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Mansión del Príncipe Gong

Foto: Hermann Luyken, CC0

Residencia principesca Qing

Audioguía Mansión del Príncipe Gong (Gongwangfu)

Pekín · 6 paradas · 75 min

La mayor residencia principesca Qing que queda en Pekín la levantó el hombre más rico del imperio y la heredó el príncipe que negoció con Occidente: junto al lago Shichahai, una sola casa reúne la caída de un favorito, un tesoro malvendido y un carácter de la fortuna escrito por un emperador.

  • 75 min de audio
  • Arquitectura Qing

Hacia 1777, en tiempos del emperador Qianlong, su favorito Heshen levantó en la orilla oeste del lago Qianhai su residencia privada, la Hedi o mansión de He; desde 1780 se le sumó la residencia de la décima princesa, Hexiao, hija menor del emperador y prometida al hijo de Heshen. En 1799 el emperador Jiaqing le ordenó suicidarse y le confiscó más de 800 millones de taels de plata. Medio siglo después la casa pasó a Yixin, el príncipe Gong, y de él tomó el nombre de Gongwangfu. Su arquitectura reúne patios de ceremonias, salas de nanmu, un edificio de 156 m con ventanas de siluetas distintas y un jardín amurallado de rocas, estanques y pabellones.

El contraste está en lo que vino después. En 1912 un nieto del príncipe Gong vendió casi toda la colección a un anticuario japonés y en 1913 se subastaron en Nueva York 536 piezas; en 1921 la casa quedó hipotecada a la Iglesia. Desde 1950 la ocuparon academias, oficinas, una fábrica instalada en el teatro y 121 familias, y el último ocupante no aceptó marcharse hasta la noche del 31 de diciembre de 2002, tras negociar hasta las once.

Qué ver

  • Xijin Zhai — Tabiques de nanmu identificados con la sala que figuró entre los cargos contra Heshen
  • Houzhao Lou — 156 m, 108 habitaciones y ventanas altas con forma de granada, pez o murciélago
  • Puerta Occidental — Arco de mármol blanco que imita las portadas europeas del Yuanmingyuan
  • Estela del 福 — El carácter de la fortuna de mano de Kangxi, empotrado en la gruta Miyun Dong
  • Gran Teatro — Sala de ópera cerrada de 685 m², unos 200 asientos y glicinias pintadas

Junto al lago Shichahai, en el Pekín de los hutong, se extiende la Mansión del Príncipe Gong (恭王府, Gongwangfu), la mayor residencia principesca de la dinastía Qing que se conserva en la ciudad. Detrás de su portada se suceden los patios de ceremonias, las salas de nanmu, un edificio de 156 metros que hace de muralla entre la casa y el jardín y, al fondo, el jardín amurallado de rocas, estanques y pabellones, el Cuijin Yuan. Pocas casas de Pekín condensan tanto: en ella se puede seguir la historia de los Qing desde el lujo de su apogeo hasta la herencia malvendida de su final.

La historia de la Mansión del Príncipe Gong empieza con Heshen, el favorito del emperador Qianlong, que levantó aquí su residencia privada, la Hedi o «mansión de He». Las fuentes no coinciden en la fecha: unas dan 1777, otras sitúan las obras entre 1776 y 1785, y otra la vincula a la orden de 1780 de construir aquí la residencia de la décima princesa, Hexiao, terminada en 1788, y describe el conjunto como una mansión de princesa ampliada sobre la casa de Heshen. En 1799, muerto Qianlong, el emperador Jiaqing hizo caer al favorito y le confiscó bienes por más de 800 millones de taels de plata. La casa pasó a Yonglin, el último hijo de Qianlong, y en 1850 fue asignada a Yixin, el príncipe Gong, el negociador de la corte con las potencias extranjeras, que le dio el nombre que conserva. Una tradición literaria de época Qing situaba en Shichahai el jardín de «Sueño en el pabellón rojo», y el investigador Zhou Ruchang propuso que aquí estuvo la casa de la familia de Cao Xueqin antes de Heshen: una hipótesis discutida, sin pruebas documentales.

El siglo XX vació la casa. Además de la gran venta de 1912, los nietos del príncipe fueron desprendiéndose de sus tesoros: hacia 1935 el pintor Puru había vendido el «Zhaoye bai», el retrato de caballo de Han Gan, de época Tang, que salió de China y hoy está en el Metropolitan de Nueva York; y a finales de 1937, tras la muerte de su madre, puso a la venta el «Pingfu tie» de Lu Ji, el texto caligráfico de autor conocido más antiguo que se conserva en China. Lo compró el coleccionista Zhang Boju, que en 1956 lo donó al Museo del Palacio. Para saber qué ver en la Mansión del Príncipe Gong y leer su arquitectura, de los clavos dorados de la portada al teatro de ópera del jardín, la audioguía recorre el conjunto en seis paradas y 75 minutos de narración, con el hilo de una casa cuya fortuna más duradera acabó siendo un carácter escrito en piedra.

En el mismo barrio de lagos y hutongs, las Torres del Tambor y de la Campana marcaban la hora de la capital. Otra mansión de príncipe, la del futuro emperador Yongzheng, acabó convertida en el Templo de los Lamas, y la corte a la que sirvió el príncipe Gong rehízo con Cixi el Palacio de Verano.

Nueve por siete clavos dorados

Portada principal Yigong Men

Resumen de esta parada

La portada principal, la Yigong Men, es un portón de tres vanos guardado por dos leones de piedra. Sus puertas rojas llevan clavos dorados en filas de nueve por siete, la cuadrícula reservada a los príncipes de primer rango: antes de cruzar el umbral, la propia puerta anuncia la categoría de quien vivía dentro.

El nombre que se lee hoy es el del príncipe Gong, pero la casa es anterior. Yixin, sexto hijo del emperador Daoguang y hermanastro del emperador Xianfeng, la recibió en 1850 y se instaló en ella en 1852, el segundo año del reinado de Xianfeng; algunas fuentes dan 1851 y otra atribuye el regalo a Cixi en la era Tongzhi, que no empezó hasta 1862. Antes de él, el dueño había sido Heshen, que en 1780 recibió la orden imperial de construir aquí la residencia de la décima princesa, Hexiao, la hija menor de Qianlong prometida a su hijo. Las obras quedaron básicamente terminadas en 1788, y tras la caída de Heshen la princesa siguió viviendo en la mitad oriental de la finca.

Detrás de la cuadrícula de clavos late, por tanto, la ambición de un favorito que emparentó con la familia imperial. Frente a la portada, la audioguía cuenta cómo esa boda llevó a Heshen a construir una casa a la medida de una princesa.

La sala de nanmu que condenó a Heshen

Tabiques de nanmu del Xijin Zhai

Resumen de esta parada

En el eje oeste de la residencia, el Xijin Zhai conserva tabiques y estanterías tallados en madera de nanmu al estilo del palacio Ningshou de la Ciudad Prohibida. Ese lujo, reservado al emperador, figuró como el decimotercero de los veinte cargos que se presentaron contra Heshen en 1799: tener una sala de nanmu cuyas estanterías y tabiques copiaban los del palacio imperial. Varias fuentes identifican esta sala con aquella; otra la sitúa en el Jiale Tang del eje central, cuya placa se atribuye a Qianlong sin firma ni sello que lo pruebe.

La caída fue fulminante. Muerto Qianlong, el emperador Jiaqing acusó a Heshen de corrupción, le ordenó suicidarse el 22 de febrero de 1799 y le confiscó bienes valorados en más de 800 millones de taels de plata, unos quince años de ingresos del Estado. Ese mismo año la casa pasó a Yonglin, el decimoséptimo y último hijo de Qianlong, con el título de príncipe Qing.

Entre los tabiques tallados, la madera deja de ser decoración y se convierte en prueba de cargo. Ante el Xijin Zhai, la audioguía reconstruye cómo el favorito más rico del imperio terminó condenado por una sala.

Noventa y nueve habitaciones y media vacías

Houzhao Lou

Resumen de esta parada

El Houzhao Lou separa la residencia del jardín: un edificio gris de dos plantas de 156 metros, el más largo de las mansiones principescas de Pekín (otras fuentes dan 160 o 165 m), con 88 ventanas en la fachada trasera y 108 habitaciones, aunque se le conoce como «las 99 habitaciones y media». Desde el lado del jardín se ven las ventanas del piso alto, cada una con una silueta distinta: redonda, de granada, de pez, de murciélago, de rollo de libro. La leyenda que lo convierte en la «torre del tesoro» de Heshen, con cada ventana indicando lo que guardaba la sala de detrás, no tiene base documental.

Más popular es el juego de los murciélagos. En chino, «murciélago» suena como «fortuna», y se dice que en la mansión se esconden 9.999 entre tallas, pinturas y adornos. En la ventana llamada «Fuqing youyu» un gran murciélago cuelga cabeza abajo con un marco en la boca con forma de qing, la piedra musical cuyo nombre suena como «celebración»; en otros adornos, cinco murciélagos rodean un melocotón de la longevidad. De ahí el apodo de la casa: el jardín de las diez mil fortunas.

La ironía es que la fortuna no retuvo lo que había dentro. En 1912 Puwei, nieto del príncipe Gong, vendió al anticuario japonés Yamanaka Sadajirō casi toda la colección de bronces, jades y porcelanas para financiar la restauración Qing, y la subasta de Nueva York de 1913 vendió las 536 piezas del catálogo por 280.435 dólares. En 1921 hipotecó la residencia a la iglesia católica de Xishiku por 80.000 dólares de plata, y en 1932 la Universidad Católica Fu Jen se quedó con la propiedad saldando la deuda con 108 lingotes de oro; otras versiones hablan de una hipoteca a los benedictinos o de una compra en 1937. La mansión fue sede universitaria hasta 1951. Bajo las ventanas, la audioguía sigue el rastro de aquella colección dispersa.

Una puerta europea para el Sexto Diablo Extranjero

Puerta Occidental Xiyang Men

Resumen de esta parada

En el eje central del jardín, la Puerta Occidental, la Xiyang Men, es un arco de mármol blanco de estilo rococó: el único edificio de estilo occidental del jardín. Imita las portadas europeas del Yuanmingyuan, el palacio imperial incendiado por las tropas anglofrancesas, y lleva grabados dos lemas, «Jing han tai gu» por fuera y «Xiu yi heng chun» por dentro.

La puerta encierra la contradicción de su dueño. Yixin, el príncipe Gong, negoció en 1860 la Convención de Pekín con británicos, franceses y rusos, impulsó la creación del Zongli Yamen, la primera oficina de asuntos exteriores de China, y en 1861 se alió con Cixi en el golpe de Xinyou. Su apertura a Occidente le valió entre los conservadores el apodo de Guizi Liu, «el Sexto Diablo Extranjero». Murió en 1898.

Un príncipe que tuvo que pactar con los mismos ejércitos que quemaron el palacio de su familia se hizo copiar, a la entrada de su jardín, una de las portadas de ese palacio. Ante el arco, la audioguía cuenta qué significa esa puerta en la casa del Sexto Diablo Extranjero.

La fortuna diez mil bajo la roca

Estela del 福 de la gruta Miyun Dong

Resumen de esta parada

Pasada la puerta, la Dule Feng, una roca de Taihu de unos cinco metros, hace de biombo frente a la entrada; detrás se abre el Fu Chi, el estanque de contorno en forma de murciélago. En el centro del jardín se alza la rocalla Dicui Yan, coronada por la Yaoyue Tai, la terraza para invitar a la luna, el punto más alto del conjunto. Dentro de su gruta, la Miyun Dong, está empotrada una estela de 1,29 m de largo y 54 cm de ancho con el carácter 福, «fortuna», de unos 59 por 33 cm, sellado con el sello «Kangxi yubi zhi bao». La mayoría de las fuentes lo atribuye a la caligrafía del emperador Kangxi; una lo da como obra de Qianlong. Es el objeto más venerado de la mansión, y los visitantes tocan el carácter al pasar para atraer la buena suerte.

Cuenta la leyenda que Qianlong regaló a Heshen esta «primera fortuna de longevidad bajo el cielo», y que el favorito hizo amontonar miles de rocas de Taihu hasta formar un dragón tendido sobre la «vena del dragón» de la ciudad, con la estela escondida en su guarida. Cuando los hombres de Jiaqing confiscaron la casa en 1799 quisieron llevársela, pero sacarla habría cortado la vena del dragón y dispersado la suerte, así que la taparon con piedras y cascotes. Al carácter se le atribuyen lecturas ocultas, «muchos campos, muchos hijos, mucho talento y larga vida», y según el relato, tras reaparecer en 1962, Zhou Enlai lo bautizó «la primera fortuna de China». La historia que liga la estela a la enfermedad de la emperatriz Xiaozhuang en 1673, a su desaparición del palacio y a ese hallazgo de 1962 carece de documentación conocida.

Con la estela se cierra, según la creencia popular, la cuenta de los 9.999 murciélagos: la fortuna número diez mil no sería un murciélago, sino el carácter escrito por un emperador. En la gruta, la audioguía explica por qué nadie se atrevió a despertar al dragón de roca.

Glicinias pintadas sobre un escenario superviviente

Gran Teatro Da Xilou

Resumen de esta parada

En el ala este del jardín, el Gran Teatro, el Da Xilou, se levantó en la era Tongzhi (1862–1874) para las funciones del príncipe Gong y sus invitados. Es un teatro de ópera completamente cerrado, de 685 m² bajo tres tejados enlazados y con unos 200 asientos: escenario de un metro de alto al sur, patio de mesas y sillones, y columnas, muros y techo pintados de glicinias para que el público sienta que asiste a la función bajo una pérgola. La voz llega a toda la sala sin amplificación.

Que siga en pie tiene algo de milagro. Desde 1950 la mansión estuvo ocupada por academias, dormitorios del Ministerio de Seguridad Pública y 121 familias, y en el propio teatro funcionó hasta 1984 una fábrica de equipos de aire frío. El desalojo, impulsado desde 1979 por encargo de Zhou Enlai, se alargó más de dos décadas: el último ocupante aceptó irse la noche del 31 de diciembre de 2002 tras negociar hasta las once. El jardín había abierto en 1988 y la residencia completa abrió en agosto de 2008 (el día 20 o el 24, según la fuente). Ese mismo mes el Teatro de Kunqu de Jiangsu representó aquí durante una semana su programa «Floating Dreams», y cada año, en torno al segundo sábado de junio, Día del Patrimonio Cultural y Natural, la sala acoge una temporada de guqin y ópera kunqu.

La primavera trae otra costumbre. Puru, nieto del príncipe Gong nacido en la mansión en 1896, recuperó el jardín y vivió en él de 1924 a 1937; cuando florecían los manzanos silvestres, los haitang, invitaba de noche a viejos fieles de la dinastía y a literatos a contemplar las flores y componer poemas bajo faroles de palacio, y a veces él mismo subía al escenario del teatro. En la época de la Universidad Fu Jen, el rector Chen Yuan convocaba la reunión con el nombre del «Club de poesía del Haitang» de «Sueño en el pabellón rojo», y por ella pasaron Chen Yinke, Gu Sui o Yu Jiaxi. La «Reunión del Haitang» se reanudó en 2011 a propuesta de Zhou Ruchang y sigue celebrándose: su decimocuarta edición tuvo lugar en la mansión el 31 de marzo de 2025, con guqin, kunqu y poemas recitados bajo los haitang en flor. La última parada de la audioguía cuenta, ante el escenario, cómo un príncipe sin imperio seguía versificando mientras su mundo desaparecía.

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