 20 columnas y pilastras
- Placas de la fachada — Morse, Ampère, Volta, Ohm, Faraday y Franklin, grabados entre plantas
- Mapas pintados — la Saigón colonial de 1892 y las líneas telegráficas del sur de Vietnam y Camboya
- Remate del tejado — una naga inspirada en el arte de los templos jemeres
Frente a la catedral de Saigón se alza un palacio amarillo que, a primera vista, nadie tomaría por una oficina de correos. La historia de la Oficina Central de Correos de Saigón empieza el 11 de noviembre de 1860, cuando la administración francesa puso en marcha el Sở Dây thép Sài Gòn, la «Oficina del Alambre». Inaugurada el 13 de enero de 1863 con el almirante Bonard, durante su primer año solo sirvió a la administración, y no abrió al público hasta el 1 de enero de 1864. El edificio actual llegó después: se levantó entre 1886 y 1891 sobre el solar de la antigua sede del Commandant des troupes y se inauguró el 14 de julio de 1891.
Qué ver en la Oficina Central de Correos de Saigón cabe en una frase engañosamente sencilla: una fachada, una sala y unas ventanillas. Pero cada una guarda su propia historia, desde los nombres grabados de los pioneros de la electricidad hasta los mapas pintados de la red telegráfica o el último escribiente público de Vietnam. La audioguía, documentada y contrastada con fuentes históricas, recorre el edificio en cinco paradas, de la puerta del reloj al mostrador donde hoy se compran los sellos.
Enfrente se alza la Catedral de Notre-Dame de Saigón, levantada con materiales llegados de Francia, y a medio kilómetro el Teatro de la Ópera de Saigón remata el centro francés; algo más al norte, la Pagoda del Emperador de Jade muestra la Saigón cantonesa.
Un reloj, dos fechas y la última obra de Foulhoux
Bưu điện Trung tâm Sài Gòn
Resumen de esta parada
El recorrido arranca ante la puerta principal: un gran arco con un reloj en el centro, figuras en relieve coronadas de laurel, el rótulo «Bưu điện TP HCM» y, debajo, la inscripción que resume la obra en dos cifras, «1886-1891». Es la carta de presentación de un edificio pensado como monumento, no como simple oficina.
El proyecto se atribuye a Marie-Alfred Foulhoux, arquitecto jefe de la colonia, aunque la autoría sigue discutida: parte de la prensa vietnamita lo atribuye a Villedieu, con Foulhoux de ayudante, mientras otras fuentes y una revista de arquitectura de 1891 lo dan a Foulhoux como autor principal. La inauguración se aplazó hasta el regreso del gobernador general y acabó celebrándose un 14 de julio. Para Foulhoux fue también un final: murió en Saigón el 20 de enero de 1892, a los 52 años, unos seis meses después del estreno.
Frente al arco del reloj, la historia de la arquitectura de la Oficina Central de Correos de Saigón empieza a cobrar sentido, y la narración guarda para ese punto el detalle que convierte la fachada en algo más que una postal.
Dioses griegos, sabios europeos y una serpiente jemer
Monumento del jardín lateral
Resumen de esta parada
La fachada se lee como un manifiesto. En el centro aparece Hermes, el dios mensajero, rodeado de relieves blancos sobre el fondo amarillo. Un sistema de 20 columnas y pilastras cuadradas ordena el frente, y en lo alto de las columnas, entre los arcos, figuran Poseidón y Niké. Entre la planta baja y el primer piso, unas placas enmarcadas en relieves llevan grabados los nombres de Morse, Ampère, Volta, Ohm, Faraday, Laplace, Galvani o Benjamin Franklin. Hay quien los describe como casi todos franceses, aunque la lista incluye estadounidenses, un italiano, un inglés y un alemán; en lo que coinciden las fuentes es en que no figura ningún vietnamita.
Y, sin embargo, en lo alto del tejado aparece un motivo que rompe la retórica grecolatina: una serpiente naga inspirada en el arte de los templos jemeres. En 2025, el vicedirector de Cultura de Ho Chi Minh, Nguyễn Minh Nhựt, la presentó como ejemplo típico del mestizaje cultural entre Oriente y Occidente.
En los jardines que flanquean el edificio, la réplica llega desde otra época: un monumento a los combatientes de las telecomunicaciones y a los enlaces que llevaban mensajes durante la guerra de resistencia, y otro dedicado al sector postal moderno. El edificio levantado para dominar el telégrafo tiene hoy a sus costados el homenaje a quienes llevaron los mensajes de la resistencia.
Los mapas del imperio del alambre
Mapas pintados del vestíbulo
Resumen de esta parada
Dentro, en lo alto de las paredes laterales de la sala, dos grandes mapas pintados explican el apodo de «Oficina del Alambre». Uno, «Saigon et ses environs 1892», muestra la Saigón colonial entre el río y los canales. El otro, «Lignes télégraphiques du Sud Vietnam et du Cambodge», dibuja la red de líneas telegráficas del sur de Vietnam y Camboya; su fecha no es unánime, y unas fuentes lo sitúan en 1892 y otras en 1936.
Lo que muestran es la telaraña que nacía aquí. El 22 de marzo de 1888 quedó terminada la línea Saigón–Quy Nhơn–Đà Nẵng–Huế–Vinh–Hanoi, de 2.000 kilómetros; en 1889 se abrió la línea telegráfica Saigón–Bangkok, y el 1 de julio de 1894 la ciudad empezó a usar el teléfono. Esta sala fue, durante décadas, el sistema nervioso de la colonia.
Los bancos del último escribiente
Bancos de madera de la nave
Resumen de esta parada
La nave central es una lección de ingeniería del hierro: un gran vestíbulo abovedado sostenido por cuatro pilares en las esquinas, cada uno con cuatro cerchas que se abren en cuatro direcciones, y una nave larga sobre dos filas de pilares con uniones labradas con motivos ornamentales. Bajo esa estructura se alinean largos bancos barnizados y, a ambos lados, cabinas telefónicas de madera.
En esta sala trabajó Dương Văn Ngộ (1930-2023), el último escribiente público de Vietnam. Había entrado en el oficio con 16 años en la pequeña oficina de Thị Nghè y llegó aquí en 1952. Al jubilarse en 1990 pidió permiso para seguir viniendo, y siguió escribiendo cartas para vecinos que no sabían escribir y traduciéndolas al inglés o al francés. En 2009 entró en el Libro de Récords de Vietnam como el escribiente con más años de servicio, y murió en 2023 a los 94 años. Él mismo calculaba haber escrito y traducido millones de cartas y postales, y su historia ocupa un lugar propio en la audioguía.
Sellos bajo el retrato de Ho Chi Minh
Retrato de Ho Chi Minh
Resumen de esta parada
Al fondo de la nave, centrado en la pared del testero, cuelga un gran retrato de Ho Chi Minh: el líder de la Vietnam independiente preside la sala que construyó la administración colonial francesa. Bajo él, las ventanillas de sellos y envíos internacionales siguen activas. En 2025 la oficina atendía entre 700 y 800 clientes al día, en su mayoría turistas extranjeros que escriben y envían postales a sus países.
El amarillo de los muros también tiene historia. A finales de agosto de 2014 empezó el primer gran repintado desde 1975, con un coste de casi 5.000 millones de dong y el amarillo elegido como color original del edificio y del correo vietnamita. El resultado fue criticado por algunos expertos como demasiado chillón, y a comienzos de 2015 se probaron tonos más claros.
La compra de un sello aquí enlaza además con una costumbre muy antigua. En 1864, recién abierto el correo al público, salió en Saigón el primer sello, y los saigoneses de entonces le dieron un apodo de pájaro. Cuál era y por qué, la narración lo revela junto a los mostradores, donde enviar una postal se convierte en un pequeño rito.