Idioma

Ciudades

Plaza de Toros de la Maestranza

Foto: Diego Delso, CC BY-SA 4.0

Plaza de toros histórica

Audioguía Plaza de Toros de la Maestranza (Real Maestranza de Caballería de Sevilla)

Sevilla · 5 paradas · 30 min

La plaza de toros de la Maestranza tardó 120 años en cerrarse, de 1761 a 1881, y por eso su ruedo de albero no es redondo: es un óvalo de 30 lados desiguales encajado entre el Guadalquivir y el Arenal. Su Puerta del Príncipe solo se abre a quien corta tres orejas, y en más de siglo y medio apenas un puñado de toreros a pie ha visto un rabo en Sevilla.

  • 30 min de audio
  • 120 años de obra

Sobre el monte del Baratillo, junto al río, la Real Maestranza de Caballería de Sevilla empezó en 1761 una plaza de fábrica, según proyecto de Francisco Sánchez de Aragón, que sustituyó poco a poco a los cosos de madera anteriores. Las obras no quedaron cerradas hasta 1881: entre medias, Vicente de San Martín desplazó el centro del ruedo, Carlos III prohibió las corridas en 1785 y la obra se detuvo sesenta años, y Juan Talavera cubrió el albero y cerró la arquería superior con los últimos 40 balcones de hierro. El resultado es un polígono irregular de 30 lados, presidido por la Puerta del Príncipe y el palco dedicado al infante Felipe.

El albero luminoso guarda también una memoria más oscura. El 5 de mayo de 1861 la emperatriz Isabel de Austria, Sissi, siguió una corrida desde estos tendidos; en 1922 el matador Varelito recibió aquí una cornada que lo mató tres semanas después, sin antibióticos que frenaran la infección; y en 1992, el año negro de los banderilleros, dos hombres de plata murieron en la misma enfermería con apenas cuatro meses de diferencia. En la Capilla de los Toreros, junto al Patio de Caballos, los exvotos ante la Virgen del Rosario cuentan ese reverso de la gloria.

Qué ver

  • Puerta del Príncipe — solo se abre con tres orejas, o dos orejas y un rabo
  • Ruedo ovalado de albero — un polígono de 30 lados desiguales, huella de 120 años de obra
  • Palco del Príncipe — cúpula de azulejos y grupo escultórico de Cayetano de Acosta, de 1765
  • Estampas de Goya — doce grabados de la Tauromaquia, edición de París de 1876
  • Capilla de los Toreros — retablo de la Virgen del Rosario con los exvotos de los diestros

En el Arenal de Sevilla, entre el paseo de Cristóbal Colón y las calles Adriano y Antonia Díaz, la Plaza de Toros de la Maestranza ocupa una manzana casi triangular sobre el antiguo monte del Baratillo, a dos pasos del Guadalquivir. Su dueña es la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, que hacia 1730, tras el privilegio de Felipe V para celebrar corridas, levantó aquí su primera plaza de madera. La de fábrica, de albero y cal, se empezó en 1761 con proyecto de Francisco Sánchez de Aragón y no quedó cerrada hasta 1881: 120 años de obra que explican por qué el edificio, por dentro y por fuera, es un polígono irregular de 30 lados desiguales y por qué su ruedo dibuja un óvalo en vez de un círculo.

La historia de la Plaza de Toros de la Maestranza es una sucesión de correcciones. Entre 1761 y 1765 se alzaron la portada interior y, sobre ella, el Palco del Príncipe, con el grupo escultórico de Cayetano de Acosta; entre 1781 y 1785 Vicente de San Martín redujo el ruedo desplazando el centro del círculo; en 1785 la prohibición de Carlos III paró las obras durante sesenta años; en 1876-1877 Juan Talavera rebajó el ruedo y lo cubrió de albero, y en 1880-1881 cerró la arquería superior con los 40 balcones que faltaban, la primera vez que entraba el hierro en la obra. Todavía en 1914-1915 José Sáez y López y Aníbal González rehicieron los tendidos en ladrillo visto. La propia Maestranza ha tenido que fijar la cronología frente a otras versiones: durante mucho tiempo se atribuyó el trazado original a San Martín, y algunas fuentes adelantan el inicio a 1749, fecha que la institución reserva solo para las dependencias de cantería adosadas a la plaza de madera.

Hoy el coso mantiene su temporada con corridas en la Feria de Abril y en la Feria de San Miguel, en septiembre, y entre una y otra se visita como museo: la Puerta del Príncipe, los tendidos sobre el albero, los dos palcos enfrentados, las salas de pinturas y estampas abiertas en 2008, con doce grabados de la Tauromaquia de Goya, y la Capilla de los Toreros junto al Patio de Caballos. Qué ver en la Plaza de Toros de la Maestranza se ordena en cinco paradas, y la arquitectura de la Plaza de Toros de la Maestranza, con sus 120 años de obra escritos en el suelo y en el ladrillo, se entiende del todo recorriéndola con la audioguía.

A cinco minutos por el paseo de Colón, la Torre del Oro vigila la misma orilla del Guadalquivir, y hacia el interior, a medio kilómetro, se levanta la Catedral de Sevilla.

La Puerta del Príncipe, solo para triunfadores

Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla

Resumen de esta parada

Desde la acera del paseo de Cristóbal Colón, con el río a la espalda, la fachada de la Maestranza se abre en la Puerta del Príncipe: un cuerpo inferior de piedra vista flanqueado por dos torreones con puertas menores adinteladas. Es la puerta principal de la plaza, pero no la que usa el público. Por ella salen a hombros los triunfadores, y para que se abra hace falta cortar al menos tres orejas, o dos orejas y un rabo. En una plaza conocida por lo poco que concede, ese umbral es la medida del éxito.

Basta recorrer la fachada para notar que el edificio no obedece a una geometría limpia. La Maestranza es un polígono irregular de 30 lados desiguales, encajado en una manzana casi triangular sobre el monte del Baratillo, entre el paseo de Cristóbal Colón y las calles Adriano y Antonia Díaz. Esa irregularidad no es un capricho: la plaza de fábrica se empezó en 1761 según proyecto de Francisco Sánchez de Aragón y no se cerró hasta 1881, y cada tramo de esos 120 años dejó su propia forma en los muros.

Junto a la plaza, el bronce de Curro Romero, el Faraón de Camas, obra de Sebastián Santos Calero inaugurada en 2001, mira hacia la puerta que él cruzó cuatro veces a hombros entre 1966 y 1980; cerca están también las estatuas de Pepe Luis Vázquez y de su hermano Manolo Vázquez. El 19 de mayo de 1966 Curro cortó ocho orejas a seis toros, la mayor cosecha en una sola tarde en la Maestranza. Lo que hizo falta aquella tarde para merecer la estatua se cuenta frente a ella.

Un ruedo de albero que no es redondo

Ruedo de albero

Resumen de esta parada

Desde los tendidos, el ruedo amarillo de la Maestranza parece un círculo hasta que la mirada se detiene: la planta es ligeramente ovalada. La explicación está en el siglo XVIII. Entre 1781 y 1785 Vicente de San Martín redujo el ruedo desplazando el centro del círculo y trazando otro de radio más corto, y de esa corrección nace el óvalo que hoy distingue al coso sevillano de cualquier otro.

El albero tampoco estuvo siempre ahí. En 1876-1877 Juan Talavera y de la Vega redujo y rebajó de nuevo el ruedo y lo cubrió con esa tierra amarilla que hoy identifica a la plaza. Y en 1914-1915 José Sáez y López y Aníbal González sustituyeron el tendido antiguo por uno de ladrillo visto, redujeron otra vez el ruedo y colocaron la reja procedente del convento de Regina Angelorum. Tres reducciones sucesivas, cada una dibujada todavía en el suelo y en el graderío.

Por qué cada arquitecto volvió a achicar el ruedo, y qué ganaba el toreo con ello, se revela al escuchar la narración sentado en estos mismos tendidos.

Del Palco del Príncipe al escudo de Franzi

Palco del Príncipe

Resumen de esta parada

Frente a los tendidos, la plaza se lee como un diálogo entre dos palcos. Sobre la portada interior se alza el Palco del Príncipe, construido entre 1761 y 1765 y dedicado al infante Felipe, primer hermano mayor de la Maestranza: un balcón reservado a la Familia Real, con columnas y un remate de cúpula de azulejos azules y blancos, coronado por el grupo escultórico del portugués Cayetano de Acosta. Es la pieza más antigua de la plaza de fábrica, el punto de partida de la obra.

Enfrente, encima de la puerta de toriles, el Balcón de la Diputación marca el final de esa misma obra. En 1880-1881 Juan Talavera cerró la arquería superior con los 40 balcones que faltaban, veinte a cada lado de los toriles, y por primera vez usó hierro en la construcción; el escudo de la Real Maestranza que lo preside lo esculpió Augusto Franzi. Entre un palco y otro, 120 años de distancia y toda la grada cubierta que rodea el coso. En esos palcos se sentó el 5 de mayo de 1861 la emperatriz Isabel de Austria, Sissi, para asistir a una corrida.

Y en este albero pesan los trofeos. El 26 de abril de 2023 Morante de la Puebla cortó dos orejas y el rabo a Ligerito, de Domingo Hernández, y el toro recibió la vuelta al ruedo: ningún torero a pie había cortado un rabo en la Maestranza desde Francisco Ruiz Miguel en 1971, y solo el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza lo había logrado, en 1999. Cincuenta y dos años de espera para un premio que esta plaza casi nunca concede; lo que ocurrió esa tarde en los tendidos lo cuenta la narración frente a los palcos.

Antes de la piedra, plazas de madera

Salas de pinturas y estampas

Resumen de esta parada

Las salas de pinturas y estampas, inauguradas el 21 de noviembre de 2008, reúnen óleos taurinos de los siglos XVIII al XX y una colección de grabados, entre ellos doce estampas de la Tauromaquia de Goya en su tercera edición, la de París de 1876. Entre esos cuadros, la historia de la plaza rebobina hasta antes de la piedra.

Hacia 1730, con el privilegio de Felipe V para celebrar corridas, la Real Maestranza levantó en el Arenal su primera plaza: de madera y rectangular, como la de la plaza de San Francisco. Duró poco. En 1733 se desmontó porque torear en sus cuatro esquinas había resultado peligroso, y se construyó otra, también de madera, redonda y ochavada; para hacerle sitio se empezó a rebajar el monte del Baratillo. Sobre ese terreno rebajado se asentaría después, desde 1761, la plaza de fábrica.

El siguiente golpe llegó desde la corte. En 1785 Carlos III prohibió las corridas en todo el país y la obra quedó parada durante sesenta años; mientras tanto, la parte inacabada de la plaza siguió siendo de madera. Cómo convivieron durante décadas la piedra y los tablones, y qué muestran las estampas de Goya de aquel toreo del siglo XVIII, se revela ante los cuadros con la narración.

La Virgen de los exvotos toreros

Capilla de los Toreros

Resumen de esta parada

La visita termina en una capilla pequeña junto al Patio de Caballos, la Capilla de los Toreros, presidida por un retablo de la Virgen del Rosario. A sus pies, los exvotos donados por los diestros: cada uno es una promesa cumplida o una súplica antes de salir al ruedo. Es el reverso de la Puerta del Príncipe: la gloria se celebra fuera, en la calle; el miedo se reza aquí.

La enfermería de la plaza guarda el episodio más oscuro de esa memoria. En 1992, el año negro de los banderilleros, el 1 de mayo, en la Feria de Abril, el toro Cubatisto, de Atanasio Fernández, primero de la tarde de José María Manzanares, empitonó en el pecho a su banderillero Manolo Montoliu justo después de clavar un par; llegó a la enfermería prácticamente muerto, un toque de clarín anunció su fallecimiento y la corrida se suspendió en silencio, con la noticia dada en directo por el periodista Fernando Fernández Román. El 13 de septiembre de ese mismo año, el toro Avioncito, del Conde de la Maza, hirió en el pecho al banderillero Ramón Soto Vargas, que murió horas después en la misma enfermería.

Y sin embargo, cada abril y cada septiembre, en la Feria de Abril y en la Feria de San Miguel, los toreros vuelven a pasar por este umbral antes de pisar el albero. Qué se pide a la Virgen del Rosario en ese momento, y qué exvotos han dejado aquí los que salieron a hombros, se revela en la narración de esta última parada.

Más lugares en Sevilla, España

Volver a Audioguía Sevilla

Descarga la audioguía de Sevilla gratis

La audioguía de Sevilla está dentro de la app de EarGuide, gratuita y lista para usar sin conexión. Llévala en el bolsillo y recorre la ciudad a tu ritmo.

Descarga la app de EarGuide Escúchala en la app

Lleva tu guía personal en el bolsillo. Disponible gratis para iOS y Android. Descarga la app gratis: audio sin conexión y guiado por GPS.