Templo Real
Audioguía Wat Arun (Wat Arun Ratchawararam)
El Templo del Amanecer levanta sobre el Chao Phraya una torre forrada con el lastre de los barcos chinos y rematada con una corona que pertenecía a otro Buda. Fue templo de palacio, casa del Buda Esmeralda y faro de una capital que se mudó de orilla.
- 45 min de audio
- Prang de estilo jemer
Wat Arun ocupa la orilla de Thonburi desde mucho antes de que Bangkok fuera capital: con el nombre de Wat Bang Makok ya figura en los mapas franceses del reinado de Narai, en el siglo XVII. Con Taksin quedó dentro del palacio real de Thonburi y guardó el Buda Esmeralda entre 1779 y 1784. Rama III le dio su forma actual con un prang terminado en 1851 tras nueve años de obra, el más grande y alto de Tailandia, de estilo jemer y cubierto de porcelana y conchas.
La torre que hoy fotografía medio mundo se hizo, en parte, con desechos de navegación: fragmentos de platos y cuencos que servían de lastre a los barcos llegados de China. Su cúspide luce una corona prestada de la imagen destinada a otro templo, y en 1858 el explorador Henri Mouhot la describió como la primera señal de la capital para quien remontaba el río. La restauración de 2013–2017 sustituyó unas 120.000 piezas cerámicas y reabrió una discusión que sigue viva sobre cómo se cuida un monumento.
Qué ver
- Prang central — Terminado en 1851 por Rama III, el prang más grande y alto de Tailandia
- Mosaico de porcelana china — Platos y cuencos que llegaron como lastre de barcos, junto a conchas marinas
- Corona prestada — El remate de la cúspide procede de una imagen de Buda destinada a Wat Nang Nong
- Wihan Noi — El pequeño vihara que guardó el Buda Esmeralda durante cinco años
- Gigantes del ubosot — Thotsakan, verde, y Sahatsadecha, blanco, guardianes de la sala con las cenizas de Rama II
Pocas siluetas de Bangkok están tan ligadas al río como la de Wat Arun, el Templo del Amanecer. Su nombre oficial, Wat Arun Ratchawararam, es el último de una larga serie: en época de Ayutthaya se llamaba Wat Bang Makok, por la aldea que lo rodeaba, y así aparece en los mapas franceses dibujados por Claude de Forbin y de Lamare durante el reinado de Narai (1656–1688). Después fue Wat Chaeng. La tradición atribuye ese nombre al rey Taksin, que habría llegado ante el templo al amanecer en 1767; un poema de época de Ayutthaya, el Phleng Yao Nai Phimsen, ya menciona Wat Chaeng en el trayecto hacia Phetchaburi, de modo que el origen sigue en discusión.
La historia de Wat Arun es la de una capital que cambió de orilla. Con Taksin (1767–1782) el templo quedó dentro del palacio real de Thonburi y acogió el Buda Esmeralda, traído de Vientián en 1779. Cuando Rama I llevó la corte a la orilla oriental en 1782, se desmontaron los ladrillos de su muro y el templo pasó a ser un monasterio fuera de la ciudad real. Rama II soñó con convertir su modesto prang de unos 16 metros en el gran stupa-reliquia que le faltaba a la nueva capital, y Rama III terminó la torre en 1851 tras nueve años de obra. Su altura exacta es otro asunto discutido: las cifras publicadas van de 66,8 a 86 metros.
Saber qué ver en Wat Arun exige ir más allá de la silueta de postal: el muelle, los edificios del antiguo palacio, la base de la torre, sus terrazas empinadas y la sala de ordenación custodiada por dos gigantes. El templo figura además en las rutas de «ver nueve templos» con que muchos tailandeses empiezan el año: la creencia popular juega con su nombre y promete una vida resplandeciente como el alba. La arquitectura de Wat Arun se lee mejor de cerca, y la audioguía de EarGuide acompaña ese recorrido en cinco paradas.
En la orilla de enfrente esperan Wat Pho y el Gran Palacio, adonde se trasladó el Buda Esmeralda; tierra adentro, en Thonburi, el canal Bang Luang guarda la Bangkok de madera y agua.
El faro del río que anotó Mouhot
Wat Arun Pier
Resumen de esta parada
El recorrido empieza en el muelle, entre seis pabellones de estilo chino de granito verde alineados junto a los embarcaderos sobre el Chao Phraya. Desde aquí se entiende algo que en las fotos aéreas se pierde: Wat Arun se pensó para ser visto desde el agua. En 1858 el explorador francés Henri Mouhot anotó que su flecha, de doscientos pies, era la primera señal de la capital que veía el viajero que remontaba el río desde el mar.
El río sigue marcando el calendario del templo. En el Kathin real, el monarca llega a Wat Arun en procesión de barcazas reales para ofrecer hábitos a los monjes.
Al otro lado del agua queda Tha Tian, el embarcadero que une las dos orillas, y el folclore de Bangkok tiene una explicación para su nombre. Se cuenta que el gigante guardián de Wat Chaeng y el de Wat Pho eran amigos hasta que una deuda impagada acabó en una pelea que arrasó la orilla; el dios Phra Isuan los convirtió en piedra y el terreno aplastado quedó como «el embarcadero aplanado». Cómo termina la historia de ese préstamo es lo primero que cuenta la narración frente al río.
Donde vivió cinco años el Buda Esmeralda
Bot Noi y Wihan Noi
Resumen de esta parada
Ante la gran torre se conservan dos edificios más antiguos y discretos, el Bot Noi y el Wihan Noi, restos del templo de palacio que Taksin integró en su residencia de Thonburi, a la manera de Wat Phra Si Sanphet en Ayutthaya. El Wihan Noi albergó durante cinco años el Buda Esmeralda, la imagen más venerada de Tailandia, desde su llegada de Vientián en 1779 hasta su traslado a Wat Phra Kaew, en la orilla oriental, en 1784.
Ese traslado resume el giro de la historia: al mudarse la capital en 1782, el muro de Wat Chaeng se desmontó ladrillo a ladrillo y el templo de palacio quedó convertido en monasterio de monjes residentes, al otro lado del río del nuevo poder.
El Bot Noi guarda además una estatua fundida de Taksin y, frente a ella, su lecho de madera. Según una tradición documentada, los devotos se agachan y pasan por debajo para dejar allí la mala suerte y atraer buena fortuna; en enero de 2019, la princesa Ubolratana también lo hizo durante su ronda por nueve templos. El sentido de ese gesto y la memoria de Taksin que lo alimenta se desgranan en la audioguía junto a la estatua.
Flores hechas con el lastre de los barcos
Mosaico de porcelana del prang
Resumen de esta parada
En la base del prang central el monumento cambia de escala. Lo que de lejos parece un relieve uniforme resulta ser un mosaico de flores y motivos hechos con fragmentos de platos y cuencos chinos y con conchas marinas de la especie Mauritia mauritiana. Buena parte de esa porcelana había servido de lastre a los barcos que llegaban a Bangkok desde China. Alrededor de la base montan guardia figuras de piedra de estilo chino, soldados y animales, y en las esquinas de la plataforma se alzan cuatro prang satélites con el mismo revestimiento.
En los nichos de los cuatro lados del prang principal aparece Indra a lomos de Erawan, el elefante de varias cabezas. Es una novedad iconográfica de tiempos de Rama III: hasta entonces esos nichos albergaban imágenes de Buda.
De cerca también se ven las costuras de la restauración de 2013–2017, la mayor en un siglo: el Departamento de Bellas Artes sustituyó unas 120.000 de las 300.000 piezas cerámicas, en torno al 40 %, y rehízo superficies con cal. Críticos y grupos civiles lo acusaron de blanquear la torre y hundir la cerámica bajo la cal; el departamento defendió que respetó el aspecto original, aunque su director admitió que algunas superficies retocadas alteraron los patrones. Dónde se nota esa frontera entre lo viejo y lo nuevo es algo que la narración señala pieza a pieza.
Una corona prestada en la cúspide
Terrazas del prang central
Resumen de esta parada
Las escaleras del prang central son muy empinadas y suben por terrazas desde las que el río y la orilla de enfrente se abren por completo. La torre que se asciende es obra de tres reinados. El prang original de época de Ayutthaya medía unos 8 wa, unos 16 metros; Rama II quiso transformarlo en el gran stupa-reliquia de la nueva capital Rattanakosin, pero murió en 1824 con la excavación de los cimientos solo programada.
Fue Rama III quien levantó la torre definitiva, terminada en 1851 tras nueve años de obra continua: el prang más grande y alto de Tailandia, de silueta casi recta y estilo jemer. Para rematar su cúspide, el nabhasula, tomó prestada la corona fundida para una imagen de Buda enjoyada que debía presidir otro templo, Wat Nang Nong.
Desde abajo esa corona se percibe apenas como un pináculo. La historia de un rey que soñó la torre, otro que no la vio empezar y un tercero que la coronó con un adorno ajeno es el hilo de esta parada, y la narración lo cuenta con el vértigo de las terrazas bajo los pies.
Gigantes, cenizas reales y el incendio de 1895
Yakshas de la puerta del ubosot
Resumen de esta parada
La puerta coronada del ubosot, la sala de ordenación, está flanqueada por dos yakshas guardianes del Ramakien, de estuco revestido de azulejo vidriado y armados con maza: Thotsakan, verde, al sur, y Sahatsadecha, blanco, al norte. Según la tradición, los modeló Luang Thepkan, escultor de la corte, por orden de Rama III. El 24 de agosto de 1930 un rayo derribó al del lado norte; el abad Luang Pu Nak, conocido por sus amuletos takrut, reunió donativos del barrio para levantarlo y celebró con ambos un rito de «apertura de los ojos». Desde entonces se cree que rendirles culto trae suerte en el matrimonio y en el trabajo.
Un viejo dicho rimado de Bangkok, de origen discutido, ya los incluía entre los tres terrores de la ciudad: «Yak Wat Chaeng, raeng Wat Saket, pret Wat Suthat», los gigantes de Wat Chaeng, los buitres de Wat Saket y los espíritus hambrientos de Wat Suthat. El templo que hoy se fotografía al atardecer fue durante generaciones una de las pesadillas infantiles de Bangkok.
Dentro preside el Buda Phra Phuttha Thammamit Ratcha Lokkathat Dilok, en actitud de vencer a Mara, cuyo rostro modeló el propio Rama II; sus cenizas reposan en el pedestal desde el reinado de Rama IV. Fue Rama II quien celebró la renovación del templo en 1820 con funciones de Ramakien. El 31 de diciembre de 1895 el ubosot ardió por pavesas llegadas de un almacén de carbón, y el rey Chulalongkorn acudió a dirigir la extinción, puso a salvo las cenizas y pagó la reconstrucción con 12.800 baht de su bolsillo. Los murales que se ven hoy son posteriores a ese incendio, y lo que ocurrió aquella tarde es el cierre que la audioguía reserva para el final del recorrido.