Plaza monumental
Audioguía Plaza de Tiananmen
La gran explanada de Pekín no es tan antigua como parece: hasta 1914 fue un patio imperial cerrado al pueblo y su enorme vacío se trazó en 1958-1959. Al norte la preside la Puerta de Tiananmen, el balcón de los edictos imperiales desde el que Mao proclamó la República Popular en 1949.
- 45 min de audio
- Historia imperial y moderna
La Puerta de Tiananmen nació en el reinado Yongle como Chengtianmen, un pórtico de madera; tras el incendio que causó un rayo en 1457 se rehízo en 1465 como torre-puerta de nueve crujías de frente y cinco de fondo con doble tejado. Los rebeldes de Li Zicheng la quemaron en 1644, y la dinastía Qing la reconstruyó y en 1651 la rebautizó Tiananmen, nombre que abrevia la fórmula «recibir el mandato del cielo y pacificar el país». Desde su balcón los emperadores Ming y Qing promulgaban sus edictos. A sus pies, la plaza es una creación del siglo XX: la abrió la República en 1914, la amplió la China comunista en 1958-1959 entre el Gran Palacio del Pueblo y el actual Museo Nacional, y la completó en 1977 el Mausoleo de Mao.
Durante siglos la torre fue terreno vedado y, tras 1949, solo subían a ella dirigentes e invitados. Según el relato recogido de aquellos años, en septiembre de 1984 un anciano que firmaba «Huaxing» escribió al secretario general Hu Yaobang para pedir que se abriera al pueblo: llevaba más de treinta años mirándola desde abajo y soñando con subir al «corazón del corazón de la patria». El 1 de enero de 1988 la torre abrió al público, y la primera entrada, de 10 yuanes, no fue para un dignatario sino para Gao Xiwu, un contable jubilado de 75 años que a las siete y pico ya esperaba el primero ante la taquilla. Aquel día subieron más de 2.000 visitantes.
Qué ver
- Puerta de Tiananmen — Torre de nueve crujías rehecha en 1465, rebautizada en 1651 y reconstruida en secreto en 1969-1970
- Retrato de Mao — En el balcón desde la proclamación de 1949 y sustituido cada año antes de la Fiesta Nacional
- Mástil de la bandera — Izado al amanecer en 46 segundos, lo que dura una interpretación del himno
- Monumento a los Héroes del Pueblo — Obelisco de granito de 37,94 m con ocho grandes relieves en la base
- Mausoleo de Mao — Levantado en 1976-1977 donde estuvo la Puerta de China, sobre el eje de Pekín
En el centro de Pekín, sobre el eje norte-sur que ordena la ciudad, la Plaza de Tiananmen (天安门广场) se extiende desde la Puerta de Tiananmen hasta la maciza puerta Zhengyangmen, también llamada Qianmen. Al oeste la cierra el Gran Palacio del Pueblo; al este, el Museo Nacional de China, el antiguo Museo de la Revolución; en medio se alzan el Monumento a los Héroes del Pueblo y el Mausoleo de Mao. Al norte, sobre un alto basamento rojo con cinco vanos de paso, la torre de doble tejado de tejas amarillas muestra el emblema nacional entre los aleros y, sobre el vano central, el retrato de Mao.
La historia de la Plaza de Tiananmen es la de un mismo eje al servicio de regímenes distintos. La puerta nació en el reinado Yongle —en 1417 según unas fuentes, en 1420 según otras— con el nombre de Chengtianmen; ardió por un rayo en 1457 y a manos de los rebeldes de Li Zicheng en 1644, y recibió su nombre actual al terminar la reconstrucción Qing, en 1651 según la mayoría de fuentes (la web oficial de turismo de Pekín da 1661). Delante no hubo plaza hasta 1914, sino un patio en forma de T vedado al pueblo. La República lo abrió; los estudiantes del Movimiento del Cuatro de Mayo se manifestaron allí en 1919; Mao proclamó la República Popular desde el balcón el 1 de octubre de 1949, y en 1958-1959 la explanada se amplió para acoger a más de 500.000 personas. También fue el escenario de la protesta de 1989, que estudiantes y trabajadores mantuvieron del 15 de abril al 4 de junio, hasta que el ejército tomó la plaza en la noche del 3 de junio.
Para saber qué ver en la Plaza de Tiananmen y leer su arquitectura, de los puentes de mármol de la puerta imperial al mausoleo levantado donde estuvo la Puerta de China, la audioguía recorre el eje en línea recta en cinco paradas y 45 minutos de narración, con una idea de fondo: este enorme vacío es una obra reciente levantada sobre un patio cerrado al pueblo, y cada régimen ha usado el mismo balcón y el mismo eje para hablar a la multitud y para acallarla.
La puerta abre el eje que sigue hacia el norte por la Ciudad Prohibida hasta la colina del Parque Jingshan; al sureste, el Templo del Cielo guarda el otro gran escenario ritual de los emperadores.
La puerta que ardió dos veces
Puerta de Tiananmen
Resumen de esta parada
Frente a la puerta, el antiguo foso de la Ciudad Imperial se cruza por los Puentes de Agua Dorada, de mármol blanco: uno por cada vano de la torre, y el central, más ancho, reservado al emperador. Junto a ellos montan guardia parejas de leones de piedra, los del puente de época Yongle, y delante y detrás de la puerta se levantan los huabiao, columnas de mármol blanco de unos 10 metros talladas con dragones y nubes. Según la creencia popular, el animal mítico que remata cada una, el wangtianhou, uno de los nueve hijos del dragón, vigila al soberano: los del lado de la Ciudad Prohibida miran al norte para recordarle que no se encierre en el lujo, y los de fuera miran al sur para pedirle que vuelva pronto a su puesto.
La torre bermellón es una superviviente. Nació como Chengtianmen, un pórtico de madera de tipo paifang; en 1457 un rayo la incendió y en 1465, bajo el emperador Chenghua, se rehízo como torre-puerta de nueve crujías de frente y cinco de fondo con doble tejado, la forma que conserva. En 1644 la quemaron los rebeldes de Li Zicheng, y cuenta la leyenda que todo empezó con un flechazo: irritado por el nombre de la «Puerta que Recibe el Cielo», Li disparó contra el carácter 天, «cielo», la flecha se clavó por debajo y, tomando por burla un comentario sobre el mandato celestial, mandó prenderle fuego. La dinastía Qing la reconstruyó a partir de 1645 y en 1651 le dio el nombre de Tiananmen, que abrevia la fórmula «recibir el mandato del cielo y pacificar el país».
Lo que se ve hoy es, además, una reconstrucción. Entre 1969 y 1970 la torre se desmontó entera y se volvió a levantar oculta tras andamios, presentada oficialmente como una «renovación»; Zhou Enlai ordenó mantener la obra en secreto. La nueva torre quedó 83 centímetros más alta, de 33,87 a 34,7 metros según las cifras más citadas, con el mismo aspecto exterior. Ante los puentes, la audioguía cuenta cómo la palabra «cielo» que la flecha de Li Zicheng no alcanzó sigue hoy en el nombre de la puerta.
El balcón que habla a la multitud
Mástil de la bandera
Resumen de esta parada
Desde el mástil de la bandera, en el extremo norte de la plaza, el balcón de Tiananmen queda de frente. Bajo los Ming y los Qing, desde allí se promulgaban los edictos imperiales más importantes en el ritual llamado «el fénix dorado entrega el edicto» (jinfeng banzhao), y la puerta acogía también ceremonias de bodas imperiales, la consagración de estandartes para las campañas y la revisión otoñal de los reos condenados.
El 1 de octubre de 1949 Mao Zedong proclamó la República Popular China desde ese mismo balcón, y desde ese día cuelga sobre el vano central un único retrato suyo, que sigue la versión de 1969, con un marco de unos 6,4 por 5 metros, y se sustituye cada año antes de la Fiesta Nacional. Solo una vez cedió su sitio: el 9 de marzo de 1953 lo ocupó un retrato de Stalin para conmemorar su muerte. A los lados, dos pancartas: «Viva la República Popular China» y «Viva la gran unidad de los pueblos del mundo». Al pie, cada día al salir y al ponerse el sol, la bandera se iza y se arría en un mástil de 30 metros, instalado en 1991 en lugar del de 22 metros de 1949; desde el 1 de enero de 2018 el izado dura 46 segundos, lo que una sola interpretación del himno.
Un gesto en ese balcón puede pesar más que un edicto. El 18 de agosto de 1966, mientras Mao recibía desde lo alto a más de un millón de jóvenes, la estudiante Song Binbin le ató al brazo un brazalete rojo de Guardia Roja; al saber su nombre, que evoca refinamiento, Mao le dijo «hay que ser combativo», y el 20 de agosto el Guangming Daily publicó el artículo «Le puse el brazalete rojo al presidente Mao», firmado con el seudónimo Song Yaowu, «quiere lucha». Aquel encuentro se considera el detonante del llamado Agosto Rojo, cuyos muertos en Pekín cifraron después las estadísticas oficiales en 1.772 (1980) y en 10.275 (1985); en 2014 Song pidió perdón por la violencia de los Guardias Rojos. Frente al balcón, la audioguía reconstruye los pocos segundos de aquella escena.
Donde había un patio prohibido
Explanada central de la plaza
Resumen de esta parada
El centro de la plaza engaña: su inmensidad parece eterna y es reciente. Hasta 1914 aquí no había explanada sino un patio cerrado en forma de T, prohibido al pueblo: un pasillo flanqueado por los corredores Qianbulang, de 110 crujías por lado, y cerrado al este y al oeste por las puertas Chang’an Zuomen y Chang’an Youmen. Aquellos corredores ocupaban justo lo que hoy es el centro de la plaza.
En 1914, ya en la República, se derribaron los corredores y el patio imperial se convirtió en un espacio público que la gente podía cruzar de un lado a otro de la ciudad. La gran transformación llegó con el décimo aniversario de la República Popular: entre noviembre de 1958 y agosto de 1959, según la cronología más citada, la plaza se amplió en 11 meses, siguiendo la visión de Mao, para acoger a más de 500.000 personas. Se derribaron viviendas y otros edificios, y a los lados se levantaron el Gran Palacio del Pueblo, al oeste, y el Museo de la Revolución, hoy Museo Nacional de China, al este, ambos dentro de los Diez Grandes Edificios del aniversario.
Ni siquiera su tamaño tiene una cifra única: las cifras oficiales de Pekín hablan de 880 por 500 metros y 440.000 m², mientras otras fuentes dan 765 por 282 metros o 292.700 m² tras la obra de 1959, según qué perímetro se mida. En el centro de la explanada, la narración dibuja sobre el suelo el pasillo desaparecido.
Ocho relieves y tres protestas
Monumento a los Héroes del Pueblo
Resumen de esta parada
En el centro-sur de la plaza se alza el Monumento a los Héroes del Pueblo, un obelisco de 37,94 metros formado por 413 piezas de granito y construido entre el 1 de agosto de 1952 y el 22 de abril de 1958. Lo diseñó Liang Sicheng, con aportaciones de Lin Huiyin; en la cara norte lleva una inscripción de Mao y en el pedestal, ocho grandes relieves de historia revolucionaria que empiezan con la destrucción del opio en Humen, en 1839.
La plaza recién abierta se convirtió pronto en el lugar de la protesta política: aquí se manifestaron en 1919 los estudiantes del Movimiento del Cuatro de Mayo, y aquí estalló en 1976 la protesta tras la muerte de Zhou Enlai. La tercera es la más conocida fuera de China: del 15 de abril al 4 de junio de 1989 estudiantes y trabajadores ocuparon la plaza, con hasta un millón de personas el 17 de mayo; el 20 de mayo se declaró la ley marcial y en la noche del 3 de junio el ejército entró para tomarla. La cifra oficial de muertos, 241, queda muy por debajo de las estimaciones independientes, que van de varios cientos a unos pocos miles, y dentro de China el episodio está censurado.
Una escena de aquellas semanas retrata la desconfianza del momento. El 23 de mayo de 1989 tres jóvenes de Liuyang, en Hunan, Yu Dongyue, Lu Decheng y Yu Zhijian, colgaron pancartas contra la autocracia y el culto a la personalidad y lanzaron contra el retrato de Mao cáscaras de huevo rellenas de pintura. Fueron los propios estudiantes quienes los capturaron, temiendo que fueran agentes del gobierno, y los entregaron a la policía; a las diez de la noche el retrato manchado se descolgó y se colgó uno de repuesto, y a ellos les cayeron penas de 16 años, 20 años y cadena perpetua. Al pie del obelisco, la audioguía sigue el hilo de las tres protestas.
El mausoleo sobre una puerta desaparecida
Mausoleo de Mao Zedong
Resumen de esta parada
Al sur del monumento, sobre el eje, se alza el edificio de columnas del Mausoleo de Mao, donde se expone su cuerpo embalsamado y ante el que suele haber largas colas. Se empezó tras la muerte de Mao, el 9 de septiembre de 1976, y se terminó el 24 de mayo de 1977; con él la plaza se hizo plenamente rectangular, apta para 600.000 personas.
El solar tenía historia. Entre el monumento y el mausoleo, donde hoy se abre la explanada, estuvo la Gran Puerta Ming, rebautizada Gran Puerta Qing y luego Puerta de China: un arco ceremonial de tres vanos, sin murallas, que solo se abría al paso del emperador. El tráfico común se desviaba a los lados, y al sur de ella prosperó el mercado de las «calles del tablero de ajedrez». La puerta se derribó en 1954 o en 1959, según la fuente.
Más allá, la maciza Zhengyangmen, o Qianmen, puerta de la muralla de la ciudad interior, cierra la plaza por el sur en el mismo eje que Tiananmen. Desde aquí el trazado imperial se lee de un golpe, y la última parada de la audioguía explica cómo ese viejo eje sigue ordenando la plaza de hoy.