Templo budista
Audioguía Wat Chalong (Wat Chaiyathararam)
El templo más grande y visitado de Phuket guarda una historia de revuelta, un abad cubierto de pan de oro y una reliquia de Buda llegada de Sri Lanka.
- 60 min de audio
- Reliquia de Buda
Wat Chalong, de nombre oficial Wat Chaiyathararam, se levantó a comienzos del siglo XIX y es hoy el templo más grande y más visitado de Phuket. Su fama nace en 1876, cuando la caída del precio del estaño dejó sin paga a decenas de miles de jornaleros chinos de las minas y estalló una revuelta: Ban Chalong fue el único lugar de la isla donde los vecinos, encabezados por el abad del templo, vencieron a los rebeldes. El rey Chulalongkorn premió después a aquel abad, Chaem, con un título y el cargo de jefe del clero budista de Phuket.
El recinto reúne, a pocos pasos unos de otros, el ubosot con su murete de defensa, las figuras de cera de los tres Luang Pho, el horno de ladrillo donde estallan los petardos de gratitud y la chedi de 60 metros, el edificio más reciente. Entre los episodios que se cuentan figura el de un abad al que los devotos doraron en vida a fuerza de promesas, hasta el punto de que su retrato quedó cubierto de pan de oro.
Qué ver
- Un templo que ganó su nombre oficial tras la revuelta de 1876
- El abad Chaem y las láminas de oro de los devotos
- El ubosot y el murete tras el que se parapetaron los defensores
- Horno de ladrillo con tracas de petardos de agradecimiento
- Chedi de 60 metros con un fragmento de hueso de Buda de Sri Lanka
Qué ver en Wat Chalong va mucho más allá de un recinto de pabellones dorados. El templo budista más grande y más visitado de Phuket, levantado a comienzos del siglo XIX, es también un monumento discreto a la revuelta de los mineros chinos del estaño de 1876, y la historia de Wat Chalong se entiende mejor siguiendo a un solo hombre: el abad Chaem, venerado en toda la provincia, premiado por el rey Chulalongkorn y recordado todavía en la feria anual del Año Nuevo chino. El recorrido de esta audioguía enlaza cinco puntos del recinto: el nombre oficial del templo, las figuras de los Luang Pho, el murete del ubosot, el horno de los petardos y la gran chedi con su reliquia. El detalle más sorprendente de cada uno se revela al escuchar la narración sobre el terreno. Entre los lugares budistas del sur de la isla, el templo se emparenta con el Gran Buda de Phuket, y entre los templos de Phuket con el Santuario Jui Tui, de tradición taoísta.
Un nombre ganado en una batalla
Wat Chalong
Resumen de esta parada
Wat Chaiyathararam es el nombre oficial del templo, aunque casi nadie lo usa. Según una tradición documentada, el rey Chulalongkorn lo otorgó como recompensa por la defensa de 1876, cuando además ascendió al abad Chaem a Phra Khru Wisutthiwongsachan y jefe del clero budista de Phuket.
El contexto de aquel premio es la caída del precio del estaño, que dejó sin paga a decenas de miles de jornaleros chinos de las minas, organizados en las sociedades secretas Ngi Hin y Pun Thao Kong. En la revuelta que siguió, Ban Chalong fue el único lugar de la isla donde los vecinos, encabezados por el abad del templo, vencieron a los rebeldes.
Frente al salón principal, el visitante encuentra así un templo concurrido que guarda el recuerdo de la única victoria de la isla en aquel conflicto. La narración in situ reserva el detalle que explica por qué el nombre de una condecoración real quedó casi olvidado.
El monje al que doraban en vida
Figuras de los tres Luang Pho
Resumen de esta parada
Ante las figuras de cera de Luang Pho Chaem, Luang Pho Chuang y Luang Pho Kliam, objeto de ofrendas, se aprecia hasta qué punto la devoción convirtió a un hombre vivo en imagen sagrada. En 1898 el príncipe Damrong Rajanubhab, ministro del Interior de Siam, recibió en Phuket al abad Chaem, ya anciano, con las espinillas salpicadas de pequeñas láminas de pan de oro pegadas por devotos que le habían hecho votos, como a una imagen sagrada.
Cuenta una leyenda de tradición documentada que todo empezó con unos pescadores sorprendidos por una tormenta en alta mar, que juraron dorar al venerable padre de Wat Chalong si salían con vida. El abad, según el relato, se negó al principio, pero acabó aceptando una sola lámina diminuta que se lavó en cuanto los pescadores se marcharon. Después, la costumbre de prometerle oro se habría extendido por toda la isla.
El oro dejó huella más allá de su persona. En 1928 su retrato fotográfico ampliado, en un altar de su kuti, tenía todo el cristal cubierto de pan de oro salvo el hueco de la cara, y su bastón colocado delante también estaba dorado. Los budistas tailandeses y los chinos de ascendencia tailandesa de Penang, entonces territorio británico, lo adoptaron como su mahathera, y en 1934 su retrato dorado presidía un altar en Wat Sri Sawang Arom de Penang.
Los cabezas blancas tras el murete
Ubosot y murete perimetral
Resumen de esta parada
El ubosot, la sala de ordenación, está rodeado por el kamphaeng kaeo, un murete bajo tras el que los defensores de 1876 se parapetaron. Las fuentes recogen que el abad Chaem prohibió reformar el entorno del ubosot y del murete, que en 1928 seguía intacto mientras su vieja kuti se había convertido en un edificio de dos plantas.
Según los hechos documentados, el abad se negó a abandonar el templo y repartió entre más de cien vecinos paños blancos con diagramas protectores, que se ataron a la cabeza; los rebeldes chinos los apodaron «los cabezas blancas». En el segundo asalto, los rebeldes llegaron por la mañana en formación, con banderas y tambores de señales, y al mediodía pararon a comer arroz hervido. Los defensores, que usaban el templo como puesto de mando, los rodearon y los dispersaron. Tras la derrota, los cabecillas pusieron precio a la cabeza del abad: 1.000 dólares para quien se la cortara.
Un asunto discutido es el papel exacto del abad. La imagen difundida lo presenta liderando el combate, pero el testimonio recogido por el príncipe Damrong señala que se limitó a repartir los paños y a ceder el templo como puesto de mando, y que fueron los vecinos quienes organizaron la lucha. En la isla se atribuyó el triunfo a sus poderes sobrenaturales; él, según la tradición, lo explicaba por el arroz hervido de los rebeldes.
Petardos para dar las gracias
Horno de ladrillo de los petardos
Resumen de esta parada
El horno de ladrillo reservado para los petardos es uno de los rincones más ruidosos del recinto. Allí los fieles cuyas plegarias se han cumplido dan las gracias encendiendo tracas, una forma de agradecimiento que forma parte de la vida cotidiana del templo.
Esa tradición enlaza con la figura del abad Luang Pho Chaem, célebre en tiempos de Rama V por preparar remedios de hierbas, curar enfermos y entablillar huesos rotos. A él se dedican todavía ofrendas durante la feria anual de Wat Chalong, que dura unos diez días en torno al Año Nuevo chino y mezcla petardos, mercados y conciertos de luk thung; la edición de 2026 se celebró del 16 al 22 de febrero.
Dentro del recinto, los puestos de amuletos, flores y recuerdos se vuelven más densos en esas fechas. La audioguía sitúa cada pieza del conjunto en su lugar y deja para la escucha en el propio horno lo que une el estruendo con la memoria del abad.
Una reliquia de Sri Lanka en lo alto
Phra Mahathat Chedi Phra Chom Thai Barami Prakat
Resumen de esta parada
La Phra Mahathat Chedi Phra Chom Thai Barami Prakat es el edificio más reciente del recinto y mide 60 metros. Tiene tres plantas con murales de la vida de Buda, entre ellas el nacimiento, la iluminación y la entrada en el parinirvana, y numerosas estatuas doradas donadas por devotos llenan sus salas.
En lo alto, unos escalones por encima de la terraza, una vitrina de cristal guarda un fragmento de hueso de Buda. La reliquia procede de una chedi de Anuradhapura, antigua capital de Sri Lanka; se recogió en el templo ceilandés de Sambodhi Vihara el 20 de marzo de 1999 y el Patriarca Supremo de Tailandia la entregó a Phuket en 2000 para instalarla en Wat Chalong.
La terraza superior funciona como mirador desde el que se abarca todo el recinto del templo, el mismo que un abad de aldea defendió en 1876. La narración en este punto cierra el recorrido uniendo la reliquia, la vista y la historia que las precede.