Memorial de los jemeres rojos
Audioguía Wat Thmei
Una pagoda budista en activo, a unos 2 km de Siem Reap por la carretera de Angkor, levantada junto a los pozos donde los jemeres rojos ejecutaron a presos entre 1975 y 1979.
- 30 min de audio
- Memorial de los jemeres rojos
Wat Thmei, también conocida como memorial de los Campos de la Muerte de Siem Reap, ocupa un terreno que en los años sesenta fue la «Chinese House Village», con dos construcciones de hormigón para los obreros chinos del aeropuerto. Entre 1975 y 1979, durante el régimen de los jemeres rojos, el recinto funcionó como lugar de ejecución, y los presos asesinados acabaron en fosas comunes y en pozos. Hoy conviven en él un monasterio en activo, una estupa acristalada con unos 800 cráneos y una colección de fotografías, pinturas e instrumentos de tortura del periodo.
El contraste define la visita: a pocos metros de los cráneos se levanta el templo con sus murales budistas, donde monjes y vecinos rezan a diario. Algunos visitantes camboyanos deslizan dinero por las ranuras del cristal de la estupa, y en la sala de exposición un superviviente suele firmar su libro bajo cinco pinturas que cuentan su vida. Aquí la memoria del genocidio no está guardada en un museo cerrado, sino que sigue viva entre ofrendas, cánticos y testimonios.
Qué ver
- Estupa memorial acristalada — unos 800 cráneos visibles por sus cuatro lados
- Fosas excavadas bajo cubierta, con huesos y ropa a la vista
- Salas con fotografías, pinturas e instrumentos de tortura de los jemeres rojos
- Un superviviente que firma su libro junto a las pinturas de su vida
- Pagoda en activo donde cada 20 de mayo los monjes cantan por las víctimas
Qué ver en Wat Thmei: una pagoda de nombre popular y varios nombres oficiales (Wat Athikaram, Wat Tepothivong), situada en la aldea de Tropeang She, en el subdistrito de Kuk Cho. La historia de Wat Thmei arranca en los años sesenta con los obreros chinos del aeropuerto, pasa por los años de 1975 a 1979, cuando los jemeres rojos usaron el lugar para ejecutar a presos, y llega a la renovación de la pagoda en 1995, cuando los huesos y cráneos de las víctimas se depositaron en una estupa memorial. Entre junio de 2014 y febrero de 2015 el recinto acogió además la exposición del DC-Cam sobre la evacuación forzosa de la población, la sede más visitada del país gracias a los circuitos turísticos de Siem Reap. La experiencia completa se completa con la audioguía, que da voz a cada punto del recinto. En la misma ciudad, Psar Chas muestra el núcleo urbano de Siem Reap, Angkor Wat queda en el camino de los templos y Kampong Phluk, a unos 22 km, completa el contexto con la vida del lago.
La verja junto a la carretera de Angkor
Wat Thmei
Resumen de esta parada
La entrada se abre directamente a la carretera por la que pasan a diario los visitantes de los templos de Angkor, a unos 2 kilómetros del centro de Siem Reap. El corte entre esa ruta y el recinto es brusco: el terreno fue la «Chinese House Village», con dos construcciones de hormigón que alojaron en los años sesenta a los obreros chinos del aeropuerto, y entre 1975 y 1979 sirvió de prisión y lugar de ejecución del régimen de los jemeres rojos.
Los presos asesinados acabaron en fosas comunes y en pozos de agua. La discusión sobre qué existía exactamente aquí en esos años sigue abierta: las fuentes turísticas presentan la propia pagoda como la prisión, mientras que el informe de campo de 1995 la describe como una construcción nueva sobre la antigua aldea, con los pozos como lugar de ejecución. Los detalles que ordenan esas versiones se reservan para la narración sobre el terreno.
Fotografías, pinturas y un superviviente que firma
Salas del museo de los jemeres rojos
Resumen de esta parada
Wat Tepothivong funciona hoy como monasterio budista en activo y alberga a la vez una colección de fotografías, pinturas e instrumentos de tortura del régimen de Pol Pot, que contrasta con la arquitectura y los murales de la pagoda. Las salas del museo ordenan el periodo cronológicamente. En 2008, en cambio, el memorial se reducía a una colección de huesos y unas pocas fotos y dibujos granulosos, desgastados por la intemperie y clavados en paneles; entre 2014 y 2015 pasó a ser la sede más visitada de una exposición nacional.
Aquí la historia no está solo en las vitrinas. Sum Rithy, superviviente del régimen, pasa buena parte de su tiempo junto a un puesto donde firma su libro «Surviving the Genocide in the Land of Angkor», bajo cinco pinturas que narran su vida. Según su relato, los milicianos lo sacaron una noche de su choza y lo llevaron en camión a un centro de detención de Siem Reap; dijo que reparaba motos, y ese oficio lo mantuvo con vida. Tras casi dos años salió libre junto con otros 28 presos. El resto de ese episodio queda para la audioguía.
Ochocientos cráneos tras el cristal
Estupa memorial acristalada
Resumen de esta parada
La estupa memorial tiene ventanas de cristal en sus cuatro lados, y a través de ellas se ven unos 800 cráneos del periodo de los jemeres rojos, con huesos apilados en su interior. Con la renovación de la pagoda en 1995, una gran cantidad de restos se depositó aquí, expuestos a la vista de locales y turistas. El recuento varía según las fuentes entre «unos 800», «más de 800» y «cientos».
Junto a la estupa, un cartel dirigido a «Dear Tourists» explica que los huesos se recogieron en el campo cercano y pertenecen a víctimas del régimen de Pol Pot entre 1975 y 1979, entre ellas vecinos de la zona y evacuados a la fuerza de Phnom Penh. Algunos visitantes camboyanos dejan ofrendas de dinero deslizándolas por las ranuras del cristal, de modo que lo que para el turista es una vitrina de restos es para muchos un altar.
El pozo del que salió Prum Moy
Fosas excavadas bajo cubierta
Resumen de esta parada
Fuera, las fosas excavadas siguen parcialmente a la vista bajo una cubierta protectora, con huesos y ropa y carteles que identifican la edad y el sexo de los restos. El informe de 1995 situaba cerca del barracón de los monjes dos grandes fosas y numerosos pozos con cuerpos, y unos 250 metros al sur, alrededor de una casa de hormigón de dos plantas sin tejado, al menos seis pozos usados como tumbas. La estupa actual, con cientos de cráneos recuperados en el propio lugar, sustituyó a una estructura memorial anterior que se quedó pequeña.
En ese entorno se enmarca el testimonio de Prum Moy, uno de los 37 detenidos que cuatro días después de la toma del poder de los jemeres rojos, en 1975, fueron traídos en camión hacia las 11 de la mañana a los pozos de una antigua aldea. Recibió cinco disparos y cayó al pozo con los demás; salió arrastrándose hacia la una de la tarde y pasó tres meses escondido en la selva. En 1995 otro testigo, Heung Deum, cifró en 8.000 los muertos en este lugar, una estimación única que después se repitió como dato establecido.
La pagoda nueva que reza por los muertos
Vihara de la pagoda
Resumen de esta parada
El vihara de la pagoda, con sus murales budistas, es un templo en activo donde monjes y vecinos rezan a pocos metros del memorial. En octubre de 1995 la pagoda era de construcción reciente: su Preah Vihear, la sala de ordenación, seguía en obras, los monjes vivían en un edificio de tres plantas tipo barracón y ya se había levantado una estupa con cráneos y huesos en honor de los muertos. Wat Thmei es el nombre popular de una pagoda conocida también como Wat Athikaram y como Wat Tepothivong.
El recinto ha acogido también la ceremonia de Siem Reap del 20 de mayo, Día del Recuerdo de las víctimas de Pol Pot. En la mañana del 20 de mayo de 2015 la presidió el gobernador Khim Bunsong ante monjes, funcionarios, soldados, vecinos y fieles: se encendieron velas e incienso, se depositaron coronas de flores y 65 monjes recitaron cánticos, celebraron el bangskol, el rito budista por las almas de los difuntos, y recibieron la ofrenda de comida en sus cuencos para dedicar los méritos a los muertos del régimen.