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Palacio de Verano

Foto: xiquinhosilva, CC BY 2.0

Patrimonio UNESCO

Audioguía Palacio de Verano (Yiheyuan)

Pekín · 6 paradas · 120 min

Un lago excavado a mano cuya tierra levantó una colina, un jardín quemado en 1860 y rehecho para Cixi con fondos reunidos a nombre de la flota, y un barco de piedra que nunca ha navegado: el último gran jardín imperial de Pekín.

  • 120 min de audio
  • Jardín imperial

El Palacio de Verano nació en 1750, cuando el emperador Qianlong, para el sexagésimo cumpleaños de su madre, mandó ensanchar el antiguo Lago del Oeste y amontonar la tierra excavada sobre una colina vecina. El resultado ocupa unos 2,9 km², tres cuartas partes de agua: el lago Kunming, de 2,2 km² y enteramente artificial, y la colina de la Longevidad, de unos 60 metros, con la Torre de la Fragancia de Buda en su ladera sur y la Larga Galería de 728 metros a sus pies. Desde 1998 es Patrimonio Mundial.

Detrás de la postal hay una historia áspera. Tropas británicas y francesas lo incendiaron en 1860; entre 1884 y 1895 se rehízo para la emperatriz viuda Cixi con dinero reunido a nombre de la flota de Beiyang, y diez años después de recibir el nombre de Yiheyuan sirvió de prisión al emperador Guangxu. En su orilla oeste sigue varado un barco de piedra vestido de vapor occidental, terminado un año antes de la derrota naval de 1894 frente a Japón.

Qué ver

  • Lago Kunming — 2,2 km² excavados a mano y una colina de unos 60 metros hecha con su tierra
  • Torre de la Fragancia de Buda — Tres pisos octogonales sobre un zócalo de piedra de 20 metros
  • Larga Galería — 728 metros de corredor y más de 14.000 pinturas en sus vigas
  • Puente de los Diecisiete Arcos — 150 metros y la luz del solsticio de invierno entre sus ojos
  • Barco de Piedra — Un casco de 36 metros con ruedas de paletas que nunca ha navegado

En el Palacio de Verano (颐和园, Yiheyuan), casi nada es natural. Tres cuartas partes de sus unos 2,9 km² son agua, y esa agua llena el lago Kunming, de 2,2 km² y excavado por completo a mano; con la tierra que salió de él creció la colina de la Longevidad, de unos 60 metros. Es el último gran jardín imperial de Pekín, Patrimonio Mundial desde 1998, y hoy recibe unos 10 millones de visitantes al año.

La historia del Palacio de Verano empieza en 1750. Para preparar el sexagésimo cumpleaños de su madre, la emperatriz viuda Chongqing, el emperador Qianlong mandó ensanchar el antiguo Lago del Oeste, lo rebautizó Kunming en recuerdo del estanque donde el emperador Wu de los Han entrenaba su armada y amontonó la tierra excavada sobre la colina del Cántaro (Wengshan), que pasó a llamarse colina de la Longevidad (Wanshou Shan). En 1860, durante la Segunda Guerra del Opio, tropas británicas y francesas incendiaron el jardín, que entonces se llamaba Qingyiyuan, «Jardín de las Ondas Claras». Entre 1884 y 1895 el príncipe Chun (Yixuan) lo reconstruyó para la emperatriz viuda Cixi con fondos reunidos a nombre de la flota de Beiyang, y en 1888 recibió el nombre actual, Yiheyuan, «Jardín de la Armonía Conservada». Cuánto dinero naval costó es asunto discutido: hay cifras de hasta 22 millones de taels de plata, otras de 5 a 6 millones y una versión según la cual solo se usaron los intereses bancarios del fondo, no su capital; tampoco hay acuerdo en que ese gasto explique la derrota naval de 1894 frente a Japón.

El recinto guarda además rincones fuera del recorrido principal. Detrás de la colina, a lo largo del lago trasero, Qianlong hizo levantar la Calle de Suzhou, una calle comercial al estilo de los canales de esa ciudad, con más de 60 edificios y más de 200 mostradores; según la tradición documentada, los tenderos eran eunucos y doncellas de palacio que montaban un comercio de mentira para divertir al emperador y a sus consortes. Arrasada dos veces en el siglo XIX, se reconstruyó sobre su planta original y reabrió en 1990. Para saber qué ver en el Palacio de Verano y leer su arquitectura, del buey de bronce de la orilla este al Barco de Piedra, la audioguía recorre el jardín en seis paradas y dos horas de narración, siguiendo el hilo de un paisaje fabricado para una corte que lo vio arder, lo rehízo con dinero de una flota y encerró en él a su propio emperador.

Su lago excavado tiene un precedente más antiguo en el centro de la ciudad, el Parque Beihai. El diplomático de aquella corte, el príncipe Gong, dejó su casa junto al lago Shichahai, la Mansión del Príncipe Gong, y más al norte, en la sierra de Huairou, la Gran Muralla de Mutianyu es la otra gran visita fuera del centro.

El buey que mira a la tejedora

Bronze Ox (铜牛)

Resumen de esta parada

En la orilla este del lago, junto al pabellón Kuoru, descansa un buey de bronce recostado, fundido en 1755. Lleva grabada en el lomo la «Inscripción del Buey de Oro», que explica por qué se fundió. El cuerpo apunta al este y la cabeza al oeste, de modo que el animal mira por encima del agua hacia el conjunto de Gengzhitu, «Arar y tejer», en la orilla opuesta. La lectura que circula, y que sigue siendo discutida, convierte el lago en la Vía Láctea: a un lado el pastor, al otro la tejedora, que solo pueden encontrarse el séptimo día del séptimo mes. Detrás está el viejo verso de Ban Gu sobre el estanque Kunming de los Han, «a la izquierda el Pastor, a la derecha la Tejedora, como el Río del Cielo sin orillas», aunque el propio Qianlong escribió en 1755 que la pareja «no es más que un adorno del paisaje». La tradición popular añade que el buey, encadenado, forcejeó tanto por cruzar que se partió la cola; lo comprobable es que la cola se rompió dos veces en época republicana y que en su raíz se ven dos juntas de reparación.

Al lado arranca el Puente de los Diecisiete Arcos, de 1750: 150 metros de piedra hasta la isla de Nanhu, con centenares de leones en los pretiles. Por su orientación noroeste-sureste, en torno al solsticio de invierno el sol poniente entra por los diecisiete ojos y enciende sus paredes interiores, el llamado «oro que atraviesa los arcos». El fenómeno no aparece en los registros históricos, y sigue abierto si los constructores lo buscaron a propósito o es un efecto casual. Cuenta además la leyenda que la piedra que cierra el arco mayor la talló un viejo greñudo al que los canteros tomaron por loco, y que aquel viejo era Lu Ban, el patrón de carpinteros y canteros, bajado del cielo para ayudarles.

Junto al buey, la audioguía lee el paisaje al revés: el lago y la colina como una gran obra de tierra movida por un emperador para su madre.

El emperador preso junto al lago

Hall of Jade Ripples (玉澜堂)

Resumen de esta parada

El Salón de las Ondas de Jade (Yulantang) es un patio a orillas del lago dentro del jardín rehecho para Cixi. Aquella reconstrucción, pagada con fondos reunidos a nombre de la flota de Beiyang, no dio para todo: se rehízo sobre todo la ladera sur de la colina, la cara que mira al agua, se amuralló el lago y en 1888 el conjunto recibió el nombre de Yiheyuan.

Diez años después, el jardín cambió de función. Tras el golpe de 1898 que acabó con la Reforma de los Cien Días, Cixi mantuvo confinado aquí al emperador Guangxu. La puerta trasera se tapió con ladrillo y se levantaron muros para cortar los pasos; esos muros siguen dentro de los pabellones laterales, a la vista. En este patio, la narración cuenta cómo un salón de recreo junto al lago se convirtió en la celda de un emperador.

Una torre sobre una pagoda derribada

Tower of Buddhist Incense (佛香阁)

Resumen de esta parada

En el centro de la ladera sur se alza la Torre de la Fragancia de Buda (Foxiang Ge), octogonal, de tres pisos y tejados vidriados amarillos con borde verde, sobre un zócalo de piedra de 20 metros; visible desde casi todo el lago. Su altura cambia según la fuente: unos 40 metros en unas, 41 en otras y 36,44 sobre el zócalo en otras. Desde su terraza se entiende el artificio completo, porque la colina bajo los pies, de unos 60 metros, se formó con la tierra sacada del lago.

La torre ocupa el lugar de otra obra que nunca se terminó. Allí se levantaba la Yanshou Ta, una pagoda de nueve pisos que Qianlong mandó derribar cuando iba por el octavo, para alzar en su sitio un pabellón inspirado en la Torre de la Grulla Amarilla de Wuchang.

A poca distancia, en la parte occidental de la colina, el Pabellón de Bronce (Baoyun Ge) guarda un episodio oscuro. Tenía 12 puertas y 20 ventanas de bronce con 70 celosías en forma de flor de castaña de agua; tras los saqueos de 1860 y 1900 faltaban 10 ventanas y 31 celosías, y en 1940 la administración del parque desmontó las 39 restantes para guardarlas en un almacén. Las ventanas reaparecieron en París: en 1993 el empresario estadounidense Maurice Greenberg, a través de American International Group, compró las 10 ventanas con unas 20 celosías y las devolvió gratis; en 1995 un experto francés en autentificación ya jubilado entregó otra celosía, y en 2024 volvió una más que el coleccionista Li Lei había visto en un catálogo de subastas en Francia. Según la conservadora Wei Lijia, de las últimas nueve no se sabe nada. La audioguía sigue en la terraza el rastro de esas piezas.

Los budas sin cabeza de la cima

Sea of Wisdom Temple (智慧海)

Resumen de esta parada

En lo alto de la colina, el Mar de la Sabiduría (Zhihuihai) es un templo sin vigas de madera, revestido de ladrillo vidriado de cinco colores y cubierto por más de 1.000 budas en relieve. En la mitad inferior de los muros muchos aparecen sin cabeza: se las arrancaron a golpe de cincel durante la Revolución Cultural (1966-1976).

A su espalda, la ladera norte muestra otra herida, más antigua. Conjuntos como la sala Xumi Lingjing y el jardín Gaichun, quemados en 1860, nunca se reconstruyeron: quedan plataformas, escaleras y basamentos, en contraste con la ladera sur rehecha para Cixi. Dos destrucciones de dos siglos distintos en un mismo punto; frente al templo, la narración explica por qué una cara de la colina se reconstruyó y la otra no.

Vigas pintadas y un último paseo

Mirador Yuzao Xuan de la Larga Galería

Resumen de esta parada

La Larga Galería (Changlang) recorre 728 metros y 273 tramos al pie de la colina, frente al lago, con cuatro pabellones intermedios. Sus vigas llevan más de 14.000 pinturas con escenas de historia, novela y paisaje, aunque la cifra baila entre más de 8.000 y más de 17.000 según qué se cuente como pintura. Las escenas se repintaron en 1959 y en 1979; en la restauración iniciada en 2020, con levantamiento digital en 3D, volvió a pintar el maestro Li Yanzhao, que ya había trabajado en la campaña de 1979.

Uno de los pabellones, el mirador Yuzao Xuan, se abre al agua. Desde él se ahogó en el lago Kunming el erudito Wang Guowei el 2 de junio de 1927. La causa de su suicidio sigue sin resolverse, y la confusión creció por un memorial póstumo falsificado por Luo Zhenyu. En el mirador, la audioguía pone esa nota grave al paseo bajo las vigas pintadas.

Un barco de piedra con ruedas de paletas

Marble Boat (清晏舫)

Resumen de esta parada

Varado en la orilla oeste, el Barco de Piedra (Qingyan Fang) es de 1755 y tiene un casco de grandes bloques de 36 metros. Su pabellón chino ardió en 1860 y en 1893 se rehízo en madera pintada imitando mármol, con una cabina de dos pisos de estilo occidental y ruedas de paletas talladas a los costados, bajo el nombre «río claro, mar en calma». Un barco que no navega, vestido de vapor occidental un año antes de la derrota naval frente a Japón.

El jardín imperial tuvo después una vida muy distinta. Tras la abdicación Qing quedó como propiedad privada de la familia imperial, vendió entradas al público desde 1914 y en 1924, expulsado Puyi, pasó a ser parque municipal. Y cada invierno, cuando el lago Kunming se congela, se convierte en la mayor pista natural al aire libre de Pekín: en la temporada de 2026, abierta el 17 de enero, la superficie habilitada rondaba los 160.000 m², con embarcaderos de entrada en Yulantang, el buey de bronce, Paiyundian y el dique del Oeste. Además de patinar, los pekineses se deslizan en trineos tradicionales de uno o dos asientos o en bicicletas de hielo, y los vigilantes miden el grosor del hielo cada mañana a las 8, antes de abrir, y a las 14, la hora más cálida. La última parada de la audioguía cierra ante el barco la historia de un jardín que fue de la corte y hoy es de quienes lo pasean.

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