Muralla Ming
Audioguía Gran Muralla de Mutianyu (Mutianyu Changcheng)
Un tramo Ming de granito en la sierra de Huairou, al norte de Pekín, con almenas a los dos lados, una torre cada cien metros y una puerta de tres torres gemelas, que trepa por la montaña hasta el bucle vertiginoso del Cuerno de Buey.
- 120 min de audio
- Fortificación Ming
La Gran Muralla de Mutianyu se asienta sobre una muralla de los Qi del Norte de mediados del siglo VI, sobre cuyo trazado el general Xu Da levantó la actual a comienzos de la dinastía Ming. En 1404, segundo año del emperador Yongle, se fundó el paso de Mutianyu, con la puerta de tres torres del Zhengguantai. Tras el asalto mongol de 1543, la corte creó en 1550 la región militar de Chang y Mutianyu pasó a ser su primer paso por el este, dedicado a proteger la capital y las tumbas imperiales. Su rasgo más raro son las almenas en los dos parapetos: el tramo estaba pensado para combatir hacia ambos lados.
El contraste está en quién la recorre hoy. La muralla levantada para cerrar el paso a los jinetes mongoles se convirtió en escaparate ante Bill Clinton, que en 1998 la describió como «no un muro para mantener fuera a la gente», y ante Michelle Obama, que en 2014 bajó de ella en tobogán. Al pie, en el pueblo, el estadounidense Jim Spear y su esposa, Liang Tang, convirtieron la escuela abandonada en restaurante y taller de vidrio, The Schoolhouse, después de que una conversación con un vecino que vendía camisetas a los turistas les consiguiera una casa bajo la muralla.
Qué ver
- Torre 14 — Llegada del teleférico a 640 m y vista al bucle del Cuerno de Buey
- Zhengguantai (torre 4) — La puerta del paso de 1404: tres torres unidas sobre una sola plataforma
- Almenas a ambos lados — Un tramo armado para combatir hacia fuera y hacia dentro
- Dajiaolou (torre 1) — La esquina de tres muros y la leyenda del muro de la cola pelada
- Tobogán de acero — 1580 m de bajada por la ladera, el mismo de Michelle Obama en 2014
En la sierra de Huairou, al norte de Pekín, la Gran Muralla de Mutianyu (慕田峪长城, Mutianyu Changcheng) no se parece a la postal infinita: es una frontera concreta, de granito, con almenas en los dos parapetos, una torre aproximadamente cada cien metros y una puerta de tres torres gemelas, que trepa por la montaña hasta el bucle vertiginoso del Cuerno de Buey. Cubría por el norte la capital y las Tumbas Ming, y estaba pensada para combatir hacia ambos lados, algo raro en la Gran Muralla.
La historia de la Gran Muralla de Mutianyu va por capas. Debajo hay una muralla de los Qi del Norte de mediados del siglo VI; encima levantó la actual el general Xu Da a comienzos de la dinastía Ming (unas fuentes fechan su obra en 1368, otras sitúan sus trabajos en la zona desde 1371), y durante décadas fue un muro de piedra y tierra sin puerta, hasta que en 1404 se fundó el paso. En 1543 un asalto mongol mató a su comandante; en 1550 Mutianyu pasó a ser el primer paso por el este de la región militar de Chang, y los muros altos y las torres huecas se atribuyen a las décadas de obras de Tan Lun y Qi Jiguang. En 1981 se eligió como segundo tramo abierto al turismo en Pekín, después de Badaling; desde 1988 lo recorre todo el público y desde 2022 se restaura con materiales y técnicas tradicionales tras los daños de las lluvias de 2021.
Para saber qué ver en la Gran Muralla de Mutianyu y leer su arquitectura, la audioguía recorre el camino de ronda en cinco paradas y dos horas de narración: de la llegada del teleférico en la torre 14 a la puerta baja del Zhengguantai, la torre de esquina del extremo este y la salida del tobogán. Por el camino aparecen una estela en la que falta un nombre, un muro que según la tradición costó la vida a quien lo dirigió y detalles al margen del itinerario, como el Pino de los Amantes del sendero de subida: un solo tronco que a un metro del suelo se abre en dos copas de especies distintas, un pino de Masson y un pino chino.
La misma dinastía que blindó así la capital vio su final dentro de Pekín, en el Parque Jingshan, donde el último emperador Ming se ahorcó en 1644. De vuelta hacia la ciudad, el Palacio de Verano, al noroeste, es la otra gran visita fuera del centro.
Una torre cada cien metros hasta el Cuerno de Buey
Torre 14, llegada del teleférico
Resumen de esta parada
El teleférico, de 723 metros, termina junto a la torre 14, a 640 metros de altitud, sobre una explanada amplia con las vistas abiertas. Es una torre hueca con planta en anillo, la del carácter 回, y aspilleras en sus cuatro lados. Desde aquí la muralla se deja medir más que mitificar: entre la torre Dajiaolou, la número 1, y la 20 se cuentan 25 torres, plataformas y garitas en solo 3000 metros, aproximadamente una cada cien metros. Las cifras bailan según la fuente, que habla también de 22 torres en 2250 metros, y conviven dos numeraciones: la del recinto, de la 1 a la 23, y la del inventario patrimonial, de la 86 a la 108.
Al oeste de la torre 20, la muralla sube hasta la cumbre, la corona con una torre, se precipita ladera abajo y vuelve a trepar hasta algo más de 940 metros (alguna fuente sitúa la cima en 1039), dibujando un gran bucle con forma de cuerno: el Niujiaobian, el «borde del cuerno de buey». A ambos lados, los tramos sin restaurar de Jiankou y Yingfei Daoyang, «el águila vuela boca arriba», se asientan sobre roca desnuda con pendientes de unos 50 grados y un paso casi vertical de peldaños de apenas unos centímetros.
Más cerca, la piedra recuerda que sigue en obras. Las lluvias torrenciales de 2021 abrieron daños en el tramo visitable, y desde 2022 una restauración en tres fases y cinco años repara 23 torres y 2523 metros de muro. Su última fase mantiene cerrado desde abril de 2026 el tramo alto de la «Cuesta de los Héroes», entre las torres 19 y 20, y debe terminar a finales de 2026; los diez primeros metros siguen abiertos y a las torres 21 a 23 se llega por un sendero exterior. En la explanada, la audioguía enseña a leer ese horizonte torre a torre.
Capas de muralla y un nombre que no está
Torre hueca de ladrillo
Resumen de esta parada
Bajo la bóveda de ladrillo de una torre hueca, la muralla se revela hecha por capas: el trazado de los Qi del Norte del siglo VI, la obra de Xu Da a comienzos de los Ming y, encima, los muros altos y las torres huecas que se atribuyen a las décadas de obras de Tan Lun y de Qi Jiguang. Qi Jiguang, veterano de la lucha contra los piratas japoneses en la costa sureste, mandó entre 1568 y 1583 la región militar de Ji, cuya muralla corría más de 880 kilómetros desde Shanhaiguan hasta Mutianyu.
Su papel en este tramo concreto, sin embargo, se discute. La región de Ji terminaba justo en Mutianyu, y Mutianyu había pasado antes a la región de Chang; hay fuentes que le atribuyen el refuerzo de muros y las torres huecas en todos los tramos importantes de la muralla Ming sin precisar obras suyas aquí. Una piedra complica todavía más la historia: durante unas obras, el personal del recinto encontró una estela de 85 centímetros de alto y 15 de grosor, con 301 caracteres grabados a comienzos del otoño de 1569, tercer año de la era Longqing, que enumera a los responsables de la obra en el tramo de Huairou, desde el gobernador general Tan Lun hasta los oficiales y capataces de menor rango.
En esa lista no aparece el nombre de Qi Jiguang. Se ha sugerido que quizá no participó en la obra de Huairou, pero nadie lo ha resuelto, y en Mutianyu se cuenta como uno de los misterios de la muralla. Bajo la bóveda, la audioguía pone sobre la mesa las explicaciones posibles de esa ausencia.
La puerta baja donde cayó Chen Shun
Zhengguantai (torre 4)
Resumen de esta parada
Ladera abajo, la puerta del paso aparece donde menos se la espera: baja, a solo 483 metros de altitud, y fácil de dejar fuera de la ruta para quien sube en teleférico. Es el Zhengguantai, la torre número 4: tres torres unidas sobre una misma plataforma, la central mayor que las laterales, con una placa de piedra que dice 正关台, dos pisos y una planta baja comunicada con cabida para unas cien personas. Los primeros Ming habían dejado aquí un muro de piedra y tierra sin puerta ni paso; en 1404, segundo año del emperador Yongle, se fundó oficialmente el paso de Mutianyu.
Ser la puerta la convertía también en el punto más expuesto. En octubre de 1543 los jinetes mongoles Duoyan asaltaron el paso y mataron a su comandante, Chen Shun; solo se retiraron cuando llegaron los refuerzos del vicecomandante Wang Jizu. Entre las torres 4 y 5 queda un cañón de hierro Ming de 89 centímetros de largo y 9 de calibre, inclinado unos 30 grados con la boca todavía hacia el exterior de la muralla; otro ejemplar se expone en el centro de visitantes.
De esta plataforma vendría también, según la explicación popular más extendida, el propio nombre del lugar: antes se habría llamado Motiangu, el «valle que roza el cielo», porque al levantar la vista la muralla serpentea hacia arriba como si llegara al cielo, y con el tiempo Motian se pronunció Mutian y «gu», valle, se cambió por «yu», cañada. Otra versión, menos documentada, lo atribuye a un general llamado Tian Mu, querido por sus soldados y por los campesinos a los que ayudó a roturar tierras. Ante la puerta, la audioguía reconstruye el asalto de 1543.
La esquina de tres muros y el muro de la cola pelada
Dajiaolou (torre 1)
Resumen de esta parada
En el punto alto del extremo este, la Dajiaolou, la torre número 1, es una torre de esquina donde se juntan tres muros: el que va hacia Badaling, el que va hacia Gubeikou y un ramal hacia el sur. Aquí se tocaban dos regiones militares, la de Ji y la de Chang. Esta última nació del ataque de 1543: en 1550 la corte Ming creó la región de Chang, que se extendía 460 li desde Mutianyu hasta Juyongguan, y Mutianyu pasó a ser su primer paso por el este, dedicado a proteger la capital y las tumbas imperiales.
De ahí los parapetos dentados por fuera y por dentro del camino de ronda: almenas en diente de sierra y, bajo ellas, troneras cuadradas con el remate arqueado. En la mayoría de los tramos de la Gran Muralla solo el lado exterior lleva almenas; Mutianyu, que cubría por el norte la capital y las Tumbas Ming, estaba pensada para combatir hacia ambos lados.
Hacia el sureste asoma el ramal que parece un error: un muro de unos 1000 metros, con una torre hueca y otra maciza, que se corta en seco. Los vecinos lo llaman el «Tuweiba bian», el «muro de la cola pelada». Cuenta una tradición local que, tras la muerte del gran secretario Zhang Juzheng en 1582, lo dirigió un oficial de Qi Jiguang que se negó a pagar un soborno a un funcionario del Ministerio de la Guerra, y que este lo acusó de haber trazado mal el muro y de corrupción y lo hizo ejecutar. Más de diez años después, un nuevo general de la frontera habría comprobado que la obra era buena y mandado erigir una estela que limpiaba su nombre; estuvo en pie más de trescientos años, hasta la Revolución Cultural, y de ella solo queda la base. Junto a la torre de esquina, la audioguía explica por qué aquel muro cortado tenía sentido.
La muralla que se baja en tobogán
Tobogán de acero
Resumen de esta parada
Cerca de la torre 6 arranca la bajada más inesperada de una frontera de guerra: un tobogán de acero de 1580 metros que serpentea por la ladera boscosa hasta el pie del valle, con carritos de una plaza y freno de mano. Detrás hay una decisión política. En otoño de 1981 la viceprimera ministra Chen Muhua eligió Mutianyu como segundo tramo de la Gran Muralla abierto al turismo en Pekín, después de Badaling; el Consejo de Estado aprobó su restauración en 1983, se abrió a visitantes seleccionados en 1986 y a todo el público en 1988.
Desde entonces el tramo ha hecho de escaparate. El 28 de junio de 1998 Bill Clinton recorrió la muralla durante su viaje a China y la describió como un símbolo que China muestra al mundo, «no un muro para mantener fuera a la gente». El 23 de marzo de 2014 Michelle Obama y sus hijas Malia y Sasha bajaron de ella en el tobogán, mientras los fotógrafos las esperaban en el aparcamiento.
Ese día las cámaras se colocaron para dejar fuera del encuadre la gran inscripción que sigue trazada en la ladera frente a la muralla, visible desde el camino de ronda: los caracteres 忠于毛主席, «Lealtad al presidente Mao». En la salida del tobogán, la audioguía cierra el recorrido con la consigna que se quedó fuera de las fotos.