Templo del Buda de Oro
Audioguía Wat Traimit
El Buda de oro macizo más grande del mundo pasó veinte años bajo un tejado de chapa, disfrazado de estuco, a pocos pasos de donde hoy brilla. No lo sacó a la luz un descubrimiento, sino una cuerda rota en 1955.
- 30 min de audio
- Oro macizo
Wat Traimit se levanta a la entrada de Yaowarat, el Chinatown de Bangkok, y custodia la que el Guinness reconoce como la mayor escultura de oro macizo del mundo: el Buda de Oro, una figura sentada de unos 3 metros que contiene 5,5 toneladas de oro. La estatua ocupa la sala superior del Phra Maha Mondop, un pabellón de cuatro plantas revestido de mármol blanco inaugurado en 2010, mientras a sus pies sigue latiendo un templo de barrio con su ubosot de 1947 y sus residencias monásticas de 1937.
Durante generaciones nadie supo lo que había dentro. Una gruesa capa de estuco pintado y salpicado de vidrios de colores la disfrazaba, aplicada según la tradición antes de la caída de Ayutthaya en 1767 para librarla del saqueo. Llegó aquí en 1935 como el Buda que sobró en un reparto, esperó veinte años bajo un techo de chapa junto al camino y solo enseñó su oro el 25 de mayo de 1955, cuando las cuerdas que la izaban se rompieron y la imagen golpeó el suelo.
Qué ver
- Buda de Oro — 5,5 toneladas de oro macizo en unos 3 metros, récord Guinness de escultura de oro macizo
- 25 de mayo de 1955 — Las cuerdas se rompieron al izarlo y el estuco desprendido dejó ver el oro
- Fragmentos del estuco original — Trozos reales del disfraz y fotografías tomadas mientras se retiraba
- Phra Maha Mondop — Pabellón de mármol blanco de cuatro plantas inaugurado en 2010
- Ubosot de 1947 — Obra de Luang Wisansinlapakam, premiada por su conservación en 2011
Desde la calle, lo primero que asoma es un pabellón de mármol blanco con tejado dorado de varios niveles y una aguja. Arriba, en la sala-santuario de la última planta, está el Buda de Oro de Bangkok, cuyo nombre oficial es Phra Phuttha Maha Suwanna Patimakon: un Buda sentado en la postura de tocar la tierra, de unos 3 metros de alto y 5,5 toneladas de oro macizo, cifras con las que el Guinness lo reconoce como la mayor escultura de oro macizo del mundo. Las medidas exactas varían según la fuente (hay quien da 3,91 o 3,94 metros contando la llama de la cabeza), pero ninguna le discute el récord.
La historia de Wat Traimit es, sobre todo, la de un tesoro que pasó inadvertido. La estatua estuvo envuelta en estuco durante generaciones, viajó como imagen secundaria, esperó dos décadas bajo una chapa y solo mostró lo que era por un accidente en 1955, casi en vísperas del año 2500 de la era budista. Su origen sigue abierto: el estilo, con la cabeza ovalada, las cejas unidas en curva y el pelo en «V», apunta al periodo Sukhothai (siglos XIII-XIV, quizá algo después), aunque una hipótesis tailandesa sostiene que se fundió mucho más tarde, en tiempos de Rama III.
Saber qué ver en Wat Traimit obliga a mirar también hacia abajo: el ubosot de 1947, las residencias de los monjes de 1937 y un Buda de estuco que los vecinos quieren más que al de oro. La arquitectura de Wat Traimit cuenta así dos épocas, la del templo de barrio reconstruido en los años treinta y la del Phra Maha Mondop de 2010. La audioguía de EarGuide recorre ambas en cuatro paradas, del patio a la galería alta.
El templo está a la entrada de Chinatown, junto a la puerta del círculo Odeon, y en Charoen Krung se abre Wat Mangkon Kamalawat, el mayor monasterio budista chino de Tailandia.
Dos Budas: uno con jazmín, otro bajo chapa
Ubosot y Luang Pho To
Resumen de esta parada
El recorrido arranca frente al ubosot, la sala de ordenación levantada en 1947 en estilo tailandés aplicado. Dentro preside Phra Phuttha Thotsaphonlayan, un Buda de estuco lacado y dorado al que la gente del barrio llama Luang Pho To o Luang Pho Wat Sam Chin. Es la imagen a la que los devotos ofrecen guirnaldas de jazmín para pedir favores, y basta ese detalle para entender que esto no es un museo del oro, sino un templo de vecinos.
De este mismo recinto salió uno de los episodios más insólitos de su historia reciente. Phra Prommangkalachan, conocido como Chao Khun Thongchai y apodado «el monje mágico», era ayudante del abad cuando Vichai Srivaddhanaprabha, el magnate tailandés dueño del Leicester City, lo invitó a Inglaterra. Según se ha documentado, viajó al menos diez veces al estadio King Power con otros monjes para bendecir el césped y repartir amuletos y telas sagradas «que no saben perder». En mayo de 2016, mientras se decidía el primer título de Premier League del club, rezó por el equipo de madrugada, hora de Bangkok.
Lo más llamativo, sin embargo, está a unos pasos de aquí. Cuando la estatua llegó en 1935, el templo no tenía ningún edificio capaz de albergarla, y la mayor escultura de oro macizo del mundo pasó veinte años bajo un simple tejado de chapa junto al camino, al este de este ubosot. Dónde estaba exactamente y por qué nadie sospechó nada es lo que la narración sitúa sobre el terreno.
Fragmentos del disfraz y el Buda que sobró
Fragmentos del estuco original
Resumen de esta parada
En la tercera planta del mondop, la exposición dedicada a la estatua conserva lo que durante generaciones ocultó el oro: trozos reales de la capa de estuco, fotografías tomadas mientras se retiraba y una maqueta que mantiene un lado todavía «disfrazado». Según la tradición, aquella capa gruesa, pintada e incrustada de vidrios de colores, se aplicó antes de que los birmanos arrasaran Ayutthaya en 1767, para que nadie quisiera robar la imagen.
El viaje de la estatua tiene poco de glorioso. Bajo el reinado de Rama III (1824-1851), aún envuelta en estuco, se instaló como imagen principal de la sala mayor de Wat Chotanaram, conocido como Wat Phraya Krai. Cuando aquel templo quedó abandonado y la East Asiatic Company pidió arrendar su terreno, junto al río donde hoy está Asiatique, sus dos grandes Budas se repartieron: la comitiva de Wat Phai Ngoen llegó antes y escogió el de bronce. A Wat Traimit le tocó el de estuco, el que sobraba. Existe otra versión del traslado, que lo sitúa en obras a orillas del Chao Phraya a principios de los años treinta, y la exposición permite contrastarlas.
Fuera de Tailandia el hallazgo circula además como parábola, en una versión distinta de la histórica: una estatua de arcilla agrietada por la sequía, unos monjes con una linterna y el brillo del oro bajo el barro. La maestra de meditación Tara Brach, autora de Trusting the Gold, la usa como metáfora de la bondad que cada persona cubre con capas protectoras. Qué hay de cierto en ese relato y qué se le ha añadido por el camino es parte de lo que la audioguía separa en esta sala.
Mayo de 1955: la cuerda rota y el oro
Buda de Oro
Resumen de esta parada
La sala-santuario de la planta superior guarda la estatua que todo el mundo viene a ver. Su salida a la luz fue un accidente: el 25 de mayo de 1955, al izarla para llevarla al nuevo vihara construido un año antes, las cuerdas se rompieron, la imagen cayó con fuerza al suelo y parte del estuco se desprendió, dejando ver el oro. Los trabajos se detuvieron de inmediato. La prensa tailandesa lo cubrió como un acontecimiento que muchos budistas consideraron milagroso. Lo que pasó después admite varios relatos, y algunos le han añadido barro, tormenta y un abad descubriendo el brillo al alba.
La estatua también se deja leer de cerca. Está fundida en nueve secciones (cabeza, torso, regazo y tres piezas por brazo) que encajan como si fueran una sola, aunque alguna fuente habla de diez partes con otro despiece. Al retirar el estuco apareció en su base una llave que permite desmontarla para transportarla.
El dato más fino es invisible a simple vista: la pureza del oro aumenta de abajo arriba, desde alrededor del 40 % en la base hasta el 80 % en el rostro y el 99,99 % en el remate superior, que pesa por sí solo 45 kilos. Por qué alguien fundiría una imagen así, cada vez más pura hacia la cabeza, es una de las preguntas que la narración plantea frente al Buda.
Desde arriba, el templo de los tres chinos
Galería sobre Yaowarat
Resumen de esta parada
La galería que rodea la sala del Buda abre la vista sobre el inicio de Yaowarat y los tejados del barrio, y devuelve el oro a su contexto. El templo se llamó primero Wat Sam Chin, «el templo de los tres chinos», y la memoria oral atribuye su fundación a tres amigos chinos. El 3 de febrero de 1940 tomó el nombre de Wat Traimit Witthayaram, donde «traimit» significa «tres amigos», tras una restauración que en 1939-1940 hicieron juntos comerciantes, vecinos, maestros y alumnos. Dentro del recinto funcionaban entonces una escuela de estudios budistas y la escuela pública Traimit Witthayalai.
Abajo se distinguen las piezas de aquella reconstrucción: las residencias de los monjes de 1937 y el ubosot de 1947 diseñado por Luang Wisansinlapakam, ambos premiados por la Asociación de Arquitectos Siameses en 2011 por su conservación. El Phra Maha Mondop, inaugurado el 14 de febrero de 2010 con diseño de Arvuth Ngoenchuklin, une las dos memorias del lugar: el Buda en lo alto y, en la segunda planta, el Yaowarat Chinatown Heritage Center, dedicado a los primeros inmigrantes chinos de Siam.
Para la gente del barrio la estatua es sencillamente Luang Pho Thong Kham, el «venerable padre de oro». Entre los aficionados a la suerte y lo sobrenatural, los llamados sai mu, se cree que venerarlo hace que el dinero fluya sin faltar en todo el año, y en el Año Nuevo chino el templo se llena de devotos que vienen a pedir fortuna. Un Buda de oro convertido por la creencia popular en imán de más oro: con esa paradoja cierra el recorrido sonoro.