Monte Sagrado
Audioguía Wat Saket y Monte Dorado (Phu Khao Thong)
La única altura de la vieja Bangkok es una torre que fracasó: el gran prang de Rama III se hundió en el barro y sus ruinas acabaron convertidas en un monte coronado de oro, con una reliquia de Buda en la cima y la memoria de las epidemias a sus pies.
- 45 min de audio
- Chedi de estilo Ayutthaya
En 1782 Rama I restauró un viejo santuario de época de Ayutthaya, le dio su nombre actual y mandó cavar un canal a su alrededor. Medio siglo después, Rama III quiso levantar junto a él un prang colosal que imitara al Monte Dorado de Ayutthaya. El suelo blando no aguantó, la obra se abandonó y Rama IV, en 1865, convirtió la ruina en un monte artificial coronado por un chedi campaniforme. Con 77 metros, fue el punto más alto de la Bangkok de Rattanakosin.
Antes del oro hubo buitres. Fuera de las murallas, Wat Saket recibía los cadáveres que la ciudad no quería incinerar dentro de su recinto, y durante las epidemias de cólera del siglo XIX los cuerpos desbordaron sus crematorios. La expresión «los buitres de Wat Saket» pasó al habla popular de Bangkok. Sobre ese pasado se celebra hoy, cada noviembre, la feria de templo más antigua de la ciudad.
Qué ver
- Monte Dorado — 77 metros, el punto más alto de la Bangkok de la era Rattanakosin
- Escalera de 344 peldaños — Subida en espiral entre campanas y un gong dorados
- Chedi de la cima — Relicario dorado de estilo Ayutthaya con una reliquia de Buda
- Escultura de los buitres — Memoria de las epidemias de cólera del siglo XIX
- Prang de Rama III — La torre hundida en el barro que yace bajo los muros de hormigón
En una ciudad llana como la palma de la mano, la única colina de la Bangkok histórica no la hizo la naturaleza. Wat Saket y el Monte Dorado son el resultado de un error de ingeniería que tres reinados se encargaron de convertir en monumento: la torre que Rama III (1824-1851) soñó para su capital se agrietó y se hundió, la maleza la disfrazó de cerro y Rama IV la coronó en 1865 con un chedi dorado que Rama V terminó y dotó, en 1899, de una reliquia de Buda. Hoy es un monasterio activo, un mirador de 360 grados sobre la isla de Rattanakosin y el escenario de la feria de templo más antigua de la ciudad.
La historia de Wat Saket y Monte Dorado tiene además capítulos que no se ven desde la escalera. En 1825 Rama III hizo traer desde Phitsanulok el Phra Attharot, un Buda de pie de bronce de unos nueve metros fundido de una sola pieza en estilo Sukhothai; según la tradición, la balsa que lo bajaba por el Chao Phraya se hundía tanto que los ribereños creían ver flotar la imagen, y las 300 000 personas que se cuenta que ayudaron a desembarcarlo, «sam saen», habrían dado nombre al barrio de Samsen. En abril de 2025, por el bicentenario, el templo volvió a pasearlo alrededor del monte y a embarcarlo río abajo. Al pie de la colina, en un vihara que mira al canal, se sienta también el Luang Pho Dam, el «Venerable Padre Negro», lacado pero nunca dorado: se cuenta que se hizo para que quienes no podían subir a la cima le rezaran a él en lugar de a la reliquia.
Entender qué ver en Wat Saket y Monte Dorado y cómo se lee su arquitectura, de la ruina enterrada al chedi de la cumbre, pide subir despacio, rellano a rellano. La audioguía de EarGuide acompaña esa ascensión en cuatro paradas, desde los buitres del pie del monte hasta la terraza más alta.
Muy cerca, la avenida Ratchadamnoen lleva hasta el Monumento a la Democracia, y unas calles al suroeste esperan Wat Suthat y el Columpio Gigante.
Los buitres de la puerta de los fantasmas
Escultura de los buitres
Resumen de esta parada
El recorrido arranca al pie del monte, ante un grupo de buitres de estuco posados junto a un pequeño mondop con una huella de Buda. A primera vista la escultura resulta casi pintoresca. Su sentido cambia al saber que, entre los reinados de Rama I y Rama V, se evitaba incinerar dentro de las murallas, y que Wat Saket, fuera del recinto fortificado, recibía los cadáveres que salían de la ciudad por la Pratu Phi, la «puerta de los fantasmas».
En 1820, bajo Rama II, el cólera llegó a Bangkok desde Penang y mató a más de 30 000 personas. Los cuerpos desbordaron los crematorios del templo, quedaron a la intemperie y atrajeron bandadas de buitres. En la epidemia de 1849, aunque hay quien sitúa el peor brote del siglo en 1840, el futuro Rama IV, entonces monje, designó Wat Saket como crematorio junto a Wat Bang Lamphu y Wat Choeng Len: se llegó a 696 incineraciones en un solo día y las aves ocuparon el patio, los árboles, los muros y los tejados de las celdas. De ahí la expresión popular «Raeng Wat Saket», los buitres de Wat Saket, que Bangkok empareja con los espectros de Wat Suthat.
La tradición conserva además la figura de Luang Poo Toh, uno de los monjes más venerados de Siam, que venía a propósito a este campo de cuerpos expuestos para meditar sobre la impermanencia. Por qué un maestro elegía sentarse aquí, y qué comparación ha acompañado desde entonces al lugar, es lo que la narración cuenta frente a los buitres.
El prang de Rama III que se tragó el barro
Escalera de los 344 peldaños
Resumen de esta parada
La escalera de 344 peldaños, cifra rotulada como «344 Steps» en su arranque aunque algunas descripciones hablan de 318, sube en espiral alrededor del monte entre hileras de campanas y un gran gong dorados que los visitantes golpean al pasar. El sonido metálico acompaña toda la subida, pero lo que hay bajo los pies cuenta otra historia.
Rama III quiso levantar aquí un gran prang que imitara al Phu Khao Thong, el Monte Dorado de Ayutthaya, y encargó la obra a Phraya Si Phiphat Ratanakosa. La base, de planta con doce ángulos redentados, llegó solo hasta la segunda terraza: el suelo blando de Bangkok cedió bajo el peso, el revestimiento de ladrillo se agrietó entero y la construcción quedó abandonada. Lo que hoy parece una colina es esa ruina.
Los muros de hormigón que ciñen la ladera son de la década de 1940, cuando en plena Segunda Guerra Mundial se encorsetó el monte para frenar su erosión. Debajo sigue la torre fallida. Cómo se reconoce el prang hundido desde la escalera, y qué delata el trazado de la subida, se explica en el rellano, junto a las campanas.
Una reliquia de Buda sobre la ruina
Chedi dorado de la cima
Resumen de esta parada
En la cumbre se alza el chedi campaniforme de estilo Ayutthaya, revestido de mosaico dorado y visible desde buena parte de la ciudad vieja. Rama IV lo concibió en 1865 al transformar el prang fracasado en un monte artificial, lo bautizó Phra Borom Banphot, y la obra se concluyó ya bajo Rama V. El oro y el incienso dan la medida de una devoción que sigue muy viva.
Dentro del nicho del chedi principal, un pequeño chedi guarda una reliquia de Buda. Una versión la identifica con los restos óseos excavados en Piprahwa, cerca de Kapilavastu, en enero de 1898, que el gobierno británico de la India entregó a Rama V en 1899; otra versión, en cambio, la hace llegar de Sri Lanka de manos del príncipe Prisdang. El debate sigue abierto.
Desde Rama V, cada año, el octavo día de la luna creciente del duodécimo mes lunar, en noviembre, una procesión sube al amanecer una larga tela roja con los nombres de los fieles para envolver el chedi. Es la apertura de la feria del Monte Dorado, unos diez días con sus noches que coinciden con Loi Krathong y que todavía montan barracas de sustos y rarezas, con la Phi Krasue, la cabeza fantasma de mujer con las entrañas brillando, el niño de dos cabezas y la mujer serpiente. Cómo conviven puerta con puerta la reliquia y la barraca es una de las escenas que la audioguía reconstruye frente al chedi.
El ombligo de la vieja Bangkok
Terraza panorámica
Resumen de esta parada
La terraza circular de lo alto ofrece una vista de 360 grados sobre la isla de Rattanakosin, sus canales y, a lo lejos, los rascacielos de la Bangkok moderna. Con 77 metros, el Monte Dorado fue el punto más alto de la capital de la era Rattanakosin y se tenía por su «ombligo». Desde el pretil se entiende por qué: en una ciudad sin relieve, ninguna otra atalaya domina tanto.
Esa función ya la tuvo antes del chedi. En las décadas que separan a Rama III de Rama IV, la ruina de barro y ladrillo se cubrió de maleza hasta parecer un cerro natural; la gente la llamaba simplemente «phu khao», la montaña, y los soldados la usaban como puesto de vigía ante la llegada de ejércitos enemigos.
Abajo, el canal que rodea el recinto es el que Rama I mandó cavar en 1782, cuando restauró el viejo templo de Wat Sakae y lo rebautizó Wat Saket, «lavar el cabello». Según la tradición, el nombre recuerda un gesto íntimo de un rey que volvía de la guerra y se detuvo aquí antes de entrar en su nueva capital. Qué rito cumplió y por qué cambió el nombre del templo es el relato con el que la narración cierra la subida.