Patrimonio UNESCO
Audioguía Parque Jingshan (Colina del Carbón)
Una montaña levantada a mano con la tierra del foso de la Ciudad Prohibida para guardar el palacio por el norte: desde su cumbre se lee de un vistazo el eje de Pekín, y en su ladera este se ahorcó en 1644 el último emperador Ming.
- 45 min de audio
- Mirador del Eje Central
El Parque Jingshan nació hacia 1420, en tiempos de Yongle, cuando sobre el antiguo montículo Yuan de Qingshan se apiló la tierra excavada para el foso de la Ciudad Prohibida y para los lagos Taiye y Nanhai, junto con los escombros del palacio Yuan derribado. Todo se movió a mano y con animales hasta formar una colina de cinco cumbres, bautizada Wansui Shan, que ocupaba la posición del Xuanwu, el Guerrero Oscuro que guarda el norte: el palacio imperial necesitaba una montaña a su espalda y Pekín no la tenía. En 1750 Qianlong coronó la cresta con cinco pabellones, y en 2024 la colina entró en la lista del Patrimonio Mundial como parte del Eje Central de Pekín.
La montaña hecha para proteger a una dinastía acabó presenciando su final. En 1644, con las tropas de Li Zicheng dentro de la ciudad, el emperador Chongzhen se ahorcó en un sóforo de la ladera este. Los Qing encadenaron después el árbol como culpable, los Guardias Rojos lo despojaron de corteza y ramas en 1966 y el que hoy se ve llegó trasplantado en 1996. Hasta el cartel que señala el lugar ha cambiado de fórmula según la época: de «se ahorcó» a «murió por su país», y en 2015 el parque anunció que volvería al primero.
Qué ver
- Wanchun Ting — Pabellón de tres aleros en la cumbre más alta, justo sobre el eje central de Pekín
- Vista sur — Los tejados amarillos de la Ciudad Prohibida alineados desde la Puerta del Poder Divino
- Sóforo de Chongzhen — El árbol que los Qing encadenaron como culpable de la muerte del último emperador Ming
- Estelas de 1931 y 1944 — Una fue tapa de pozo y otra mesa de piedra antes de volver junto al árbol
- Shouhuang Dian — Salón de los retratos imperiales, cuartel francés en 1900 y palacio infantil hasta 2013
Al norte de la Ciudad Prohibida, al otro lado del foso y de la calle que desde 1928 los separa, se alza el Parque Jingshan (景山公园), la colina que en Pekín se conoce también como Colina del Carbón. No es un relieve natural: es una montaña artificial de cinco cumbres, con unos 45,7 metros de altura relativa según la cifra más repetida (una página oficial de turismo da 44,6 metros para la cumbre central), coronada por cinco pabellones y convertida en el mirador desde el que se abarca de un vistazo el eje central de la vieja ciudad.
La historia del Parque Jingshan se puede contar por sus nombres. Hacia 1420, bajo el emperador Yongle, la tierra del foso y de los lagos imperiales se apiló sobre el antiguo montículo Yuan de Qingshan y la nueva colina recibió el nombre de Wansui Shan, «Monte de los Diez Mil Años»; por su papel de guardián del palacio por el norte se la llamó también Colina del Feng Shui. En 1655 el emperador Shunzhi la rebautizó Jingshan, «Monte de la Vista» o «monte alto», pero el nombre popular, Meishan o Colina del Carbón, siguió vivo junto al oficial. De dónde viene ese carbón no está claro: una versión lo atribuye a acopios ordenados a comienzos de los Ming para resistir un asedio de los restos Yuan, otra lo reduce a un viejo rumor sobre un escondite de los emperadores, y ninguna se apoya en un documento de época. Tampoco la «historia de mil años» que a veces se le atribuye es de esta colina: corresponde al montículo anterior, de época Liao-Jin.
Abierto como parque público en 1928 y declarado Patrimonio Mundial en 2024 junto al resto del Eje Central de Pekín, Jingshan es también un parque de barrio: sus explanadas reúnen coros y bailes de vecinos mayores, y cada primavera expone decenas de miles de peonías, una tradición que se remonta a la época Yuan, cuando el jardín imperial rodeaba un «salón de oro» con más de cien matas de hasta cinco pies. Para saber qué ver en el Parque Jingshan y leer su arquitectura, de la puerta sur a la cumbre y de la cumbre al gran salón del norte, la audioguía recorre la colina en cinco paradas y 45 minutos de narración, siguiendo el hilo de una montaña construida para proteger a unos emperadores que acabó siendo su mirador, su escenario final y su altavoz.
Desde la cumbre se ve al sur la Ciudad Prohibida, cuyo foso dio la tierra de la colina, y al noroeste la Dagoba Blanca del Parque Beihai. La dinastía que levantó la colina había blindado la capital por el norte con tramos de muralla como la Gran Muralla de Mutianyu.
Una montaña sacada del foso
Qiwang Pavilion (绮望楼)
Resumen de esta parada
Al pie de la ladera sur, frente a la puerta de entrada, se levanta el Qiwang Lou, un edificio de dos pisos con doble alero de tejas amarillas y una amplia terraza delantera, que fue templo confuciano de la escuela de Jingshan. Detrás empieza la subida, y con ella la primera sorpresa del lugar: todo lo que hay bajo los pies se trajo hasta aquí.
Hacia 1420, durante el reinado de Yongle, se apiló sobre el antiguo montículo Yuan la tierra excavada para el foso de la Ciudad Prohibida, el Tongzi He, y para los lagos Taiye y Nanhai, junto con los escombros del palacio Yuan derribado. Todo se movió a mano y con animales hasta levantar una colina de cinco cumbres. Su primer nombre, Wansui Shan, duró hasta 1655, cuando Shunzhi la rebautizó Jingshan; el apodo de Colina del Carbón sobrevivió a ambos.
La colina siguió ligada al palacio hasta bien entrado el siglo XX. En 1924 las tropas de Feng Yuxiang la ocuparon y emplazaron cañones en ella para forzar la salida de Puyi de la Ciudad Prohibida. En 1928 Jingshan se abrió como parque público bajo el Museo del Palacio, y ese mismo año la nueva calle Jingshan, trazada al norte del foso, la separó para siempre del palacio al que servía. Frente al Qiwang Lou, la narración de la audioguía arranca con el foso que el visitante acaba de dejar atrás.
El sóforo culpable de Chongzhen
Chongzhen Emperor Suicide Site (崇祯自缢处)
Resumen de esta parada
En la ladera este, un sóforo cercado por una barandilla marca uno de los episodios más amargos de la historia china. El día 19 del tercer mes lunar de 1644, con las tropas de Li Zicheng ya dentro de Pekín, el emperador Chongzhen salió de la Ciudad Prohibida por la Puerta del Poder Divino y se ahorcó en un viejo sóforo de tronco torcido en esta ladera. Tenía 33 años y solo lo acompañaba el eunuco Wang Cheng’en, que murió con él. La tradición fija aquí el lugar, aunque las crónicas de la época no coinciden: alguna habla de un pabellón Shouhuang que entonces no existía, otra de un taller de sombreros y otra de un manzano silvestre.
La historia oficial Ming conserva, como tradición documentada, el mensaje que el emperador dejó escrito en la solapa de su túnica: se culpaba de haber atraído la ira del Cielo, acusaba a sus ministros de haberlo engañado y pedía a los rebeldes que se ensañaran con su cuerpo pero no dañaran a un solo habitante. El cadáver no apareció hasta tres días después.
Lo que vino luego convirtió al árbol en personaje. Los Qing lo declararon culpable, lo llamaron zuihuai, «el sóforo culpable», lo encadenaron con hierros y obligaron a príncipes y funcionarios a desmontar y pasar a pie ante él; la cadena se la llevaron en 1900 las tropas de la Alianza de las Ocho Naciones. En 1966 los Guardias Rojos le arrancaron corteza y ramas como recuerdo, el árbol murió y fue talado en 1971. En 1981 se plantó en su lugar un arbolito de la ladera sur, y en 1996 lo sustituyó un sóforo de más de 150 años trasplantado desde el número 7 de la calle Beishuncheng: el que hoy se ve no es el de 1644. Hasta el cartel ha cambiado: hacia 2011 pasó de «lugar donde se ahorcó» a «lugar donde murió por su país», y en 2015 el propio parque anunciaba la vuelta al nombre antiguo. Junto al árbol, la audioguía reconstruye las últimas horas del emperador y lo que dejó escrito en su túnica.
Dos estelas que fueron tapa y mesa
Estelas de 1931 y 1944 junto al sóforo
Resumen de esta parada
A un lado del sóforo se levantan dos estelas de piedra que han sobrevivido a usos humillantes. La primera, con la inscripción 明思宗殉国处, «lugar donde el emperador Sizong de los Ming murió por su país», la caligrafió Shen Yinmo para el Museo del Palacio y se conoce como la estela de 1931: fue retirada en 1944, partida en dos en 1955 y usada como tapa de pozo hasta que reapareció en 1990. La segunda, la del tercer centenario, de 1944, fue derribada en 1955, convertida en mesa de piedra durante la Revolución Cultural y repuesta el 7 de mayo de 2004, día 19 del tercer mes del año jiashen.
Sobre la primera circula una lectura discutida: el carácter «Ming» que abre la inscripción no lleva a la izquierda el signo del sol (日) sino el del ojo (目), y según esa versión Shen Yinmo cambió el trazo a propósito, como gesto de desprecio y resistencia frente al Japón que entonces presionaba sobre el norte de China.
La segunda guarda un episodio mejor documentado. En 1944, año jiashen y tricentenario de la caída Ming, un comité de notables de Pekín quiso celebrar en la colina un gran homenaje a Chongzhen. Wang Kemin, presidente del Consejo de Asuntos Políticos del Norte de China bajo control japonés, indicó que el acto se aplazara y la ceremonia no se hizo; aun así se levantó la estela, con un texto de casi mil caracteres del bibliófilo y antiguo ministro de Educación Fu Zengxiang que, al alabar a un emperador que prefirió morir antes que huir, urgía veladamente a resistir al invasor. Ese mismo año Guo Moruo publicaba en Yan’an su ensayo sobre el tricentenario del jiashen, que Mao Zedong tomó como lección histórica. Ante las dos piedras, la narración desentraña cómo un elogio a un emperador muerto se convirtió en un mensaje para los vivos.
El eje de Pekín bajo el Wanchun Ting
Wanchun Pavilion (万春亭)
Resumen de esta parada
En la cumbre más alta, justo sobre el eje central de la vieja ciudad, se alza el Wanchun Ting, un pabellón cuadrado de tres aleros con tejas amarillas ribeteadas de verde. Desde su terraza la arquitectura del Parque Jingshan cobra sentido: hacia el sur, los tejados amarillos de la Ciudad Prohibida se suceden alineados, con la Puerta del Poder Divino y el foso justo enfrente; hacia el norte, el eje continúa con el Shouhuang Dian y, más lejos, las Torres del Tambor y la Campana; hacia el oeste asoma la dagoba blanca del parque Beihai.
La razón de esta montaña está en esa vista. La colina ocupa la posición del Xuanwu, el Guerrero Oscuro que guarda el norte entre los cuatro animales celestes: el palacio imperial necesitaba una montaña a su espalda y, como Pekín no la tenía, se construyó. Los cinco pabellones de la cresta se levantaron en 1750, bajo Qianlong, sobre cimientos de pabellones Ming; de este a oeste son Zhoushang, Guanmiao, Wanchun, Jifang y Fulan, dos redondos de tejas azul pavo real en los extremos y dos octogonales de tejas verdes junto al central. Cada uno albergaba a uno de los cinco budas de las cinco direcciones.
Hoy los cuatro laterales están vacíos. En 1900 soldados japoneses, franceses y rusos de la Alianza de las Ocho Naciones saquearon la colina, se llevaron cuatro de las cinco imágenes y quemaron el pabellón Jifang. El Vairocana de madera lacada en oro del Wanchun perdió un brazo a sablazos aquel año y fue destruido durante la Revolución Cultural: la gran figura sentada que ocupa hoy el pabellón es de 1998. En la terraza, la audioguía recorre el eje de Pekín de sur a norte, edificio a edificio.
Retratos, cenizas y un palacio infantil
Shouhuang Hall (寿皇殿)
Resumen de esta parada
En la bajada por la ladera norte aparecen unos bloques rectangulares de granito con la cara inferior en forma de silla de montar: cubrían el canal subterráneo de riego usado en época Yuan, Ming y Qing. Al pie, sobre el mismo eje, espera el conjunto del Shouhuang Dian, con sus arcos pailou, una puerta de tres vanos guardada por leones de piedra y una gran sala de nueve vanos con tejado de doble alero.
El salón original estaba en la falda nordeste de la colina, y allí reposó cien días en 1661 el féretro del emperador Shunzhi, incinerado ante el salón con el fuego que prendió el monje Maoxi Xingsen; las cenizas permanecieron en el lugar hasta 1663. En 1749 Qianlong derribó aquel pequeño salón Ming de tres vanos y lo rehízo en una sola temporada, de primavera a invierno, justo detrás de la colina y sobre el eje norte-sur: un conjunto de 21.256 m² donde se veneraban los retratos de los emperadores difuntos.
El 23 de octubre de 1900 el oficial de marina y escritor Pierre Loti empujó sus pesadas puertas buscando alojamiento para el general Henri Nicolas Frey; las tropas francesas lo convirtieron en su cuartel general y vaciaron sus retratos imperiales y sellos, parte de los cuales Frey donó al Estado francés entre 1925 y 1934. De 1955 a 2013 el conjunto fue el Palacio Infantil de Pekín, con la gran nave convertida en auditorio con escenario y sala de proyección. Tras años de restauración, con ladrillos dorados cocidos con cascarilla de arroz, reabrió en 2018. La última parada de la audioguía cierra ante su puerta la vuelta completa a la colina, del culto a los antepasados al Patrimonio Mundial.