Palacio Real
Audioguía Gran Palacio y Wat Phra Kaew
Bangkok nació en 1782 dentro de estas murallas blancas, alrededor de un Buda verde de 66 centímetros traído como botín de guerra. Más de dos siglos después, el rey todavía le cambia la ropa de oro con cada estación.
- 120 min de audio
- Capilla real y palacio
El Gran Palacio de Bangkok es el acta de fundación de la ciudad hecha arquitectura. Rama I, primer rey de la dinastía Chakri, mandó empezarlo el 6 de mayo de 1782 al trasladar la capital desde Thonburi a la orilla oriental del Chao Phraya. Un año después inició dentro del recinto Wat Phra Kaew, el Templo del Buda Esmeralda: una capilla real sin monjes, solo con zona de culto, levantada para custodiar la imagen más venerada de Tailandia. La corte y el gobierno vivieron aquí hasta 1925, y la última coronación celebrada entre estos muros fue la de Rama X, el 4 de mayo de 2019.
El oro deslumbra tanto que cuesta ver lo que esconde. El recinto ocupa el terreno de un barrio chino que Rama I trasladó fuera de las murallas; el primer palacio fue de madera, tras una empalizada de troncos; y la figura que justifica todo el conjunto no es una esmeralda, sino una piedra verde, descrita como jade o jaspe, que nunca se ha analizado. Llegó de Vientián tras el saqueo de 1779 y viste uno de sus tres juegos de ropajes de oro según la época del año.
Qué ver
- Buda Esmeralda — Imagen de unos 66 cm en piedra verde, con tres ropajes de oro que se cambian en ceremonia tres veces al año
- Murales del Ramakien — 178 paneles seguidos que recorren los cuatro lados de la galería claustral
- Yakshas guardianes — Doce gigantes de unos 5 m custodian seis puertas del templo
- Phra Si Rattana Chedi — Estupa dorada de campana de 1855, inspirada en las de Ayutthaya
- Chakri Maha Prasat — Salón del trono de 1876-1882 con cuerpo europeo y tejados tailandeses
Pocas capitales pueden señalar el lugar y el día exactos en que empezaron. Bangkok sí: el 6 de mayo de 1782, el rey Phutthayotfa Chulalok, Rama I, ordenó levantar un palacio en la orilla oriental del Chao Phraya y fundó con él la dinastía Chakri, que todavía reina. Aquel primer palacio era de madera y lo cercaba una empalizada de troncos. Hoy lo encierran unos 1,9 kilómetros de muralla blanca, con 12 puertas y 17 fuertes, alrededor de 218 400 metros cuadrados de salones del trono, pabellones y santuarios. Según las fuentes, la muralla mide 1910 o 1900 metros, y alguna obra divulgativa llega a fechar el inicio del complejo en 1792, aunque la inmensa mayoría mantiene 1782.
Dentro del recinto, en 1783, Rama I inició Wat Phra Kaew, el Templo del Buda Esmeralda, cuyo nombre oficial es Wat Phra Si Rattana Satsadaram. No es un monasterio, sino una capilla real sin monjes, construida para la imagen de piedra verde de unos 66 centímetros que el general Chao Phraya Chakri, el futuro Rama I, se había llevado de Vientián. La historia del Gran Palacio y Wat Phra Kaew es la de una dinastía que se legitimó con un barrio desalojado, un botín de guerra y un Buda al que se le cambia la ropa con cada estación. Para entender qué ver en el Gran Palacio y Wat Phra Kaew y cómo se lee su arquitectura, de los gigantes del Ramakien a los tejados tailandeses sobre un salón europeo, el recorrido avanza en cinco paradas; la audioguía de EarGuide lo acompaña durante dos horas.
La historia de la ciudad empieza en realidad a unos pasos, en el Santuario del Pilar de la Ciudad, y el Buda Esmeralda tuvo antes su casa al otro lado del río, en Wat Arun.
Una ciudadela sobre el barrio chino desalojado
Murallas blancas y fortines
Resumen de esta parada
El recorrido arranca ante las murallas blancas y almenadas, con sus fortines a intervalos regulares. Su aspecto de fortaleza eterna engaña: en 1782 aquí no había ladrillo, solo un palacio de madera tras una empalizada de troncos. El ladrillo, las 12 puertas y los 17 fuertes llegaron después, a medida que la nueva capital se asentaba.
Tampoco el suelo estaba vacío. En este terreno vivían Phraya Ratcha Setthi y la comunidad china, a quienes Rama I trasladó fuera de las murallas, a la zona que hoy ocupa el barrio chino de Bangkok. La ciudadela real nació, por tanto, de un desalojo, y de esa mudanza forzosa procede la ubicación del barrio chino actual.
Bajo estos mismos muros apareció mucho más tarde un hallazgo inesperado. En 2022, durante unas obras de mantenimiento de las calzadas, la Oficina de la Casa Real desenterró un centenar de estatuas de piedra que llevaban alrededor de un siglo en el barro. Eran el lastre de los juncos que comerciaban con China a comienzos de la era Rattanakosin. Por qué unas figuras talladas acababan tiradas como peso muerto, y dónde pueden verse hoy, es lo que la narración cuenta al pie de la muralla.
Gigantes de cinco metros para un templo sin monjes
Galería de los murales del Ramakien
Resumen de esta parada
La entrada al templo es un golpe de escala. Doce yakshas, gigantes de la epopeya del Ramakien de unos 5 metros cada uno, custodian seis de sus puertas, cada uno de un color. Entre ellos destacan Thotsakan, verde y con dos pisos de cabezas sobre la corona, y Sahatsadecha, blanco y de múltiples cabezas.
Detrás de ellos se despliega la galería claustral que rodea el templo, cubierta por los murales del Ramakien en 178 paneles seguidos por los cuatro lados. La epopeya parece no terminar nunca. Los encargó Rama I, pero lo que se ve hoy es otra cosa: Rama III mandó borrarlos y repintarlos por completo.
Todo ese despliegue envuelve un templo atípico. Wat Phra Kaew no aloja monjes: solo tiene zona de culto (phutthawat) y carece de zona monástica (sangkhawat), así que funciona como capilla del rey. Cómo se ordena la historia pintada a lo largo de la galería y qué escenas conviene buscar entre los paneles se va desgranando en el audio mientras se recorre el claustro.
La estupa dorada que añora Ayutthaya
Phra Si Rattana Chedi
Resumen de esta parada
Sobre la terraza alta, al norte de la sala de ordenación, se eleva la Phra Si Rattana Chedi, una gran estupa dorada en forma de campana. La mandó construir Rama IV (Mongkut) en 1855 para guardar reliquias de Buda, y su diseño toma como modelo las estupas de Wat Phra Si Sanphet, en Ayutthaya, la antigua capital arrasada. Es, en cierto modo, una cita en oro de la ciudad perdida.
La terraza reúne otras piezas notables: el Phra Mondop, la biblioteca de una sola sala con el suelo cubierto por una estera de plata tejida que guarda el Tripitaka y se contempla desde fuera; una maqueta detallada de Angkor Wat encargada bajo Rama IV; y el Prasat Phra Thep Bidon, el Panteón Real con las estatuas de los reyes Chakri, que solo abre al público cada 6 de abril, Día de Chakri.
Rama IV dejó aquí además una huella menos visible. Durante la epidemia de cólera de 1820 se creía que el Buda Esmeralda tenía el «nana», el conocimiento capaz de erradicar la enfermedad, y en tiempos de peste la imagen salía en procesión. Mongkut puso fin a esas salidas: temía que la figura se dañara y sostenía que las enfermedades las causan los gérmenes, no los malos espíritus. Cómo encaja un rey ilustrado que levanta reliquiarios y a la vez cree en los microbios es el hilo que sigue la narración en esta parada.
El Buda Esmeralda que no es esmeralda
Ubosot del Buda Esmeralda
Resumen de esta parada
La escalinata del ubosot, flanqueada por doce leones de bronce, conduce a una sala de ordenación rectangular de un solo piso, con entrada por el este, rodeada de 48 columnas cuadradas de doce esquinas y con cientos de campanillas doradas en los aleros. Dentro, en lo alto de un altar dorado, está el Buda Esmeralda. Lo primero que sorprende es su tamaño: unos 66 centímetros. Lo segundo, que no es una esmeralda, sino una piedra verde semipreciosa, descrita como jade o jaspe, cuya composición y origen nunca se han analizado. Parte de los historiadores del arte lo sitúan en el estilo Chiang Saen del siglo XV; su postura meditativa ha llevado a otros a proponer un origen en el sur de la India o en Sri Lanka.
Su rastro documentado empieza en el reino de Lan Na en 1434 y sigue por Chiang Mai en 1468, Luang Prabang en 1552 y Vientián en 1564. En 1779, según la versión más extendida, el general siamés Chao Phraya Chakri saqueó Vientián y se llevó la imagen a Thonburi, donde se instaló junto a Wat Arun; otras fuentes atribuyen la captura a Taksin, como soberano de Thonburi, y la fechan en 1778. Tampoco hay acuerdo sobre el día en que se entronizó aquí: las crónicas y los estudios posteriores oscilan entre marzo de 1784 y febrero de 1785.
La figura tiene tres juegos de ropajes de oro, dos de tiempos de Rama I, para el verano y la estación de lluvias, y uno de Rama III para la estación fresca. El rey, o un miembro principal de la familia real en su lugar, los cambia en ceremonia tres veces al año, y al terminar, por tradición, rocía sobre la multitud el agua sagrada sobrante. Cuenta la leyenda que la imagen apareció en 1434 dentro de una chedi de Chiang Rai partida por un rayo, disfrazada bajo una capa de estuco, y que un elefante empeñado en tomar el camino de Lampang la retuvo en Lampang unos 32 años. Qué delató a aquel Buda de yeso queda para la narración frente al altar.
Tejados tailandeses sobre un salón europeo
Chakri Maha Prasat
Resumen de esta parada
El recorrido termina en el patio de los salones del trono, ya en el palacio propiamente dicho. La fachada del Chakri Maha Prasat resume una negociación: el cuerpo, diseñado por el inglés John Clunich, es de estilo europeo, pero lo coronan tejados tailandeses con tres agujas doradas. Rama V (Chulalongkorn) lo quería enteramente europeo, con cúpulas; el primer ministro Chao Phraya Si Suriyawongse insistió hasta que se impusieron las agujas. Se empezó el 7 de mayo de 1876 y se terminó en 1882, centenario de la dinastía.
Cerca se alza el Dusit Maha Prasat, de planta cruciforme y aguja alta, que ocupa el papel de un salón desaparecido. En 1789 un rayo incendió el Amarinthara Pisek Maha Prasat y lo redujo a cenizas; en su lugar se levantaron el Dusit Maha Prasat y el Phiman Rattaya. Del fuego se salvó el trono de nácar de Rama I, que hoy se conserva en el Dusit, donde además yacen en capilla ardiente los miembros principales de la familia real.
El palacio no es un decorado del pasado. Rama I celebró aquí su coronación completa en 1785, al terminarse los salones ceremoniales, y la última fue la de Rama X, el 4 de mayo de 2019. Al sur quedaba la Corte Interior, reservada a las mujeres del harén real, que llegó a tener cerca de 3000 habitantes y mantenía en orden un regimiento de guardias femenino. Qué revela esa ciudad dentro de la ciudad sobre el funcionamiento de la corte es lo que la audioguía guarda para el final del recorrido.